Facebook Twitter Instagram YouTube  Argentina   Argentina 
Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Lunes 22/01
Martes 23/01
Miércoles 24/01
Jueves 25/01
Viernes 26/01
Sábado 27/01
Lunes 22 de Enero de 2018

Misa a elección:

Feria. Verde.
San Vicente, diácono y mártir. (ML). Rojo.
Beata Laura Vicuña, virgen. (ML). Blanco.

Vicente es el primer mártir español. Desempeñó su ministerio como diácono de Zaragoza en tiempos del obispo Valerio. Apresado por ser cristiano, junto con el obispo, sufrieron terribles torturas y, finalmente, recibieron la muerte en el año 304.

Laura Vicuña nació el 5 de abril de 1891 en Santiago de Chile, y falleció el 22 de enero de 1904 en Junín de los Andes (Neuquén, Argentina). Su nombre completo es Laura del Carmen Vicuña Pino, y fue una niña chilena beatificada en 1988. En ambos países es patrona de mártires, huérfanos y víctimas de abuso. Su día festivo coincide con el aniversario de su muerte.

Antífona de entrada         Sal 95, 1. 6

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra. En su presencia hay esplendor y majestad, en su santuario, poder y hermosura.

Oración colecta    

Dios todopoderoso y eterno, ordena nuestra vida según tu voluntad para que, en el nombre de tu Hijo amado, podamos dar con abundancia frutos de buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Vicente

Dios todopoderoso y eterno, infunde bondadosamente tu Espíritu en nosotros, para que nuestros corazones sean fortalecidos por aquel amor invencible con que el mártir san Vicente superó todos los tormentos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de la beata Laura

Padre de inmensa ternura, que en la adolescente Laura Vicuña uniste de modo admirable la fortaleza de espíritu y el candor de la inocencia, concédenos, por su intercesión, valentía para superar las dificultades de la vida y dar testimonio ante el mundo de las bienaventuranzas de los limpios de corazón. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        2Sam 5, 1-7. 10

Lectura del segundo libro de Samuel.

Todas las tribus de Israel se presentaron a David en Hebrón y le dijeron: “¡Nosotros somos de tu misma sangre! Hace ya mucho, cuando aún teníamos como rey a Saúl, eras tú el que conducía a Israel. Y el Señor te ha dicho: ‘Tú apacentarás a mi pueblo Israel y tú serás el jefe de Israel’”. Todos los ancianos de Israel se presentaron ante el rey en Hebrón. El rey estableció con ellos un pacto en Hebrón, delante el Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel. David tenía treinta años cuando comenzó a reinar y reinó cuarenta años. En Hebrón reinó siete años y seis meses sobre Judá, y en Jerusalén, treinta y tres años sobre todo Israel y Judá. El rey avanzó con sus hombres sobre Jerusalén, contra los Jebuseos que habitaban en el país. Pero estos dijeron a David: “No entrarás aquí. Los ciegos y los inválidos bastarán para impedírtelo”. Con esto querían decir: “David nunca podrá entrar aquí”. Sin embargo, David conquistó la fortaleza de Sión, es decir la Ciudad de David. Así David se iba engrandeciendo cada vez más, y el Señor, el Dios de los ejércitos, estaba con él.

Palabra de Dios.

Comentario

La monarquía de David se fue gestando paulatinamente. Primero, alcanzó una gran popularidad mientas reinaba Saúl; luego fue aclamado rey de Judá y, posteriormente, de Israel. Desde ese momento, se convirtió en la figura máxima de la realeza del pueblo judío.


Sal 88, 20-22. 25-26

R. Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán.

Tú hablaste una vez en una visión y dijiste a tus amigos: “Impuse la corona a un valiente, exalté a un guerrero del pueblo”. R.

Encontré a David, mi servidor, y lo ungí con el óleo sagrado, para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga poderoso. R.

Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán, su poder crecerá a causa de mi Nombre: extenderé su mano sobre el mar y su derecha sobre los ríos. R.

Aleluya        Cf. 2Tim 1, 10

Aleluya. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte e hizo brillar la vida, mediante la Buena Noticia. Aleluya.

