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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Miércoles 19/02
Jueves 20/02
Viernes 21/02
Sábado 22/02
Domingo 23/02
Lunes 24/02
Miércoles 19 de Febrero de 2020
De la feria. Verde.

Antífona de entrada           Cf. Sal 30, 3-4

Señor, sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, porque tú eres mi roca y mi baluarte; por tu nombre, guíame y condúceme.


Oración colecta

Dios nuestro, que te complaces en habitar en los corazones rectos y sencillos, concédenos la gracia de vivir de tal manera que encuentres en nosotros una morada digna de tu agrado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Sant 1, 19-27


Lectura de la carta de Santiago.

Tengan bien presente, hermanos muy queridos, que debemos estar dispuestos a escuchar y ser lentos para hablar y para enojarnos. La ira del hombre nunca realiza la justicia de Dios. Dejen de lado, entonces, toda impureza y todo resto de maldad, y reciban con docilidad la Palabra sembrada en ustedes, que es capaz de salvarlos. Pongan en práctica la Palabra y no se contenten sólo con oírla, de manera que se engañen a ustedes mismos. El que oye la Palabra y no la práctica se parece a un hombre que se mira en el espejo, pero en seguida se va y se olvida de cómo es. En cambio, el que considera atentamente la Ley perfecta, que nos hace libres, y se aficiona a ella, no como un oyente distraído, sino como un verdadero cumplidor de la Ley, será feliz al practicarla. Si alguien cree que es un hombre religioso, pero no domina su lengua, se engaña a sí mismo y su religiosidad es vacía. La religiosidad pura y sin mancha delante de Dios, nuestro Padre, consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas cuando están necesitados, y en no contaminarse con el mundo.

Palabra de Dios.


Comentario

Como vemos, no alcanza solo con “creer” sino que es preciso “vivir” lo que se cree. Y Santiago no busca ejemplos de grandes emprendimientos o renuncias sublimes para hablar de la práctica de una vida de fe. Le alcanza con decirnos que no hablemos mal de otros, que estemos disponibles para escuchar al otro y que no nos enojemos fácilmente. No parece difícil, ¿no es así?


Salmo Sal 14, 2-4b. 5


R. ¿Quién habitará en tu casa, Señor?


El que procede rectamente y practica la justicia; el que dice la verdad de corazón y no calumnia con su lengua. R.

El que no hace mal a su prójimo ni agravia a su vecino, el que no estima a quien Dios reprueba y honra a los que temen al Señor. R.

El que no se retracta de lo que juró, aunque salga perjudicado; el que no presta su dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. R.


Aleluya          Cf. Ef 1, 17-18

Aleluya. El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestros corazones, para que podamos valorar la esperanza a la que hemos sido llamados. Aleluya.


Evangelio      Mc 8, 22-26


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Cuando Jesús y sus discípulos, llegaron a Betsaida, le trajeron un ciego a Jesús y le rogaban que lo tocara. Él tomó al ciego de la mano y lo condujo a las afueras del pueblo. Después de ponerle saliva en los ojos e imponerle las manos, Jesús le preguntó: “¿Ves algo?”. El ciego, que comenzaba a ver, le respondió: “Veo hombres, como si fueran árboles que caminan”. Jesús le puso nuevamente las manos sobre los ojos, y el hombre recuperó la vista. Así quedó sano y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a su casa, diciéndole. “Ni siquiera entres en el pueblo”.

Palabra del Señor.


Comentario

Por un momento, detengámonos en este tierno gesto de Jesús que llevó de la mano al ciego hacia fuera de la aldea. No dijo “vamos para allá”, o “lleven a este hombre para tal lugar” o “te espero del otro lado”. No, lo llevó de la mano, caminó con él el tramo necesario, quizás en silencio o intercambiando algunas palabras, o preguntándole cosas de su vida, o incluso contándole algo de sí mismo. El milagro vino después, pero empezó desde este caminar.

Oración sobre las ofrendas       

Que esta ofrenda nos purifique y renueve, Señor, y sea causa de recompensa eterna para quienes cumplen tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Sal 77, 29-30

Ellos comieron y se saciaron, el Señor les dio lo que habían pedido; no fueron defraudados.


