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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Viernes 22/11
Sábado 23/11
Domingo 24/11
Lunes 25/11
Martes 26/11
Miércoles 27/11
Viernes 22 de Noviembre de 2019

Santa Cecilia, virgen y mártir
Memoria. Rojo.

Son pocos los datos que tenemos de santa Cecilia, que murió mártir en el siglo II. Existen indicios de que pertenecía a una familia noble y fue entregada en matrimonio a un pagano, quien se convirtió al cristianismo junto con sus hermanos. Obligados Cecilia y su esposo a renegar de la fe, se rehusaron a ello, por lo cual sufrieron el martirio. La Iglesia la venera como patrona de los músicos, ya que en las actas de su martirio se describe que ella, en su sufrimiento, cantaba al Señor desde lo profundo de su corazón.


Agenda:

- Día universal de la música.

Antífona de entrada          

Sigue al Cordero crucificado por nosotros, la virgen valiente, ofrenda de pureza y castidad.


Oración colecta     

Dios nuestro, que todos los años nos alegras con la celebración de santa Cecilia; concédenos imitar sus ejemplos y anunciar las maravillas de Cristo, tu Hijo, reflejadas en la vida de tus santos. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         1Mac 4, 36-37. 52-59


Lectura del primer libro de los Macabeos.

Judas Macabeo y sus hermanos dijeron: “Nuestros enemigos han sido aplastados; subamos a purificar el Santuario y a celebrar su dedicación”. Entonces se reunió todo el ejército y subieron al monte Sión. El día veinticinco del noveno mes, llamado Quisleu, del año ciento cuarenta y ocho, se levantaron al despuntar el alba y ofrecieron un sacrificio conforme a la Ley, sobre el nuevo altar de los holocaustos que habían erigido. Este fue dedicado con cantos, cítaras, arpas y címbalos, justamente en el mismo mes y en el mismo día en que los paganos lo habían profanado. Todo el pue­blo cayó con el rostro en tierra y adoraron y bendijeron al Cielo que les había dado la victoria. Durante ocho días celebraron la dedicación del altar, ofreciendo con alegría holocaustos y sacrifi­cios de comunión y de acción de gracias. Adornaron la fachada del Templo con coronas de oro y pequeños escudos, restauraron las entradas y las salas, y les pusieron puertas. En todo el pueblo reinó una inmensa alegría, y así quedó borrado el ultraje infligido por los paganos. Judas, de acuerdo con sus hermanos y con toda la asamblea de Israel, determinó que cada año, a su debido tiempo y durante ocho días a contar del veinticinco del mes de Quisleu, se celebrara con júbilo y regocijo el aniversario de la dedicación del altar.

Palabra de Dios.


Comentario

Jerusalén fue recuperada por los judíos, y con ella el Templo, que había sido profanado por los seléucidas, y fue dedicado nuevamente al Dios de Israel en el siglo II a.C. Este acontecimiento se celebra en el judaísmo hasta el día de hoy, en la fiesta de Janucá o fiesta de las Luces (que este año será del 22 al 30 de diciembre). La fiesta expresa la alegría de vivir y exteriorizar la fe públicamente y en libertad.


Salmo 1Crón 29, 10b-12


R. ¡Alabamos tu Nombre glorioso, Señor!

¡Bendito seas, Señor, Dios de nuestro padre Israel, desde siempre y para siempre! R.

Tuya, Señor, es la grandeza, la fuerza, la gloria, el esplendor y la majestad; porque a ti pertenece todo lo que hay en el cielo y en la tierra. R.

Tuyo, Señor, es el reino; tú te elevas por encima de todo. De ti proceden la riqueza y la gloria. R.

Tú lo gobiernas todo, en tu mano están el poder y la fuerza, y es tu mano la que engrandece y afianza todas las cosas. R.


Aleluya          Jn 10, 27


Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya.


Evangelio      Lc 19, 45-48


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús, al entrar al Templo, se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: “Está escrito: ‘Mi casa será una casa de oración, pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones’”. Y diariamente enseñaba en el Templo. Los sumos sacerdo­tes, los escribas y los más importantes del pueblo buscaban la forma de matarlo. Pero no sabían cómo hacerlo, porque todo el pueblo lo escuchaba y estaba pendiente de sus palabras.

Palabra del Señor.


