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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Miércoles 29/01
Jueves 30/01
Viernes 31/01
Miércoles 29 de Enero de 2020

De la feria. Verde.

Antífona de entrada           Sal 95, 1. 6

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra. En su presencia hay esplendor y majestad, en su santuario, poder y hermosura.


Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, ordena nuestra vida según tu voluntad para que, en el nombre de tu Hijo amado, podamos dar con abundancia frutos de buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         2Sam 7, 4-17


Lectura del segundo libro de Samuel.

La palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: “Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite? Desde el día en que hice subir de Egipto a los israelitas hasta el día de hoy, nunca habité en una casa, sino que iba de un lado a otro, en una carpa que me servía de morada. Y mientras caminaba entre los israelitas, ¿acaso le dije a uno solo de los jefes de Israel, a los que mandé apacentar a mi Pueblo: ‘¿Por qué no me han edificado una casa de cedro?’. Y ahora, esto es lo que le dirás a mi servidor David: Así habla el Señor de los ejércitos: Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra. Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa. Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. Él edificará una casa para mi Nombre, y yo afianzaré para siempre su trono real. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Si comete una falta, lo corregiré con varas y golpes, como lo hacen los hombres. Pero mi fidelidad no se retirará de él, como se la retiré a Saúl, al que aparté de tu presencia. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre”. Natán comunicó a David toda esta visión y todas estas palabras.

Palabra de Dios.


Comentario

“La promesa de Dios señala primeramente a Salomón, hijo y sucesor de David, pero también a los que vendrán después. Jesús, uno de sus descendientes, siglos más tarde realizará plenamente lo anunciado por Natán. Jesús también será rey, aunque no a la manera de los gobernantes de este mundo. Realizará lo que se esbozó en la persona de David, porque será el pastor que reúne a las ovejas dispersas” (Comentario de la Biblia Latinoamericana, 3ra. ed.).


Salmo Sal 88, 4-5. 27-30


R. Le aseguraré mi amor eternamente.


Yo sellé una Alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: “Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones”. R.

Él me dirá: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora”. Yo lo constituiré mi primogénito, el más alto de los reyes de la tierra. R.

Le aseguraré mi amor eternamente, y mi Alianza será estable para él; le daré una descendencia eterna y un trono duradero como el cielo. R.


Aleluya         

Aleluya. La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; el que lo encuentra permanece para siempre. Aleluya.


Evangelio      Mc 4, 1-20


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús comenzó a enseñar a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca dentro del mar, y sentarse en ella. Mientras tanto, la multitud estaba en la orilla. Él les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas, y esto era lo que les enseñaba: “¡Escuchen! El sembrador salió a sembrar. Mientras sembraba, parte de la semilla cayó al borde del camino, y vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno rocoso, donde no había mucha tierra, y brotó en seguida porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemó y, por falta de raíz, se secó. Otra cayó entre las espinas; estas crecieron, la sofocaron, y no dio fruto. Otros granos cayeron en buena tierra y dieron fruto: fueron creciendo y desarrollándose, y rindieron ya el treinta, ya el sesenta, ya el ciento por uno”. Y decía: “¡El que tenga oídos para oír, que oiga!”. Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor de él junto con los Doce le preguntaban por el sentido de las parábolas. Y Jesús les decía: “A ustedes se les ha confiado el misterio del Reino de Dios; en cambio, para los de afuera, todo es parábola, a fin de que miren y no vean, oigan y no entiendan, no sea que se conviertan y alcancen el perdón”. Jesús les dijo: “¿No entienden esta parábola? ¿Cómo comprenderán entonces todas las demás? El sembrador siembra la Palabra. Los que están al borde del camino son aquellos en quienes se siembra la Palabra; pero, apenas la escuchan, viene Satanás y se lleva la semilla sembrada en ellos. Igualmente, los que reciben la semilla en terreno rocoso son los que, al escuchar la Palabra, la acogen en seguida con alegría; pero no tienen raíces, sino que son inconstantes y, en cuanto sobreviene la tribulación o la persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumben. Hay otros que reciben la semilla entre espinas: son los que han escuchado la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y los demás deseos penetran en ellos y ahogan la Palabra, y esta resulta infructuosa. Y los que reciben la semilla en tierra buena son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto al treinta, al sesenta y al ciento por uno”.

Palabra del Señor.


Comentario

Nosotros recibimos la Palabra cada día. Y ciertamente también nos rodean las piedras y las espinas. Pidámosle al Espíritu Santo que no decaiga nuestro fervor, y que haga de nuestro corazón una tierra siempre fértil.

Oración sobre las ofrendas         

Recibe con bondad nuestros dones, Señor; y al santificarlos, haz que se conv-iertan en causa de salvación para nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Sal 33, 6

Miren hacia el Señor, y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán.


Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, concédenos, a los que somos vivificados por tu gracia, alegrarnos siempre con el don recibido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 30 de Enero de 2020

De la feria. Verde.

Antífona de entrada          Sal 95, 1. 6

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra. En su presencia hay esplendor y majestad, en su santuario, poder y hermosura.


Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, ordena nuestra vida según tu voluntad para que, en el nombre de tu Hijo amado, podamos dar con abundancia frutos de buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         2Sam 7, 18-19. 24-29


Lectura del segundo libro de Samuel.

Después que el profeta Natán transmitió la palabra de Dios al rey David, este fue a sentarse delante del Señor y exclamó: “¿Quién soy yo, Señor, y qué es mi casa para que me hayas hecho llegar hasta aquí? Y como esto te pareció demasiado poco, también le has hecho una promesa a la casa de tu servidor, para un futuro lejano. ¿Es esto lo que haces habitualmente con los hombres, Señor? Tú has establecido a tu pueblo Israel para que sea tu pueblo eternamente, y tú, Señor, eres su Dios. Y ahora, Señor Dios, confirma para siempre la palabra que has pronunciado acerca de tu servidor y de su casa, y obra conforme a lo que has dicho. Que tu Nombre sea engrandecido para siempre, y que se diga: ‘¡El Señor de los ejércitos es el Dios de Israel!’. Y que la casa de David, tu servidor, esté bien afianzada delante de ti. Porque tú mismo, Señor de los ejércitos, Dios de Israel, te has revelado a tu servidor, diciendo: ‘Yo te edificaré una casa’. Por eso tu servidor se ha atrevido a dirigirte esta plegaria. Ahora, Señor, tú eres Dios, tus palabras son leales y has prometido estos bienes a tu servidor. Dígnate, entonces, bendecir la casa de tu servidor, para que ella permanezca siempre en tu presencia. Porque tú, Señor, has hablado, y con tu bendición la casa de tu servidor será bendita para siempre”.

Palabra de Dios.


Comentario

Hagamos nuestra esta oración de David, para revisar todo lo que Dios ha hecho con nuestra vida. ¿Qué podemos pedirle? La bendición que David quiere es permanecer siempre en su presencia. Así viviremos en constante gratitud por toda la obra que Dios ha hecho con nosotros.


Salmo Sal 131, 1-5. 11. 13-14


R. El Señor le dará el trono de David.


Acuérdate, Señor, en favor de David, de todos sus desvelos, del juramento que prestó al Señor, del voto que hizo al Fuerte de Jacob. R.

“No entraré bajo el techo de mi casa ni me acostaré en mi propio lecho; no daré descanso a mis ojos ni reposo a mis párpados, hasta que encuentre un lugar para el Señor, una Morada para el Fuerte de Jacob”. R.

El Señor hizo un juramento a David, una firme promesa, de la que no se retractará: “Yo pondré sobre tu trono a uno de tus descendientes”. R.

Porque el Señor eligió a Sión, y la deseó para que fuera su Morada. “Este es mi Reposo para siempre; aquí habitaré, porque lo he deseado”. R.


Aleluya          Sal 118, 105

Aleluya. Tu palabra es una lámpara para mis pasos, y una luz en mi camino. Aleluya.


Evangelio      Mc 4, 21-25


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús decía a la multitud: “¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No es más bien para colocarla sobre el candelero? Porque no hay nada oculto que no deba ser revelado y nada secreto que no deba manifestarse. ¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!”. Y les decía: “¡Presten atención a lo que oyen! La medida con que midan se usará para ustedes, y les darán más todavía. Porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene”.

Palabra del Señor.


Comentario

Todo el Evangelio trae la luz y el anuncio. No es un mensaje hermético para unos pocos privilegiados, ni una doctrina oscura y rebuscada. Por eso mismo, no neguemos la palabra del evangelio, no la escondamos, hagamos que su luz llegue a cada rincón.

Oración sobre las ofrendas       

Recibe con bondad nuestros dones, Señor; y al santificarlos, haz que se conviertan en causa de salvación para nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Sal 33, 6

Miren hacia el Señor, y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán.


Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, concédenos, a los que somos vivificados por tu gracia, alegrarnos siempre con el don recibido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

123
Viernes 31 de Enero de 2020

San Juan Bosco, presbítero.
Memoria. Blanco.

San Juan Bosco ingresó al seminario a los 20 años de edad. Ya ordenado sacerdote, tuvo como gran objetivo la formación de los adolescentes y jóvenes más pobres. Para esto, creó talleres y oratorios, donde los jóvenes pudieran aprender un oficio y formarse en la vida cristiana. Él siempre pregonaba una santidad alegre. Fundó la Piadosa Sociedad de San Francisco de Sales (los Salesianos) y el instituto de las Hijas de María Auxiliadora. Desde Italia, envió misioneros a América Latina. La evangelización de la Patagonia Argentina debe mucho a sus desvelos y a los salesianos que misionaron en nuestras tierras. Murió en 1888.