Evangelio     Mc 3, 22-30

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Los escribas que habían venido de Jerusalén decían acerca de Jesús: “Está poseído por Belzebul y expulsa a los demonios por el poder del Príncipe de los demonios”. Jesús los llamó y por medio de comparaciones les explicó: “¿Cómo Satanás va a expulsar a Satanás? Un reino donde hay luchas internas no puede subsistir. Y una familia dividida tampoco puede subsistir. Por lo tanto, si Satanás se dividió, levantándose contra sí mismo, ya no puede subsistir, sino que ha llegado a su fin. Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa. Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia que profieran. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre”. Jesús dijo esto porque ellos decían: “Está poseído por un espíritu impuro”.

Palabra del Señor.

Comentario

Si nuestro corazón no está abierto a la posibilidad de dejarnos asombrar por Dios, entonces no podremos encontrarnos plena y verdaderamente con Jesús y su proyecto. Y esto vale tanto para quienes nunca escucharon hablar de él, como para nosotros, que podemos tener nuestra alma tan rígida que ya no espera nada nuevo.

Oración sobre las ofrendas       

Recibe con bondad nuestros dones, Señor; y al santificarlos, haz que se conviertan en causa de salvación para nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Cf. Sal 33, 6

Miren hacia el Señor, y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán.

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, concédenos, a los que somos vivificados por tu gracia, alegrarnos siempre con el don recibido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 23 de Enero de 2018

De la feria

Verde.


(Día mundial de la libertad).


Antífona de entrada         Sal 95, 1.6

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra. En su presencia hay esplendor y majestad, en su santuario, poder y hermosura.

Oración colecta    

Dios todopoderoso y eterno, ordena nuestra vida según tu voluntad para que, en el nombre de tu Hijo amado, podamos dar con abundancia frutos de buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        2Sam 6, 11. 12-15. 17-19

Lectura del segundo libro de Samuel.

El Arca del Señor se había quedado tres meses en casa de Obededóm. Cuando informaron a David: “El Señor ha bendecido a la familia de Obededóm y todos sus bienes a causa del Arca de Dios”, David partió e hizo subir el Arca de Dios desde la casa de Obededóm a la Ciudad de David, con gran alegría. Los que transportaban el Arca del Señor avanzaron seis pasos, y él sacrificó un buey y un ternero cebado. David, que sólo llevaba ceñido un corto manto de lino, iba danzando con todas sus fuerzas delante del Señor. Así, David y toda la casa de Israel subieron el Arca del Señor en medio de aclamaciones y al sonido de trompetas. Luego introdujeron el Arca del Señor y la instalaron en su sitio, en medio de la carpa que David había levantado para ella, y David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión delante del Señor. Cuando David terminó de ofrecer el holocausto y los sacrificios de comunión, bendijo al pueblo en nombre del Señor de los ejércitos. Después repartió a todo el pueblo, a toda la multitud de Israel, hombres y mujeres, una hogaza de pan, un pastel de dátiles y uno de pasas de uva por persona. Luego todo el pueblo se fue, cada uno a su casa.

Palabra de Dios.

Comentario

“En el Antiguo Israel, como en otras civilizaciones, no existía diferencia entre canto sagrado y canto profano. En una sociedad religiosa toda canción, toda poesía, celebra la presencia de Dios en la vida: los ciclos de la naturaleza, los acontecimientos biológicos (nacimientos, etc.), los sucesos políticos y sociales, en todo está presente Dios. Tampoco existía la diferencia entre música popular y música ‘culta’ o ‘clásica’” (Baile-Canto-Procesión, blog de Palabras con Miel).


Sal 23, 7-10

R. El Señor es el Rey de la gloria.

¡Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria! R.

¿Y quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor, el fuerte, el poderoso, el Señor poderoso en los combates. R.

¡Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria! R.

¿Y quién es ese Rey de la gloria? El Rey de la gloria es el Señor de los ejércitos. R.

Aleluya        Cf. Mt 11, 25

Aleluya. Te alabo Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya.

