Facebook Twitter Google + YouTube  Argentina   Argentina 
Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Jueves 26/05
Viernes 27/05
Sábado 28/05
Domingo 29/05
Lunes 30/05
Martes 31/05
Jueves 26 de Mayo de 2016

San Felipe Neri, presbítero

(MO). Blanco.

Siendo joven, Felipe vivió en Roma trabajando como empleado de un comercio y conociendo la vida de la gente sencilla y de los jóvenes. Se ordenó sacerdote y comenzó a trabajar pastoralmente en el trato directo con la gente de la calle. Fundó la congregación del Oratorio, desde la cual se dedicó a la atención espiritual de los jóvenes. Se lo recuerda siempre alegre y sonriente. Según él, “las almas alegres entran más fácilmente en las vías del Espíritu”. Murió en Roma en el año 1595.

Antífona de entrada          Rom 5, 5; cf. 8, 11

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado. Aleluya.

Oración colecta     

Dios nuestro, que elevas a tus servidores fieles a la gloria de los santos, concédenos que el Espíritu Santo nos encienda con aquel fuego que penetró admirablemente el corazón de san Felipe Neri. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        1 Ped 2, 2-5. 9-12

Lectura de la Primera carta del Apóstol san Pedro.

Queridos hermanos: Como niños recién nacidos, deseen la leche pura de la Palabra, que los hará crecer para la salvación, ya que han gustado qué bueno es el Señor. Al acercarse a él, la piedra viva, rechazada por los hombres pero elegida y preciosa a los ojos de Dios, también ustedes, a manera de piedras vivas, son edificados como una casa espiritual, para ejercer un sacerdocio santo y ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo. Ustedes son una “raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido” para anunciar las maravillas de Aquél que los llamó de las tinieblas a su admirable luz. Ustedes, que antes “no eran un pueblo, ahora son el Pueblo de Dios”; ustedes, que antes “no habían obtenido misericordia, ahora la han alcanzado”. Queridos míos, yo los exhorto, como a gente de paso y extranjeros: no cedan a los deseos carnales que combaten contra el alma. Observen una buena conducta en medio de los paganos y así, los mismos que ahora los calumnian como a malhechores, al ver sus buenas obras, tendrán que glorificar a Dios el día de su visita.

Palabra de Dios.

Comentario

La imagen de “extranjeros en la tierra” alude a la condición del creyente en un medio ambiente hostil o indiferente. A todos nos habrá ocurrido alguna vez sentirnos “sapo de otro pozo”, o darnos cuenta de que éramos señalados a causa de nuestra fe. La postura del autor de esta carta es clara: simplemente, demos testimonio con nuestra conducta en la sociedad en la que nos toque estar.


Sal 99, 1b-5

R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!

Aclame al Señor toda la tierra, sirvan al Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

Reconozcan que el Señor es Dios: Él nos hizo y a él pertenecemos; somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

Entren por sus puertas dando gracias, entren en sus atrios con himnos de alabanza, alaben al Señor y bendigan su Nombre. R.

¡Qué bueno es el Señor! Su misericordia permanece para siempre, y su fidelidad por todas las generaciones. R.

Aleluya        Jn 8, 12

Aleluya. “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue tendrá la luz de la Vida”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Mc 10, 46-52

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Cuando Jesús salía de Jericó, acompañado de sus discípulos y de una gran multitud, el hijo de Timeo -Bartimeo, un mendigo ciego- estaba sentado junto al camino. Al enterarse de que pasaba Jesús, el Nazareno, se puso a gritar: “¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!”. Muchos lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: “¡Hijo de David, ten piedad de mí!”. Jesús se detuvo y dijo: “Llámenlo”. Entonces llamaron al ciego y le dijeron: “¡Ánimo, levántate! Él te llama”. Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia él. Jesús le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?”. Él le respondió: “Maestro, que yo pueda ver”. Jesús le dijo: “Vete, tu fe te ha salvado”. En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.

Palabra del Señor.