Comentario

El Templo debía ser una casa de oración. Jesús sufría viendo que el lugar santo era desvirtuado por intereses económicos. Su acción continúa la denuncia que ya habían hecho muchos profetas de Israel: el templo debía ser purificado de esos intereses egoístas, para que todos tuvieran allí un espacio adecuado para la oración y el encuentro con el Padre.

Oración sobre las ofrendas         

Acepta, Señor, los dones que te presentamos en la conmemoración de santa Cecilia, así como quisiste aceptar su glorioso martirio. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Apoc 7, 17

El Cordero que está en medio del trono los conducirá hacia los manantiales de agua viva.


Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, que has querido contar a santa Cecilia entre tus elegidos por la doble victoria de la virginidad y el martirio, concédenos, por este sacramento, la gracia de superar con valentía todos los males y alcanzar la gloria celestial. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 23 de Noviembre de 2019

De la feria. Verde.
San Clemente I, papa y mártir. Rojo.

Clemente fue reconocido como sucesor de san Pedro, y ocupó su lugar en Roma durante los años 88 al 97. Escribió una carta a los cristianos de Corinto por la que los exhortaba, entre otras cosas, a que terminaran con las divisiones en la Iglesia y trabajen por la paz y la concordia.

Antífona de entrada   Cf. Jer 29, 11-12. 14

Dice el Señor: “Yo tengo designios de paz y no de aflicción. Invóquenme y los escucharé y pondré fin a su cautiverio”.


Oración colecta     

Señor y Dios nuestro, concédenos vivir siempre con alegría bajo tu mirada, ya que la felicidad plena y duradera consiste en servirte a ti, fuente y origen de todo bien. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:           de san Clemente I

Dios todopoderoso y eterno, que eres admirable en tus santos, concédenos celebrar con alegría la fiesta de san Clemente, sacerdote y mártir de tu Hijo, quien dio testimonio, con su muerte, de los misterios que celebraba y confirmó, con su ejemplo, lo que predicaba con su palabra. Por nuestro Señor Jesucristo…

Lectura         1Mac 6, 1-13


Lectura del primer libro de los Macabeos.

El rey Antíoco recorría las provincias de la meseta. Allí se enteró de que en Persia había una ciudad llamada Elimaida, céle­bre por sus riquezas, su plata y su oro. Ella tenía un templo muy rico, donde se guardaban armaduras de oro, corazas y armas de­jadas allí por Alejandro, hijo de Filipo y rey de Macedonia, el primero que reinó sobre los griegos. Antíoco se dirigió a esa ciudad para apoderarse de ella y sa­quearla, pero no lo consiguió, porque los habitantes de la ciudad, al conocer sus planes, le opusieron resistencia. Él tuvo que huir y se retiró de allí muy amargado para volver a Babilonia. Cuando todavía estaba en Persia, le anunciaron que la expe­dición contra el país de Judá había fracasado. Le comunicaron que Lisias había ido al frente de un poderoso ejército, pero había tenido que retroceder ante los judíos, y que estos habían acrecen­tado su poder, gracias a las armas y al cuantioso botín tomado a los ejércitos vencidos. Además, habían destruido la Abomina­ción que él había erigido sobre el altar de Jerusalén y habían ro­deado el Santuario de altas murallas como antes, haciendo lo mis­mo con Betsur, que era una de las ciudades del rey. Al oír tales noticias, el rey quedó consternado, presa de una violenta agitación, y cayó en cama enfermo de tristeza, porque las cosas no le habían salido como él deseaba. Así pasó muchos días, sin poder librarse de su melancolía, hasta que sintió que se iba a morir. Entonces hizo venir a todos sus amigos y les dijo: “No puedo conciliar el sueño y me siento desfallecer. Yo me pre­gunto cómo he llegado al estado de aflicción y de amargura en que ahora me encuentro, yo que era generoso y amado mientras ejercía el poder. Pero ahora caigo en la cuenta de los males que causé en Jerusalén, cuando robé los objetos de plata y oro que había allí y mandé exterminar sin motivo a los habitantes de Judá. Reconozco que por eso me suceden todos estos males y muero de pesadumbre en tierra extranjera”.

Palabra de Dios.


Comentario

El recuerdo de los dolorosos momentos de la época de los Macabeos, deja un espacio para el arrepentimiento del tirano perseguidor. También para él llegó el momento de evaluar su vida. Su triste fin sucedió como consecuencia de su inadecuada conducta como gobernador.


