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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Miércoles 17/10
Jueves 18/10
Viernes 19/10
Sábado 20/10
Domingo 21/10
Lunes 22/10
Miércoles 17 de Octubre de 2018

San Ignacio de Antioquía, obispo y mártir.
Memoria. Rojo.

Día internacional para erradicar la pobreza.

Ignacio fue obispo de Antioquía, una de las primeras Iglesias fundadas por los Apóstoles. Testimonio de su amor a Dios y a la Iglesia son las cartas que dirigió a distintas comunidades cristianas: “Lo que deseo es el pan de Dios, que es la carne de Jesucristo, de la descendencia de David, y la bebida de su sangre, que es la caridad incorruptible”. Durante la persecución del emperador Trajano, Ignacio fue llevado como prisionero a Roma, donde murió como mártir en el año 107.

Antífona de entrada          Cf. Gál 2, 19-20

Estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.


Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, que honras a tu Iglesia con el testimonio de los santos mártires, haz que el martirio de san Ignacio de Antioquia, que hoy celebramos, así como fue para él causa de eterna gloria, sea para nosotros motivo de constante protección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Gál 5, 18-25


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia.

Hermanos: Si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley. Se sabe muy bien cuáles son las obras de la carne: fornicación, impureza y libertinaje, idolatría y superstición, enemistades y peleas, rivalidades y violencias, ambiciones y discordias, sectarismos, disensiones y envidias, ebriedades y orgías, y todos los excesos de esta naturaleza. Les vuelvo a repetir que los que hacen estas cosas no poseerán el Reino de Dios. Por el contrario, el fruto del Espíritu es: amor, alegría y paz, magnanimidad, afabilidad, bondad y confianza, mansedumbre y temperancia. Frente a estas cosas, la Ley está de más, porque los que pertenecen a Cristo Jesús han crucificado la carne con sus pasiones y sus malos deseos. Si vivimos animados por el Espíritu, dejémonos conducir también por él.

Palabra de Dios.


Comentario

San Pablo no admite medias tintas: o seguimos pegados a la letra de la Ley, o dejamos que el Espíritu nos conduzca. Cuando dejamos que el Espíritu Santo produzca sus frutos, la Ley está de más. Y ciertamente es así, porque la Ley nos manda amar al prójimo, pero sólo el Espíritu Santo puede inflamar en nuestro corazón el amor que da vida.


Salmo Sal 1, 1-4. 6


R. El que sigue al Señor, tendrá la luz de la vida.

¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos, sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche! R.

Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien. R.

No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento. Porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal. R.


Aleluya         Jn 10, 27

Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya.


Evangelio     Lc 11, 42-46


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a los fariseos: “¡Ay de ustedes, fariseos, que pagan el impuesto de la menta, de la ruda y de todas las legumbres, y descuidan la justicia y el amor de Dios! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. ¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar el primer asiento en las sinagogas y ser saludados en las plazas! ¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven y sobre los cuales se camina sin saber!”. Un doctor de la Ley tomó entonces la palabra y dijo: “Maestro, cuando hablas así, nos insultas también a nosotros”. Él le respondió: “¡Ay de ustedes también, porque imponen a los demás cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni siquiera con un dedo!”.

Palabra del Señor.


Comentario

“Siempre que un doctor hace lo que enseña, alivia la carga, ofreciéndose como ejemplo; pero cuando nada hace de aquello que enseña, entonces parece pesada la carga a los que reciben su enseñanza, puesto que ni el doctor mismo puede soportarla” (Teófilo de Antioquía)

Oración sobre las ofrendas        

Acepta con agrado, Señor, la ofrenda de nuestro servicio tú, que recibiste a san Ignacio, trigo de Cristo, como pan purificado por los sufrimientos del martirio. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión       

Soy trigo de Cristo, y deseo ser triturado por los dientes de las fieras para convertirme en pan purificado.


Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que el pan celestial que hemos recibido en la fiesta de san Ignacio de Antioquia, nos dé fuerzas para que, de palabra y de obra, nos manifestemos siempre como auténticos cristianos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 18 de Octubre de 2018

San Lucas, evangelista.
Fiesta. Rojo.