Oración después de la comunión

Saciados con el pan del cielo, te pedimos, Padre, la gracia de desear siempre este alimento que nos da la vida verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 20 de Febrero de 2020
De la feria. Verde.

Antífona de entrada           Cf. Sal 30, 3-4

Señor, sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, porque tú eres mi roca y mi baluarte; por tu nombre, guíame y condúceme.


Oración colecta

Dios nuestro, que te complaces en habitar en los corazones rectos y sencillos, concédenos la gracia de vivir de tal manera que encuentres en nosotros una morada digna de tu agrado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Sant 2, 1-9


Lectura de la carta de Santiago.

Hermanos, ustedes que creen en nuestro Señor Jesucristo glorificado, no hagan acepción de personas. Supongamos que cuando están reunidos, entra un hombre con un anillo de oro y vestido elegantemente, y al mismo tiempo, entra otro pobremente vestido. Si ustedes se fijan en el que está muy bien vestido y le dicen: “Siéntate aquí, en el lugar de honor”, y al pobre le dicen: “Quédate allí, de pie”, o bien: “Siéntate a mis pies”, ¿no están haciendo acaso distinciones entre ustedes y actuando como jueces malintencionados? Escuchen, hermanos muy queridos: ¿Acaso Dios no ha elegido a los pobres de este mundo para enriquecerlos en la fe y hacerlos herederos del Reino que ha prometido a los que lo aman? Y sin embargo, ¡ustedes desprecian al pobre! ¿No son acaso los ricos los que los oprimen a ustedes y los hacen comparecer ante los tribunales? ¿No son ellos los que blasfeman contra el Nombre tan hermoso que ha sido pronunciado sobre ustedes? Por lo tanto, si ustedes cumplen la Ley por excelencia que está en la Escritura: ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’, proceden bien. Pero si hacen acepción de personas, cometen un pecado y son condenados por la Ley como transgresores.

Palabra de Dios.


Comentario

En esta comunidad, se percibe una clara exclusión hacia los pobres y la defensa de los privilegios que otorga el dinero. Santiago denuncia esta actitud y, para eso, recurre al nombre que se han dado los cristianos para hablar de sí mismos: hermanos. No son miembros de una comunidad, un partido o una cofradía, son hermanos, por lo tanto, no puede aceptar que un hermano expulse a otro por su condición social.


Salmo Sal 33, 2-7


R. El Señor escucha al pobre que lo invoca.


Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. Mi alma se gloria en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren. R.

Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su Nombre todos juntos. Busqué al Señor, él me respondió y me libró de todos mis temores. R.

Miren hacia él, quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán. Este pobre hombre invocó al Señor: Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.


Aleluya          Cf. Jn 6, 63c. 68c

Aleluya. Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida; tú tienes palabras de Vida eterna. Aleluya.


Evangelio      Mc 8, 27-33


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?”. Ellos le respondieron: “Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas”. Entonces él les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Pedro respondió: “Tú eres el Mesías”. Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él. Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días; y les hablaba de esto con toda claridad. Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo. Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: “¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres”.

Palabra del Señor.


Comentario

Satanás era el nombre que se daba al ángel tentador, no necesariamente a un demonio o al diablo. Pedro tentaba a Jesús con eludir lo que serían las consecuencias de su vida y de su mensaje. En este sentido, Pedro, al pensar que buscaba el bien de Jesús, lo llevó a una incoherencia entre todo lo que había dicho y hecho hasta ese momento. Jesús, rápido de reflejos, no dejó ni por un instante que esas palabras lo torcieran de sus decisiones. Es muy importante que estemos convencidos y bien establecidos en nuestra fe y en la coherencia de nuestra vida para que algunas palabras, aún provenientes de quienes nos quieren y quieran nuestro bien, no nos desvíen de nuestros compromisos.

Oración sobre las ofrendas         

Que esta ofrenda nos purifique y renueve, Señor, y sea causa de recompensa eterna para quienes cumplen tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Sal 77, 29-30

Ellos comieron y se saciaron, el Señor les dio lo que habían pedido; no fueron defraudados.


Oración después de la comunión

Saciados con el pan del cielo, te pedimos, Padre, la gracia de desear siempre este alimento que nos da la vida verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Viernes 21 de Febrero de 2020
De la feria. Verde.
San Pedro Damián, obispo y Doctor de la Iglesia. Blanco.

