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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Sábado 23/07
Domingo 24/07
Lunes 25/07
Martes 26/07
Miércoles 27/07
Jueves 28/07
Sábado 23 de Julio de 2016


Misa a elección:

Feria. Verde.
Santa Brígida, religiosa. (ML). Blanco.
San Charbel Maklüf, presbítero. (ML). Blanco.

Brígida nació en Suecia, en 1303, en una familia noble. Se casó y tuvo ocho hijos. Luego de la muerte de su marido entró en el monasterio cisterciense de Alvastra. Desde allí emprendió la fundación de monasterios, y viajó en peregrinación por Europa. En una época en que la voz de las mujeres no tenía casi lugar en la Iglesia, ella, con su don de profecía, proclamó un fuerte mensaje por la reforma de la Iglesia. Escribió ocho libros donde expresa su experiencia mística y sus consejos para la realidad política y eclesial de su época.

Charbel nació en el pueblo de Beqakafra, a 140 km de la capital del Líbano, en el año 1828. Desde muy joven se retiró para hacer una vida de ermitaño, y a los 31 años fue ordenado sacerdote. Hasta su muerte, ocurrida en la ermita de los Santos Pedro y Pablo en la víspera de Navidad, se dedicó a la oración (rezaba 7 veces al día la Liturgia de las Horas), la ascesis, la penitencia y el trabajo manual.

Antífona de entrada          Sal 53, 6. 8

Dios es mi ayuda, el Señor es mi verdadero sostén. Te ofreceré un sacrificio voluntario, daré gracias a tu nombre porque es bueno.

Oración colecta     

Señor nuestro, mira con bondad a tus servidores y multiplica en nosotros los dones de tu gracia, para que, fervorosos en la fe, la esperanza y la caridad, perseveremos con asidua vigilancia en el cumplimiento de tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de santa Brígida

Dios nuestro, que condujiste a santa Brígida por diferentes caminos en su vida terrena, y le enseñaste admirablemente la sabiduría de la Cruz por la contemplación de la Pasión de tu Hijo, concédenos que, siguiendo tu voz, te busquemos siempre en todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Charbel Maklüf

Dios nuestro, que llamaste al presbítero san Charbel, al combate espiritual en la soledad del desierto y lo enriqueciste con un amor generoso y compasivo, concédenos imitar la pasión del Señor y alcanzar su reino. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        Jer 7, 1-11

Lectura del libro de Jeremías.

Palabra que llegó a Jeremías de parte del Señor, en estos términos: “Párate a la puerta de la Casa del Señor, y proclama allí esta palabra. Tú dirás: Escuchen la palabra del Señor, todos ustedes, hombres de Judá que entran por estas puertas para postrarse delante del Señor. Así habla el Señor de los ejércitos, el Dios de Israel: Enmienden su conducta y sus acciones, y yo haré que ustedes habiten en este lugar. No se fíen de estas palabras ilusorias: ‘¡Aquí está el Templo del Señor, el Templo del Señor, el Templo del Señor!’. Pero si ustedes enmiendan realmente su conducta y sus acciones, si de veras se hacen justicia unos a otros, si no oprimen al extranjero, al huérfano y a la viuda, si no derraman en este lugar sangre inocente, si no van detrás de otros dioses para desgracia de ustedes mismos, entonces yo haré que ustedes habiten en este lugar, en el país que he dado a sus padres desde siempre y para siempre. ¡Pero ustedes se fían de palabras ilusorias, que no sirven para nada! ¡Robar, matar, cometer adulterio, jurar en falso, quemar incienso a Baal, ir detrás de otros dioses que ustedes no conocían! Y después vienen a presentarse delante de mí en esta Casa que es llamada con mi Nombre, y dicen: ‘¡Estamos salvados!’, a fin de seguir cometiendo todas estas abominaciones. ¿Piensan acaso que es una cueva de ladrones esta Casa que es llamada con mi Nombre? Pero yo también veo claro”.

Palabra de Dios.

