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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Miércoles 02/09
Jueves 03/09
Viernes 04/09
Sábado 05/09
Domingo 06/09
Lunes 07/09
Miércoles 02 de Septiembre de 2015


De la feria

Verde

Antífona de entrada          Sal. 85, 3. 5

Ten piedad de mí, Señor, porque te invoco todo el día. Tú, Señor, eres bueno e indulgente, rico en misericordia con aquellos que te invocan.

Oración colecta     

Dios todopoderoso, de quien procede todo don perfecto, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que, haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes en nosotros lo que es bueno lo conserves constantemente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Col 1, 1-8

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas.

Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo saludan a los santos de Colosas, sus fieles hermanos en Cristo. Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre. Damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, orando sin cesar por ustedes, desde que nos hemos enterado de la fe que tienen en Cristo Jesús y del amor que demuestran a todos los santos, a causa de la esperanza que les está reservada en el cielo. Ustedes oyeron anunciar esta esperanza por medio de la palabra de la verdad, de la buena noticia que han recibido y que se extiende y fructifica en el mundo entero. Eso mismo sucede entre ustedes, desde que oyeron y comprendieron la gracia de Dios en toda su verdad, al ser instruidos por Epafras, nuestro querido compañero en el servicio de Dios. Él es para ustedes un fiel ministro de Cristo, y por él conocimos el amor que el Espíritu les inspira.

Palabra de Dios.

Comentario

Siempre hay motivo para dar gracias en la vida de las comunidades. La fe, la caridad y la esperanza en que viven los integrantes de la Iglesia, es causa de alegría para el apóstol. Estas palabras nos exhortan para que también nosotros veamos y reconozcamos todos los buenos frutos que hay en nuestra comunidad.


Salmo 51, 10-11

R. ¡Confiamos en tu misericordia, Señor!

Yo, como un olivo frondoso en la casa de Dios, he puesto para siempre mi confianza en la misericordia del Señor. R.

Te daré gracias eternamente por lo que has hecho, y proclamaré la bondad de tu nombre delante de tus fieles. R.

Aleluya        Lc 4, 18

Aleluya. El Señor me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos. Aleluya.

Evangelio     Lc 4, 38-44

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Al salir de la sinagoga, Jesús entró en la casa de Simón. La suegra de Simón tenía mucha fiebre, y le pidieron que hiciera algo por ella. Inclinándose sobre ella, Jesús increpó a la fiebre y esta desapareció. En seguida, ella se levantó y se puso a servirlos. Al atardecer, todos los que tenían enfermos afectados de diversas dolencias se los llevaron, y él, imponiendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba. De muchos salían demonios, gritando: “¡Tú eres el Hijo de Dios!”. Pero él los increpaba y no los dejaba hablar, porque ellos sabían que era el Mesías. Cuando amaneció, Jesús salió y se fue a un lugar desierto. La multitud comenzó a buscarlo y, cuando lo encontraron, querían retenerlo para que no se alejara de ellos. Pero él les dijo: “También a las otras ciudades debo anunciar la buena noticia del reino de Dios, porque para eso he sido enviado”. Y predicaba en las sinagogas de toda la Judea.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús, el Ungido de Dios, se consagra a toda obra buena. Y hace esta tarea entrando en contacto personal, físico y cercano con las personas. Se inclina sobre la suegra de Pedro e impone las manos sobre los enfermos. Su delicadeza y su ternura en el trato con todos nos reflejan la bondad y el amor de su corazón, y nos dan confianza para acercarnos hasta él con todas nuestras cargas.

Oración sobre las ofrendas        

Te pedimos, Dios nuestro, que esta ofrenda sagrada nos alcance tu bendición salvadora y se cumpla en nosotros lo que celebramos en esta liturgia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 30, 20

Qué grande es tu bondad, Señor. Tú la reservas para tus fieles.

O bien:         Mt 5, 9-10

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los cielos.

Oración después de la comunión

Saciados con el pan de la mesa celestial, te suplicamos, Padre, que este alimento de nuestra caridad nos fortalezca y nos impulse a servirte en los hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Jueves 03 de Septiembre de 2015


San Gregorio Magno, papa y doctor de la Iglesia 

Memoria obligatoria. Blanco

Gregorio desempeñó la política en Roma hasta que ingresó como monje benedictino. Fue el primer monje elegido Papa, en el año 590. Su pontificado se destacó por el impulso misionero, el cuidado de la liturgia –de donde proviene el canto llamado “gregoriano”–, la difusión de la vida monástica según la regla benedictina, y su tarea como teólogo y maestro del pueblo fiel. Envió misioneros a Inglaterra e Irlanda. Entre sus escritos se destacan sus homilías y comentarios a las Sagradas Escrituras.