Pedro Damián nació en Rávena (Italia) en el año 1007. Recibió una sólida educación desde joven, y, a los 28 años de edad, ingresó en un monasterio donde llevó una vida de austeridad y oración. Debido a su sabiduría, fue consultado sobre distintos temas que, en ese momento, preocupaban a la Iglesia. En sus escritos, exhorta vehementemente al Clero para que lleve una vida de austeridad y no caiga en la inmoralidad. Nombrado obispo de Ostia, debió abandonar la paz del monasterio para intervenir directamente en distintas misiones eclesiásticas. Ya anciano, regresó a la vida monástica. Fue declarado doctor de la Iglesia en el año 1828.


Agenda: Día internacional de la lengua materna

Antífona de entrada          Cf. Sal 30, 3-4

Señor, sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, porque tú eres mi roca y mi baluarte; por tu nombre, guíame y condúceme.


Oración colecta

Dios nuestro, que te complaces en habitar en los corazones rectos y sencillos, concédenos la gracia de vivir de tal manera que encuentres en nosotros una morada digna de tu agrado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:           de san Pedro Damián

Dios todopoderoso, concédenos seguir con fidelidad las enseñanzas y ejemplos del obispo san Pedro Damián, de modo que, anteponiendo a Cristo en todo y sirviendo siempre a tu Iglesia, alcancemos el gozo de la luz eterna. Por nuestro Señor Jesucristo…

Lectura         Sant 2, 14-24. 26


Lectura de la carta de Santiago.

¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso esa fe puede salvarlo? ¿De qué sirve si uno de ustedes, al ver a un hermano o una hermana desnudos o sin el alimento necesario, les dice: “Vayan en paz, caliéntense y coman”, y no les da lo que necesitan para su cuerpo? Lo mismo pasa con la fe: si no va acompañada de las obras, está completamente muerta. Sin embargo, alguien puede objetar: “Uno tiene la fe y otro, las obras”. A ese habría que responderle: “Muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras, te demostraré mi fe”. ¿Tú crees que hay un solo Dios? Haces bien. Los demonios también creen, y sin embargo, tiemblan. ¿Quieres convencerte, hombre insensato, de que la fe sin obras es estéril? ¿Acaso nuestro padre Abraham no fue justificado por las obras, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el altar? ¿Ves cómo la fe no estaba separada de las obras y por las obras alcanzó su perfección? Así se cumplió la Escritura que dice: “Abraham creyó en Dios y esto le fue tenido en cuenta para su justificación”, y fue llamado “amigo de Dios”. Como ven, el hombre no es justificado sólo por la fe, sino también por las obras. De la misma manera que un cuerpo sin alma está muerto, así está muerta la fe sin las obras.

Palabra de Dios.


Comentario

El planteo de Santiago sigue siendo actual: debemos prestar mucha atención a la coherencia entre lo que creemos y lo que vivimos, y no juzgar a quienes no creen, porque quizá sus obras nos estén juzgando a nosotros.


Salmo Sal 111, 1-6


R. ¡Feliz el que ama al Señor!


Feliz el hombre que teme al Señor y se complace en sus mandamientos. Su descendencia será fuerte en la tierra: la posteridad de los justos es bendecida. R.

En su casa habrá abundancia y riqueza, su generosidad permanecerá para siempre. Para los buenos brilla una luz en las tinieblas: es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo. R.

Dichoso el que se compadece y da prestado, y administra sus negocios con rectitud. El justo no vacilará jamás, su recuerdo permanecerá para siempre. R.


Aleluya          Jn 15, 15b

Aleluya. “Yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre”, dice el Señor. Aleluya.


Evangelio      Mc 8, 34—9, 1


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? Porque si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con sus santos ángeles”. Y les decía: “Les aseguro que algunos de los que están aquí presentes no morirán antes de haber visto que el Reino de Dios ha llegado con poder”.

Palabra del Señor.


Comentario

“Jesús quiere que demos dirección a nuestra vida, igual que él dio a la suya. En esto consiste la auténtica renuncia o abnegación cristiana. No se trata de anular la propia personalidad ni de ignorar los dones que tenemos; tampoco significa ser indiferentes ante la vida, dejarse oprimir por otros o causarse sufrimientos a sí mismo” (Comentario de La Biblia Católica para Jóvenes, Ed. Verbo Divino).