Comentario

“Hay muchos que creen ver y por eso mismo están ciegos. Pensamos tener todas las respuestas, y dejamos a Jesús al borde del camino en vez de seguirlo. Para dejar de ser ciegos hay que aceptar que tenemos necesidad de Dios. La vista recuperada es el comienzo de un camino vocacional, es decir, de la respuesta a un llamado explícito de Dios, que nos invita a ir tras los pasos de Jesús” (Sergio Briglia, “Evangelio de Marcos”, en Comentario Bíblico Latinoamericano, Ed. Verbo Divino).

Oración sobre las ofrendas        

Señor, te ofrecemos este sacrificio de alabanza; concédenos que, siguiendo el ejemplo de san Felipe, estemos siempre dispuestos, con alegría, a glorificar tu Nombre y a servir a los hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Jn 15, 9

“Así como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes, dice el Señor; permanezcan en mi amor”. Aleluya.

Oración después de la comunión

Saciados con el pan del cielo, te suplicamos, Padre, que imitando el ejemplo de san Felipe, anhelemos siempre el alimento que nos da la vida verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 27 de Mayo de 2016

Misa a elección:

Feria. Verde.

San Agustín de Cantórbery, obispo. (ML). Blanco.



Agustín era un monje benedictino del monasterio San Andrés (Roma). Fue enviado por el papa Gregorio Magno con el encargo de misionar en Inglaterra, lo cual tuvo muchos frutos. Primero fue nombrado abad del convento benedictino; luego, obispo de la Galia; y finalmente, arzobispo primado de Inglaterra. Murió el 26 de mayo del año 604, y su cuerpo fue enterrado en Cantórbery, en la iglesia que lleva su nombre.

Antífona de entrada          cf. Sal 17, 19-20

El Señor fue mi apoyo: me sacó a un lugar espacioso, me libró, porque me ama.

Oración colecta     

Concédenos, Señor, que los acontecimientos de este mundo se orienten para nuestro bien, según tus designios de paz, y que tu Iglesia se alegre de servirte con entrega y serenidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Agustín de Cantórbery

Dios nuestro, por la predicación del obispo san Agustín de Cantórbery llevaste al conocimiento del Evangelio a los pueblos de Inglaterra; haz que los frutos de sus esfuerzos se mantengan en tu Iglesia con perenne fecundidad. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        1Ped 4, 7-13

Lectura de la Primera carta del apóstol san Pedro.

Queridos hermanos: Ya se acerca el fin de todas las cosas; por eso, tengan la moderación y la sobriedad necesarias para poder orar. Sobre todo, ámense profundamente los unos a los otros, porque el amor cubre todos los pecados. Practiquen la hospitalidad, sin quejarse. Pongan al servicio de los demás los dones que han recibido, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. El que ha recibido el don de la Palabra, que la enseñe como Palabra de Dios. El que ejerce un ministerio, que lo haga como quien recibe de Dios ese poder, para que Dios sea glorificado en todas las cosas, por Jesucristo. ¡A él sea la gloria y el poder, por lo siglos de los siglos! Amén. Queridos míos, no se extrañen de la violencia que se ha desatado contra ustedes para ponerlos a prueba, como si les sucediera algo extraordinario. Alégrense en la medida en que puedan compartir los sufrimientos de Cristo. Así, cuando se manifieste su gloria, ustedes también desbordarán de gozo y de alegría.

Palabra de Dios.

Comentario

Esta comunidad está sufriendo por los ataques que recibe. ¿Qué debe hacer en medio de todo eso? Seguir amando, y amando en lo concreto: con buenas obras, piadosas palabras, hospitalidad y servicio. Así es como se da testimonio de la fe en Jesucristo, aun en medio de un ambiente que se opone a la fe.


Sal 95, 10-13

R. ¡El Señor viene a gobernar la tierra!

Digan entre las naciones: “El Señor reina!”. El mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud. R.

Alégrese el cielo y exulte la tierra, resuene el mar y todo lo que hay en él; regocíjese el campo con todos sus frutos, griten de gozo los árboles del bosque. R.

