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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Lunes 26/06
Martes 27/06
Miércoles 28/06
Jueves 29/06
Viernes 30/06
Sábado 01/07
Lunes 26 de Junio de 2017


De la feria

Verde.


Día universal de la lucha contra la drogadicción.


Antífona de entrada         cf. Sal 27, 8-9

El Señor es la fuerza de su pueblo, el baluarte de salvación para su Ungido. Señor, salva a tu pueblo y bendice a tu heredad; apaciéntalo, y sé su guía para siempre.

Oración colecta    

Concédenos, Señor y Dios nuestro, vivir siempre en el amor y respeto a tu santo nombre, ya que en tu providencia nunca abandonas a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Gn 12, 1-9

Lectura del libro del Génesis.

El Señor dijo a Abrám: “Deja tu tierra natal y la casa de tu padre, y ve al país que yo te mostraré. Yo haré de ti una gran nación y te bendeciré; engrandeceré tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré al que te maldiga, y por ti se bendecirán todos los pueblos de la tierra”. Abrám partió, como el Señor se lo había ordenado, y Lot se fue con él. Cuando salió de Jarán, Abrám tenía setenta y cinco años. Tomó a su esposa Sarai, a su sobrino Lot, con todos los bienes que habían adquirido y todas las personas que habían reunido en Jarán, y se encaminaron hacia la tierra de Canaán. Al llegar a Canaán, Abrám recorrió el país hasta el lugar santo de Siquém, hasta la encina de Moré. En ese tiempo, los cananeos ocupaban el país. Entonces el Señor se apareció a Abrám y le dijo: “Yo daré esta tierra a tu descendencia”. Allí Abrám erigió un altar al Señor, que se le había aparecido. Después se trasladó hasta la región montañosa que está al este de Betel, y estableció su campamento, entre Betel, que quedaba al oeste, y Ai, al este. También allí erigió un altar al Señor e invocó su Nombre. Luego siguió avanzando por etapas hasta el Négueb.

Palabra de Dios.

Comentario

Nuestros antepasados narran el comienzo de su historia con una acción que se repite: caminar. Cuando Dios pronuncia su palabra, nos pone en camino. Vivir es esta aventura de confiar en que él guía nuestros pasos.


Sal 32, 12-13. 18-20. 22

R. ¡Feliz el pueblo del Señor!

¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se eligió como herencia! El Señor observa desde el cielo y contempla a todos los hombres. R.

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

Nuestra alma espera en el Señor: Él es nuestra ayuda y nuestro escudo. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.

Aleluya        Heb 4, 12

Aleluya. La Palabra de Dios es viva y eficaz; discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Aleluya.

Evangelio     Mt 7, 1-5

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: "No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes. ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Deja que te saque la paja de tu ojo”, si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano".

Palabra del Señor.

Comentario

En tiempos de tanto palabrerío, juzgar a los demás aparece casi como un entretenimiento social. Pareciera que cualquier persona puede hablar y juzgar sobre la conducta de otra. En lugar de toda esa vana exteriorización, Jesús nos hace volver la mirada hacia adentro, hacia nuestra propia conducta. Con humildad, revisemos nuestra propia vida. Y sobre la vida de los otros, dejemos que juzgue Dios.

Oración sobre las ofrendas       

Recibe, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza, y concédenos que, purificados por su poder, sea de tu agrado el afecto de nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      cf. Sal 144, 15

Los ojos de todos esperan en ti, Señor, y tú les das la comida a su tiempo.

O bien:         cf. Jn 10, 11. 15

Dice el Señor: “Yo soy el buen Pastor, y doy mi vida por mis ovejas”.

Oración después de la comunión

Renovados con el sagrado Cuerpo y Sangre de tu Hijo, imploramos, Señor, tu clemencia; haz que en la plenitud de la redención alcancemos lo que celebramos en cada eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 27 de Junio de 2017

Misa a elección:

Feria. Verde.
San Cirilo de Alejandría, obispo y doctor de la Iglesia. (ML). Blanco.


Cirilo fue obispo de Alejandría entre los años 412 y 444. Su obra pastoral y teológica está dedicada a combatir las herejías del momento, sobre todo en cuestiones sobre la persona de Cristo. Participó en el Concilio de Éfeso en el año 431, en el cual la Iglesia proclamó el dogma de “María, Madre de Dios”.