Lucas, “el médico querido”, según lo llama san Pablo, conoció la buena noticia de Jesucristo a través del mensaje de los Apóstoles. Como él mismo cuenta en el prólogo de su evangelio, se informó cuidadosamente de todo lo referido a Jesús, ya que no lo había conocido personalmente, y, sobre la base de esos testimonios, escribió su evangelio. También escribió el libro de los Hechos de los Apóstoles, en el que narra los inicios de la Iglesia. Es el patrono de los artistas y de los médicos.

Antífona de entrada          Cf. Is 52, 7

¡Qué hermosos son sobre las montañas los pies del que anuncia buenas noticias, proclama la paz, trae la felicidad, pregona la salvación!


Oración colecta     

Dios nuestro, que elegiste a san Lucas para revelar, con su predicación y sus escritos, el misterio de tu amor a los pobres, concede, a nosotros que nos gloriamos del nombre de cristianos, tener un solo corazón y una sola alma, y a todos los pueblos del mundo, llegar a descubrir tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         2Tim 4, 10-17b


Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo.

Querido hijo: Demas me ha abandonado por amor a este mundo. Él se fue a Tesalónica, Crescente emprendió viaje a Galacia, y Tito, a Dalmacia. Solamente Lucas se ha quedado conmigo. Trae contigo a Marcos, porque me prestará buenos servicios. A Tíquico lo envié a Éfeso. Cuando vengas, tráeme la capa que dejé en Tróade, en la casa de Carpo, y también los libros, sobre todo los rollos de pergamino. Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho daño: el Señor le pagará conforme a sus obras. Ten cuidado con él, porque se ha opuesto encarnizadamente a nuestra enseñanza. Cuando hice mi primera defensa, nadie me acompañó, sino que todos me abandonaron. ¡Ojalá que no les sea tenido en cuenta! Pero el Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de todos los paganos.


Comentario

Los nombres propios que aparecen aquí nos acercan a la realidad de las primeras comunidades cristianas. Se trata de hombres y mujeres que compartieron la fe, con sus virtudes y sus defectos, tejiendo redes de comunión y ayuda mutua y llevando el Evangelio a todos los rincones.


Salmo Sal 144, 10-13. 17-18

R. ¡Tus santos, anuncian la gloria de tu reino, Señor!

Que todas tus obras te den gracias, Señor, y que tus fieles te bendigan; que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder. R.

Así manifestarán a los hombres tu fuerza y el glorioso esplendor de tu reino: tu reino es un reino eterno, y tu dominio permanece para siempre. R.

El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus acciones; está cerca de aquellos que lo invocan, de aquellos que lo invocan de verdad. R.


Aleluya         Cf. Jn 15, 16

Aleluya. “Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero”, dice el Señor. Aleluya.


Evangelio     Lc 10, 1-9


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

El Señor designó a otros setenta y dos, además de los Doce, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir. Y les dijo: “La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados, que envíe trabajadores para la cosecha. ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni provisiones, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Al entrar en una casa, digan primero: ‘¡Que descienda la paz sobre esta casa!’. Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes. Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja, merece su salario. No vayan de casa en casa. En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; sanen a sus enfermos y digan a la gente: ‘El Reino de Dios está cerca de ustedes’”.

Palabra del Señor.


Comentario

“Señor, al llamarnos a evangelizar, tú nos llamas no a decir o a hacer algo, sino ante todo a ser algo contigo, a participar en tu libertad, en tu misión. Antes de pensar en qué debemos hacer, en qué debemos decir, qué resultados debemos obtener, es necesario ser contigo partícipes de tu misión, de tu libertad que te viene del ser Hijo, que te viene de ser Uno con el Padre” (Cardenal Martini, El Evangelizador en San Lucas, Ed. San Pablo).

Oración sobre las ofrendas        

Por estos dones celestiales concédenos, Padre, servirte con libertad de espíritu, para que la ofrenda que te presentamos en la fiesta de san Lucas nos sirva de medicina espiritual y nos alcance la gloria eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Lc 10, 1. 9

El Señor envió a los discípulos para que anunciaran en las ciudades: el reino de Dios está cerca de ustedes.


Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, concédenos que el sacramento recibido nos santifique y nos fortalezca en la fe del Evangelio, que predicó san Lucas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Viernes 19 de Octubre de 2018

De la feria. Verde.
Santos Juan de Brébeuf, Isaac Jogues y compañeros mártires. Rojo.
Beato Timoteo Giaccardo, presbítero. Blanco.

La Familia Paulina celebra al beato Timoteo Giaccardo, primer sacerdote de la Sociedad de San Pablo.


Juan e Isaac estaban entre los primeros integrantes de la Compañía de Jesús que evangelizaron Canadá entre los años 1647 y 1648. Allí sufrieron ataques de parte de los indígenas del lugar, hasta que finalmente murieron mártires, junto con otros seis compañeros.

Pablo ingresó en el seminario luego de una frustrada experiencia en la vida militar. Una vez ordenado sacerdote, buscó un estilo de vida que le permitiera combinar el silencio, la contemplación y la austeridad junto con el apostolado y la predicación. Así fundó la congregación de los Hermanos de la Cruz y de la Pasión de Cristo. Evangelizó Italia, y dejó escritos un diario espiritual y más de dos mil cartas. Murió en el año 1775.


Timoteo fue el primer sacerdote y Vicario general de la Sociedad de San Pablo (Paulinos). De él dijo el fundador beato Santiago Alberione: “Ejemplo de toda virtud, fidelísimo entre los fieles”. Fue como el corazón de la Familia Paulina. Abrió la primera casa en Roma por mandato del Fundador. Después de una vida totalmente entregada, murió en Roma el 24 de enero de 1948. Fue declarado beato por Juan Pablo II, el 22 de octubre de 1989.

Antífona de entrada          Sal 129, 3-4

Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir? Dios de Israel, en ti se encuentra el perdón.


Oración colecta     

Dios todopoderoso, que tu gracia siempre nos preceda y acompañe, y nos ayude en la práctica constante de las buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:           de los santos Juan Brébeuf e Isaac Jogues

Dios nuestro, que has querido manifestar la esperanza del reino eterno con la obra apostólica y el martirio de los santos Juan, Isaac y sus compañeros; concédenos, por su intercesión, que se fortalezca constantemente la fe de los cristianos. Por nuestro Señor Jesucristo…


O bien:           de beato Timoteo Giaccardo

Oh Dios, que has guiado al beato Timoteo Giaccardo, sacerdote, en la vida y en el apostolado, con la luz de tu Palabra y la fuerza de la Eucaristía: haz que, por su intercesión, en la Iglesia y en el mundo, los instrumentos de la comunicación social sean correctamente utilizados para fomentar el bien y contribuyan válidamente en todas partes a la difusión del evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo…

Lectura         Ef 1, 11-14


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: En Cristo, nosotros, los que hemos puesto nuestra esperanza en él, hemos sido constituidos herederos y destinados de antemano, para ser alabanza de su gloria, según el previo designio del que realiza todos las cosas conforme a su voluntad. En él, ustedes, los que escucharon la Palabra de la verdad, la Buena Noticia de la salvación, y creyeron en ella, también han sido marcados con un sello por el Espíritu Santo prometido. Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia y prepara la redención del pueblo que Dios adquirió para sí, para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.


Comentario

El Espíritu es el “anticipo de nuestra herencia”. Y nuestra herencia es la vida eterna, en comunión de puro amor con Dios. Eso significa que vivir hoy en el Espíritu, en esta tierra, dejando que él impulse nuestra vida, es vivir anticipadamente el cielo. Así, Dios se hace presente en nuestra vida y podemos experimentarlo en el amor mutuo que circula entre los hermanos.


Salmo Sal 32, 1-2. 4-5. 12-13


R. ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!

Aclamen, justos, al Señor; es propio de los buenos alabarlo. Alaben al Señor con la cítara, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas. R.

Porque la Palabra del Señor es recta y él obra siempre con lealtad; él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. R.

¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se eligió como herencia! El Señor observa desde el cielo y contempla a todos los hombres. R.