Evangelio     Mc 3, 31-35

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Llegaron la madre y los hermanos de Jesús y, quedándose afuera, lo mandaron llamar. La multitud estaba sentada alrededor de él, y le dijeron: “Tu madre y tus hermanos te buscan ahí afuera”. Él les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?”. Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús no desestima sus relaciones familiares sanguíneas. Al contrario, le da un nuevo significado al considerar que la familia es el espacio sagrado en el cual él se hace parte de ella. Desde ahora, todos somos familia de Jesús.

Oración sobre las ofrendas       

Recibe con bondad nuestros dones, Señor; y al santificarlos, haz que se conviertan en causa de salvación para nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Cf. Sal 33, 6

Miren hacia el Señor, y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán.

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, concédenos, a los que somos vivificados por tu gracia, alegrarnos siempre con el don recibido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

123
Miércoles 24 de Enero de 2018

Misa a elección:

Feria. Verde.
María, Reina de la paz. (ML). Blanco.
San Francisco de Sales,
obispo y doctor de la Iglesia. (ML). Blanco.


María, Reina de la paz: Esta advocación de María se remonta al año 645. Cuenta una antigua tradición que la Virgen se apareció entonces a san Ildefonso, arzobispo de Toledo. Desde entonces, María es invocada con este nombre. Ella, que guardaba las cosas de Dios en su corazón, nos ofrece desde ese corazón la paz que el mundo necesita.

San Francisco (Sales, Saboya, 21 de agosto de 1567): Luego de recibirse de abogado, decidió seguir el camino del sacerdocio. Comprendió la necesidad de predicar la palabra de Dios a través de nuevos medios. Así difundió las ideas católicas, repartiendo casa por casa un periódico que él mismo escribía y editaba. Sus obras más conocidas son El Tratado sobre el Amor de Dios y la Introducción a la vida devota. Murió el 28 de diciembre de 1622 en Lyon, y fue canonizado en 1655.

Antífona de entrada         Sal 95, 1. 6

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra. En su presencia hay esplendor y majestad, en su santuario, poder y hermosura.

Oración colecta    

Dios todopoderoso y eterno, ordena nuestra vida según tu voluntad para que, en el nombre de tu Hijo amado, podamos dar con abundancia frutos de buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de María, Reina de la paz

Padre santo, que por medio de tu Hijo único otorgas la verdadera paz a los hombres del mundo entero, concédenos; por la intercesión de la Virgen María, que todos gocemos de tranquilidad y permanezcamos unidos en el amor fraterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Francisco de Sales

Señor y Dios nuestro, que para la salvación de los hombres quisiste que el obispo san Francisco de Sales se hiciera todo para todos, concédenos que, a ejemplo suyo, manifestemos siempre la mansedumbre de tu amor en el servicio a los hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        2Sam 7, 4-17

Lectura del segundo libro de Samuel.

La palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: “Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite? Desde el día en que hice subir de Egipto a los israelitas hasta el día de hoy, nunca habité en una casa, sino que iba de un lado a otro, en una carpa que me servía de morada. Y mientras caminaba entre los israelitas, ¿acaso le dije a uno solo de los jefes de Israel, a los que mandé apacentar a mi Pueblo: ‘¿Por qué no me han edificado una casa de cedro?’. Y ahora, esto es lo que le dirás a mi servidor David: Así habla el Señor de los ejércitos: Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra. Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa. Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. Él edificará una casa para mi Nombre, y yo afianzaré para siempre su trono real. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Si comete una falta, lo corregiré con varas y golpes, como lo hacen los hombres. Pero mi fidelidad no se retirará de él, como se la retiré a Saúl, al que aparté de tu presencia. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre”. Natán comunicó a David toda esta visión y todas estas palabras.

Palabra de Dios.

Comentario

El profeta Natán le comunica a David que su proyecto de hacer un templo a Dios no depende de sus intenciones, sino de Dios mismo. Por esa razón, al final, quien construirá el Templo será un descendiente suyo: Salomón. No se trata de imponerle a Dios nuestra voluntad, sino de hacer la suya.


Sal 88, 4-5. 27-30

R. Le aseguraré mi amor eternamente.

Yo sellé una Alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: “Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones”. R.