¡Griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra; él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad! R.

Aleluya        cf. Jn 15, 16

Aleluya. “Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero”, dice el Señor. Aleluya

Evangelio     Mc 11, 11-25

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús llegó a Jerusalén y fue al templo; y después de observarlo todo, como ya era tarde, salió con los Doce hacia Betania. Al día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús sintió hambre. Al divisar de lejos una higuera cubierta de hojas, se acercó para ver si encontraba algún fruto, pero no había más que hojas, porque no era la época de los higos. Dirigiéndose a la higuera, le dijo: “Que nadie más coma de tus frutos”. Y sus discípulos lo oyeron. Cuando llegaron a Jerusalén, Jesús entró en el templo y comenzó a echar a los que vendían y compraban en él. Derribó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas, y prohibió que transportaran cargas por el templo. Y les enseñaba: “¿Acaso no está escrito: ‘Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones’? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones”. Cuando se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas, buscaban la forma de matarlo, porque le tenían miedo, ya que todo el pueblo estaba maravillado de su enseñanza. Al caer la tarde, Jesús y sus discípulos salieron de la ciudad. A la mañana siguiente, al pasar otra vez, vieron que la higuera se había secado de raíz. Pedro, acordándose, dijo a Jesús: “Maestro, la higuera que has maldecido se ha secado”. Jesús le respondió: “Tengan fe en Dios. Porque yo les aseguro que si alguien dice a esta montaña: ‘Retírate de ahí y arrójate al mar’, sin vacilar en su interior, sino creyendo que sucederá lo que dice, lo conseguirá. Por eso les digo: Cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán. Y cuando ustedes se pongan de pie para orar, si tienen algo en contra de alguien, perdónenlo, y el Padre que está en el cielo les perdonará también sus faltas”.

Palabra del Señor.

Comentario

El episodio de la higuera nos recuerda las acciones simbólicas de los antiguos profetas. El árbol sin fruto es la ciudad de Jerusalén y sus jefes religiosos ?sacerdotes, ancianos y escribas?. Ellos ya no tienen fe, no oran ni tienen vida, porque han transformado la relación con Dios en un mero comercio. Para no perder la savia de la vida y poder seguir dando fruto, Jesús nos dice: “Tengan fe. Oren”.

Oración sobre las ofrendas        

Dios nuestro, que nos das lo que debemos ofrecerte y consideras esta ofrenda como un gesto de nuestra devoción hacia ti; te pedimos confiadamente poder alcanzar los premios eternos, ya que nos concedes la fuente del mérito. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Sal 12, 6

Cantaré al Señor, porque me ha favorecido; alabaré el nombre del Señor Altísimo.

O bien:         cf. Mt 28, 20

“Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”, dice el Señor.

Oración después de la comunión

Saciados con el alimento de la salvación, te pedimos, Padre de misericordia, que, por este sacramento que recibimos en la tierra, nos hagas participar de la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

123
Sábado 28 de Mayo de 2016

Santa María en sábado

(ML). Blanco.

Antífona de entrada         

Te saludamos, santa Madre de Dios, porque diste al mundo al Rey que gobierna para siempre el cielo y la tierra.

Oración colecta     

Señor Dios, concédenos gozar de la salud del alma y del cuerpo y, por la intercesión de la santísima Virgen María, líbranos de las tristezas de este mundo y danos la eterna alegría. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Jds 17. 20b-25

Lectura de la carta del apóstol san Judas.

Queridos hermanos: Acuérdense de lo que predijeron los Apóstoles de nuestro Señor Jesucristo. Edifíquense a sí mismos sobre el fundamento de su fe santísima, orando en el Espíritu Santo. Manténganse en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para la Vida eterna. Traten de convencer a los que tienen dudas, y sálvenlos librándolos del fuego. En cuanto a los demás, tengan piedad de ellos, pero con cuidado, aborreciendo hasta la túnica contaminada por su cuerpo. A Aquel que puede preservarlos de toda caída y hacerlos comparecer sin mancha y con alegría en la presencia de su gloria, al único Dios que es nuestro Salvador, por medio de Jesucristo nuestro Señor, sea la gloria, el honor, la fuerza y el poder, desde antes de todos los tiempos, ahora y para siempre. Amén.