Salmo Sal 9, 2-4. 6. 16. 19


R. ¡Me alegraré por tu victoria, Señor!

Te doy gracias, Señor, de todo corazón y proclamaré todas tus maravillas. Quiero alegrarme y regocijarme en ti, y cantar himnos a tu Nombre, Altísimo. R.

Cuando retrocedían mis enemigos, tropezaron y perecieron delante de ti. Escarmentaste a las naciones, destruiste a los impíos y borraste sus nombres para siempre. R.

Los pueblos se han hundido en la fosa que abrieron, su pie quedó atrapado en la red que ocultaron. Porque el pobre no será olvidado para siempre ni se malogra eternamente la esperanza del humilde. R.


Aleluya          Cf. 2Tim 1, 10


Aleluya. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte e hizo brillar la vida mediante la Buena Noticia. Aleluya.


Evangelio      Lc 20, 27-40


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Se acercaron a Jesús algunos saduceos, que niegan la resu­rrección, y le dijeron: “Maestro, Moisés nos ha ordenado: ‘Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda’. Ahora bien, había sie­te hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos. El segun­do se casó con la viuda, y luego el tercero. Y así murieron los siete sin dejar descendencia. Finalmente, también murió la mujer. Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?”. Jesús les respondió: “En este mundo los hombres y las muje­res se casan, pero los que son juzgados dignos de participar del mundo futuro y de la resurrección no se casan. Ya no pueden morir, porque son semejantes a los ángeles y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección. Que los muertos van a resucitar, Moisés lo ha dado a enten­der en el pasaje de la zarza, cuando llama al Señor ‘el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob’. Porque él no es un Dios de muertos, sino de vivientes; todos, en efecto, viven para él”. Tomando la palabra, algunos escribas le dijeron: “Maestro, has hablado bien”. Y ya no se atrevían a preguntarle nada.

Palabra del Señor.


Comentario

En los tiempos de Jesús, algunos grupos judíos sostenían que la resurrección de los muertos iba a suceder; en cambio, los saduceos (del grupo sacerdotal) negaban esta creencia. Jesús sabía bien las “internas” que había entre estas facciones religiosas y conocía la intención de las preguntas. Por eso, su afirmación se basaba en lo que ya decían las Escrituras: Dios es el Dios de los vivientes, y junto a él tendremos una nueva vida.

Oración sobre las ofrendas         

Concédenos, Señor, que esta ofrenda sea agradable a tus ojos, nos otorgue la gracia de servirte con amor, y nos obtenga los gozos eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Sal 72, 28

Mi dicha es estar cerca de Dios, y poner mi refugio en el Señor.


Oración después de la comunión

Después de haber recibido los dones pascuales te pedimos humildemente, Señor, que la Eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar en su memoria aumente la caridad en todos nosotros. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

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Domingo 24 de Noviembre de 2019

Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.
Solemnidad. Blanco.

Esta fiesta fue promulgada en el año 1925. Con esta solemnidad cerramos el Año Litúrgico. Jesucristo Rey es el Señor de la Historia, que, como reza un himno, “dirige los tiempos y la vida”. Reconocer la realeza de Jesucristo es también reafirmar nuestra fidelidad a él como único Señor de nuestra vida.


Agenda:

- Día universal de acción de gracias.

Antífona de entrada           Apoc 5, 12; 1, 6

El Cordero que ha sido inmolado es digno de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor. A él pertenecen la gloria y el imperio para siempre.


Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, que quisiste restaurar todas las cosas por tu amado Hijo, Rey del universo, te pedimos que la creación entera, liberada de la esclavitud del pecado, te sirva y te alabe eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    2Sam 5, 1-3


Lectura del segundo libro de Samuel.

Todas las tribus de Israel se presentaron a David en Hebrón y le dijeron: “¡Nosotros somos de tu misma sangre! Hace ya mucho tiempo, cuando aún teníamos como rey a Saúl, eras tú el que conducía a Israel. Y el Señor te ha dicho: ‘Tú apacentarás a mi pueblo Israel y tú serás el jefe de Israel’”. Todos los ancianos de Israel se presentaron ante el rey en Hebrón. El rey estableció con ellos un pacto en Hebrón, delante del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel.

Palabra de Dios.


Comentario

David es un pastor que salió del mismo pueblo y sobre el cual reinará. Su monarquía quedó instituida por este pacto que realizó con todas las tribus. Su misión será mantener esa identidad y esa unión, conduciendo al pueblo tal como un buen pastor dirige a su rebaño.