Él me dirá: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora”. Yo lo constituiré mi primogénito, el más alto de los reyes de la tierra. R.

Le aseguraré mi amor eternamente, y mi Alianza será estable para él; le daré una descendencia eterna y un trono duradero como el cielo. R.

Aleluya       

Aleluya. La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; el que lo encuentra permanece para siempre. Aleluya.

Evangelio     Mc 4, 1-20

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús comenzó a enseñar a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca dentro del mar, y sentarse en ella. Mientras tanto, la multitud estaba en la orilla. Él les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas, y esto era lo que les enseñaba: “¡Escuchen! El sembrador salió a sembrar. Mientras sembraba, parte de la semilla cayó al borde del camino, y vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno rocoso, donde no había mucha tierra, y brotó en seguida porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemó y, por falta de raíz, se secó. Otra cayó entre las espinas; estas crecieron, la sofocaron, y no dio fruto. Otros granos cayeron en buena tierra y dieron fruto: fueron creciendo y desarrollándose, y rindieron ya el treinta, ya el sesenta, ya el ciento por uno”. Y decía: “¡El que tenga oídos para oír, que oiga!”. Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor de él junto con los Doce le preguntaban por el sentido de las parábolas. Y Jesús les decía: “A ustedes se les ha confiado el misterio del Reino de Dios; en cambio, para los de afuera, todo es parábola, a fin de que miren y no vean, oigan y no entiendan, no sea que se conviertan y alcancen el perdón”. Jesús les dijo: “¿No entienden esta parábola? ¿Cómo comprenderán entonces todas las demás? El sembrador siembra la Palabra. Los que están al borde del camino son aquellos en quienes se siembra la Palabra; pero, apenas la escuchan, viene Satanás y se lleva la semilla sembrada en ellos. Igualmente, los que reciben la semilla en terreno rocoso son los que, al escuchar la Palabra, la acogen en seguida con alegría; pero no tienen raíces, sino que son inconstantes y, en cuanto sobreviene la tribulación o la persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumben. Hay otros que reciben la semilla entre espinas: son los que han escuchado la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y los demás deseos penetran en ellos y ahogan la Palabra, y esta resulta infructuosa. Y los que reciben la semilla en tierra buena son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto al treinta, al sesenta y al ciento por uno”.

Palabra del Señor.

Comentario

La parábola nos enseña a considerar la libertad y la capacidad de elegir o rechazar la Palabra de Dios. No se trata de algo mágico, ni que esté resuelto porque somos cristianos. Siempre debemos estar atentos a que el Señor siembre su Palabra, pues él espera nuestra respuesta.

Oración sobre las ofrendas       

Recibe con bondad nuestros dones, Señor; y al santificarlos, haz que se conviertan en causa de salvación para nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Cf. Sal 33, 6

Miren hacia el Señor, y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán.

O bien:         Cf. Jn 8,12

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, concédenos, a los que somos vivificados por tu gracia, alegrarnos siempre con el don recibido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 25 de Enero de 2018

La Conversión del apóstol san Pablo

(F). Blanco.


Pablo, el judío fariseo y perseguidor del nuevo movimiento que eran los cristianos, se encuentra de manera misteriosa e íntima con Jesucristo. Él, que es un apasionado creyente en Dios, descubre el llamado para servir a Dios siendo seguidor de Jesucristo. Por esto mismo, algunos estudiosos consideran que, en lugar de hablar de conversión, podríamos llamar a este momento “vocación” y “revelación” de Jesús a Pablo.

Antífona de entrada         2Tim 1, 12; 4, 8

Sé en quién he puesto mi confianza, y estoy convencido de que el Señor, como justo juez, es capaz de conservar hasta aquel día el bien que me ha encomendado.