Palabra de Dios.

Comentario

Estas palabras alientan a vivir la fe en comunidad. Cuando nos animamos unos a otros, se hace más sólida nuestra esperanza en la revelación de Jesucristo. Orar juntos al Espíritu Santo es el modo de mantener encendida la fe.


Sal 62, 2-6

R. Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios mío.

Señor, tú eres mi Dios, yo te busco ardientemente; mi alma tiene sed de ti, por ti suspira mi carne como tierra sedienta, reseca y sin agua. R.

Sí, yo te contemplé en el Santuario para ver tu poder y tu gloria. Porque tu amor vale más que la vida, mis labios te alabarán. R.

Así te bendeciré mientras viva y alzaré mis manos en tu Nombre. Mi alma quedará saciada como de un manjar delicioso, y mi boca te alabará con júbilo en los labios. R.

Aleluya        cf. Col 3, 16a-17c

Aleluya. “Que la palabra de Cristo resida en ustedes con toda su riqueza; dando gracias por él a Dios Padre”. Aleluya.

Evangelio     Mc 11, 27-33

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Después de haber expulsado a los vendedores del templo, Jesús volvió otra vez a Jerusalén. Mientras caminaba por el templo, los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos se acercaron a él y le dijeron: “¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿O quién te dio autoridad para hacerlo?”. Jesús les respondió: “Yo también quiero hacerles una pregunta. Si me responden, les diré con qué autoridad hago estas cosas. Díganme: el bautismo de Juan Bautista, ¿venía del cielo o de los hombres?”. Ellos se hacían este razonamiento: “Si contestamos: ‘Del cielo’, él nos dirá: ‘¿Por qué no creyeron en él?’ ¿Diremos entonces: ‘De los hombres’?”. Pero como temían al pueblo, porque todos consideraban que Juan había sido realmente un profeta, respondieron a Jesús: “No sabemos”. Y él les respondió: “Yo tampoco les diré con qué autoridad hago estas cosas”.

Palabra del Señor.

Comentario

Las autoridades religiosas estaban desacreditadas ante el pueblo. Estaban alejadas de él y temerosas de perder su prestigio ante la gente. Todo eso les impedía ser libres. Jesús, en cambio, se mueve con ambas condiciones: autoridad y libertad. Pidamos al Espíritu Santo que nos mueva de al modo del Maestro cada vez que tengamos que proclamar nuestra fe.

Oración sobre las ofrendas        

Escucha, Señor, la oración de tu pueblo y acepta nuestras ofrendas, para que, por intercesión de la santísima Virgen María, Madre de tu Hijo, sea atendido todo deseo y escuchada toda petición. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Lc 11, 27

Feliz la Virgen María, que llevó en su seno al Hijo del Padre eterno.

Oración después de la comunión

Después de recibir los sacramentos celestiales, te suplicamos, Dios nuestro, que cuantos nos alegramos en la celebración de la santísima Virgen María, a ejemplo suyo, colaboremos dignamente en el misterio de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 29 de Mayo de 2016

El Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo

(S). Blanco.

Esta fiesta fue instituida por el papa Urbano IV en el año 1264, “con el fin de tributarle a la Eucaristía un culto público y solemne de adoración, amor y gratitud”. Celebramos que Jesucristo se queda en medio de nosotros, en estos elementos sencillos y cotidianos: pan y vino. En cada ciclo litúrgico, las lecturas señalan algún aspecto de este gran misterio; y en este año, se destaca, en especial, el sentido comunitario de la comida.

Antífona de entrada          cf. Sal 80, 17

El Señor los alimentó con lo mejor del trigo, y los sació con miel silvestre.

