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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Lunes 18/06
Martes 19/06
Miércoles 20/06
Jueves 21/06
Viernes 22/06
Sábado 23/06
Lunes 18 de Junio de 2018
De la feria. Verde.

Antífona de entrada          Cf. Sal 26, 7.9

Escucha, Señor, la voz de mi clamor: no me rechaces ni me abandones, Dios, mi salvador, porque tú eres mi refugio.


Oración colecta     

Dios nuestro, fuerza de los que esperan en ti, escucha con bondad nuestras súplicas, ya que sin tu ayuda nada puede la fragilidad humana, y concédenos la gracia de cumplir tus mandamientos para agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         1Rey 21, 1-19


Lectura del primer libro de los Reyes.

Nabot, el izreelita, tenía una viña en Izreel, al lado del palacio de Ajab, rey de Samaría. Ajab dijo a Nabot: “Dame tu viña para hacerme una huerta, ya que está justo al lado de mi casa. Yo te daré a cambio una viña mejor o, si prefieres, te pagaré su valor en dinero”. Pero Nabot respondió a Ajab: “¡El Señor me libre de cederte la herencia de mis padres!”. Ajab se fue a su casa malhumorado y muy irritado por lo que le había dicho Nabot, el izreelita: “No te daré la herencia de mis padres”. Se tiró en su lecho, dio vuelta la cara y no quiso probar bocado. Entonces fue a verlo su esposa Jezabel y le preguntó: “¿Por qué estás tan malhumorado y no comes nada?”. Él le dijo: “Porque le hablé a Nabot, el izreelita, y le propuse: ‘Véndeme tu viña o, si quieres, te daré otra a cambio’. Pero él respondió: ‘No te daré mi viña’”. Su esposa Jezabel le dijo: “¿Así ejerces tú la realeza sobre Israel? ¡Levántate, come y alégrate! ¡Yo te daré la viña de Nabot, el izreelita!”. En seguida escribió una carta en nombre de Ajab, la selló con el sello del rey y la envió a los ancianos y a los notables de la ciudad, conciudadanos de Nabot. En esa carta escribió: “Proclamen un ayuno y en la asamblea del pueblo hagan sentar a Nabot en primera fila. Hagan sentar enfrente a dos malvados, que atestigüen contra él, diciendo: ‘Tú has maldecido a Dios y al rey’. Luego sáquenlo afuera y mátenlo a pedradas”. Los hombres de la ciudad, los ancianos y notables, conciudadanos de Nabot, obraron de acuerdo con lo que les había mandado Jezabel, según lo que estaba escrito en la carta que les había enviado. Proclamaron un ayuno e hicieron sentar a Nabot en primera fila. En seguida llegaron dos malvados que se le sentaron enfrente y atestiguaron contra él diciendo: “Nabot ha maldecido a Dios y al rey”. Entonces lo sacaron fuera de la ciudad y lo mataron a pedradas. Y mandaron decir a Jezabel: “Nabot fue apedreado y murió”. Cuando Jezabel se enteró de que Nabot había sido matado a pedradas, dijo a Ajab: “Ya puedes tomar posesión de la viña de Nabot, esa que él se negaba a venderte, porque Nabot ya no vive: está muerto”. Apenas oyó Ajab que Nabot estaba muerto, bajó a la viña de Nabot, el izreelita, para tomar posesión de ella. Entonces la palabra del Señor llegó a Elías, el tisbita, en estos términos: “Baja al encuentro de Ajab, rey de Israel en Samaría. Ahora está en la viña de Nabot: ha bajado allí para tomar posesión de ella. Tú le dirás: Así habla el Señor: ¡Has cometido un homicidio, y encima te apropias de lo ajeno! Por eso, así habla el Señor: En el mismo sitio donde los perros lamieron la sangre de Nabot, allí también lamerán tu sangre”.

Palabra de Dios.