Antífona de entrada         cf. Sal 27, 8-9

El Señor es la fuerza de su pueblo, el baluarte de salvación para su Ungido. Señor, salva a tu pueblo y bendice a tu heredad; apaciéntalo, y sé su guía para siempre.

Oración colecta    

Concédenos, Señor y Dios nuestro, vivir siempre en el amor y respeto a tu santo nombre, ya que en tu providencia nunca abandonas a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Cirilo de Alejandría

Dios nuestro, que hiciste del obispo san Cirilo de Alejandría un invencible defensor de la maternidad divina de la Virgen María, concede a quienes la reconocemos como verdadera Madre de Dios, ser salvados por la encarnación de tu Hijo Jesucristo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Gn 13, 2. 5-18

Lectura del libro del Génesis.

Abrám tenía muchas riquezas en ganado, plata y oro. Lot, que acompañaba a Abrám, también tenía ovejas, vacas y carpas. Y como los dos tenían demasiadas riquezas, no había espacio suficiente para que pudieran habitar juntos. Por eso, se produjo un altercado entre los pastores de Abrám y los de Lot. En ese tiempo, los cananeos y los perizitas ocupaban el país. Abrám dijo a Lot: “No quiero que haya altercados entre nosotros dos, ni tampoco entre tus pastores y los míos, porque somos hermanos. ¿No tienes todo el país por delante? Sepárate de mí: si tú vas hacia la izquierda, yo iré hacia la derecha; y si tú vas hacia la derecha, yo iré hacia la izquierda”. Lot dirigió una mirada a su alrededor, y vio que toda la región baja del Jordán, hasta llegar a Soar, estaba tan bien regada como el Jardín del Señor o como la tierra de Egipto. Esto era antes que el Señor destruyera a Sodoma y Gomorra. Entonces Lot eligió para sí toda la región baja del Jordán y se dirigió hacia el este. Así se separaron el uno del otro: Abrám permaneció en Canaán, mientras que Lot se estableció entre las ciudades de la región baja, poniendo su campamento cerca de Sodoma. Pero los habitantes de Sodoma eran perversos y pecaban gravemente contra el Señor. El Señor dijo a Abrám, después que Lot se separó de él: “Levanta los ojos, y desde el lugar donde estás, mira hacia el norte y el sur, hacia el este y el oeste, porque toda la tierra que alcances a ver, te la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Yo haré que tu descendencia sea numerosa como el polvo de la tierra. Si alguien puede contar los granos de polvo, también podrá contar tu descendencia. Ahora recorre el país a lo largo y a lo ancho, porque yo te lo daré”. Entonces Abrám trasladó su campamento y fue a establecerse junto al encinar de Mamré, que está en Hebrón. Allí erigió un altar al Señor.

Palabra de Dios.

Comentario

Abram, Sarai, Lot y todo su clan llevaban una vida seminómade. La mayor bendición para aquellos clanes era la tierra, pues aseguraba el sustento y la descendencia numerosa, dos cosas importantes en la supervivencia del clan. Dios quiere bendecirlos con estos dones, como signo de que está caminando con ellos.


Sal 14, 2-4b. 5

R. ¿Quién habitará en tu casa, Señor?

El que procede rectamente y practica la justicia; el que dice la verdad de corazón y no calumnia con su lengua. R.

El que no hace mal a su prójimo ni agravia a su vecino, el que no estima a quien Dios reprueba y honra a los que temen al Señor. R.

El que no se retracta de lo que juró aunque salga perjudicado; el que no presta su dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que procede así, nunca vacilará. R.

Aleluya                  Jn 8, 12

Aleluya. “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue tendrá la luz de la Vida”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio       Mt 7, 6. 12-14

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: "No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos. Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas. Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran".

Palabra del Señor.

Comentario

La regla de oro ya se conocía en el judaísmo y expresaba lo siguiente: “No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”. Jesús la expone como un precepto positivo: hacer, amar, adelantarnos en la buena acción. Ese es el camino que genera hoy mismo una vida digna y consistente, que nos encamina a la Vida.

Oración sobre las ofrendas       

Recibe, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza, y concédenos que, purificados por su poder, sea de tu agrado el afecto de nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      cf. Sal 144, 15

Los ojos de todos esperan en ti, Señor, y tú les das la comida a su tiempo.

O bien:         cf. Jn 10, 11. 15

Dice el Señor: “Yo soy el buen Pastor, y doy mi vida por mis ovejas”.