Comentario

Los pastores de aquella comunidad habían corrompido la fe. Su culto se había vuelto hipócrita, y buscaban, engañosamente, la seguridad en los rituales del templo. Dios dice muy claramente que, si no hay una vida de caridad y de justicia, es inútil buscarlo en el templo. Fundamentado en estas denuncias del profeta Isaías, Jesús enfrentará a los sacerdotes y comerciantes del templo de Jerusalén.


Sal 83, 3-6a. 8a. 11

R. ¡Qué amable es tu Casa, Señor del universo!

Mi alma se consume de deseos por los atrios del Señor; mi corazón y mi carne claman ansiosos por el Dios viviente. R.

Hasta el gorrión encontró una casa, y la golondrina tiene un nido donde poner sus pichones, junto a tus altares, Señor del universo, mi Rey y mi Dios. R.

¡Felices los que habitan en tu Casa y te alaban sin cesar! ¡Felices los que encuentran su fuerza en ti! Ellos avanzan con vigor siempre creciente. R.

Vale más un día en tus atrios que mil en otra parte; yo prefiero el umbral de la Casa de mi Dios antes que vivir entre malvados. R.

Aleluya        Sant 1, 21

Aleluya. Reciban con docilidad la Palabra sembrada en ustedes, que es capaz de salvarlos. Aleluya.

Evangelio     Mt 13, 24-30

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús propuso a la gente esta parábola: El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: “Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?”. Él les respondió: “Esto lo ha hecho algún enemigo”. Los peones replicaron: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”. “No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero”.

Palabra del Señor.

Comentario

Todo lo bueno que ha sido sembrado no se perderá. A pesar de la cizaña, y resistiendo en medio de ella, crecerá el trigo. Con esta mirada tan realista del mal que nos rodea, y al mismo tiempo tan confiada en la obra de Dios, Jesús nos exhorta a esperar el momento del juicio. Mientras tanto, que nuestras obras sean ese buen trigo que se convertirá en harina.

Oración sobre las ofrendas        

Padre Santo, por el sacrificio único de tu Hijo llevaste a la perfección las ofrendas de la antigua ley; te pedimos que recibas la oblación de tus fieles y la santifiques como lo hiciste con la ofrenda de Abel, para que los dones presentados en honor de tu nombre sirvan para la salvación de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Cf. Apoc 3, 20

Dice el Señor: “Yo estoy junto a la puerta y llamo; si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos”.

Oración después de la comunión

Padre, ayuda con bondad a tu pueblo, que has alimentado con los sacramentos celestiales; concédele apartarse del pecado y comenzar una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 24 de Julio de 2016

17º Domingo durante el año

Verde.

Semana 1ª del Salterio.

Antífona de entrada          cf. Sal 67, 6-7. 36

Dios habita en su santa morada. Él congrega en su casa a los dispersos. Él dará poder y fortaleza a su pueblo.

Oración colecta     

Dios nuestro, protector de los que esperan en ti, fuera de quien nada tiene valor ni santidad; acrecienta sobre nosotros tu misericordia, para que, bajo tu guía providente, usemos los bienes pasajeros de tal modo que ya desde ahora podamos adherirnos a los eternos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Gn 18, 20-21. 23-32

Lectura del libro del Génesis.

El Señor dijo: “El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave, que debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré”. Entonces Abraham se le acercó y le dijo: “¿Así que vas a exterminar al justo junto con el culpable? Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. ¿Y tú vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en él? ¡Lejos de ti hacer semejante cosa! ¡Matar al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma suerte! ¡Lejos de ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?”. El Señor respondió: “Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos”. Entonces Abraham dijo: “Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Quizá falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos cinco, ¿vas a destruir toda la ciudad?”. “No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco”, respondió el Señor. Pero Abraham volvió a insistir: “Quizá no sean más de cuarenta”. Y el Señor respondió: “No lo haré por amor a esos cuarenta”. “Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no lo tome a mal si continúo insistiendo. Quizá sean solamente treinta”. Y el Señor respondió: “No lo haré si encuentro allí a esos treinta”. Abraham insistió: “Una vez más, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Tal vez no sean más que veinte”. “No la destruiré en atención a esos veinte”, declaró el Señor. “Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no se enoje si hablo por última vez. Quizá sean solamente diez”. “En atención a esos diez, respondió, no la destruiré”.