Oración sobre las ofrendas

Que esta ofrenda nos purifique y renueve, Señor, y sea causa de recompensa eterna para quienes cumplen tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Sal 77, 29-30

Ellos comieron y se saciaron, el Señor les dio lo que habían pedido; no fueron defraudados.


Oración después de la comunión

Saciados con el pan del cielo, te pedimos, Padre, la gracia de desear siempre este alimento que nos da la vida verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 22 de Febrero de 2020
La Cátedra de san Pedro, apóstol.
Fiesta. Blanco.

La cátedra es la silla fija del Sumo Pontífice y de los obispos. Se hace referencia a ella para hablar de la autoridad de enseñanza. Los católicos consideramos que el Papa ha recibido de Cristo el don de mantener la unidad de la Iglesia y de servirla con la autoridad de su palabra.

Antífona de entrada          Cf. Lc 22, 32

El Señor dijo a Pedro: “Yo he rogado por ti, para que no te falte la fe. Y tú, después que hayas vuelto, confirma a tus hermanos”.


Oración colecta     

Dios todopoderoso, te pedimos que ninguna tribulación nos perturbe ya que nos has edificado sobre la piedra de la confesión apostólica. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


Lectura          1Ped 5, 1-4


Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro.

Queridos hermanos: Exhorto a los presbíteros que están entre ustedes, siendo yo presbítero como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo y copartícipe de la gloria que va a ser revelada. Apacienten el rebaño de Dios, que les ha sido confiado; velen por él, no forzada, sino espontáneamente, como lo quiere Dios; no por un interés mezquino, sino con abnegación; no pretendiendo dominar a los que les han sido encomendados, sino siendo de corazón ejemplo para el rebaño. Y cuando llegue el Jefe de los pastores, recibirán la corona imperecedera de gloria.

Palabra de Dios.


Comentario

Según esta carta, el pastor debe cumplir con una serie de requisitos fundamentales: pastorear “de buena gana”, no a la fuerza ni buscando privilegios, sino siendo generosos, sin autoritarismo. Digamos que estas palabras son un buen examen de conciencia para los pastores, pero también para el rebaño. Cuando alguien de la comunidad lee estas palabras y las compara con la vida de quien dice ser pastor pero no es modelo para su comunidad, quizás pueda despertarse, denunciar, reclamar o tomar distancia con madurez.


Salmo Sal 22, 1-6


R. El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.


El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas: me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. R.

Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la casa del Señor, por muy largo tiempo. R.


Aleluya          Mt 16, 18

Aleluya. Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Aleluya.


Evangelio      Mt 16, 13-19


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?”. Ellos le respondieron: “Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas”. “Y ustedes –les preguntó–, ¿quién dicen que soy?”. Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Y Jesús le dijo: “Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.

Palabra del Señor.


Comentario

“Es decir, sobre esta fe y sobre esta confesión edificaré mi Iglesia. Palabras que dan a entender, que muchos creerán en lo mismo que ha confesado Pedro. El Señor bendice las palabras de Pedro y lo hace pastor” (San Juan Crisóstomo, Homiliae in Matthaeum 54, 2).

Oración sobre las ofrendas         

Acepta con bondad, Señor, las oraciones y ofrendas de tu Iglesia para que alcance la vida eterna, guiada por el apóstol Pedro, cuyo magisterio la mantiene en la integridad de la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Mt 16, 16. 18

Pedro dijo a Jesús: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús le respondió: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”.


Oración después de la comunión

Dios y Padre nuestro, que en la celebración del apóstol san Pedro nos alimentaste con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, haz que este misterio de redención sea para nosotros sacramento de unidad y de paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 23 de Febrero de 2020
Domingo 7° durante el año.
Verde.

Antífona de entrada          Cf. Sal 12, 6

Señor, yo confío en tu misericordia: que mi corazón se alegre porque me salvaste. Cantaré al Señor, porque me ha favorecido.


Oración colecta

Concédenos, Dios todopoderoso, que, meditando sin cesar las realidades espirituales, llevemos a la práctica, en palabras y obras, cuanto es de tu agrado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Lev 19, 1-2. 17-18


Lectura del libro del Levítico.