Oración colecta    

Dios nuestro, que instruiste a los pueblos mediante la predicación del apóstol san Pablo, concede a quienes hoy celebramos su conversión que, imitando sus ejemplos, nos acerquemos a ti y seamos en el mundo testigos de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 22, 3-16

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

Pablo dijo a todo el pueblo reunido en el templo: “Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero me he criado en esta ciudad de Jerusalén y he sido iniciado a los pies de Gamaliel en la estricta observancia de la Ley de nuestros padres. Estaba lleno de celo por Dios, como ustedes lo están ahora. Perseguí a muerte a los que seguían este Camino, llevando encadenados a la prisión a hombres y mujeres; el sumo sacerdote y el Consejo de los ancianos son testigos de esto. Ellos mismos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y yo me dirigí allá con el propósito de traer encadenados a Jerusalén a los que encontrara en esa ciudad, para que fueran castigados. En el camino, y al acercarme a Damasco, hacia el mediodía, una intensa luz que venía del cielo brilló de pronto a mí alrededor. Caí en tierra y oí una voz que me decía: ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?’. Le respondí: ‘¿Quién eres, Señor?’. Y la voz me dijo: ‘Yo soy Jesús de Nazaret a quien tú persigues’. Los que me acompañaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba. Yo le pregunté: ‘¿Qué debo hacer, Señor?’. El Señor me dijo: ‘Levántate y ve a Damasco, donde se te dirá lo que debes hacer’. Pero como yo no podía ver, a causa del resplandor de esa luz, los que me acompañaban me llevaron de la mano hasta Damasco. Un hombre llamado Ananías, fiel cumplidor de la Ley, que gozaba de gran prestigio entre los judíos del lugar, vino a verme, y acercándose a mí, me dijo: ‘Hermano Saulo, recobra la vista’. Y en ese mismo instante, pude verlo. Él siguió diciendo: ‘El Dios de nuestros padres te ha destinado para conocer su voluntad, para ver al Justo y escuchar su palabra, porque tú darás testimonio ante todos los hombres de lo que has visto y oído. Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y purifícate de tus pecados, invocando su nombre’”.

Palabra de Dios.

Comentario

Nadie queda exento de la posibilidad de cambiar su vida. San Pablo, de celoso perseguidor, se ha transformado en un entusiasta predicador del Evangelio. Gracias a su trabajo misionero, muchos han aceptado la fe en Cristo, y nosotros hoy nos nutrimos de sus cartas.


O bien:         Hech 9, 1-22

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

Saulo, que todavía respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los adeptos que encontrara, hombres o mujeres. Pero en el camino, cuando estaba cerca de Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su resplandor y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. Él preguntó: “¿Quién eres tú, Señor?”. “Yo soy Jesús, a quien tú persigues –le respondió la voz–. Ahora levántate, y entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer”. Los que lo acompañaban quedaron sin palabra, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo, y aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber. Vivía entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en una visión: “¡Ananías!”. Él respondió: “Aquí estoy, Señor”. El Señor le dijo: “Ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a un tal Saulo de Tarso. Él está orando, y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para devolverle la vista”. Ananías respondió: “Señor, oí decir a muchos que este hombre hizo un gran daño a tus santos en Jerusalén. Y ahora está aquí con plenos poderes de los jefes de los sacerdotes para llevar presos a todos los que invocan tu nombre”. El Señor le respondió: “Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por mí para llevar mi nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de Israel. Yo le haré ver cuánto tendrá que padecer por mi nombre”. Ananías fue a la casa, le impuso las manos y le dijo: “Saulo, hermano mío, el Señor Jesús –el mismo que se te apareció en el camino– me envió a ti para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo”. En ese momento, cayeron de sus ojos una especie de escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Después comió algo y recobró sus fuerzas. Saulo permaneció algunos días con los discípulos que vivían en Damasco, y luego comenzó a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios. Todos los que lo oían quedaban sorprendidos y decían: “¿No es este aquel mismo que perseguía en Jerusalén a los que invocan este nombre, y que vino aquí para llevarlos presos ante los jefes de los sacerdotes?”. Pero Saulo, cada vez con más vigor, confundía a los judíos que vivían en Damasco, demostrándoles que Jesús es realmente el Mesías.

Palabra de Dios.