Oración colecta     

Señor Jesucristo, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tu Pasión, concédenos venerar de tal manera los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que podamos experimentar siempre en nosotros los frutos de tu redención. Que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo, y eres Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Gn 14, 18-20

Lectura del libro del Génesis.

En aquellos días: Melquisedec, rey de Salém, que era sacerdote de Dios, el Altísimo, hizo traer pan y vino, y bendijo a Abrám, diciendo: “¡Bendito sea Abrám de parte de Dios, el Altísimo, creador del cielo y de la tierra! ¡Bendito sea Dios, el Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!”. Y Abrám le dio el diezmo de todo.

Palabra de Dios.

Comentario

En el antiguo pueblo judío, pan y vino formaban parte de toda comida de fiesta. En todas las culturas encontramos el acto tan humano de celebrar el hecho de estar juntos en una comida festiva. Al presentar esta comida ante el Dios Altísimo, el pan y el vino se convierten en ofrenda sagrada. Ya no es sólo una comida que comparten Melquisedec y Abrám, sino que Dios está en medio del pueblo.


Sal 109, 1-4

R. Tú eres Sacerdote para siempre, a la manera de Melquisedec.

Dijo el Señor a mi Señor: “Siéntate a mi derecha, mientras yo pongo a tus enemigos como estrado de tus pies”. R.

El Señor extenderá el poder de tu cetro: “¡Domina desde Sión, en medio de tus enemigos!” R.

“Tú eres príncipe desde tu nacimiento, con esplendor de santidad; yo mismo te engendré como rocío, desde el seno de la aurora”. R.

El Señor lo ha jurado y no se retractará: “Tú eres sacerdote para siempre, a la manera de Melquisedec”. R.

2ª Lectura    1Cor 11, 23-26

Lectura de la Primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: “Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía”. De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: “Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban, háganlo en memoria mía”. Y así, siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor hasta que él vuelva.

Palabra de Dios.

Comentario

San Pablo escribe a las comunidades cristianas que se habían formado recientemente. Todavía tenían mucho que aprender sobre el sentido de la comida sagrada. Estas comunidades, que se reunían a cenar en la noche del domingo, corrían el riesgo de convertir el banquete eucarístico en una mera reunión social. Comer juntos es profesar juntos nuestra fe, mientras esperamos la vuelta definitiva de Jesucristo.


Secuencia    

Esta secuencia es optativa. Si se la canta o recita, puede decirse íntegra o en forma breve desde: * “Este es el pan de los ángeles”.

Glorifica, Sión, a tu Salvador, aclama con himnos y cantos a tu Jefe y tu Pastor.

Glorifícalo cuanto puedas, porque él está sobre todo elogio y nunca lo glorificarás bastante.

El motivo de alabanza que hoy se nos propone es el pan que da la vida.

El mismo pan que en la Cena Cristo entregó a los Doce, congregados como hermanos.

Alabemos ese pan con entusiasmo, alabémoslo con alegría, que resuene nuestro júbilo ferviente.

Porque hoy celebramos el día en que se renueva la institución de este sagrado banquete.

En esta mesa del nuevo Rey, la Pascua de la nueva alianza pone fin a la Pascua antigua.

El nuevo rito sustituye al viejo, las sombras se disipan ante la verdad, la luz ahuyenta las tinieblas.

Lo que Cristo hizo en la Cena, mandó que se repitiera en memoria de su amor.

Instruidos con su enseñanza, consagramos el pan y el vino para el sacrificio de la salvación.

Es verdad de fe para los cristianos que el pan se convierte en la carne, y el vino, en la sangre de Cristo.

Lo que no comprendes y no ves es atestiguado por la fe, por encima del orden natural.

Bajo la forma del pan y del vino, que son signos solamente, se ocultan preciosas realidades.

Su carne es comida, y su sangre, bebida, pero bajo cada uno de estos signos, está Cristo todo entero.

Se lo recibe íntegramente, sin que nadie pueda dividirlo ni quebrarlo ni partirlo.

Lo recibe uno, lo reciben mil, tanto éstos como aquél, sin que nadie pueda consumirlo.