Salmo Sal 121, 1-2. 4-5


R. ¡Vamos con alegría a la Casa del Señor!


¡Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la Casa del Señor”! Nuestros pies ya están pisando tus umbrales, Jerusalén. R.

Allí suben las tribus, las tribus del Señor, según es norma en Israel, para celebrar el Nombre del Señor. Porque allí está el trono de la justicia, el trono de la casa de David. R.


2ª Lectura    Col 1, 12-20


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas.

Hermanos: Demos gracias al Padre, que nos ha hecho dignos de partici­par de la herencia luminosa de los santos. Porque él nos libró del poder de las tinieblas y nos hizo entrar en el Reino de su Hijo muy querido, en quien tenemos la redención y el perdón de los pecados. Él es la Imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, los seres visibles y los invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades: todo fue creado por medio de él y para él. Él existe antes que todas las cosas y todo subsiste en él. Él es también la Cabeza del Cuerpo, es decir, de la Iglesia. Él es el Principio, el Primero que resucitó de entre los muertos, a fin de que él tuviera la primacía en todo, porque Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud. Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz.

Palabra de Dios.


Comentario

Los colosenses, que provenían del paganismo, sentían temor ante las supuestas “fuerzas ocultas” del universo. La carta procura actuar en contra de esta tendencia, por eso acentúa el señorío de Cristo sobre toda la creación, quiere liberar a los creyentes de las angustias del mundo y busca darles seguridad a través de esta certeza fundada cristológicamente.


Aleluya          Mc 11, 9. 10


Aleluya. ¡Bendito el que viene en Nombre del Señor! ¡Bendito el Reino que ya viene, el Reino de nuestro padre David! Aleluya.


Evangelio      Lc 23, 35-43


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Después que Jesús fue crucificado, el pueblo permanecía allí y miraba. Sus jefes, burlándose, decían: “Ha salvado a otros: ¡que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el Elegido!”. También los soldados se burlaban de él y, acercándose para ofrecerle vinagre, le decían: “Si eres el rey de los judíos, ¡sálvate a ti mismo!”. Sobre su cabeza había una inscripción: “Este es el rey de los judíos”. Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: “¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros”. Pero el otro lo increpaba, diciéndole: “¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena que él? Nosotros la sufrimos justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero él no ha he­cho nada malo”. Y decía: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino”. Él le respondió: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso”.

Palabra del Señor.


Comentario

Todo rey quiere mostrarse poderoso e invencible. Nuestro rey, solidario con nuestros dolores y limitaciones, reina desde la cruz. Allí, desde el lugar más humillante, desde el lugar del pobre sin defensa, nos invita a estar con él y vivir el Reino de Dios. Este reino trastoca todas las jerarquías de este mundo, reino del cual participamos por la gracia y el perdón.

Oración sobre las ofrendas         

Te ofrecemos, Señor, el sacrificio de la reconciliación de los hombres, y te pedimos humildemente que tu Hijo conceda a todos los pueblo los dones de la unidad y de la paz. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.


Antífona de comunión        Sal 28, 10. 11

El Señor reinará eternamente, él bendecirá a su pueblo con la paz.


Oración después de la comunión

Después de recibir el alimento de la inmortalidad, te pedimos, Padre, que quienes nos alegramos de obedecer los mandamientos de Jesucristo, Rey del universo, podamos vivir eternamente con él en el Reino de los cielos. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Lunes 25 de Noviembre de 2019

De la feria. Verde.
Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir. Rojo.

Catalina fue una jovencita noble de la ciudad de Alejandría. Por ser cristiana, quiso consagrarse completamente como esposa a Cristo y, por esto, rehusó casarse. Cuenta una leyenda que reunieron a cincuenta filósofos para que la convencieran de la falsedad del cristianismo, pero ella respondió con sabiduría y los dejó desconcertados. Protestó contra las persecuciones que sufrían los cristianos, y por esto fue decapitada. Es patrona de los jóvenes y los filósofos.

Antífona de entrada          Cf. Sal 84, 9

El Señor promete la paz para su pueblo y sus amigos, y para los que se convierten de corazón.


Oración colecta     

Despierta, Padre, la voluntad de tus fieles para que, buscando con fervor los frutos de la gracia divina, recibamos con mayor abundancia la ayuda de tu bondad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:           de santa Catalina

Dios todopoderoso y eterno, que diste a tu pueblo el testimonio del martirio de santa Catalina, virgen, por su intercesión, fortalece nuestra fe y constancia y concédenos trabajar generosamente por la unidad de la Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo…

Lectura         Dn 1, 1-6. 8-20


Lectura de la profecía de Daniel.