Comentario

“La conversión de Saulo, que Lucas narra tres veces (las dos siguientes en discursos del apóstol, Hech 22 y 26), desempeña un importante papel preparatorio. A ese hombre, el Señor le confía la evangelización de las naciones (Hech 9, 15). Los Hechos tienen dos polos: Jerusalén, donde actúa el colegio de los Doce, dirigido por Pedro, y la diáspora, donde van a actuar los Siete y, sobre todo, Pablo. Lucas es el testigo del cristianismo que se impondrá, particularmente en Roma, a expensas del judeocristianismo de Palestina y de los grupos joánicos de Asia o Egipto” (François Bovon, en Evangelios Sinópticos y Hechos de los apóstoles, Ed. Cristiandad).


Sal 116, 1-2

R. ¡Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio!

Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos. R.

Es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. R.

Aleluya        Cf. Jn 15, 16

Aleluya. Dice el Señor: “Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero”. Aleluya.

Evangelio     Mc 16, 15-18

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús resucitado se apareció a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará. El que no crea se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán demonios en mi nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán”.

Palabra del Señor.

Comentario

Debemos estar muy contentos al sentirnos llamados a predicar “a toda criatura”, “a todo el mundo”. Somos responsables de un proyecto muy grande, universal. ¿Lo vamos a arruinar con prejuicios o buscando espacios más confortables, fáciles y sin conflictos?

Oración sobre las ofrendas       

Al celebrar estos divinos misterios te pedimos, Señor, que el Espíritu infunda en nosotros aquella luz de la fe que iluminó al apóstol san Pablo y lo impulsó a la propagación de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Cf. Gál 2, 20

Vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.

Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, te pedimos que estos sacramentos recibidos acrecienten en nosotros el ardor de ese amor que encendió al apóstol san Pablo y lo impulsó a tomar sobre sí el cuidado de todas las Iglesias. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 26 de Enero de 2018


Santos Timoteo y Tito, obispos

(MO). Blanco.


Timoteo era hijo de padre pagano y madre judía. Su madre y su abuela le inculcaron la fe y el conocimiento de la Sagrada Escritura. Conoció a Pablo y, luego de adoptar el cristianismo, se convirtió en un gran colaborador para el apóstol.

Tito era pagano. Una vez convertido, también fue un gran evangelizador al que Pablo le confió la conducción de comunidades difíciles. Las cartas dirigidas a ellos dos se llaman “pastorales” porque presentan instrucciones para la tarea pastoral que deben realizar los encargados de presidir las comunidades.

Antífona de comunión      Sal 95, 3-4

Anuncien la gloria del Señor entre las naciones y sus maravillas entre los pueblos, porque el Señor es grande y digno de alabanza.

Oración colecta    

Dios nuestro, que enriqueciste con virtudes apostólicas a los santos Timoteo y Tito, concédenos, por su intercesión, que viviendo con justicia y piedad en este mundo, merezcamos llegar a la patria celestial. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        2Sam 11, 1-4. 5-10. 13-17. 27

Lectura del segundo libro de Samuel.

Al comienzo del año, en la época en que los reyes salen de campaña, David envió a Joab con sus servidores y todo Israel, y ellos arrasaron a los amonitas y sitiaron Rabá. Mientras tanto, David permanecía en Jerusalén. Una tarde, después que se levantó de la siesta, David se puso a caminar por la azotea del palacio real, y desde allí vio a una mujer que se estaba bañando. La mujer era muy hermosa. David mandó a averiguar quién era esa mujer, y le dijeron: “¡Pero si es Betsabé, hija de Eliám, la mujer de Urías, el hitita!”. Entonces David mandó unos mensajeros para que se la trajeran. La mujer quedó embarazada y envió a David este mensaje: “Estoy embarazada”. Entonces David mandó decir a Joab: “Envíame a Urías, el hitita”. Joab se lo envió, y cuando Urías se presentó ante el rey, David le preguntó cómo estaban Joab y la tropa y cómo iba la guerra. Luego David dijo a Urías: “Baja a tu casa y lávate los pies”. Urías salió de la casa del rey y le mandaron detrás un obsequio de la mesa real. Pero Urías se acostó a la puerta de la casa del rey junto a todos los servidores de su señor, y no bajó a su casa. Informaron a David que Urías no había bajado a su casa. Al día siguiente, David lo invitó a comer y a beber en su presencia y lo embriagó. A la noche, Urías salió y se acostó junto a los servidores de su señor, pero no bajó a su casa. A la mañana siguiente, David escribió una carta a Joab y se la mandó por intermedio de Urías. En esa carta, había escrito lo siguiente: “Pongan a Urías en primera línea, donde el combate sea más encarnizado, y después déjenlo solo, para que sea herido y muera”. Joab, que tenía cercada la ciudad, puso a Urías en el sitio donde sabía que estaban los soldados más aguerridos. Los hombres de la ciudad hicieron una salida y atacaron a Joab. Así cayeron unos cuantos servidores de David, y también murió Urías, el hitita. Pero lo que había hecho David desagradó al Señor.