Es vida para unos y muerte para otros. Buenos y malos, todos lo reciben, pero con diverso resultado.

Es muerte para los pecadores y vida para los justos; mira cómo un mismo alimento tiene efectos tan contrarios.

Cuando se parte la hostia, no vaciles: recuerda que en cada fragmento está Cristo todo entero.

La realidad permanece intacta, sólo se parten los signos, y Cristo no queda disminuido, ni en su ser ni en su medida.

* Este es el pan de los ángeles, convertido en alimento de los hombres peregrinos: es el verdadero pan de los hijos, que no debe tirarse a los perros.

Varios signos lo anunciaron: el sacrificio de Isaac, la inmolación del Cordero pascual y el maná que comieron nuestros padres.

Jesús, buen Pastor, pan verdadero, ten piedad de nosotros: apaciéntanos y cuídanos; permítenos contemplar los bienes eternos en la tierra de los vivientes.

Tú, que lo sabes y lo puedes todo, Tú, que nos alimentas en este mundo, conviértenos en tus comensales del cielo, en tus coherederos y amigos, junto con todos los santos.


Aleluya        Jn 6, 51

Aleluya. “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Lc 9, 11b-17

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús habló a la multitud acerca del Reino de Dios y devolvió la salud a los que tenían necesidad de ser sanados. Al caer la tarde, se acercaron los Doce y le dijeron: “Despide a la multitud, para que vayan a los pueblos y caseríos de los alrededores en busca de albergue y alimento, porque estamos en un lugar desierto”. Él les respondió: “Denles de comer ustedes mismos”. Pero ellos dijeron: “No tenemos más que cinco panes y dos pescados, a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente”. Porque eran alrededor de cinco mil hombres. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: “Háganlos sentar en grupos de alrededor de cincuenta personas”. Y ellos hicieron sentar a todos. Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que se los sirvieran a la multitud. Todos comieron hasta saciarse y con lo que sobró se llenaron doce canastas.

Palabra del Señor.

Comentario

La propuesta de los Doce no era la de comer juntos. Su idea era que cada cual fuera a buscarse casa y comida por su lado, y que cada uno se arreglara como pudiera. Pero Jesús quiere que comamos juntos. Él está hoy en medio de nosotros con su presencia sacramental y eucarística, y está también presente cada vez que nos disponemos a poner en común nuestros panes y peces, cada vez que formamos grupos para organizarnos, cada vez que hacemos que el hambriento quede satisfecho.

Oración sobre las ofrendas        

Señor y Dios nuestro, concede bondadosamente a tu Iglesia los dones de la unidad y de la paz, significados en las ofrendas que te presentamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Jn 6, 56

Dice el Señor:”El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”.

Oración después de la comunión

Señor Jesucristo, te pedimos que podamos saciarnos con el eterno gozo de tu divinidad, anticipado en la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre. Que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Lunes 30 de Mayo de 2016

De la feria

Verde


Antífona de entrada          cf. Sal 24, 16. 18

Mírame, Señor, y ten piedad de mí, porque estoy solo y afligido; mira mi pena y mis fatigas, y perdona todos mis pecados.

Oración colecta     

Dios nuestro, cuya providencia es infalible en sus designios; te suplicamos que apartes de nosotros lo que nos hace daño y nos concedas todo lo que pueda ayudarnos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        2 Ped 1, 2-7

Lectura de la Segunda carta del Apóstol san Pedro.

Hermanos: Lleguen a ustedes la gracia y la paz en abundancia, por medio del conocimiento de Dios y de Jesucristo, nuestro Señor. Su poder divino, en efecto, nos ha concedido gratuitamente todo lo necesario para la vida y la piedad, haciéndonos conocer a Aquél que nos llamó por la fuerza de su propia gloria. Gracias a ella, se nos han concedido las más grandes y valiosas promesas, a fin de que ustedes lleguen a participar de la naturaleza divina, sustrayéndose a la corrupción que reina en el mundo a causa de los malos deseos. Por esta misma razón, pongan todo el empeño posible en unir a la fe, la virtud; a la virtud, el conocimiento; al conocimiento, la templanza; a la templanza, la perseverancia; a la perseverancia, la piedad; a la piedad, el espíritu fraternal; y al espíritu fraternal, el amor.