El tercer año del reinado de Joaquím, rey de Judá, llegó a Jerusalén Nabucodonosor, rey de Babilonia, y la sitió. El Señor entregó en sus manos a Joaquím, rey de Judá, y una parte de los objetos de la Casa de Dios. Nabucodonosor los llevó al país de Senaar, y depositó los objetos en el tesoro de su dios. El rey ordenó a Aspenaz, jefe de sus eunucos, que seleccio­nara entre los israelitas de estirpe real o de familia noble algunos jóvenes sin ningún defecto físico, de buena presencia, versados en toda clase de sabiduría, dotados de conocimiento, inteligentes y aptos para servir en el palacio del rey, a fin de que se los instru­yera en la literatura y en la lengua de los caldeos. El rey les asig­nó para cada día una porción de sus propios manjares y del vino que él bebía. Ellos debían ser educados durante tres años, y al cabo de esos años se pondrían al servicio del rey. Entre ellos se encontraban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, que eran judíos. Daniel estaba decidido a no contaminarse con los manjares del rey y con el vino que él bebía, y rogó al jefe de los eunucos que no lo obligara a contaminarse. Dios hizo que él se ganara el afecto y la simpatía del jefe de los eunucos. Pero este dijo a Daniel: “Yo temo a mi señor el rey, que les ha asignado la comida y la bebida; si él llega a ver el rostro de ustedes más demacrado que el de los jóvenes de su misma edad, ustedes harían peligrar mi cabeza delante del rey”. Daniel dijo al guardia a quien el jefe de los eunucos había confiado el cuidado de Daniel, Ananías, Misael y Azarías: “Por favor, pon a prueba a tus servidores durante diez días; que nos den legumbres para comer y agua para beber; compara luego nues­tros rostros con el de los jóvenes que comen los manjares del rey, y actúa con tus servidores conforme a lo que veas”. Él aceptó la propuesta, y los puso a prueba durante diez días. Al cabo de esos días, se vio que ellos tenían mejor semblante y estaban más roza­gantes que todos los jóvenes que comían los manjares del rey. Desde entonces, el guardia les retiró los manjares y el vino que debían tomar, y les dio legumbres. Dios concedió a estos cuatro jóvenes ciencia e inteligencia en todo lo referente a la literatura y la sabiduría, y Daniel podía entender visiones y sueños de toda índole. Al cabo de los días que el rey había fijado para que le fueran presentados los jóve­nes, el jefe de los eunucos los llevó ante Nabucodonosor. El rey conversó con ellos, y entre todos no se encontró ningún otro como Daniel, Ananías, Misael y Azarías. Ellos permanecieron al servicio del rey, y en todo lo que el rey les preguntó sobre cuestiones de sabiduría y discernimiento, los encontró diez veces superiores a todos los magos y adivinos que había en todo su reino.

Palabra de Dios.


Comentario

El libro de Daniel nos plantea una problemática similar a la que encontramos en la historia de los Macabeos: cómo mantener la fe en un ambiente pagano y hostil. El libro comienza presentando las circunstancias a las que quedaron expuestos los tres jóvenes en el centro de la cultura pagana e idolátrica, y con dirigentes que pretendían que se los obedeciera ciegamente. En ese contexto, la fidelidad a la Alianza les da a estos jóvenes la sabiduría para resistir.


Salmo Dn 3, 52-56


Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres. Bendito sea tu santo y glorioso Nombre.

R. ¡Alabado y exaltado eternamente!

Bendito seas en el Templo de tu santa gloria. Bendito seas en el trono de tu reino.

R. ¡Alabado y exaltado eternamente!

Bendito seas tú, que sondeas los abismos y te sientas sobre los querubines.

R. ¡Alabado y exaltado eternamente!

Bendito seas en el firmamento del cielo. Aclamado y glorificado eternamente.

R. ¡Alabado y exaltado eternamente!


Aleluya          Mt 24, 42. 44

Aleluya. Estén prevenidos y preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada. Aleluya.


Evangelio      Lc 21, 1-4


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Levantando los ojos, Jesús vio a unos ricos que ponían sus ofrendas en el tesoro del Templo. Vio también a una viuda de condición muy humilde, que ponía dos pequeñas monedas de cobre, y dijo: “Les aseguro que esta pobre viuda ha dado más que nadie. Porque todos los demás dieron como ofrenda algo de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que tenía para vivir”.