Oración después de la comunión

Renovados con el sagrado Cuerpo y Sangre de tu Hijo, imploramos, Señor, tu clemencia; haz que en la plenitud de la redención alcancemos lo que celebramos en cada eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Miércoles 28 de Junio de 2017

San Ireneo, obispo y mártir

(MO). Rojo.


Ireneo fue obispo de Lyon (Francia) en el siglo II. Fue un gran evangelizador de la Galia, en tiempos de conflictos y persecuciones bajo el emperador Marco Aurelio. Trabajó por la paz y las buenas relaciones entre las comunidades de Oriente y Occidente. Por su cercanía temporal con la Iglesia primitiva (fue discípulo de Policarpo, a quien se le atribuye haber sido discípulo de Juan), sus escritos son un excelente testimonio de la fe y la vida cristiana de los primeros tiempos. Murió mártir en Lyon, en el año 202.

Antífona de entrada         Mal 2, 6

La doctrina de verdad estaba en su boca y no se encontró maldad en sus labios; caminaba conmigo en paz y rectitud, y apartó a muchos de la iniquidad.

Oración colecta    

Dios nuestro, que diste al obispo san Ireneo la gracia de mantener con firmeza la doctrina de verdad y la paz de la Iglesia, concédenos, por su intercesión, que, renovados en la fe y en la caridad, trabajemos siempre por la unidad y la concordia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Gn 15, 1-12. 17-18

Lectura del libro del Génesis.

La palabra del Señor llegó a Abrám en una visión, en estos términos: “No temas, Abrám. Yo soy para ti un escudo. Tu recompensa será muy grande”. “Señor –respondió Abraham–, ¿para qué me darás algo, si yo sigo sin tener hijos, y el heredero de mi casa será Eliezer de Damasco?”. Después añadió: “Tú no me has dado un descendiente, y un servidor de mi casa será mi heredero”. Entonces el Señor le dirigió esta palabra: “No, ese no será tu heredero; tu heredero será alguien que nacerá de ti”. Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: “Mira hacia el cielo y, si puedes, cuenta las estrellas”. Y añadió: “Así será tu descendencia”. Abrám creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación. Entonces el Señor le dijo: “Yo soy el Señor que te hice salir de Ur de los caldeos para darte en posesión esta tierra”. “Señor -respondió Abraham-, ¿cómo sabré que la voy a poseer?”. El Señor le respondió: “Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos ellos de tres años, y también una tórtola y un pichón de paloma”. Él trajo todos estos animales, los cortó por la mitad y puso cada mitad una frente a otra, pero no dividió los pájaros. Las aves de rapiña se abalanzaron sobre los animales muertos, pero Abrám las espantó. Al ponerse el sol, Abrám cayó en un profundo sueño, y lo invadió un gran temor, una densa oscuridad. Cuando se puso el sol y estuvo completamente oscuro, un horno humeante y una antorcha encendida pasaron en medio de los animales descuartizados. Aquel día, el Señor hizo una alianza con Abrám, diciendo: “Yo he dado esta tierra a tu descendencia, desde el torrente de Egipto hasta el gran río, el río Éufrates”.

Palabra de Dios.

Comentario

En todas las culturas, los seres humanos utilizan rituales y ceremonias para comunicarse con sus dioses y honrarlos. Abram da culto ofreciendo lo que tiene: algunos animales. Con este gesto, se sella una alianza con la cual Dios se involucra en el futuro de Abram y su descendencia.


Sal 104, 1-4. 6-9

R. El Señor se acuerda eternamente de su alianza.

¡Den gracias al Señor, invoquen su nombre; hagan conocer entre los pueblos sus proezas; canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas! R.

¡Gloríense en su santo nombre; alégrense los que buscan al Señor! ¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro! R.

Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido: el Señor es nuestro Dios, en toda la tierra rigen sus decretos. R.

Él se acuerda eternamente de su alianza, de la palabra que dio por mil generaciones, del pacto que selló con Abraham, del juramento que hizo a Isaac. R.

Aleluya        Jn 15, 4. 5

Aleluya. “Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. El que permanece en mí da mucho fruto”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio               Mt 7, 15-20

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos. Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.

Palabra del Señor.