Palabra de Dios.

Comentario

“David empezó una serie de pecados a partir de acceder a un deseo desordenado. Primero cometió adulterio; después mintió y finalmente mandó matar a alguien inocente. ¡Es tan fácil caer en un pecado y para cubrir un error, cometer otros más graves! Las tentaciones son deseos muy atractivos que tienden a separarnos del cumplimiento de la voluntad de Dios, pero si las vencemos fortalecen nuestras convicciones y valores. Solo si caemos en ellas se convierten en pecado” (Comentario de La Biblia Católica para Jóvenes, Ed. Verbo Divino).


Sal 50, 3-7. 10-11

R. ¡Ten piedad, Señor, porque hemos pecado!

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! R.

Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos. R.

Por eso, será justa tu sentencia y tu juicio será irreprochable; yo soy culpable desde que nací; pecador me concibió mi madre. R.

Anúnciame el gozo y la alegría: que se alegren los huesos quebrantados. Aparta tu vista de mis pecados y borra todas mis culpas. R.

Aleluya       

Aleluya. Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya.

Evangelio     Mc 4, 26-34

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús decía a sus discípulos: “El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha”. También decía: “¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra”. Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender. No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.

Palabra del Señor.

Comentario

Estas parábolas nos enseñan a no estar ansiosos o dependientes de los supuestos éxitos o de inmediatas respuestas a nuestros esfuerzos. El Reino crece, lentamente, ocultamente, y cuando menos lo esperamos vemos sus frutos.

Oración sobre las ofrendas       

Acepta, Señor, los dones de tu pueblo ofrecidos en la fiesta de los santos Timoteo y Tito, y concédenos que te agrademos siempre con un corazón sincero. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona      Mc 16,15; Mt 28, 20

Dice el Señor: “Vayan por todo el mundo, anuncien el Evangelio y yo estaré siempre con ustedes”.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Señor y Dios nuestro, que los sacramentos recibidos fortalezcan en nosotros la fe que transmitió la predicación de los apóstoles, y custodió la solicitud pastoral de los santos Timoteo y Tito. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 27 de Enero de 2018

Misa a elección:

Feria. Verde.
Santa Ángela de Mérici, virgen. (ML). Blanco.
Santa María en sábado. (ML). Blanco.


Ángela provenía de una familia campesina. Desde su lugar de laica terciaria franciscana, quiso dedicarse a la educación de jóvenes huérfanas y pobres. Por eso, fundó en el año 1535 la Compañía de santa Úrsula, formada por mujeres seglares que vivían en sus propias casas y se dedicaban a su trabajo. En el año 1565, la Compañía tomó la forma de congregación religiosa, y actualmente está presente en muchos países del mundo con colegios y obras asistenciales. Ángela dejó testimonio de su vida interior en su escrito “Testamento Espiritual”.

Antífona de entrada         Sal 95, 1. 6

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra. En su presencia hay esplendor y majestad, en su santuario, poder y hermosura.