Palabra de Dios.

Comentario

Abraham es atrevido cuando reza. Pide y pide. Se dirige a Dios con franqueza y naturalidad. Su insistencia brota de la experiencia que él tiene de Dios. Sabe que Dios está dispuesto a escuchar y a atender los ruegos de sus hijos.


Sal 137, 1-3. 6-7a. 7c-8

R. ¡Me escuchaste, Señor, cuando te invoqué!

Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque has oído las palabras de mi boca, te cantaré en presencia de los ángeles. Me postraré ante tu santo Templo. R.

Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre. Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. R.

El Señor está en las alturas, pero se fija en el humilde y reconoce al orgulloso desde lejos. Si camino entre peligros, me conservas la vida. R.

Tu derecha me salva. El Señor lo hará todo por mí. Tu amor es eterno, Señor, ¡no abandones la obra de tus manos! R.

2ª Lectura    Col 2, 12-14

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas.

Hermanos: En el bautismo, ustedes fueron sepultados con Cristo, y con él resucitaron, por la fe en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos. Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y de la incircuncisión de su carne, pero Cristo los hizo revivir con él, perdonando todas nuestras faltas. Él canceló el acta de condenación que nos era contraria, con todas sus cláusulas, y la hizo desaparecer clavándola en la cruz.

Palabra de Dios.

Comentario

La carta usa una imagen muy concreta: la antigua ley, con todas sus claúsulas, es un escrito de acusación contra nosotros. Jesús, en la cruz, abolió esa ley y nos favoreció absolutamente. Esto ha sido hecho en forma gratuita, por puro amor.


Aleluya        Rom 8, 15

Aleluya. Han recibido el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios “¡Abbá!”, es decir, Padre. Aleluya.

Evangelio     Lc 11, 1-13

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos”. Él les dijo entonces: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación”. Jesús agregó: “Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: ‘Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle’, y desde adentro él le responde: ‘No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos’. Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una serpiente cuando le pide un pescado? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!”.

Palabra del Señor.

Comentario

“El hermosísimo capítulo 11 de Lucas, sobre la oración, comienza relatando que Jesús estaba a solas orando a la mañana temprano. ¡Qué misterio éste de un Dios que reza! Que se levanta temprano para ponerse de cara ante su Padre. ¿Cómo debería ser el rostro de Jesús en oración, para que un discípulo anónimo, no se sabe quién, diga ‘Yo quiero eso’? ¿Cómo hacés para tener ese rostro? Y le pide: ‘Enséñame a orar’” (José Vallarino, La misericordia de Jesús, Ed. Agape).

Oración sobre las ofrendas        

Acepta, Padre, estos dones recibidos de tu generosidad, y, por la acción poderosa de tu gracia, haz que estos sagrados misterios santifiquen nuestra vida presente y nos conduzcan a los gozos eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 102, 2

Bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios.

O bien:         Mt 5, 7-8

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que alimentados con este sacramento divino, memorial perpetuo de la Pasión de tu Hijo, este don de su amor inefable nos conduzca a la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

123
Lunes 25 de Julio de 2016

Santiago, apóstol.

(F). Rojo.


Santiago es presentado en los evangelios como hermano de Juan e hijo de Zebedeo. Perteneció al grupo al grupo más íntimo de los apóstoles, acompañando a Jesús en la Transfiguración, junto a Pedro (cf. Lc 9, 28) y en su agonía (Mc 14, 33). El libro de los Hechos de los apóstoles relata que murió mártir por orden de Herodes (cf. Hech 12, 2).

Antífona de entrada          cf. Mt 4, 18. 21

Caminando Jesús a orillas del mar de Galilea, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que reparaban sus redes, y los llamó.

Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, que consagraste las primicias de la predicación apostólica con el martirio del apóstol Santiago, fortalece a tu Iglesia con el testimonio de su sangre y protégela siempre con su intercesión. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        2Cor 4, 7-15

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Llevamos un tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios. Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados. Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Y así, aunque vivimos, estamos siempre enfrentando a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De esa manera, la muerte hace su obra en nosotros, y en ustedes la vida. Pero, teniendo ese mismo espíritu de fe, del que dice la Escritura: “Creí y por eso hablé”, también nosotros creemos, y por lo tanto, hablamos. Y nosotros sabemos que Aquel que resucitó al Señor Jesús nos resucitará con él y nos reunirá a su lado junto con ustedes. Todo esto es por ustedes: para que al abundar la gracia, abunde también el número de los que participan en la acción de gracias para gloria de Dios.

Palabra de Dios.

Comentario

La carta refleja la condición de todo apóstol. Dios hace valioso el tesoro que llevamos, a pesar de nuestra fragilidad. Y ese tesoro llega como Buena Noticia para todos aquellos a quienes proclamamos el nombre de Jesús.


Sal 125, 1-6

R. Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía que soñábamos: nuestra boca se llenó de risas, y nuestros labios, de canciones. R.

Hasta los mismos paganos decían: “¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!”. ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros y estamos rebosantes de alegría! R.

¡Cambia, Señor, nuestra suerte como los torrentes del Négueb! Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones. R.

El sembrador va llorando cuando esparce la semilla, pero vuelve cantando cuando trae las gavillas. R.

Aleluya        cf. Jn 15, 16

Aleluya. Dice el Señor: “Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero”. Aleluya.

Evangelio     Mt 20, 20-28

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

La madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo. “¿Qué quieres?”, le preguntó Jesús. Ella le dijo: “Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”. “No saben lo que piden”, respondió Jesús. “¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?”. “Podemos”, le respondieron. “Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre”. Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”.

Palabra del Señor.

Comentario

Tenemos que estar dispuestos a compartir todo con Jesús. Eso implica participar del cáliz del dolor antes de llegar a la gloria. Los Doce, como tantos hombres y mujeres apóstoles en la historia de nuestra fe, asumieron el cáliz de Jesús por anunciar el Evangelio.

Oración sobre las ofrendas        

Purifícanos, Señor, por el bautismo salvador de la Pasión de tu Hijo, para que te sean agradables nuestras ofrendas en la fiesta de Santiago, el primero de los apóstoles que compartió el cáliz de Jesús. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona de comunión       

Bebieron el cáliz del Señor, y llegaron a ser amigos de Dios.

Oración después de la comunión

Ayúdanos, Padre, por la intercesión del apóstol Santiago, en cuya fiesta hemos recibido con alegría tus sacramentos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 26 de Julio de 2016

Santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María

(MO). Blanco.

Los evangelios canónicos no nos brindan ningún dato sobre los abuelos de Jesús. Si, en cambio, son nombrados en el evangelio apócrifo de Santiago. La tradición cristiana los presenta como dos ancianos estériles, que piden a Dios la gracia de un hijo. En esto, Joaquín y Ana son, como tantas figuras del Antiguo Testamento, modelo de confianza en Dios y muestran que Dios puede obrar allí donde parece imposible. Su fiesta también nos hace tener presente toda la realidad humana de Jesús, que creció en una familia, y que siendo niño recibió el cuidado y la ternura de sus abuelos.

Antífona de entrada          cf. Eclo 44, 1. 25

Alabemos a san Joaquín y santa Ana, porque en su descendencia, el Señor Dios les concedió la bendición para todos los pueblos.

Oración colecta     

Señor, Dios de nuestros padres, tú concediste a san Joaquín y santa Ana la gracia que de ellos naciera María, la madre de tu Hijo encarnado; otórganos, por sus ruegos, alcanzar la salvación prometida a tu pueblo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Ecli 44, 1. 9-15

Lectura del libro del Eclesiástico.

Elogiemos a los hombres ilustres, a los antepasados de nuestra raza, los hombres de bien, cuyas obras de justicia no han sido olvidadas. Con su descendencia se perpetúa la rica herencia que procede de ellos. Su descendencia fue fiel a las alianzas, y también sus nietos, gracias a ellos. Su descendencia permanecerá para siempre, y su gloria no se extinguirá. Sus cuerpos fueron sepultados en paz, y su nombre sobrevive a través de las generaciones. Los pueblos proclaman su sabiduría, y la asamblea anuncia su alabanza.