Comentario

Desde el lunes 12 de junio hemos estado leyendo el Sermón de la Montaña, que abarca los capítulos 5 a 7 del Evangelio de Mateo. Después de esta lectura, podemos preguntarnos: “¿Por qué pide tanto Jesús? El Sermón de la Montaña lo pide todo, cuando pide que creamos en un Dios capaz de transformar la vida, de hacer nacer un hombre nuevo en el seno de nuestro universo. Esto es posible porque Jesús se dirige a personas que han realizado ya la experiencia del amor, a personas que ya están dentro del Reino de Dios, cuya calidad irradian. A personas que han sido perdonadas y que encontraron la perla preciosa” (Poittevin-Charpentier, El evangelio según San Mateo, Ed. Verbo Divino).

Oración sobre las ofrendas       

El sacrificio que te ofrecemos con alegría, en la fiesta de san Ireneo te glorifique, Señor, y nos obtenga amar siempre la verdad para conservar íntegra la fe de la Iglesia y afianzar su unidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Jn 15, 4-5

Permanezcan en mí, como yo en ustedes, dice el Señor; el que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto.

Oración después de la comunión

Padre misericordioso, por estos sagrados misterios, concédenos crecer en la fe para que, así como el obispo san Ireneo la confesó hasta su muerte gloriosa, a nosotros nos justifique la fiel perseverancia en la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 29 de Junio de 2017

Santos Pedro y Pablo, apóstoles

(S). Rojo.


(Día del Papa).


Pedro y Pablo fueron dos hombres muy distintos por su origen y educación. Pedro era pescador de las orillas del lago de Galilea, y se había criado en un medio ambiente rural y con poca instrucción. Pablo era de Tarso, una importante ciudad de 300.000 habitantes, donde recibió educación judía y comprendía la cultura griega. Pedro conoció a Jesús durante su vida terrenal, no así Pablo. Cada uno, a su modo, fue apóstol llevando la Buena Noticia. La tradición cristiana dice que ambos murieron mártires el mismo día pero en distintos lugares, durante la persecución de Nerón en Roma.

1ª Lectura    Hech 12, 1-11

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

El rey Herodes hizo arrestar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos. Mandó ejecutar a Santiago, hermano de Juan, y al ver que esto agradaba a los judíos, también hizo arrestar a Pedro. Eran los días de “los panes ázimos”. Después de arrestarlo, lo hizo encarcelar, poniéndolo bajo la custodia de cuatro relevos de guardia, de cuatro soldados cada uno. Su intención era hacerlo comparecer ante el pueblo después de la Pascua. Mientras Pedro estaba bajo custodia en la prisión, la Iglesia no cesaba de orar a Dios por él. La noche anterior al día en que Herodes pensaba hacerlo comparecer, Pedro dormía entre los soldados, atado con dos cadenas, y los otros centinelas vigilaban la puerta de la prisión. De pronto, apareció el Ángel del Señor y una luz resplandeció en el calabozo. El Ángel sacudió a Pedro y lo hizo levantar, diciéndole: “¡Levántate rápido!”. Entonces las cadenas se le cayeron de las manos. El Ángel le dijo: “Tienes que ponerte el cinturón y las sandalias”, y Pedro lo hizo. Después le dijo: “Cúbrete con el manto y sígueme”. Pedro salió y lo seguía; no se daba cuenta de que era cierto lo que estaba sucediendo por intervención del Ángel, sino que creía tener una visión. Pasaron así el primero y el segundo puesto de guardia, y llegaron a la puerta de hierro que daba a la ciudad. La puerta se abrió sola delante de ellos. Salieron y anduvieron hasta el extremo de una calle, y en seguida el Ángel se alejó de él. Pedro, volviendo en sí, dijo: “Ahora sé que realmente el Señor envió a su Ángel y me libró de las manos de Herodes y de todo cuanto esperaba el pueblo judío”.

Palabra de Dios.

Comentario

Muchas cadenas caerán hasta que seamos una Iglesia libre, confiada únicamente en el poder de Dios. Dejemos que él nos conduzca. En los tiempos difíciles y oscuros, el camino se abrirá.


Sal 33, 2-9

R. El Señor me libró de todos mis temores.

Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. Mi alma se gloría en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren. R.

Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su Nombre todos juntos. Busqué al Señor: Él me respondió y me libró de todos mis temores. R.

Miren hacia él y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán. Este pobre hombre invocó al Señor: Él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. R.

El Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles, y los libra. ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Felices los que en él se refugian! R.

2ª Lectura    2Tim 4, 6-8. 17-18

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo.