Antífona de entrada          Mc 10, 14

“Dejen que los niños vengan a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos”, dice el Señor.


Oración colecta     

Señor, que elegiste a san Juan Bosco, presbítero, para que fuera padre y maestro de la juventud, concédenos que, animados por esa misma caridad que ardía en su corazón, busquemos el bien de las almas y vivamos entregados a su servicio. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura       2Sam 11, 1-4a. 5-10a. 13-17. 27c


Lectura del segundo libro de Samuel.

Al comienzo del año, en la época en que los reyes salen de campaña, David envió a Joab con sus servidores y todo Israel, y ellos arrasaron a los amonitas y sitiaron Rabá. Mientras tanto, David permanecía en Jerusalén. Una tarde, después que se levantó de la siesta, David se puso a caminar por la azotea del palacio real, y desde allí vio a una mujer que se estaba bañando. La mujer era muy hermosa. David mandó a averiguar quién era esa mujer, y le dijeron: “¡Pero si es Betsabé, hija de Eliám, la mujer de Urías, el hitita!”. Entonces David mandó unos mensajeros para que se la trajeran. La mujer quedó embarazada y envió a David este mensaje: “Estoy embarazada”. Entonces David mandó decir a Joab: “Envíame a Urías, el hitita”. Joab se lo envió, y cuando Urías se presentó ante el rey, David le preguntó cómo estaban Joab y la tropa y cómo iba la guerra. Luego David dijo a Urías: “Baja a tu casa y lávate los pies”. Urías salió de la casa del rey y le mandaron detrás un obsequio de la mesa real. Pero Urías se acostó a la puerta de la casa del rey junto a todos los servidores de su señor, y no bajó a su casa. Informaron a David que Urías no había bajado a su casa. Al día siguiente, David lo invitó a comer y a beber en su presencia y lo embriagó. A la noche, Urías salió y se acostó junto a los servidores de su señor, pero no bajó a su casa. A la mañana siguiente, David escribió una carta a Joab y se la mandó por intermedio de Urías. En esa carta, había escrito lo siguiente: “Pongan a Urías en primera línea, donde el combate sea más encarnizado, y después déjenlo solo, para que sea herido y muera”. Joab, que tenía cercada la ciudad, puso a Urías en el sitio donde sabía que estaban los soldados más aguerridos. Los hombres de la ciudad hicieron una salida y atacaron a Joab. Así cayeron unos cuantos servidores de David, y también murió Urías, el hitita. Pero lo que había hecho David desagradó al Señor.

Palabra de Dios.


Comentario

Los peligros de la monarquía sobre los cuales había advertido el profeta Samuel, comienzan a verse aquí. David usa su poder sin que nadie se atreva a contradecirlo. Y el redactor de la historia nos ofrece su reflexión: aunque David sea el Ungido, Dios no aprueba su mala conducta. La unción real no le da impunidad. Lamentablemente, el rey traiciona la misión para la cual fue elegido.


Salmo Sal 50, 3-7. 10-11


R. ¡Ten piedad, Señor, porque hemos pecado!


¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! R.

Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos. R.

Por eso, será justa tu sentencia y tu juicio será irreprochable; yo soy culpable desde que nací; pecador me concibió mi madre. R.

Anúnciame el gozo y la alegría: que se alegren los huesos quebrantados. Aparta tu vista de mis pecados y borra todas mis culpas. R.


Aleluya          Cf. Mt 11, 25

Aleluya. Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya.


Evangelio      Mc 4, 26-34


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús decía a sus discípulos: “El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga. Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha”. También decía: “¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo? Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra, pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra”. Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender. No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.

Palabra del Señor.


Comentario

Las dos parábolas nos hablan del crecimiento. El Reino de Dios lleva en sí mismo una fuerza irrefrenable. Se requiere de la contemplación para descubrir que el Reino está creciendo, y abrirse a su misterio. Así como la semilla se va desarrollando, y el hombre observa y espera, así el Reino va haciendo su obra. Dios quiere realmente hacerse presente en medio de nosotros.

Oración sobre las ofrendas       

Acepta los dones de tu pueblo, Señor, te presenta en la conmemoración de san Juan Bosco, y por la participación de este misterio concédenos manifestar en nuestra vida los ejemplos de tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.


Antífona de comunión        Mt 18, 3

“Si no se convierten y no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los cielos”, dice el Señor.


Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, concédenos los frutos de esta santa comunión y, a ejemplo de san Juan Bosco, haz que conservemos en el corazón y llevemos a la práctica el amor a los demás y la luz de tu verdad. Por Jesucristo nuestro Señor.

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