Palabra del Señor.


Comentario

Jesús fue muy crítico con el modo en que se manejaban muchas cosas en el templo de Jerusalén. Esto incluía también condenar la forma en que algunos hacían sus donaciones: a la vista de todos y “exhibiendo” su generosidad. Jesús era capaz de poner los ojos sobre la viuda pobre, la persona que puso más que nadie, sin esperar aplausos y en silencio.

Oración sobre las ofrendas         

Recibe, Señor, los dones sagrados que mandaste ofrecer a tu nombre, y ayúdanos a obedecer siempre tus mandamientos para que ellos nos hagan dignos de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión
Sal 116, 1. 2

Alaben al Señor, todas las naciones, porque es inquebrantable su amor por nosotros.


Oración después de la comunión

Te pedimos, Dios todopoderoso, que nunca se alejen de ti quienes gozan con la participación en tus divinos misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 26 de Noviembre de 2019

De la feria. Verde.
Beato Santiago Alberione, presbítero. Blanco.

El P. Santiago Alberione (4 de abril de 1884 – 26 de noviembre de 1971), inspirado en san Pablo, fundó la Familia Paulina, para vivir y dar al mundo a Jesucristo, camino, verdad y vida con la comunicación social. En audiencia concedida a la Familia Paulina el 28 de junio de 1969, el papa san Pablo VI dijo: “Mírenlo: humilde, silencioso, incansable, siempre alerta, siempre ensimismado en sus pensamientos, que van de la oración a la acción, siempre atento a escrutar los ‘signos de los tiempos’, es decir, las formas más geniales de llegar a las almas... Nuestro P. Alberione ha dado a la Iglesia nuevos instrumentos para expresarse, nuevos medios para vigorizar y ampliar su apostolado, nueva capacidad y nueva conciencia de la validez y de la posibilidad de su misión en el mundo moderno y con los medios modernos”. San Juan Pablo II lo beatificó el 27 de abril de 2003, quien invitó a sus hijos e hijas espirituales a “corresponder de modo adecuado a las exigencias de la evangelización en el mundo de hoy”.

Antífona de entrada          Cf. Sal 84, 9

El Señor promete la paz para su pueblo y sus amigos, y para los que se convierten de corazón.


Oración colecta     

Despierta, Padre, la voluntad de tus fieles para que, buscando con fervor los frutos de la gracia divina, recibamos con mayor abundancia la ayuda de tu bondad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:           del Beato Santiago Alberione

Oh Dios, que has guiado al beato Santiago Alberione, sacerdote, en la vida y en el apostolado, con la luz de tu Palabra y la fuerza de la Eucaristía: haz que, por su intercesión, en la Iglesia y en el mundo, los instrumentos de la comunicación social sean correctamente utilizados para fomentar el bien y contribuyan válidamente en todas partes a la difusión del evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo.

Lectura         Dn 2, 31-45


Lectura de la profecía de Daniel.

Daniel dijo al rey Nabucodonosor: Tú, rey, estabas mirando, y viste una gran estatua. Esa esta­tua, enorme y de un brillo extraordinario, se alzaba delante de ti, y su aspecto era impresionante. Su cabeza era de oro fino; su pecho y sus brazos, de plata; su vientre y sus caderas, de bronce; sus piernas, de hierro, y sus pies, parte de hierro y parte de arcilla. Tú estabas mirando, y de pronto se desprendió una piedra, sin que interviniera ninguna mano: ella golpeó la estatua sobre sus pies de hierro y de arcilla, y los pulverizó. Entonces fueron pulverizados al mismo tiempo el hierro, la arcilla, el bronce, la plata y el oro; fueron como la paja en la era durante el verano: el viento se los llevó y no quedó ningún rastro. En cuanto a la piedra que había golpeado la estatua, se convirtió en una gran montaña, y llenó toda la tierra. Este fue el sueño; ahora diremos su interpretación en presen­cia del rey. Tú, rey, eres el rey de reyes, a quien el Dios del cielo ha conferido la realeza, el poder, la fuerza y la gloria; él ha puesto en tus manos a los hombres, los animales del campo y las aves del cielo, cualquiera sea el lugar donde habitan, y te ha hecho dominar sobre todos ellos: por eso la cabeza de oro eres tú. Después de ti surgirá otro reino inferior a ti, y luego aparece­rá un tercer reino, que será de bronce y dominará sobre toda la tierra. Y un cuarto reino será duro como el hierro: así como el hierro tritura y pulveriza todo -como el hierro que destroza- él los triturará y destrozará a todos ellos. También has visto los pies y los dedos, en parte de arcilla de alfarero y en parte de hierro, porque ese será un reino dividido: habrá en él algo de la solidez del hierro, conforme a lo que has visto del hierro mezclado con la masa de arcilla; pero como los dedos de los pies son en parte de hierro y en parte de arcilla, una parte del reino será fuerte, y una parte frágil. Tú has visto el hierro mezclado con la masa de arcilla, por­que ellos se mezclarán entre sí por lazos matrimoniales, pero no llegarán a adherirse mutuamente, como el hierro no se mezcla con la arcilla. Y en los días de estos reyes, el Dios del cielo suscitará un reino que nunca será destruido y cuya realeza no pasará a otro pueblo: él pulverizará y aniquilará a todos esos reinos, y él mismo subsistirá para siempre, porque tú has visto que una piedra se desprendía de la montaña, sin la intervención de ninguna mano, y ella pulverizó el hierro, el bronce, la arcilla, la plata y el oro. El Dios grande hace conocer al rey lo que va a suceder en adelante. El sueño es cierto y su interpretación digna de fe.