Querido hijo: Ya estoy a punto de ser derramado como una libación, y el momento de mi partida se aproxima: he peleado hasta el fin el buen combate, concluí mi carrera, conservé la fe. Y ya está preparada para mí la corona de justicia, que el Señor, como justo Juez, me dará en ese día, y no solamente a mí, sino a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación. El Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de todos los paganos. Así fui librado de la boca del león. El Señor me librará de todo mal y me preservará hasta que entre en su reino celestial. ¡A él sea la gloria por los siglos de los siglos! Amén.

Palabra de Dios.

Comentario

San Pablo fue apóstol, evangelizador. Para expresar el sentido de su vocación, él usa dos imágenes. Una de estas es del ámbito del culto: su vida fue una ofrenda presentada ante el altar, una libación derramada ante Dios. La otra es del mundo del deporte, que él bien conocía por haber nacido en una ciudad griega: el fin de sus días es llegar a la meta en la carrera.


Aleluya        Mt 16, 18

Aleluya. Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Aleluya.

Evangelio               Mt 16, 13-19

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?”. Ellos le respondieron: “Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas”. “Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?”. Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Y Jesús le dijo: “Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo”.

Palabra del Señor.

Comentario

Hay aquí un reconocimiento recíproco. Simón profesa que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. Y Jesús responde dándole a Simón un nombre nuevo: “Pedro” (roca). Jesucristo convoca a los creyentes en la Iglesia, y quiere que cada integrante de esta asamblea sea una piedra viva. Él mismo pondrá la firmeza y la estabilidad de esa roca, puesto que aseguró: “Y yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”.

Oración sobre las ofrendas       

Te pedimos, Señor, que la oración de los apóstoles acompañe las ofrendas que te presentamos, y nos permita celebrar con devoción este sacrificio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión     
cf. Mt 16, 16. 18

Pedro dijo a Jesús: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Jesús le respondió: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”.

Oración después de la comunión

Padre y Señor nuestro, renovados por este sacramento, te pedimos la gracia de vivir de tal modo en tu Iglesia, que firmemente arraigados en el amor y perseverando en la fracción del pan y en la doctrina de los apóstoles, lleguemos a ser un solo corazón y una sola alma. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 30 de Junio de 2017


Misa a elección:

Feria. Verde.
Los primeros santos mártires de la Iglesia de Roma. (ML). Rojo.


En el año 64 d.C., Nerón desató la primera persecución contra los cristianos. Los sucesivos emperadores, con mayor o menor violencia, siguieron combatiendo a los cristianos hasta el año 313 d.C. Los motivos de la persecución eran varios, pero entre los más importantes se puede señalar el hecho de que los cristianos no participaban en ciertos actos de la vida pública –por ejemplo, los espectáculos del circo o el teatro–. Eran señalados como personas que estaban en contra de la sociedad romana. Para otros emperadores, el motivo por el que los cristianos debían ser combatidos era porque confesaban tener un Rey, con lo cual cuestionaban el poder absoluto del Emperador.

Antífona de entrada         cf. Sal 27, 8-9

El Señor es la fuerza de su pueblo, el baluarte de salvación para su Ungido. Señor, salva a tu pueblo y bendice a tu heredad; apaciéntalo, y sé su guía para siempre.

Oración colecta    

Concédenos, Señor y Dios nuestro, vivir siempre en el amor y respeto a tu santo nombre, ya que en tu providencia nunca abandonas a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de los primeros santos mártires de la Iglesia

Dios nuestro, que consagraste los comienzos de la Iglesia de Roma con la sangre de numerosos mártires, concede que su valor en tan arduo combate nos fortalezca, y su gloriosa victoria nos llene siempre de alegría. Por nuestro Señor Jesucristo…

Lectura        Gn 17, 1. 4-5. 9-10. 15-22

Lectura del libro del Génesis.