Comentario

Poderosos y corruptos se ensañan contra el inocente y despliegan todos sus recursos: abuso de autoridad, engaño y uso de la fuerza se conjugan para que el rey se quede con la viña de Nabot. Dios no es ajeno a los atropellos que se cometen contra el pobre. La voz profética debe señalar y denunciar este pecado.

Salmo Sal 5, 2-3. 5-7

R. ¡Atiende a mis gemidos, Señor!

Señor, escucha mis palabras, atiende a mis gemidos; oye mi clamor, mi Rey y mi Dios. R.

Tú no eres un Dios que ama la maldad; ningún impío será tu huésped, ni los orgullosos podrán resistir delante de tu mirada. R.

Tú detestas a los que hacen el mal y destruyes a los mentirosos. ¡Al hombre sanguinario y traicionero lo abomina el Señor! R.


Aleluya         Cf. Sal 118, 105

Aleluya. Tu palabra es una lámpara para mis pasos y una luz en mi camino. Aleluya.


Evangelio     Mt 5, 38-42


+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente”. Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él. Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.

Palabra del Señor.


Comentario

La ley del talión postula “ojo por ojo y diente por diente”. En su origen, surgió como un freno a la venganza desmedida. Jesús, al radicalizar la ley, exige mucho más: pide directamente deponer la venganza. Esta magnanimidad sólo será posible si nos reconocemos como hijos del Padre celestial. Y es la única actitud que puede frenar la espiral de violencia.

Oración sobre las ofrendas        

Señor, que nos alimentas con estos dones, y nos renuevas con tu sacramento, concédenos que nunca nos falte el sustento para el alma y para el cuerpo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Jn 17, 11

“Padre santo, cuida en tu nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros”, dice el Señor.


Oración después de la comunión

Te pedimos Padre, que así como la comunión que hemos recibido es signo de la unión de los creyentes en ti, también se realice la unidad en tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 19 de Junio de 2018
De la feria. Verde.
San Romualdo Abad (ML). Blanco.

Romualdo fue un reformador de la vida en los monasterios, donde quiso que se profundizara en la penitencia, la soledad para el encuentro personal con Dios y la vida austera. Durante toda su existencia, estuvo atento a los problemas de la Iglesia, pero nunca quiso ejercer cargos eclesiásticos. Murió en el año 1028.

Antífona de entrada          Cf. Sal 26, 7. 9

Escucha, Señor, la voz de mi clamor: No me rechaces ni me abandones, Dios, mi salvador, porque tú eres mi refugio.


Oración colecta     

Dios nuestro, que renovaste la vida eremítica en tu Iglesia por la obra del abad san Romualdo, concede que, renunciando a nosotros mismos y siguiendo a Cristo, podamos llegar felizmente al reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo…

Lectura         1Rey 21, 17-29


Lectura del primer libro de los Reyes.

Después que murió Nabot, la palabra del Señor llegó a Elías, el tisbita, en estos términos: “Baja al encuentro de Ajab, rey de Israel en Samaría. Ahora está en la viña de Nabot: ha bajado allí para tomar posesión de ella. Tú le dirás: Así habla el Señor: ¡Has cometido un homicidio, y encima te apropias de lo ajeno! Por eso, así habla el Señor: En el mismo sitio donde los perros lamieron la sangre de Nabot, allí también lamerán tu sangre”. Ajab respondió a Elías: “¡Me has sorprendido, enemigo mío!”. “Sí, repuso Elías, te he sorprendido, porque te has prestado a hacer lo que es malo a los ojos de Señor. Yo voy a atraer la desgracia sobre ti: barreré hasta tus últimos restos y extirparé a todos los varones de la familia de Ajab, esclavos o libres en Israel. Dejaré tu casa como la de Jeroboám, hijo de Nebat, y como la de Basá, hijo de Ajías, porque has provocado mi indignación y has hecho pecar a Israel. Y el Señor también ha hablado contra Jezabel, diciendo: Los perros devorarán la carne de Jezabel en la parcela de Izreel. Al de la familia de Ajab que muera en la ciudad se lo comerán los perros, y al que muera en despoblado se lo comerán los pájaros del cielo”. No hubo realmente nadie que se haya prestado como Ajab para hacer lo que es malo a los ojos del Señor, instigado por su esposa Jezabel. Él cometió las peores abominaciones, yendo detrás de los ídolos, como lo habían hecho los amorreos que el Señor había desposeído delante de los israelitas. Cuando Ajab oyó aquellas palabras, rasgó sus vestiduras, se puso un sayal sobre su carne, y ayunó. Se acostaba con el sayal y andaba taciturno. Entonces la palabra del Señor llegó a Elías, el tisbita, en estos términos: “¿Has visto cómo Ajab se ha humillado delante de mí? Porque se ha humillado delante de mí, no atraeré la desgracia mientras él viva, sino que la haré venir sobre su casa en tiempos de su hijo”.