Palabra de Dios.


Comentario

Con lenguaje apocalíptico, Daniel interpreta el sueño del rey. Expone así su sabiduría delante de aquella corte. Su alegoría hace alusión a los reinos que se sucedieron en el dominio de aquella zona: babilonios, medos, persas y griegos. Todos esos reinos fueron pasajeros y, finalmente, cayeron. Se anticipa así la figura del Reino de Dios o Reino de los Cielos, imagen que Jesús usará cuando llegue el momento oportuno de revelarlo.


Salmo Dn 3, 57-61


Todas las obras del Señor, bendigan al Señor.

R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Ángeles del Señor, bendigan al Señor.

R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Cielos, bendigan al Señor.

R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Todas las aguas que están sobre los cielos, bendigan al Señor.

R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Todos los ejércitos celestiales, bendigan al Señor.

R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!


Aleluya          Apoc 2, 10


Aleluya. Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida. Aleluya.


Evangelio      Lc 21, 5-9


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Algunos, hablando del Templo, decían que estaba adornado con hermosas piedras y ofrendas votivas. Entonces Jesús dijo: “De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido”. Ellos le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?”. Jesús respondió: “Tengan cuidado, no se dejen engañar, por­que muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: ‘Soy yo’, y también: ‘El tiempo está cerca’. No los sigan. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin”.

Palabra del Señor.


Comentario

El templo de Jerusalén era sólido y bello. Eso era lo que veían todos. Jesús quiso ver más allá: “incluso este lugar santo se caerá”. No podemos pretender afirmarnos en edificios de piedra, aunque sean útiles para el culto y bellos para admirar. Nuestra mirada, con Jesús, se lanza más allá, esperando lo definitivo.

Oración sobre las ofrendas         

Recibe, Señor, los dones sagrados que mandaste ofrecer a tu nombre, y ayúdanos a obedecer siempre tus mandamientos para que ellos nos hagan dignos de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Sal 116, 1. 2

Alaben al Señor, todas las naciones, porque es inquebrantable su amor por nosotros.


Oración después de la comunión

Te pedimos, Dios todopoderoso, que nunca se alejen de ti quienes gozan con la participación en tus divinos misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 27 de Noviembre de 2019

De la feria. Verde.

Antífona de entrada          Cf. Sal 84, 9

El Señor promete la paz para su pueblo y sus amigos, y para los que se convierten de corazón.


Oración colecta     

Despierta, Padre, la voluntad de tus fieles para que, buscando con fervor los frutos de la gracia divina, recibamos con mayor abundancia la ayuda de tu bondad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Dn 5, 1-6. 13-14. 16-17. 23-28


Lectura de la profecía de Daniel.