Palabra de Dios.

Comentario

La memoria de hoy es una buena ocasión para evocar a los hombres y mujeres ilustres en la fe que nos han precedido. Muy particularmente, si en nuestra familia hay personas que nos iniciaron en el camino de la fe –padres, abuelos–. Demos gracias a Dios por la fecundidad de sus vidas.


Sal 131, 11. 13-14. 17-18

R. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre.

El Señor hizo un juramento a David, una firme promesa, de la que no se retractará: “Yo pondré sobre tu trono a uno de tus descendientes”. R.

Porque el Señor eligió a Sión, y la deseó para que fuera su Morada. “Este es mi reposo para siempre; aquí habitaré, porque lo he deseado”. R.

“Allí haré germinar el poder de David: prepararé una lámpara para mi Ungido; cubriré de vergüenza a sus enemigos, y su insignia real florecerá sobre él”. R.

Aleluya        cf. Lc 2, 25

Aleluya. Esperaban el consuelo de Israel, y el Espíritu Santo estaba en ellos. Aleluya.

Evangelio     Mt 13, 16-17

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: “Felices los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”.

Palabra del Señor.

Comentario

Joaquín y Ana confiaban en las promesas de Dios y vieron al Salvador. ¡Dichosos sus ojos! Y dichosos nosotros también, porque sabemos muy bien que no basta con mirar para ver las maravillas de Dios. De hecho, muchos vieron a Jesús con sus ojos y no reconocieron en él al Salvador. Sólo los ojos de la fe nos dan la posibilidad de encontrar los signos de Dios en las cosas que vemos todos los días.


O bien: Lecturas de la Feria

Lectura        Jer 14, 17-22

Lectura del libro de Jeremías.

Que mis ojos se deshagan en lágrimas, día y noche, sin cesar, porque la virgen hija de mi pueblo ha sufrido un gran quebranto, una llaga incurable. Si salgo al campo abierto, veo las víctimas de la espada; si entro en la ciudad, veo los sufrimientos del hambre. Sí, hasta el profeta y el sacerdote recorren el país y no logran comprender. ¿Has rechazado del todo a Judá? ¿Estás disgustado con Sión? ¿Por qué nos has herido sin remedio? Se esperaba la paz, ¡y no hay nada bueno...! El tiempo de la curación, ¡y sobrevino el espanto! Reconocemos, Señor, nuestra maldad, la iniquidad de nuestros padres, porque hemos pecado contra ti. A causa de tu Nombre, no desprecies, no envilezcas el trono de tu Gloria: ¡Acuérdate, no rompas tu Alianza con nosotros! Entre los ídolos de las naciones, ¿hay alguien que haga llover? ¿Es el cielo el que envía los chaparrones? ¿No eres tú, Señor, nuestro Dios? Nosotros esperamos en ti, porque eres tú el que has hecho todo esto.

Palabra de Dios.

Comentario

Un pueblo arrepentido reconoce las consecuencias de su pecado. La infidelidad a Dios y los atropellos a los pobres han traído desolación, violencia y dolor. En esta angustiosa situación el pueblo vuelve a mirar a Dios. Y vuelve a confiar en él, y en el gran poder de su misericordia.


Sal 78, 8-9. 11. 13

R. ¡Por el honor de tu Nombre, líbranos Señor!

No recuerdes para nuestro mal las culpas de otros tiempos; compadécete pronto de nosotros, porque estamos totalmente abatidos. R.

Ayúdanos, Dios salvador nuestro, por el honor de tu Nombre; líbranos y perdona nuestros pecados, a causa de tu Nombre. R.

Llegue hasta tu presencia el lamento de los cautivos, preserva con tu brazo poderoso a los que están condenados a muerte. R.

Y nosotros, que somos tu pueblo y las ovejas de tu rebaño, te daremos gracias para siempre, y cantaremos tus alabanzas por todas las generaciones. R.

Aleluya   

Aleluya. La semilla es la Palabra de Dios, el sembrador es Cristo; el que lo encuentra permanece para siempre. Aleluya.