Palabra de Dios.


Comentario

El tirano e idólatra rey Ajab, escuchó la voz de Dios que le llegó por medio del profeta. Se arrepintió e hizo penitencia. Por eso, los profetas no deben dejar de denunciar el pecado. La posibilidad de la conversión siempre está abierta, y eso es lo que Dios está esperando del pecador.


Salmo Sal 50, 3-6a. 11. 16


R. ¡Ten piedad, Señor, porque hemos pecado!

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! ¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! R.

Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. Contra ti, contra ti solo pequé e hice lo que es malo a tus ojos. R.

Aparta tu vista de mis pecados y borra todas mis culpas. ¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío, y mi lengua anunciará tu justicia! R.


Aleluya         Cf. Jn 13, 34

Aleluya. “Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros, así como yo los he amado”, dice el Señor. Aleluya.


Evangelio     Mt 5, 43-48


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes han oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo’ y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores, así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo”.

Palabra del Señor.


Comentario

Directamente relacionado con el mandamiento que leíamos ayer, hoy se nos presenta este sobre el amor a los enemigos. Rezar por ellos es reconocer que Dios ama a toda la humanidad, y esa oración sincera nos librará del odio que envenena.

Oración sobre las ofrendas        

Señor, que nos alimentas con estos dones, y nos renuevas con tu sacramento, concédenos que nunca nos falte el sustento para el alma y para el cuerpo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Jn 17, 11

“Padre santo, cuida en tu nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros”, dice el Señor.


Oración después de la comunión

Te pedimos Padre, que así como la comunión que hemos recibido es signo de la unión de los creyentes en ti, también se realice la unidad en tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Miércoles 20 de Junio de 2018
De la feria. Verde.

Antífona de entrada          Cf. Sal 26, 7.9

Escucha, Señor, la voz de mi clamor: no me rechaces ni me abandones, Dios, mi salvador, porque tú eres mi refugio.


Oración colecta     

Dios nuestro, fuerza de los que esperan en ti, escucha con bondad nuestras súplicas, ya que sin tu ayuda nada puede la fragilidad humana, y concédenos la gracia de cumplir tus mandamientos para agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         2Rey 2, 1. 6-14


Lectura del segundo libro de los Reyes.