El rey Baltasar ofreció un gran banquete a mil de sus dignatarios, y bebió vino en la presencia de esos mil. Estimulado por el vino, Baltasar mandó traer los vasos de oro y plata que Nabucodonosor, su padre, había sacado del Templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y sus dignatarios, sus mujeres y sus concubinas. Entonces trajeron los vasos de oro que habían sido sacados del Templo, de la Casa de Dios en Jerusalén, y be­bieron en ellos el rey y sus dignatarios, sus mujeres y sus concu­binas. Mientras bebían vino, glorificaban a los dioses de oro y plata, de bronce, hierro, madera y piedra. De pronto, aparecieron unos dedos de mano humana, que escribían sobre el estuco del muro del palacio real, frente al can­delabro, y el rey veía el extremo de esa mano que escribía. Entonces el rey cambió de color y sus pensamientos lo llena­ron de espanto; se le aflojaron todos los miembros y se entrecho­caban sus rodillas. Daniel fue introducido en la presencia del rey, y este, toman­do la palabra, le dijo: “¿Así que tú eres Daniel, uno de los depor­tados judíos que el rey, mi padre, hizo venir de Judá? Yo he oído decir que en ti reside el espíritu de los dioses, y que se han halla­do en ti clarividencia, perspicacia y una sabiduría superior. Yo he oído de ti que puedes dar interpretaciones y resolver problemas. Si tú ahora puedes leer la inscripción y me haces co­nocer su interpretación, te vestirás de púrpura, llevarás un collar de oro en tu cuello y ocuparás el tercer puesto en el reino”. Daniel tomó la palabra y dijo en presencia del rey: “Puedes guardar para ti tus dones y dar a otros tus regalos; de todas mane­ras, yo leeré al rey la inscripción y le haré conocer su interpreta­ción. Te has exaltado contra el Señor del cielo: han traído a tu pre­sencia los vasos de su Casa, y han bebido vino en ellos, tú y tus dignatarios, tus mujeres y tus concubinas; has glorificado a los dioses de plata y oro, de bronce, hierro, madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni entienden, pero no has celebrado al Dios que tiene en su mano tu aliento y a quien pertenecen todos tus cami­nos. Por eso ha sido enviada esta mano de parte de él, y ha sido trazada esta inscripción. Esta es la inscripción que ha sido trazada: Mené, Tequel, Parsín. Y esta es la interpretación de las palabras: Mené: Dios ha contado los días de tu reinado y les ha puesto fin; Tequel: tú has sido pesado en la balanza y hallado falto de peso; Parsín: tu reino ha sido dividido y entregado a los medos y a los persas”.

Palabra de Dios.


Comentario

Daniel debe denunciar el pecado del rey. No puede mentir con palabras aduladoras o lisonjeras. Este es el gran desafío que debe atravesar: señalar el atropello y la falta de respeto a la religión del pueblo e indicar al poderoso su mala conducta. Esa es la misión que han llevado adelante los profetas en muchos momentos difíciles de la historia.


Salmo Dn 3, 62-67


Sol y luna, bendigan al Señor.

R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Astros del cielo, bendigan al Señor.

R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Lluvias y rocíos, bendigan al Señor.

R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Todos los vientos, bendigan al Señor.

R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Fuego y calor, bendigan al Señor.

R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!

Fríos y heladas, bendigan al Señor.

R. ¡Alábenlo y glorifíquenlo eternamente!


Aleluya          Apoc 2, 10


Aleluya. Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida. Aleluya.


Evangelio      Lc 21, 10-19


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús hablaba a sus discípulos acerca de su venida: Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos; peste y hambre en muchas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo. Pero antes de todo eso, los detendrán, los perseguirán, los entregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre, y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí. Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa, porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir. Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. Serán odiados por todos a causa de mi Nombre. Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza. Gracias a la constancia salvarán sus vidas.

Palabra del Señor.


Comentario

“Oyendo todas estas desgracias podían turbarse los corazones de los oyentes; por lo que añade para consuelo suyo: ‘Tengan, pues, fijo en sus corazones no pensar antes cómo han de responder’. Como si el Señor dijera a sus discípulos: ‘No se atemoricen: ustedes van a la pelea, pero yo soy quien peleo. Ustedes son los que pronuncian palabras, pero yo soy el que hablo’” (San Gregorio Magno, Homilías sobre el Evangelio, nro. 35).

Oración sobre las ofrendas       

Recibe, Señor, los dones sagrados que mandaste ofrecer a tu nombre, y ayúdanos a obedecer siempre tus mandamientos para que ellos nos hagan dignos de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Sal 116, 1. 2

Alaben al Señor, todas las naciones, porque es inquebrantable su amor por nosotros.


Oración después de la comunión

Te pedimos, Dios todopoderoso, que nunca se alejen de ti quienes gozan con la participación en tus divinos misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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