Evangelio     Mt 13, 36-43

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: “Explícanos la parábola de la cizaña en el campo”. Él les respondió: “El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles. Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y éstos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!”.

Palabra del Señor.

Comentario

Esta parábola nos habla de la paciencia y la misericordia de Dios. Él no arranca la cizaña apenas aparece, porque da tiempo al pecador para la conversión. Sólo al final, en el momento del juicio, quedará sellada la verdadera condición de cada cual.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, los dones que te presentamos y concédenos participar de la bendición prometida a Abraham y a su descendencia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Sal 23, 5

Recibieron la bendición del Señor, y la misericordia de Dios, su salvador.

Oración después de la comunión

Dios y Padre, tú has querido que tu Hijo unigénito se hiciera hombre en la tierra para que, por este admirable misterio, los hombres renacieran de ti; te pedimos que seamos santificados con el espíritu de adopción quienes fuimos alimentados con el pan de los hijos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 27 de Julio de 2016

De la feria

Verde.

Antífona de entrada          cf. Sal 67, 6-7. 36

Dios habita en su santa morada. Él congrega en su casa a los dispersos. Él dará poder y fortaleza a su pueblo.

Oración colecta     

Dios nuestro, protector de los que esperan en ti, fuera de quien nada tiene valor ni santidad; acrecienta sobre nosotros tu misericordia, para que, bajo tu guía providente, usemos los bienes pasajeros de tal modo que ya desde ahora podamos adherirnos a los eternos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Jer 15, 10. 16-21

Lectura del libro de Jeremías.

¡Qué desgracia, madre mía, que me hayas dado a luz, a mí, un hombre discutido y controvertido por todo el país! Yo no di ni recibí nada prestado, pero todos me maldicen. Cuando se presentaban tus palabras, yo las devoraba, tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque yo soy llamado con tu Nombre, Señor, Dios de los ejércitos. Yo no me senté a disfrutar en la reunión de los que se divierten; forzado por tu mano, me mantuve apartado, porque tú me habías llenado de indignación. ¿Por qué es incesante mi dolor, por qué mi llaga es incurable, se resiste a sanar? ¿Serás para mí como un arroyo engañoso, de aguas inconstantes? Por eso, así habla el Señor: “Si tú vuelves, yo te haré volver, tú estarás de pie delante de mí, si separas lo precioso de la escoria, tú serás mi portavoz. Ellos se volverán hacia ti, pero tú no te volverás hacia ellos. Yo te pondré frente a este pueblo como una muralla de bronce inexpugnable. Te combatirán, pero no podrán contra ti, porque yo estoy contigo para salvarte y librarte –oráculo del Señor–. Yo te libraré de la mano de los malvados y te rescataré del poder de los violentos”.

Palabra de Dios.

Comentario

El profeta sufre la soledad de quien permanece unido a Dios en un ambiente que se ha vuelto infiel. El profeta conoce, íntimamente, la fuerza y el dramatismo de la pasión que siente por Dios. A pesar de todas las dificultades, no puede dejar de devorar esa palabra de Dios que llena su vida y le exige salir a predicar.


Sal 58, 2-4. 10-11. 17-18

R. ¡Tú eres mi refugio en el peligro, Señor!

Líbrame de mis enemigos, Dios mío, defiéndeme de los que se levantan contra mí; líbrame de los que hacen el mal y sálvame de los hombres sanguinarios. R.

Mira cómo me están acechando: los poderosos se conjuran contra mí; sin rebeldía ni pecado de mi parte, Señor. R.

Yo miro hacia ti, fuerza mía, porque Dios es mi baluarte; él vendrá a mi encuentro con su gracia y me hará ver la derrota de mis enemigos. R.

Yo cantaré tu poder, y celebraré tu amor de madrugada, porque tú has sido mi fortaleza y mi refugio en el peligro. R.

¡Yo te cantaré, fuerza mía, porque tú eres mi baluarte, mi refugio en el peligro, Dios de misericordia! R.

Aleluya        Jn 15, 15

Aleluya. “Yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Mt 13, 44-46

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a la multitud: El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo. El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró.