Antífona de entrada         

El bienaventurado Gregorio, elevado a la cátedra de Pedro, buscaba siempre el rostro del Señor, y permanecía en la contemplación de su amor.

Oración colecta     

Señor Dios nuestro, que cuidas a tu pueblo con misericordia y lo gobiernas con amor, por la intercesión del papa san Gregorio concede el espíritu de sabiduría a quienes encomendaste la conducción de tu rebaño, y haz que la santidad de los fieles sea el gozo eterno de sus pastores. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Col 1, 9-14

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas.

Hermanos: Oramos y pedimos sin cesar por ustedes, para que Dios les haga conocer perfectamente su voluntad, y les dé con abundancia la sabiduría y el sentido de las cosas espirituales. Así podrán comportarse de una manera digna del Señor, agradándolo en todo, fructificando en toda clase de obras buenas y progresando en el conocimiento de Dios. Fortalecidos plenamente con el poder de su gloria, adquirirán una verdadera firmeza y constancia de ánimo, y darán gracias con alegría al Padre, que nos ha hecho dignos de participar de la herencia luminosa de los santos. Porque él nos libró del poder de las tinieblas y nos hizo entrar en el reino de su Hijo muy querido, en quien tenemos la redención y el perdón de los pecados.

Palabra de Dios.

Comentario

La acción de gracias continúa reconociendo todo lo bueno que viene del Padre. Él nos hace herederos, y por lo tanto, todo su bien es nuestro. Así vivimos en la luz y en el perdón.


Salmo 97, 2-6

R. ¡El Señor manifestó su victoria!

El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: Se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.

Canten al Señor con el arpa y al son de instrumentos musicales; con clarines y sonidos de trompeta aclamen al Señor, que es rey. R.

Aleluya        Mt 4, 19

Aleluya. “Síganme, y yo los haré pescadores de hombres”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Lc 5, 1-11

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: “Navega mar adentro, y echen las redes”. Simón le respondió: “Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes”. Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: “Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador”. El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: “No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres”. Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor.

Comentario

El permanente desafío es trabajar en nombre de Jesús. Los proyectos pastorales, la catequesis y todas las tareas que hacemos en la Iglesia, sin Jesús, corren el riesgo de volverse puro activismo. El Espíritu Santo nos dispone para la escucha. Escuchemos lo que Jesús nos manda hacer, y hacia allí encaminemos nuestros esfuerzos. Él trabaja con nosotros, está en nuestra barca.

Oración sobre las ofrendas        

En la fiesta de san Gregorio, te pedimos, Señor, que sea de provecho para nosotros este sacrificio, por el cual quisiste borrar los pecados del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Lc 12, 42

Este es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su casa para distribuir la ración de trigo en el momento oportuno.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que a tus hijos alimentados con Cristo, Pan de vida, también los instruyas por Cristo, verdadero Maestro, para que, en la fiesta de san Gregorio, reciban tu verdad y la realicen en el amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Viernes 04 de Septiembre de 2015


De la feria

Verde



(Día de la secretaria. Día de la tía).

Antífona de entrada          cf. Sal 85, 3. 5

Ten piedad de mí, Señor, porque te invoco todo el día. Tú, Señor, eres bueno e indulgente, rico en misericordia con aquellos que te invocan.

Oración colecta     

Dios todopoderoso, de quien procede todo bien perfecto, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre, para que, haciendo más religiosa nuestra vida, acrecientes en nosotros lo que es bueno y lo conserves constantemente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Col 1, 15-20

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas.

Cristo Jesús es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, los seres visibles y los invisibles, tronos, dominaciones, principados y potestades: Todo fue creado por medio de él y para él. Él existe antes que todas las cosas y todo subsiste en él. Él es también la cabeza del cuerpo, es decir, de la Iglesia. Él es el principio, el primero que resucitó de entre los muertos, a fin de que él tuviera la primacía en todo, porque Dios quiso que en él residiera toda la plenitud. Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz.

Palabra de Dios.

Comentario

Este antiguo himno, obra de la comunidad cristiana, proclama que Cristo es el primero, tanto en la creación como en la redención. Así, como primero, él encabeza la Iglesia y la hace santa.


Salmo 99, 1-5

R. ¡Lleguemos hasta el Señor, cantando himnos de gozo!

Aclame al Señor toda la tierra, sirvan al Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

Reconozcan que el Señor es Dios: Él nos hizo y a él pertenecemos; somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

Entren por sus puertas dando gracias, entren en sus atrios con himnos de alabanza, alaben al Señor y bendigan su nombre. R.