Oración colecta    

Dios todopoderoso y eterno, ordena nuestra vida según tu voluntad para que, en el nombre de tu Hijo amado, podamos dar con abundancia frutos de buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de santa Ángela

Señor Dios nuestro, te pedimos que santa Ángela de Mérici, virgen, no deje de encomendarnos a tu misericordia, para que, siguiendo sus ejemplos de caridad y prudencia, podamos conservar tus enseñanzas y proclamarlas con nuestra vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

O bien:         de santa María en sábado

Te pedimos, Padre, por la intercesión de la santísima Virgen María, que cuantos la veneramos en esta gloriosa conmemoración, merezcamos también participar de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        2Sam 12, 1-7a. 10-15a

Lectura del segundo libro de Samuel.

El Señor envió al profeta Natán ante el rey David. Él se presentó y le dijo: “Había dos hombres en una misma ciudad, uno rico y el otro pobre. El rico tenía una enorme cantidad de ovejas y de bueyes. El pobre no tenía nada, fuera de una sola oveja pequeña que había comprado. La iba criando, y ella crecía junto a él y a sus hijos: comía de su pan, bebía de su copa y dormía en su regazo. ¡Era para él como una hija! Pero llegó un viajero a la casa del hombre rico, y este no quiso sacrificar un animal de su propio ganado para agasajar al huésped que había recibido. Tomó en cambio la oveja del hombre pobre, y se la preparó al que le había llegado de visita”. David se enfureció contra aquel hombre y dijo a Natán: “¡Por la vida del Señor, el hombre que ha hecho eso merece la muerte! Pagará cuatro veces el valor de la oveja, por haber obrado así y no haber tenido compasión”. Entonces Natán dijo a David: “¡Ese hombre eres tú! Así habla el Señor, el Dios de Israel: la espada nunca más se apartará de tu casa, ya que me has despreciado y has tomado por esposa a la mujer de Urías, el hitita. Así habla el Señor: Yo haré surgir de tu misma casa la desgracia contra ti. Arrebataré a tus mujeres ante tus propios ojos y se las daré a otro, que se acostará con ellas en pleno día. Porque tú has obrado ocultamente, pero yo lo haré delante de todo Israel y a la luz del sol”. David dijo a Natán: “¡He pecado contra el Señor!”. Natán le respondió: “El Señor, por su parte, ha borrado tu pecado: no morirás. No obstante, porque con esto has ultrajado gravemente al Señor, el niño que te ha nacido morirá sin remedio”. Y Natán se fue a su casa.

Palabra de Dios.

Comentario

El relato ubica a David como asesino por haber mandado matar a Urías. Pero Dios es misericordioso, y esta intervención de Natán logra que el rey reconozca su pecado y se arrepienta, porque siempre hay espacio para el perdón cuando hay un corazón arrepentido.


Sal 50, 12-17

R. ¡Dios mío, crea en mí un corazón puro!

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu. R.

Devuélveme la alegría de tu salvación, que tu espíritu generoso me sostenga: yo enseñaré tu camino a los impíos y los pecadores volverán a ti. R.

¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío, y mi lengua anunciará tu justicia! Abre mis labios, Señor, y mi boca proclamará tu alabanza. R.

Aleluya        Jn 3, 16

Aleluya. Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único; todo el que cree en él tiene Vida eterna. Aleluya.

Evangelio     Mc 4, 35-41

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Un día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: “Crucemos a la otra orilla”. Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron en la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya. Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jesús estaba en la popa durmiendo sobre el cabezal. Lo despertaron y le dijeron: “¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?”. Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: “¡Silencio! ¡Cállate!”. El viento se aplacó y sobrevino una gran calma. Después les dijo: “¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?”. Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: “¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?”.

Palabra del Señor.

Comentario

El poder de Jesús es más fuerte que una tormenta amenazadora. ¿Podemos sentirnos abandonados, solos, indefensos, cuando sabemos que Jesús es más fuerte que todo lo que pueda dañarnos?

Oración sobre las ofrendas       

Recibe con bondad nuestros dones, Señor; y al santificarlos, haz que se conviertan en causa de salvación para nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Cf. Sal 33, 6

Miren hacia el Señor, y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán.

O bien:         Cf. Jn 8,12

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, concédenos, a los que somos vivificados por tu gracia, alegrarnos siempre con el don recibido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia


Aplicaciones móviles