Palabra de Dios.

Comentario

“A fin de que ustedes lleguen a participar de la naturaleza divina”, este es el inmenso regalo que nos hace Dios. La Santísima Trinidad habita en nosotros y nos da ya, hoy, en esta existencia terrenal, la comunión divina. Hoy mismo podemos vivir el cielo.


Sal 90, 1-2. 14-16

R. ¡Dios mío, confío en ti!

Tú que vives al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Todopoderoso, di al Señor: “Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confío”. R.

“Él se entregó a mí, por eso, yo lo glorificaré; lo protegeré, porque conoce mi Nombre; me invocará, y yo le responderé. R.

Estaré con él en el peligro, lo defenderé y lo glorificaré; le haré gozar de una larga vida y le haré ver mi salvación”. R.

Aleluya        cf. Apoc 1, 5ab

Aleluya. Jesucristo, eres el testigo fiel, el primero que resucitó de entre los muertos; nos amaste y nos purificaste de nuestros pecados, por medio de tu sangre. Aleluya.

Evangelio     Mc 12, 1-12

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y les dijo: “Un hombre plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. A su debido tiempo, envió a un servidor para percibir de los viñadores la parte de los frutos que le correspondía. Pero ellos lo tomaron, lo golpearon y lo echaron con las manos vacías. De nuevo les envió a otro servidor, y a éste también lo maltrataron y lo llenaron de ultrajes. Envió a un tercero, y a éste lo mataron. Y también golpearon o mataron a muchos otros. Todavía le quedaba alguien, su hijo, a quien quería mucho, y lo mandó en último término, pensando: ‘Respetarán a mi hijo’. Pero los viñadores se dijeron: ‘Éste es el heredero: vamos a matarlo y la herencia será nuestra’. Y apoderándose de él, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, acabará con los viñadores y entregará la viña a otros. ¿No han leído este pasaje de la Escritura: ‘La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: ésta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos’?”. Entonces buscaban la manera de detener a Jesús, porque comprendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero tenían miedo de la multitud. Y dejándolo, se fueron.

Palabra del Señor.

Comentario

Una vez más, el Evangelio se refiere acerca de los jefes religiosos: “tenían miedo a la gente”. En cambio, Jesús no tiene temor, aun sabiendo a lo que se expone. En la parábola de los viñadores homicidas, él presenta a estos viñadores ?los jefes religiosos? como corruptos y asesinos, y hace esto abiertamente, hablando en los patios del templo. Pidamos al Espíritu Santo que la Iglesia no pierda su carácter profético y denuncie el pecado con valentía.

Oración sobre las ofrendas        

Señor Dios, confiados en tu misericordia traemos estas ofrendas a tu altar, para que, con tu gracia, quedemos purificados por estos misterios que celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 16, 6. 8.

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes. Inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras.

O bien:         cf. Mc 11, 23. 24

Dice el Señor: “Cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen, y lo conseguirán”.

Oración después de la comunión

Guía, Señor, por medio de tu Espíritu, a quienes alimentas con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, para que, dando testimonio de ti, no sólo de palabra y con la lengua sino con las obras y de verdad, merezcamos entrar en el reino de los cielos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 31 de Mayo de 2016

Visitación de la Virgen María

(F). Blanco.


(Día de la América del Sur. Día mundial sin tabaco).


El ángel Gabriel le anunció a María que su pariente, Isabel, estaba embarazada. María entonces se dirigió a la casa de su prima. Lo que allí ocurrió es como un “evangelio en miniatura”. Se realiza la Buena Noticia de la llegada de Jesús, el Salvador, a una casa, y esa llegada es anunciada por el profeta Juan. Es una fiesta de mucho gozo, que nos invita también a nosotros a abrir nuestra casa a Jesús, que viene.