¡Qué bueno es el Señor! Su misericordia permanece para siempre, y su fidelidad por todas las generaciones. R.

Aleluya        Jn 8, 12

Aleluya. “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue tendrá la luz de la vida”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Lc 5, 33-39

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Los escribas y los fariseos dijeron a Jesús: “Los discípulos de Juan ayunan frecuentemente y hacen oración, lo mismo que los discípulos de los fariseos; en cambio, los tuyos comen y beben”. Jesús les contestó: “¿Ustedes pretenden hacer ayunar a los amigos del esposo mientras él está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado; entonces tendrán que ayunar”. Les hizo, además, esta comparación: “Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque se romperá el nuevo, y el pedazo sacado a éste no quedará bien en el vestido viejo. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres; entonces el vino se derramará y los odres ya no servirán más. El vino nuevo se pone en odres nuevos. Nadie, después de haber gustado el vino viejo, quiere vino nuevo, porque dice: el añejo es mejor”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús critica una religión “arreglada con parches”: Se ajusta alguna cosita, se habla de novedad, pero en el fondo, el espíritu de lo caduco sigue presente. El Reino de Dios que llega con Jesús exige renovación total: De las prácticas y de los corazones. Nuestra conversión no puede ser un maquillaje o un barniz. Hay que arrancar lo viejo y animarse a la novedad de lo que Dios trae con su reinado.

Oración sobre las ofrendas

Te pedimos, Dios nuestro, que esta ofrenda sagrada nos alcance tu bendición salvadora y se cumpla en nosotros lo que celebramos en esta liturgia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona      Sal 30, 20

Qué grande es tu bondad, Señor. Tú la reservas para tus fieles.

O bien:          Mt 5, 9-10

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Oración después de la comunión

Saciados con el pan de la mesa celestial, te suplicamos, Padre, que este alimento de nuestra caridad nos fortalezca y nos impulse a servirte en los hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 05 de Septiembre de 2015


Misa a elección:

Feria. Verde
Santa María en sábado. Memoria libre. Blanco

Antífona de entrada         

Tú eres feliz, Virgen María, porque llevaste en tu seno al Creador del universo. Engendraste a tu Creador, y permaneces virgen para siempre.

Oración colecta     

Padre misericordioso, ayúdanos en nuestra debilidad, para que, al celebrar a la santa Madre de Dios, su intercesión nos libre de todo pecado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Col 1, 21-23

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas.

Hermanos: Antes, a causa de sus pensamientos y sus malas obras, ustedes eran extraños y enemigos de Dios. Pero ahora, él los ha reconciliado en el cuerpo carnal de su Hijo, entregándolo a la muerte, a fin de que ustedes pudieran presentarse delante de él como una ofrenda santa, inmaculada e irreprochable. Para esto es necesario que ustedes permanezcan firmes y bien fundados en la fe, sin apartarse de la esperanza transmitida por la buena noticia que han oído y que fue predicada a todas las criaturas que están bajo el cielo y de la cual yo mismo, Pablo, fui constituido ministro.

Palabra de Dios.

Comentario

La fe nos da un cimiento, un sostén donde fundar nuestra vida. En medio de situaciones que nos desestabilizan, la fe nos permite mantenernos afirmados en Dios. La palabra del Evangelio que recibimos nos da esa firmeza.


Salmo 53, 3-4. 6. 8

R. ¡Dios es mi ayuda!

Dios mío, sálvame por tu nombre, defiéndeme con tu poder. Dios mío, escucha mi súplica, presta atención a las palabras de mi boca. R.

Dios es mi ayuda, el Señor es mi verdadero apoyo. Te ofreceré un sacrificio voluntario, daré gracias a tu nombre, porque es bueno. R.

Aleluya        Jn 14, 6

Aleluya. “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Lc 6, 1-5

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un sábado, en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas entre las manos, las comían. Algunos fariseos les dijeron: “¿Por qué ustedes hacen lo que no está permitido en sábado?”. Jesús les respondió: “¿Ni siquiera han leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la casa de Dios y, tomando los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes, comió él y dio de comer a sus compañeros?”. Después les dijo: “El Hijo del hombre es dueño del sábado”.

Palabra del Señor.

Comentario

Cada día en el templo se preparaban panes consagrados que serían consumidos por los sacerdotes. David, siendo laico, comió de ellos. Con esto Jesús les recuerda a sus críticos que la historia que Dios hizo junto con su pueblo no estuvo basada en prescripciones opresoras, sino al contrario, se fundó en todo lo que está a favor de la vida. El mismo Dios que camina con su pueblo alimentándolo.