Esto es lo que sucedió cuando el Señor arrebató a Elías y lo hizo subir al cielo en el torbellino. Elías y Eliseo partieron de Guilgal, y Elías le dijo: “Quédate aquí, porque el Señor me ha enviado al Jordán”. Pero Eliseo respondió: “Juro por la vida del Señor y por tu propia vida que no te dejaré”. Y se fueron los dos. Cincuenta hombres de la comunidad de profetas fueron y se pararon enfrente, a una cierta distancia, mientras los dos estaban de pie a la orilla del Jordán. Elías se quitó el manto, lo enrolló y golpeó las aguas. Estas se dividieron hacia uno y otro lado, y así pasaron los dos por el suelo seco. Cuando cruzaban, Elías dijo a Eliseo: “Pide lo que quieres que haga por ti antes de que sea separado de tu lado”. Eliseo respondió: “¡Ah, si pudiera recibir las dos terceras partes de tu espíritu!”. “¡No es nada fácil lo que pides!, dijo Elías; si me ves cuando yo sea separado de tu lado, lo obtendrás; de lo contrario, no será así”. Y mientras iban conversando por el camino, un carro de fuego, con caballos también de fuego, los separó a uno del otro, y Elías subió al cielo en el torbellino. Al ver esto, Eliseo gritó: “¡Padre mío! ¡Padre mío! ¡Carro de Israel y su caballería!”. Y cuando no lo vio más, tomó sus vestiduras y las rasgó en dos pedazos. Luego recogió el manto que se le había caído a Elías de encima, se volvió y se detuvo al borde del Jordán. Después, con el manto que se le había caído a Elías, golpeó las aguas, pero estas no se dividieron. Entonces dijo: “¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías?”. Él golpeó otra vez las aguas; estas se dividieron hacia uno y otro lado, y Eliseo cruzó.

Palabra de Dios.


Comentario

¿Qué se puede pedir cuando se ha tenido la experiencia de estar junto a un hombre de Dios? “¡Ah, si pudiera recibir las dos terceras partes de tu espíritu!”. Eliseo debe continuar la tarea profética de Elías, que es la figura inspiradora para esta misión. Siendo testigo de la vida y del final de este gran profeta, Eliseo continuará anunciando y denunciando.

Salmo Sal 30, 20-21. 24


R. ¡Sean fuertes los que esperan en el Señor!

¡Qué grande es tu bondad, Señor! Tú la reservas para tus fieles; y la brindas a los que se refugian en ti, en la presencia de todos. R.

Tú los ocultas al amparo de tu rostro de las intrigas de los hombres; y los escondes en tu Tienda de campaña, lejos de las lenguas pendencieras. R.

Amen al Señor, todos sus fieles, porque él protege a los que son leales y castiga con severidad a los soberbios. ¡Sean fuertes los que esperan en el Señor! R.


Aleluya         Cf. Jn 14, 23

Aleluya. “El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará e iremos a él”, dice el Señor. Aleluya.


Evangelio     Mt 6,1-6. 16-18


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: “Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”.

Palabra del Señor.


Comentario

¡Cuántas buenas acciones quedan malogradas por el exhibicionismo! Al obrar esperando ser aplaudidos, tergiversamos el valor de nuestras obras. Confiemos en que el Padre ve y sabe todo lo que hacemos. Nuestro gozo será grande al practicar nuestra piedad con corazón sincero y sin ninguna vanagloria.

Oración sobre las ofrendas        

Señor, que nos alimentas con estos dones, y nos renuevas con tu sacramento, concédenos que nunca nos falte el sustento para el alma y para el cuerpo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Sal 26, 4

Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la casa del Señor todos los días de mi vida.


Oración después de la comunión

Te pedimos Padre, que así como la comunión que hemos recibido es signo de la unión de los creyentes en ti, también se realice la unidad en tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 21 de Junio de 2018
San Luis Gonzaga, religioso. Blanco.

Luis pertenecía a una familia noble, y sirvió como paje en la corte de Francisco de Médici. Pero su corazón se encontraba muy lejos de la frivolidad de la corte, y finalmente decidió ingresar en la Compañía de Jesús, a pesar de la oposición de su familia. Auxiliando a los enfermos de peste en Roma, se contagió la enfermedad, y murió a los 23 años de edad en el año 1591. Fue declarado patrono modelo de los jóvenes.

Antífona de entrada          Cf. Sal 23, 43

El que tiene las manos limpias y puro el corazón podrá subir a la montaña del Señor y permanecerá en su recinto sagrado.