El Señor dijo a Moisés: Habla en estos términos a toda la comunidad de Israel: Ustedes serán santos, porque yo, el Señor su Dios, soy santo. No odiarás a tu hermano en tu corazón; deberás reprenderlo convenientemente, para no cargar con un pecado a causa de él. No serás vengativo con tus compatriotas ni les guardarás rencor. Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.

Palabra de Dios.


Comentario

La santidad que proclama el Levítico es la participación del espacio sagrado del mismo Dios y, por lo tanto, esto incluye amar al hermano. No podría ser de otra manera, porque estar “en Dios” nos incluye en su amor como hijos e hijas suyos, lo cual nos hace hermanos y hermanas.


Salmo Sal 102, 1-4. 8. 10. 12-13


R. El Señor es bondadoso y compasivo.

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas y sana todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura. R.

El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. R.

Cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados. Como un padre cariñoso con sus hijos, así es cariñoso el Señor con sus fieles. R.


2ª Lectura      1Cor 3, 16-23


Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: ¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. Porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo. ¡Que nadie se engañe! Si alguno de ustedes se tiene por sabio en este mundo, que se haga insensato para ser realmente sabio. Porque la sabiduría de este mundo es locura delante de Dios. En efecto, dice la Escritura: “Él sorprende a los sabios en su propia astucia”, y además: “El Señor conoce los razonamientos de los sabios y sabe que son vanos”. En consecuencia, que nadie se gloríe en los hombres, porque todo les pertenece a ustedes: Pablo, Apolo o Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente o el futuro. Todo es de ustedes, pero ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios.

Palabra de Dios.


Comentario

En las palabras finales de esta lectura, Pablo parece poner algunas cosas en orden: nadie está por encima de nadie porque todo se ordena desde Cristo, y Cristo es el Señor de toda la creación.


Aleluya           1Jn 2, 5

Aleluya. En aquel que cumple la palabra de Cristo, el amor de Dios ha llegado verdaderamente a su plenitud. Aleluya.


Evangelio      Mt 5, 38-48


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por dien­te”. Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para qui­tarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acom­pañes un kilómetro, camina dos con él. Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado. Ustedes han oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo” y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recom­pensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

Palabra del Señor.


Comentario

“El amor tiene un poder de redención. Es un poder que termina transformando a las personas. Por eso Jesús dijo ‘Amen a sus enemigos’. Porque si odian a sus enemigos, no tendrán modo alguno de redimir y transformar a sus enemigos. Pero si aman a sus enemigos, descubrirán que en toda raíz de amor está el poder de la redención. Solo tienen que amar a la gente y amarla incluso cuando los maltratan. Si un vecino hace algo contra ustedes, no dejen de considerarlo únicamente una persona amiga. Continúen amándola. Eso es amor. Es redentor y por eso Jesús dijo: amen. Hay algo en el amor que construye y es creativo. Hay algo en el odio que derriba y es destructivo. Por eso, amen a sus enemigos” (Martin Luther King Jr., sermón en la iglesia de Montgomery, 17 de noviembre de 1957).

Oración sobre las ofrendas       

Al celebrar estos misterios con la debida reverencia, te suplicamos, Señor, que los dones ofrecidos para tu gloria nos obtengan la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Sal 9, 2-3

Proclamaré todas tus maravillas; quiero alegrarme y regocijarme en ti y cantar himnos a tu nombre, Altísimo.


Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, concédenos alcanzar la salvación eterna, cuyo anticipo hemos recibido en este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lunes 24 de Febrero de 2020
De la feria. Morado.

Antífona de entrada           Cf. Sal 12, 6

Señor, yo confío en tu misericordia: que mi corazón se alegre porque me salvaste. Cantaré al Señor, porque me ha favorecido.


Oración colecta     

Concédenos, Dios todopoderoso, que, meditando sin cesar las realidades espirituales, llevemos a la práctica, en palabras y obras, cuanto es de tu agrado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Sant 3, 13-18


Lectura de la carta de Santiago.