Cuando Abrám tenía noventa y nueve años, el Señor se le apareció y le dijo: “Yo soy el Dios Todopoderoso. Camina en mi presencia y sé irreprochable. Ésta será mi alianza contigo: tú serás el padre de una multitud de naciones. Y ya no te llamarás más Abrám: en adelante tu nombre será Abraham, para indicar que yo te he constituido padre de una multitud de naciones”. Después, Dios dijo a Abraham: “Tú, por tu parte, serás fiel a mi alianza; tú, y también tus descendientes, a lo largo de las generaciones. Y ésta es mi Alianza con ustedes, a la que permanecerán fieles tú y tus descendientes: todos los varones deberán ser circuncidados”. También dijo Dios a Abraham: “A Sarai, tu esposa, no la llamarás más Sarai, sino que su nombre será Sara. Yo la bendeciré y te daré un hijo nacido de ella, al que también bendeciré. De ella suscitaré naciones, y de ella nacerán reyes de pueblos”. Abraham cayó con el rostro en tierra, y se sonrió, pensando: “¿Se puede tener un hijo a los cien años? Y Sara, a los noventa, ¿podrá dar a luz?”. Entonces Abraham dijo a Dios: “Basta con que Ismael viva feliz bajo tu protección”. Pero Dios le respondió: “No, tu esposa Sara te dará un hijo, a quien pondrás el nombre de Isaac. Yo estableceré mi Alianza con él y con su descendencia como una Alianza eterna. Sin embargo, también te escucharé en lo que respecta a Ismael: lo bendeciré, lo haré fecundo y le daré una descendencia muy numerosa; será padre de doce príncipes y haré de él una gran nación. Pero mi Alianza la estableceré con Isaac, el hijo que Sara te dará el año próximo, para esta misma época”. Y cuando terminó de hablar, Dios se alejó de Abraham.

Palabra de Dios.

Comentario

El texto explica la etimología de Abraham como “padre de muchedumbre de pueblos”. Así lo interpretamos también los cristianos. Abraham no es sólo padre biológico de un pueblo, sino que, por la fe, se ha constituido en padre de todos los creyentes. Hoy, muchos siglos después, nos reconocemos como descendientes de Abraham, y seguimos caminando en alianza con Dios.


Sal 127, 1-5

R. ¡Feliz el que teme al Señor!

¡Feliz el que teme al Señor y sigue sus caminos! Comerás del fruto de tu trabajo, serás feliz y todo te irá bien. R.

Tu esposa será como una vid fecunda en el seno de tu hogar; tus hijos, como retoños de olivo alrededor de tu mesa. R.

¡Así será bendecido el hombre que teme al Señor!¡Que el Señor te bendiga desde Sión todos los días de tu vida: que contemples la paz de Jerusalén! R.

Aleluya        Mt 8, 17

Aleluya. Cristo tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades. Aleluya.

Evangelio     Mt 8, 1-4

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Cuando Jesús bajó de la montaña, lo siguió una gran multitud. Entonces un leproso fue a postrarse ante él y le dijo: “Señor, si quieres, puedes purificarme”. Jesús extendió la mano y lo tocó, diciendo: “Lo quiero, queda purificado”. Y al instante quedó purificado de su lepra. Jesús le dijo: “No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que ordenó Moisés para que les sirva de testimonio”.

Palabra del Señor.

Comentario

Las multitudes seguían a Jesús. ¡Cuántas ansias y necesidades llevaría cada uno ante el Maestro! Jesús escucha y mira, atiende y se compadece. Todo nos invita a acercarnos confiadamente. Él desea que estemos sanos.

Oración sobre las ofrendas       

Recibe, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza, y concédenos que, purificados por su poder, sea de tu agrado el afecto de nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Sal 144, 15

Los ojos de todos esperan en ti, Señor, y tú les das la comida a su tiempo.

O bien:         cf. Jn 10, 11. 15

Dice el Señor: “Yo soy el buen Pastor, y doy mi vida por mis ovejas”.

Oración después de la comunión

Renovados con el sagrado Cuerpo y Sangre de tu Hijo, imploramos, Señor, tu clemencia; haz que en la plenitud de la redención alcancemos lo que celebramos en cada eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 01 de Julio de 2017

Antífona de entrada         cf. Sal 27, 8-9

El Señor es la fuerza de su pueblo, el baluarte de salvación para su Ungido. Señor, salva a tu pueblo y bendice a tu heredad; apaciéntalo, y sé su guía para siempre.

Oración colecta    

Concédenos, Señor y Dios nuestro, vivir siempre en el amor y respeto a tu santo nombre, ya que en tu providencia nunca abandonas a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina por la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de santa María en sábado

Dios nuestro, que entre los pobres y humildes elegiste a la virgen María para ser la Madre del salvador; concédenos que, como ella, podamos ofrecerte una fe sincera y pongamos sólo en ti la esperanza de nuestra salvación. Por nuestro Señor Jesucristo…

Lectura        Gn 18, 1. 15

Lectura del libro del Génesis.