Aleluya         Sal 32, 22

Aleluya. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. Aleluya.


Evangelio     Lc 12, 1-7


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

En aquel tiempo, se reunieron miles de personas, hasta el punto de atropellarse unos a otros. Jesús comenzó a decir, dirigiéndose primero a sus discípulos: “Cuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía. No hay nada oculto que no deba ser revelado, ni nada secreto que no deba ser conocido. Por eso, todo lo que ustedes han dicho en la oscuridad será escuchado en pleno día; y lo que han hablado al oído, en las habitaciones más ocultas, será proclamado desde lo alto de las casas. A ustedes, mis amigos, les digo: No teman a los que matan el cuerpo y después no pueden hacer nada más. Yo les indicaré a quién deben temer: teman a aquel que, después de matar, tiene el poder de arrojar al infierno. Sí, les repito, teman a ese. ¿No se venden acaso cinco pájaros por dos monedas? Sin embargo, Dios no olvida a ninguno de ellos. Ustedes tienen contados todos sus cabellos: no teman, porque valen más que muchos pájaros”.

Palabra del Señor.


Comentario

“‘No teman’. Estas palabras pueden orientar la destructiva ansiedad que tan fácilmente se apodera de nosotros en vista de los problemas del presente. Cada palabra es mantenida y sustentada por las promesas que Jesús ofrece en nombre de Dios a los pobres y oprimidos. Este es el Dios que, a pesar de todo lo que aparece para sugerir lo contrario, es fiel a su creación y se entrega a la humanidad lleno de compasión” (Rudolf Schnackenburg, Todo es posible para el que cree, Ed. Paulinas).

Oración sobre las ofrendas

Recibe, Señor, las oraciones de tus fieles junto con estas ofrendas; haz que este sacrificio, celebrado con amor, nos lleve a la gloria del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión       
Cf. Sal 33, 11

Los ricos se empobrecen y sufren hambre, pero los que buscan al Señor no carecen de nada.


Oración después de la comunión

Padre, humildemente te pedimos que así como nos alimentas con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos hagas partícipes de la naturaleza divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 20 de Octubre de 2018

De la feria. Verde.
Santa María en sábado. Blanco.

Antífona de entrada          Sal 129, 3-4

Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir? Dios de Israel, en ti se encuentra el perdón.


Oración colecta     

Dios todopoderoso, que tu gracia siempre nos preceda y acompañe, y nos ayude en la práctica constante de las buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:           de santa María en sábado

Señor Dios nuestro, perdona los pecados de tus hijos y, ya que no podemos agradarte con nuestras obras, concede que seamos salvados por la intercesión de la Madre de tu Hijo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Ef 1, 15-23


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Habiéndome enterado de la fe que ustedes tienen en el Señor Jesús y del amor que demuestran por todos los hermanos, doy gracias sin cesar por ustedes, recordándolos siempre en mis oraciones. Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza. Este es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro. Él puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de Aquel que llena completamente todas las cosas.

Palabra de Dios.


Comentario

Este párrafo está lleno de buenos deseos para los creyentes: para esta Iglesia, el Apóstol pide bendición, iluminación, sabiduría y crecimiento en la fe. Leamos nuevamente estas palabras y hagamos con ellas una oración por las personas de nuestra comunidad.


Salmo Sal 8, 2-3a 4-7


R. Diste dominio a tu Hijo sobre la obra de tus manos.

¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra! Quiero adorar tu majestad sobre el cielo: con la alabanza de los niños y de los más pequeños. R.

Al ver el cielo, obra de tus manos, la luna y las estrellas que has creado: ¿qué es el hombre para que pienses en él, el ser humano para que lo cuides? R.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y esplendor; le diste dominio sobre la obra de tus manos, todo lo pusiste bajo sus pies. R.


Aleluya         Jn 15, 26-27

Aleluya. “El Espíritu de la Verdad dará testimonio de mí, y ustedes también serán mis testigos”, dice el Señor. Aleluya.