Hermanos: El que se tenga por sabio y prudente, demuestre con su buena conducta que sus actos tienen la sencillez propia de la sabiduría. Pero si ustedes están dominados por la rivalidad y por el espíritu de discordia, no se vanaglorien ni falten a la verdad. Semejante sabiduría no desciende de lo alto sino que es terrena, sensual y demoníaca. Porque donde hay rivalidad y discordia, hay también desorden y toda clase de maldad. En cambio, la sabiduría que viene de lo alto es, ante todo, pura; y además, pacífica, benévola y conciliadora; está llena de misericordia y dispuesta a hacer el bien; es imparcial y sincera. Un fruto de justicia se siembra pacíficamente para los que trabajan por la paz.

Palabra de Dios.


Comentario

La vida de fe se demuestra en la vida cotidiana. Y los primeros que tenemos que examinar nuestra vida somos nosotros mismos. No podemos ser ciegos a nuestras envidias, celos, rivalidades y desprecios. Todo eso ¡y mucho más! puede estar en nuestro corazón. Si no lo advertimos, nos invadirá. Seamos muy sinceros con nuestros sentimientos, aunque nos decepcionemos de nosotros mismos.


Salmo Sal 18, 8-10. 15


R. Los preceptos del Señor alegran el corazón.

La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple. R.

Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos. R.

La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos. R.

¡Ojalá sean de tu agrado las palabras de mi boca, y lleguen hasta ti mis pensamientos, Señor, mi Roca y mi redentor! R.


Aleluya          Cf. 2Tim 1, 10

Aleluya. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte e hizo brillar la vida incorruptible, mediante la Buena Noticia. Aleluya.


Evangelio      Mc 9, 14-29


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Después de la Transfiguración, Jesús, Pedro, Santiago y Juan bajaron del monte. Llegaron donde estaban los otros discípulos y los encontraron en medio de una gran multitud, discutiendo con algunos escribas. En cuanto la multitud distinguió a Jesús, quedó asombrada y corrieron a saludarlo. Él les preguntó: “¿Sobre qué estaban discutiendo?”. Uno de ellos le dijo: “Maestro, te he traído a mi hijo, que está poseído de un espíritu mudo. Cuando se apodera de él, lo tira al suelo y le hace echar espuma por la boca; entonces le crujen sus dientes y se queda rígido. Le pedí a tus discípulos que lo expulsaran pero no pudieron”. “Generación incrédula, respondió Jesús, ¿hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo”. Y ellos se lo trajeron. En cuanto vio a Jesús, el espíritu sacudió violentamente al niño, que cayó al suelo y se revolcaba, echando espuma por la boca. Jesús le preguntó al padre: “¿Cuánto tiempo hace que está así?”. “Desde la infancia, le respondió, y a menudo lo hace caer en el fuego o en el agua para matarlo. Si puedes hacer algo, ten piedad de nosotros y ayúdanos”. “¡Si puedes...!”, respondió Jesús. “Todo es posible para el que cree”. Inmediatamente el padre del niño exclamó: “Creo, ayúdame porque tengo poca fe”. Al ver que llegaba más gente, Jesús increpó al espíritu impuro, diciéndole: “Espíritu mudo y sordo, yo te lo ordeno, sal de él y no vuelvas más”. El demonio gritó, sacudió violentamente al niño y salió de él, dejándolo como muerto, tanto que muchos decían: “Está muerto”. Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó, y el niño se puso de pie. Cuando entró a la casa y quedaron solos, los discípulos le preguntaron: “¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?”. Él les respondió: “Esta clase de demonios se expulsa sólo con la oración”.

Palabra del Señor.


Comentario

Jesús pudo enfrentar esta terrible situación, tan detalladamente descripta por el evangelista. No lo logró por un “super poder” ni por una suma de rituales o prácticas devotas, sino, como dice el texto, porque era un hombre orante. Algo tan simple y tan diario, ha podido con algo tan duro y amenazante.

Oración sobre las ofrendas         

Al celebrar estos misterios con la debida reverencia, te suplicamos, Señor, que los dones ofrecidos para tu gloria nos obtengan la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Sal 9, 2-3

Proclamaré todas tus maravillas; quiero alegrarme y regocijarme en ti y cantar himnos a tu nombre, Altísimo.


Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, concédenos alcanzar la salvación eterna, cuyo anticipo hemos recibido en este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia


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