El Señor se apareció a Abraham junto al encinar de Mamré, mientras él estaba sentado a la entrada de su carpa, a la hora de más calor. Alzando los ojos, divisó a tres hombres que estaban parados cerca de él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la entrada de la carpa y se inclinó hasta el suelo, diciendo: “Señor mío, si quieres hacerme un favor, te ruego que no pases de largo delante de tu servidor. Yo haré que les traigan un poco de agua. Lávense los pies y descansen a la sombra del árbol. Mientras tanto, iré a buscar un trozo de pan, para que ustedes reparen sus fuerzas antes de seguir adelante. ¡Por algo han pasado junto a su servidor!”. Ellos respondieron: “Está bien. Puedes hacer lo que dijiste”. Abraham fue rápidamente a la carpa donde estaba Sara y le dijo: “¡Pronto! Toma tres medidas de la mejor harina, amásalas y prepara unas tortas”. Después fue corriendo hasta el corral, eligió un ternero tierno y bien cebado, y lo entregó a su sirviente, que de inmediato se puso a prepararlo. Luego tomó cuajada, leche y el ternero ya preparado, y se los sirvió. Mientras comían, él se quedó de pie al lado de ellos, debajo del árbol. Ellos le preguntaron: “¿Dónde está Sara, tu mujer?”. “Ahí en la carpa”, les respondió. Entonces uno de ellos le dijo: “Volveré a verte sin falta en el año entrante, y para ese entonces Sara habrá tenido un hijo”. Mientras tanto, Sara había estado escuchando a la entrada de la carpa, que estaba justo detrás de él. Abraham y Sara eran ancianos de edad avanzada, y los períodos de Sara ya habían cesa­do. Por eso, ella rió en su interior, pensando: “Con lo vieja que soy, ¿volveré a experimentar el placer? Además, ¡mi marido es tan viejo!”. Pero el Señor dijo a Abraham: “¿Por qué se ha reído Sara, pensando que no podrá dar a luz, siendo tan vieja? ¿Acaso hay algo imposible para el Señor? Cuando yo vuelva a verte para esta época, en el año entrante, Sara habrá tenido un hijo”. Ella tuvo miedo, y trató de engañarlo, diciendo: “No, no me he reído”. Pero él le respondió: “Sí, te has reído”.

Palabra de Dios.

Comentario

Dios pasa, velado, en la figura de estos viajantes. Y Abraham dispone para él toda su hospitalidad. El paso de Dios será bendición y vida para todo el clan. ¿En la persona que me cruzo estará pasando Dios ahora, esperando para darme su bendición?


(Sal) Lc 1, 46-50. 53-55

R. El Señor se acordó de su misericordia.

Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador. R.

Porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! R.

Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. R.

Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre. R.

Aleluya        Mt 8, 17

Aleluya. Cristo tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades. Aleluya.

Evangelio     Mt 8, 5-17

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Al entrar en Cafarnaúm, se acercó a Jesús un centurión, rogándole: “Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente”. Jesús le dijo: “Yo mismo iré a sanarlo”. Pero el centurión respondió: “Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará. Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: ‘Ve’, él va, y a otro: ‘Ven’, él viene; y cuando digo a mi sirviente: ‘Tienes que hacer esto’, él lo hace”. Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: “Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe. Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos; en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y rechinar de dientes”. Y Jesús dijo al centurión: “Ve, y que suceda como has creído”. Y el sirviente se sanó en ese mismo momento. Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de este en cama con fiebre. Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo. Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y sanó a todos los que estaban enfermos, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: “Él tomó nuestras debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades”.

Palabra del Señor.

Comentario

El centurión era integrante del ejército romano, el brazo armado del imperio invasor, y miembro de un pueblo pagano. Este hombre con poder, que tenía subalternos a su cargo, fue capaz de reconocer en Jesús a aquel que tiene el poder de sanar, por eso pudo implorarle por su intervención. Su acción llena de fe es puesta como modelo. Él, extranjero y pagano, fue capaz de abrirse a la salvación.

Oración sobre las ofrendas       

Recibe, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza, y concédenos que, purificados por su poder, sea de tu agrado el afecto de nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      cf. Sal 144, 15

Los ojos de todos esperan en ti, Señor, y tú les das la comida a su tiempo.

Oración después de la comunión

Renovados con el sagrado Cuerpo y Sangre de tu Hijo, imploramos, Señor, tu clemencia; haz que en la plenitud de la redención alcancemos lo que celebramos en cada eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia


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