Oración colecta     

Señor Dios nuestro, autor de todo bien, que has querido unir en san Luis Gonzaga una admirable inocencia de vida y un austero espíritu de penitencia, concédenos, por su intercesión, que si no hemos sabido imitarlo en su vida inocente, lo sigamos en el camino de la penitencia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Ecli 48, 1-14


Lectura del libro del Eclesiástico.

El profeta Elías surgió como un fuego, su palabra quemaba como una antorcha. Él atrajo el hambre sobre ellos y con su celo los diezmó. Por la palabra del Señor, cerró el cielo, y también hizo caer tres veces fuego de lo alto. ¡Qué glorioso te hiciste, Elías, con tus prodigios! ¿Quién puede jactarse de ser igual a ti? Tú despertaste a un hombre de la muerte y de la morada de los muertos, por la palabra del Altísimo. Tú precipitaste a reyes en la ruina y arrojaste de su lecho a hombres insignes; tú escuchaste un reproche en el Sinaí y en el Horeb una sentencia de condenación; tú ungiste reyes para ejercer la venganza y profetas para ser tus sucesores; tú fuiste arrebatado en un torbellino de fuego por un carro con caballos de fuego. De ti está escrito que en los castigos futuros aplacarás la ira antes que estalle, para hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos y restablecer las tribus de Jacob. ¡Felices los que te verán y los que se durmieron en el amor, porque también nosotros poseeremos la vida! Cuando Elías fue llevado en un torbellino, Elíseo quedó lleno de su espíritu. Durante su vida ningún jefe lo hizo temblar, y nadie pudo someterlo. Nada era demasiado difícil para él y hasta en la tumba profetizó su cuerpo. En su vida, hizo prodigios y en su muerte, realizó obras admirables.

Palabra de Dios.


Comentario

El libro del Eclesiástico refleja el aprecio que el judaísmo contemporáneo de Jesús tenía hacia Elías y Eliseo. Ellos encarnan el ideal de todo profeta que, con la Palabra, hace presente la voluntad de Dios para el pueblo. Ellos son el fuego que se enciende en el amor de Dios. Pidamos también nosotros a estos profetas, como pidió Eliseo: “¡Ah, si pudiera recibir las dos terceras partes de tu espíritu!”.


Salmo Sal 96, 1-7

R. ¡Alégrense, justos, en el Señor!

¡El Señor reina! Alégrese la tierra, regocíjense las islas incontables. Nubes y Tinieblas lo rodean, la Justicia y el Derecho son la base de su trono. R.

Un fuego avanza ante él y abrasa a los enemigos a su paso; sus relámpagos iluminan el mundo; al verlo, la tierra se estremece. R.

Las montañas se derriten como cera delante del Señor, que es el dueño de toda la tierra. Los cielos proclaman su justicia y todos los pueblos contemplan su gloria. R.

Se avergüenzan los que sirven a los ídolos, los que se glorían en dioses falsos; todos los dioses se postran ante él. ¡Alégrense, justos, en el Señor! R.


Aleluya         Cf. Rom 8, 15

Aleluya. Han recibido el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios ¡Abbá!, es decir, ¡Padre! Aleluya.


Evangelio     Mt 6 ,7-15


+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: “Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal. Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes”.

Palabra del Señor.


Comentario

La oración establece un lazo sólido e íntimo con Dios. Por eso, no necesita de muchas palabras, pero sí de la disposición confiada de saber que nos encontramos ante un Padre bueno que conoce nuestras necesidades. Pongamos delante de él nuestra vida para que la transforme y podamos ser capaces de vivir en su amor.

Oración sobre las ofrendas        

Te pedimos, Señor, que, revestidos del traje nupcial a ejemplo de san Luis Gonzaga, nos concedas participar de esta mesa eucarística, para ser colmados con las riquezas de tu gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Sal 77, 24-25

Les dio como alimento el pan celestial; todos comieron un pan de ángeles.