Palabra del Señor.

Comentario

Sólo el Reino de Dios puede dar sentido a todas nuestras acciones y nuestros afanes. Sólo por el Reino de Dios vale la pena andar, trabajar, sufrir. Qué alegría si tuviéramos la certeza de los personajes de estas dos breves parábolas y fuéramos capaces de unificar toda nuestra vida por el Reino.

Oración sobre las ofrendas        

Acepta, Padre, estos dones recibidos de tu generosidad, y, por la acción poderosa de tu gracia, haz que estos sagrados misterios santifiquen nuestra vida presente y nos conduzcan a los gozos eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 102, 2

Bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios.

o bien:          Mt 5, 7-8

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que alimentados con este sacramento divino, memorial perpetuo de la Pasión de tu Hijo, este don de su amor inefable nos conduzca a la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 28 de Julio de 2016

De la feria

Verde.


Antífona de entrada          cf. Sal 67, 6-7. 36

Dios habita en su santa morada. Él congrega en su casa a los dispersos. Él dará poder y fortaleza a su pueblo.

Oración colecta     

Dios nuestro, protector de los que esperan en ti, fuera de quien nada tiene valor ni santidad; acrecienta sobre nosotros tu misericordia, para que, bajo tu guía providente, usemos los bienes pasajeros de tal modo que ya desde ahora podamos adherirnos a los eternos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Jer 18, 1-6

Lectura del libro de Jeremías.

Palabra que llegó a Jeremías de parte del Señor, en estos términos: “Baja ahora mismo al taller del alfarero, y allí te haré oír mis palabras”. Yo bajé al taller del alfarero, mientras él trabajaba en el torno. Y cuando la vasija que estaba haciendo le salía mal, como suele pasar con la arcilla en manos del alfarero, él volvía a hacer otra, según le parecía mejor. Entonces la palabra del Señor me llegó en estos términos: “¿No puedo yo tratarlos a ustedes, casa de Israel, como ese alfarero? –oráculo del Señor–. Sí, como la arcilla en la mano del alfarero, así están ustedes en mi mano, casa de Israel”.

Palabra de Dios.

Comentario

Como hizo en el primer día del mundo, amasando el polvo de la tierra, así está Dios modelando nuestra vida. Dejemos que su ingenio y su trabajo se hagan realidad en nuestra existencia. Dejemos que nos vaya dando forma, la mejor, la que él diseñó para nosotros.


Sal 145, 1b-6b

R. ¡Feliz el que se apoya en el Señor!

¡Alaba al Señor, alma mía! Alabaré al Señor toda mi vida; mientras yo exista, cantaré al Señor. R.

No confíen en los poderosos, en simples mortales, que no pueden salvar: cuando expiran, vuelven al polvo, y entonces se esfuman sus proyectos. R.

Feliz el que se apoya en el Dios de Jacob y pone su esperanza en el Señor, su Dios: Él hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. R.

Aleluya        cf. Hech 16, 14

Aleluya. Señor, toca nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. Aleluya.

Evangelio     Mt 13, 47-53

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a la multitud: “El Reino de los Cielos se parece a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. ¿Comprendieron todo esto?”. “Sí”, le respondieron. Entonces agregó: “Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo”.

Palabra del Señor.

Comentario

La parábola de la red, igual que la de la cizaña, nos trae la imagen del juicio final. A veces creemos que somos los únicos “buenos” y reclamamos a Dios que castigue a los pecadores. La parábola nos presenta la red como este espacio que está lleno de toda clase de peces. Sólo al final Dios hará la separación definitiva entre el bien y el mal. Porque ante Dios el mal no podrá subsistir.

Oración sobre las ofrendas        

Acepta, Padre, estos dones recibidos de tu generosidad, y, por la acción poderosa de tu gracia, haz que estos sagrados misterios santifiquen nuestra vida presente y nos conduzcan a los gozos eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 102, 2

Bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios.

O bien:          Mt 5, 7-8

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que alimentados con este sacramento divino, memorial perpetuo de la Pasión de tu Hijo, este don de su amor inefable nos conduzca a la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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