Oración sobre las ofrendas        

En la conmemoración de la Madre de tu Hijo, te pedimos Señor, que por la gracia de este sacrificio, nos conviertas en ofrenda eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión        Lc 1, 49

El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas, su nombre es santo.

Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, en esta celebración de la Madre de tu Hijo te pedimos que la participación en los misterios de la redención eterna nos conceda experimentar la abundancia de tu gracia y nos lleve a la plenitud de tu salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.

Domingo 06 de Septiembre de 2015


23º Domingo durante el año. Verde



Día del Inmigrante.

Antífona de entrada          Sal 118, 137. 124

Tú eres justo, Señor, y tus juicios son rectos; trátame conforme a tu bondad.

Oración colecta     

Señor Dios, que nos has redimido para hacernos hijos tuyos, míranos siempre con amor de Padre, para que cuantos hemos creído en Cristo alcancemos la verdadera libertad y la herencia eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Is 35, 4-7a

Lectura del libro de Isaías.

Digan a los que están desalentados: “¡Sean fuertes, no teman: Ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: Él mismo viene a salvarlos!”. Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo. Porque brotarán aguas en el desierto y torrentes en la estepa; el páramo se convertirá en un estanque y la tierra sedienta en manantiales.

Palabra de Dios.

Comentario

Ante el paso de Dios, todo se transforma. Su presencia sanadora y salvadora infunde vida y energía. Estos son los signos del reinado de Dios: las personas y su entorno se reaniman en la paz y la alegría.


Salmo 145, 7-10

R. ¡Alaba al Señor, alma mía!

El Señor hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. El Señor libera a los cautivos. R.

Abre los ojos de los ciegos y endereza a los que están encorvados. El Señor ama a los justos, el Señor protege a los extranjeros. R.

Sustenta al huérfano y a la viuda; y entorpece el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, reina tu Dios, Sión, a lo largo de las generaciones. R.

2ª Lectura    Sant 2, 1-7

Lectura de la carta de Santiago.

Hermanos, ustedes que creen en nuestro Señor Jesucristo glorificado, no hagan acepción de personas. Supongamos que cuando están reunidos, entra un hombre con un anillo de oro y vestido elegantemente, y al mismo tiempo, entra otro pobremente vestido. Si ustedes se fijan en el que está muy bien vestido y le dicen: “Siéntate aquí, en el lugar de honor”, y al pobre le dicen: “Quédate allí, de pie”, o bien: “Siéntate a mis pies”, ¿no están haciendo acaso distinciones entre ustedes y actuando como jueces malintencionados? Escuchen, hermanos muy queridos: ¿Acaso Dios no ha elegido a los pobres de este mundo para enriquecerlos en la fe y hacerlos herederos del Reino que ha prometido a los que lo aman? Y sin embargo, ¡ustedes desprecian al pobre! ¿No son acaso los ricos los que los oprimen a ustedes y los hacen comparecer ante los tribunales? ¿No son ellos los que blasfeman contra el Nombre tan hermoso que ha sido pronunciado sobre ustedes?

Palabra de Dios.

Comentario

La carta nos amonesta y nos exige mirar con sinceridad nuestro comportamiento en la Iglesia. ¿Qué trato reciben los más pobres, los más débiles, los que el mundo rechaza? ¿Es la Iglesia para ellos un lugar de contención y cariño? Abramos las puertas a todos, especialmente a los que son desplazados y excluidos.


Aleluya        cf. Mt 4, 23

Aleluya. Jesús proclamaba la Buena Noticia del Reino, y sanaba todas las dolencias de la gente. Aleluya.

Evangelio     Mc 7, 31-37

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis. Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos. Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua. Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: “Efatá”, que significa: “Ábrete”. Y en seguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente. Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban y, en el colmo de la admiración, decían: “Todo lo ha hecho bien: Hace oír a los sordos y hablar a los mudos”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús estaba en territorio pagano, cuando le trajeron a este hombre sordo y con dificultad para hablar. En la Biblia “ser sordo” o “tener el oído cerrado” es símbolo de la rebeldía de quien no quiere escuchar a Dios. A este pagano, Jesús le abrió el oído y así pudo escuchar su Palabra. Esta es la Buena Noticia: Jesús transforma nuestra sordera, él nos toca el oído y el corazón, y así entramos a formar parte de su pueblo fiel que escucha.