Oración después de la comunión

Concédenos, Padre, que alimentados con el pan de los ángeles, podamos servirte con una vida pura y, a ejemplo de san Luis, perseverar en continua acción de gracias. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 22 de Junio de 2018
De la feria. Verde.
Santos Juan Fisher, obispo, y Tomás Moro, mártires. (ML). Rojo.

Juan Fisher fue doctor en teología y canciller de la Universidad de Cambridge. Siendo obispo y confesor de la reina Catalina de Aragón, mujer de Enrique VIII, se enfrentó con el rey cuando este se separó de la Iglesia.

Tomás Moro era abogado y profesor de Derecho, estuvo casado, tuvo cuatro hijos y adoptó una niña. Ocupó diversos puestos políticos hasta que, siendo canciller de Inglaterra en el año 1533, rechazó las decisiones de Enrique VIII.

Juan Fisher y Tomás Moro murieron decapitados por orden de este rey.

Antífona de entrada          Cf. Sal 26, 7. 9

Escucha, Señor, la voz de mi clamor: no me rechaces ni me abandones, Dios, mi salvador, porque tú eres mi refugio.


Oración colecta     

Dios nuestro, fuerza de los que esperan en ti, escucha con bondad nuestras súplicas, ya que sin tu ayuda nada puede la fragilidad humana, y concédenos la gracia de cumplir tus mandamientos para agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:   de los stos. Juan Fisher y Tomás Moro

Dios nuestro, que hiciste del martirio la suprema expresión de la verdadera fe; concédenos que, fortalecidos por la intercesión de los santos Juan Fisher y Tomás Moro, confirmemos con el testimonio de nuestra vida la fe que profesamos con los labios. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura         2Rey 11, 1-4. 9-18. 20


Lectura del segundo libro de los Reyes.

Atalía, la madre de Ocozías, al ver que había muerto su hijo, empezó a exterminar a todo el linaje real. Pero Josebá, hija del rey Jorám y hermana de Ocozías, tomó a Joás, hijo de Ocozías, lo sacó secretamente de en medio de los hijos del rey que iban a ser masacrados, y lo puso con su nodriza en la sala que servía de dormitorio. Así lo ocultó a los ojos de Atalía y no lo mataron. Él estuvo con ella en la Casa del Señor, oculto durante seis años, mientras Atalía reinaba sobre el país. El séptimo año, Iehoiadá mandó buscar a los centuriones de la región de Caria y de la guardia, y los hizo comparecer ante él en la Casa del Señor. Hizo con ellos un pacto, comprometiéndolos bajo juramento, y les mostró al hijo del rey. Los centuriones ejecutaron exactamente todo lo que les había ordenado el sacerdote Iehoiadá. Cada uno de ellos tomó a sus hombres –los que entraban de servicio y los que eran relevados el día sábado– y se presentaron ante el sacerdote Iehoiadá. El sacerdote entregó a los centuriones las lanzas y los escudos del rey David que estaban en la Casa del Señor. Los guardias se apostaron, cada uno con sus armas en la mano, desde el lado sur hasta el lado norte de la Casa, delante del altar y delante de la Casa, para formar un círculo alrededor del rey. Entonces Iehoiadá hizo salir al hijo del rey y le impuso la diadema y el Testimonio. Se lo constituyó rey, se lo ungió, y todos aplaudieron, aclamando: “¡Viva el rey!”. Atalía oyó el griterío de la gente que corría, y se dirigió hacia la Casa del Señor, donde estaba el pueblo. Y al ver al rey de pie sobre el estrado, como era costumbre, a los jefes y las trompetas junto al rey, y a todo el pueblo del país que estaba de fiesta y tocaba las trompetas, rasgó sus vestiduras y gritó: “¡Traición!”. Entonces el sacerdote Iehoiadá impartió órdenes a los centuriones encargados de la tropa, diciéndoles: “¡Háganla salir de entre las filas! Si alguien la sigue, que sea pasado al filo de la espada”. Porque el sacerdote había dicho: “Que no la maten en la Casa del Señor”. La llevaron a empujones, y por el camino de la entrada de los Caballos llegó a la casa del rey; allí la mataron. Iehoiadá selló la alianza entre el Señor, el rey y el pueblo, comprometiéndose este a ser el pueblo del Señor; y también selló una alianza entre el rey y el pueblo. Luego, todo el pueblo del país se dirigió al templo de Baal, lo derribó y destrozó por completo sus altares y sus imágenes. Y a Matán, el sacerdote de Baal, lo mataron delante de los altares. El sacerdote estableció puestos de guardia en la Casa del Señor. Toda la gente del país se alegró y la ciudad permaneció en calma. A Atalía la habían pasado al filo de la espada en la casa del rey.