Antífona de entrada          cf. Sal 65, 16

Vengan y escuchen los que temen al Señor, yo les contaré lo que el Señor hizo por mí.

Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, que inspiraste a la Virgen María, cuando llevaba en su seno a tu Hijo, el deseo de visitar a Isabel, concédenos que, dóciles al Espíritu Santo, podamos proclamar siempre con ella tu grandeza. Por nuestro Señor Jesucristo...

1ª Lectura    Sof 3, 14-18

Lectura de la profecía de Sofonías.

¡Grita de alegría, hija de Sión! ¡Aclama, Israel! ¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén! El Señor ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti: ya no temerás ningún mal. Aquel día, se dirá a Jerusalén: ¡No temas, Sión, que no desfallezcan tus manos! ¡El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero victorioso! Él exulta de alegría a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría, como en los días de fiesta. Yo aparté de ti la desgracia, para que no cargues más con el oprobio.

Palabra de Dios.

Comentario

Este anuncio profético es una invitación a la alegría. También lo fue el anuncio del ángel a María, cuando la saludó con la palabra “¡Alégrate!”. María es esa hija de Sión en quien Dios viene a habitar. En ella, se anticipa la alegría con motivo de que Dios quiere morar en medio de su pueblo. “Las semejanzas son tan numerosas y exactas que llevan a reconocer en María a la nueva hija de Sión, que tiene pleno motivo para alegrarse porque Dios ha decidido realizar su plan de salvación” (San Juan Pablo II, 1/5/1996).


O bien:

Rom 12, 9-16b

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: Amen con sinceridad. Tengan horror al mal y pasión por el bien. Ámense cordialmente con amor fraterno, estimando a los otros como más dignos. Con solicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al Señor. Alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseverantes en la oración. Consideren como propias las necesidades de los santos y practiquen generosamente la hospitalidad. Bendigan a los que los persiguen, bendigan y no maldigan nunca. Alégrense con los que están alegres, y lloren con los que lloran. Vivan en armonía unos con otros, no quieran sobresalir, pónganse a la altura de los más humildes.

Palabra de Dios.

Salmo Is 12, 2-6

R. ¡Es grande en medio de ti el Santo de Israel!

Este es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. Sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. R.

Den gracias al Señor, invoquen su nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas, proclamen qué sublime es su nombre. R.

Canten al Señor, porque ha hecho algo grandioso: ¡que sea, conocido en toda la tierra! ¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel! R.

Aleluya        cf. Lc 1, 45

Aleluya. Feliz de ti, Virgen María, por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor. Aleluya.

Evangelio     Lc 1, 39-56

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas ésta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: “¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor”. María dijo entonces: “Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. Su nombre es santo, y su misericordia se extiende de generación en generación sobre los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó del trono a los poderosos, y elevó a los humildes, colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia –como lo había prometido a nuestros padres– en favor de Abraham y de su descendencia para siempre”. María permaneció con Isabel unos tres meses, y luego regresó a su casa.

Palabra del Señor.

Comentario

Dios visita a su pueblo, lo cual es anticipado con la llegada de María a la casa de Isabel. Ella va llevando al Salvador, por eso todo es gozo y renovación en la casa que visita. Así sigue obrando Dios, por medio de María, cuando llega a una casa para acercar la salvación.

Oración sobre las ofrendas        

Señor nuestro, recibe con agrado este sacrificio de salvación que te ofrecemos, así como aceptaste el servicio de caridad de la Madre de tu Hijo unigénito. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona de comunión        Lc 1, 48-49

Todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: su nombre es santo.

Oración después de la comunión

Dios nuestro, concede a tu Iglesia proclamar tu grandeza, pues hiciste grandes cosas en tus fieles; y te pedimos que tu pueblo sepa encontrar, en este sacramento, al mismo Cristo viviente, cuya presencia Juan Bautista presintió con alegría. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Liturgia


Aplicaciones móviles