Oración sobre las ofrendas        

Dios nuestro, fuente del amor sincero y de la paz, concédenos glorificar tu nombre con estas ofrendas que te presentamos; y por la participación en la eucaristía ayúdanos a vivir unidos en un sólo corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 41, 2-3

Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente.

O bien:          cf. Jn 8, 12

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Oración después de la comunión

Señor nuestro, que alimentas y vivificas a tus fieles con tu palabra y con los sacramentos del cielo, concédenos aprovechar de tal manera estos dones de tu Hijo amado que merezcamos participar siempre de su vida divina. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Lunes 07 de Septiembre de 2015

De la feria

Verde

Antífona de entrada          Sal 118, 137. 124

Tú eres justo, Señor, y tus juicios son rectos; trátame conforme a tu bondad.

Oración colecta     

Señor Dios, que nos has redimido para hacernos hijos tuyos, míranos siempre con amor de Padre, para que cuantos hemos creído en Cristo alcancemos la verdadera libertad y la herencia eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Col 1, 24—2, 3

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas.

Hermanos: Me alegro de poder sufrir por ustedes, y completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, para bien de su cuerpo, que es la Iglesia. En efecto, yo fui constituido ministro de la Iglesia, porque de acuerdo con el plan divino, he sido encargado de llevar a su plenitud entre ustedes la Palabra de Dios, el misterio que estuvo oculto desde toda la eternidad y que ahora Dios quiso manifestar a sus santos. A ellos les ha revelado cuánta riqueza y gloria contiene para los paganos este misterio, que es Cristo entre ustedes, la esperanza de la gloria. Nosotros anunciamos a Cristo, exhortando a todos los hombres e instruyéndolos en la verdadera sabiduría, a fin de que todos alcancen su madurez en Cristo. Por esta razón, me fatigo y lucho con la fuerza de Cristo que obra en mí poderosamente. Sí, quiero que sepan qué dura es la lucha que sostengo por ustedes, por los de Laodicea y por tantos otros que no me conocen personalmente. Mi deseo es que se sientan animados y que, unidos estrechamente en el amor, adquieran la plenitud de la inteligencia en toda su riqueza. Así conocerán el misterio de Dios, que es Cristo, en quien están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.

Palabra de Dios.

Comentario

Este párrafo habla de padecimientos, tribulaciones y lucha. Así es la vida de todo evangelizador. El anuncio del Evangelio acarrea trabajos y fatigas, que, como san Pablo, transitamos con la alegría de saber que el fruto es la vida nueva que muchos recibirán por el anuncio de la Palabra.


Salmo 61, 6-7. 9

R. ¡Mi salvación y mi gloria están en el Señor!

Sólo en Dios descansa mi alma, de él me viene la esperanza. Solo él es mi roca salvadora, él es mi baluarte: Nunca vacilaré. R.

Confíen en Dios constantemente, ustedes, que son su pueblo, desahoguen en él su corazón, porque Dios es nuestro refugio. R.

Aleluya         Jn 10, 27

Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Lc 6, 6-11

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y comenzó a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si sanaba en sábado, porque querían encontrar algo de qué acusarlo. Pero Jesús, conociendo sus intenciones, dijo al hombre que tenía la mano paralizada: “Levántate y quédate de pie delante de todos”. Él se levantó y permaneció de pie. Luego les dijo: “Yo les pregunto: ¿Está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?”. Y dirigiendo una mirada a todos, dijo al hombre: “Extiende tu mano”. Él la extendió y su mano quedó sana. Pero ellos se enfurecieron, y deliberaban entre sí para ver qué podían hacer contra Jesús.

Palabra del Señor.

Comentario

Dios instituyó el sábado, entre otras cosas, para poner un freno a la explotación y para que ningún integrante del pueblo volviera a ser esclavo como cuando estaban en Egipto. Quienes transformaron la ley del descanso en una norma rígida, corrompieron el sentido de ese mandato. Ellos no contestan la pregunta de Jesús porque, obviamente, el sábado es para salvar la vida. No puede haber un mandato que venga de Dios para dejarnos en la enfermedad y en la parálisis.

Oración sobre las ofrendas        

Dios nuestro, fuente del amor sincero y de la paz, concédenos glorificar tu nombre con estas ofrendas que te presentamos; y por la participación en la eucaristía ayúdanos a vivir unidos en un sólo corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Sal 41, 2-3

Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente.

O bien:          cf. Jn 8, 12

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Oración después de la comunión

Señor nuestro, que alimentas y vivificas a tus fieles con tu palabra y con los sacramentos del cielo, concédenos aprovechar de tal manera estos dones de tu Hijo amado que merezcamos participar siempre de su vida divina. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

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