Palabra de Dios.


Comentario

Este pasaje nos presenta traiciones, intolerancia y violencia. Eso da cuenta de la forma en que se buscó poner fin al culto a Baal y hacer que el pueblo volviera a la Alianza con Yahvé, para restituir al heredero de David en el trono. Así Judá, el reino del sur, mantuvo viva la promesa mesiánica.

Salmo Sal 131, 11-14. 17-18



R. El Señor hizo de Sión su Morada.

El Señor hizo un juramento a David, una firme promesa, de la que no se retractará: “Yo pondré sobre tu trono a uno de tus descendientes”. R.

Si tus descendientes observan mi alianza y los preceptos que yo les enseñaré, también se sentarán sus hijos en tu trono para siempre”. R.

Porque el Señor eligió a Sión, y la deseó para que fuera su Morada. “Este es mi Reposo para siempre; aquí habitaré, porque lo he deseado. R.

Allí haré germinar el poder de David: Yo preparé una lámpara para mi Ungido. Cubriré de vergüenza a sus enemigos, y su insignia real florecerá sobre él”. R.


Aleluya         Cf. Mt 5, 3

Aleluya. Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Aleluya.


Evangelio     Mt 6, 19-23


+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: “No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban. Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben. Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará iluminado. Pero si tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece, ¡cuánta oscuridad habrá!”.

Palabra de Dios.


Comentario

Lo sabemos bien: cualquier posesión que tengamos, exige preocupación, cuidados, estar atentos para que no se estropee o nadie nos la robe. Jesús nos trae el tesoro más grande que hay: el Reino de Dios. Procuremos que otras “riquezas” no nos distraigan de guardar este preciado tesoro.

Oración sobre las ofrendas        

Señor, que nos alimentas con estos dones, y nos renuevas con tu sacramento, concédenos que nunca nos falte el sustento para el alma y para el cuerpo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Jn 17, 11

“Padre santo, cuida en tu nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros”, dice el Señor.


Oración después de la comunión

Te pedimos Padre, que así como la comunión que hemos recibido es signo de la unión de los creyentes en ti, también se realice la unidad en tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 23 de Junio de 2018
De la feria. Verde.
Santa María en sábado (ML). Blanco.

Antífona de entrada          Cf. Sal 26, 7. 9

Escucha, Señor, la voz de mi clamor: no me rechaces ni me abandones, Dios, mi salvador, porque tú eres mi refugio.


Oración colecta     

Dios nuestro, fuerza de los que esperan en ti, escucha con bondad nuestras súplicas, ya que sin tu ayuda nada puede la fragilidad humana, y concédenos la gracia de cumplir tus mandamientos para agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:           de santa María en sábado

Señor Dios, concédenos gozar de la salud del alma y del cuerpo y, por la intercesión de la santísima Virgen María, líbranos de las tristezas de este mundo y danos la eterna alegría. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         2Crón 24, 17-25


Lectura del segundo libro de las Crónicas.

Después de la muerte de Iehoiadá, los jefes de Judá fueron a postrarse delante del rey, y este se dejó llevar por sus palabras. Entonces abandonaron la Casa del Señor, el Dios de sus padres, y rindieron culto a los postes sagrados y a los ídolos. Por este pecado, se desató la indignación del Señor contra Judá y Jerusalén. Les envió profetas que dieron testimonio contra ellos, para que se convirtieran al Señor, pero no quisieron escucharlos. El espíritu de Dios revistió a Zacarías, hijo del sacerdote Iehoiadá, y este se presentó delante del pueblo y les dijo: “Así habla Dios: ¿Por qué quebrantan los mandamientos del Señor? Así no conseguirán nada. ¡Por haber abandonado al Señor, él los abandonará a ustedes!”. Ellos se confabularon contra él, y por orden del rey lo apedrearon en el atrio de la Casa del Señor. El rey Joás no se acordó de la fidelidad que le había profesado Iehoiadá, padre de Zacarías, e hizo matar a su hijo, el cual exclamó al morir: “¡Que el Señor vea esto y les pida cuenta!”. Al comenzar el año, el ejército de los arameos subió a combatir contra Joás. Invadieron Judá y Jerusalén, ejecutaron a todos los jefes que había en el pueblo, y enviaron el botín al rey de Damasco. Aunque el ejército de Arám había venido con pocos hombres, el Señor entregó en sus manos a un ejército mucho más numeroso, por haberlo abandonado a él, el Dios de sus padres. De esta manera, los arameos hicieron justicia con Joás, y cuando se fueron, lo dejaron gravemente enfermo. Sus servidores tramaron una conspiración contra él para vengar la sangre del hijo del sacerdote Iehoiadá, y lo mataron cuando estaba en su lecho. Así murió, y fue sepultado en la Ciudad de David, pero no en el sepulcro de los reyes.

Palabra de Dios.


Comentario

Ayer leíamos los hechos de violencia que permitieron que Joás, el legítimo heredero de la dinastía davídica, asumiera como rey. Y hoy leemos cómo este rey, influenciado por los nobles, se olvida de Yahvé y se vuelve hacia otros dioses. El redactor interpreta la idolatría como la causa de todos los males que sobrevienen. Una vez rota la alianza con Dios, el rey se enfrenta a profetas y sacerdotes, y el mal cunde en su país.


Salmo Sal 88, 4-5. 29-35

R. El Señor asegura su amor eternamente.

Yo sellé una Alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: “Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones”. R.

Le aseguraré mi amor eternamente, y mi Alianza será estable para él; le daré una descendencia eterna y un trono duradero como el cielo. R.

Si sus hijos abandonan mi enseñanza y no proceden de acuerdo con mis juicios; si profanan mis preceptos y no observan mis mandamientos, castigaré sus rebeldías con la vara y sus culpas, con el látigo. R.

Pero a él no le retiraré mi amor ni desmentiré mi fidelidad; no quebrantaré mi Alianza ni cambiaré lo que salió de mis labios. R.


Aleluya         2Cor 8, 9

Aleluya. Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza. Aleluya.


Evangelio     Mt 6, 24-34


+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Dijo Jesús a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero. Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer o qué van a beber, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido? Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros y, sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? ¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida? ¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe! No se inquieten entonces, diciendo: ‘¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?’. Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan. Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción”.

Palabra del Señor.


Comentario

Estas palabras de Jesús son un llamado a la contemplación: abramos los ojos y observemos la vida, con su diversidad y su belleza. La sabiduría creadora lo sostiene todo, especialmente a nosotros. Hagamos nuestro trabajo y ocupémonos de nuestras tareas, que la Providencia divina dispondrá todo para nuestro bien.

Oración sobre las ofrendas        

Señor, que nos alimentas con estos dones, y nos renuevas con tu sacramento, concédenos que nunca nos falte el sustento para el alma y para el cuerpo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Jn 17, 11

“Padre santo, cuida en tu nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros”, dice el Señor.


Oración después de la comunión

Te pedimos Padre, que así como la comunión que hemos recibido es signo de la unión de los creyentes en ti, también se realice la unidad en tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia


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