Evangelio     Lc 12, 8-12


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a sus discípulos: Les aseguro que aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios. Pero el que no me reconozca delante de los hombres no será reconocido ante los ángeles de Dios. Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando los lleven ante las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en ese momento lo que deban decir.

Palabra del Señor.


Comentario

La blasfemia contra el Espíritu Santo consiste en atribuir al poder de Satanás las obras buenas que vienen de Dios. Así, el corazón se niega a la acción salvadora, no puede salir de su cerrazón y se resiste a recibir el perdón.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, las oraciones de tus fieles junto con estas ofrendas; haz que este sacrificio, celebrado con amor, nos lleve a la gloria del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Sal 33, 11

Los ricos se empobrecen y sufren hambre, pero los que buscan al Señor no carecen de nada.


Oración después de la comunión

Padre, humildemente te pedimos que así como nos alimentas con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos hagas partícipes de la naturaleza divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 21 de Octubre de 2018

Domingo 29º durante el año. Verde.
Día de la madre.

Antífona de entrada          Sal 16, 6. 8

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras. Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas.


Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, concédenos permanecer fieles a tu santa voluntad y servirte con un corazón sincero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Is 53, 10-11


Lectura del libro de Isaías.

El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento. Si ofrece su vida en sacrificio de reparación, verá su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del Señor se cumplirá por medio de él. A causa de tantas fatigas, él verá la luz y, al saberlo, quedará saciado. Mi Servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos.

Palabra de Dios.


Comentario

Estos versículos forman parte de uno de los cuatro “Cánticos del Servidor de Yavé” que se encuentran en el libro del profeta Isaías. El servidor acepta dar sentido a su sufrimiento y convertirlo en ofrenda. De este sufrimiento, Dios es capaz de hacer surgir vida y exaltación.


Salmo Sal 32, 4-5. 18-20. 22


R. Señor, que descienda tu amor sobre nosotros.

La palabra del Señor es recta y él obra siempre con lealtad; él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. R.

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

Nuestra alma espera en el Señor: Él es nuestra ayuda y nuestro escudo. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.


2ª Lectura    Heb 4, 14-16


Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Ya que tenemos en Jesús, el Hijo de Dios, un Sumo Sacerdote insigne que penetró en el cielo, permanezcamos firmes en la confesión de nuestra fe. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades; al contrario, él fue sometido a las mismas pruebas que nosotros, a excepción del pecado. Vayamos, entonces, confiadamente al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia de un auxilio oportuno.

Palabra de Dios.


Comentario

“La carta presenta la solidaridad de Cristo con los hombres. Ningún ser humano puede sentirse oprimido por una situación dolorosa sin encontrar al mismo tiempo a Cristo a su lado. Lejos de abrir un foso entre Cristo y nosotros, nuestras pruebas y debilidades se han convertido en el lugar privilegiado de nuestro encuentro con él, y no solamente con él, sino con Dios mismo, gracias a Cristo” (Albert Vanhoye, Sacerdotes antiguos, sacerdote nuevo, Ed. Sígueme).


Aleluya         Mc 10, 45

Aleluya. El Hijo del hombre vino para servir y dar su vida en rescate por una multitud. Aleluya.


Evangelio     Mc 10, 35-45


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: “Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”. Él les respondió: “¿Qué quieren que haga por ustedes?”. Ellos le dijeron: “Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria”. Jesús les dijo: “No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?”. “Podemos”, le respondieron. Entonces Jesús agregó: “Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados”. Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”.

Palabra del Señor.


Comentario

Los discípulos de Jesús estamos embotados por los criterios de éxito de este mundo. Por eso queremos privilegios que nos aseguren un lugar destacado. Jesús, el servidor sufriente, nos instruye sobre el único modo de ser parte del Reino de Dios: sirviendo, dando vida y aceptando el sufrimiento que este servicio lleva implícito.

Oración sobre las ofrendas        

Te ofrecemos, Señor, estos dones, con un corazón libre y generoso, para que tu gracia nos purifique por estos misterios que ahora celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Sal 32, 18-19

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia.


Oración después de la comunión

Concédenos, Padre, que la participación en la eucaristía nos ayude para aprovechar los bienes temporales y alcanzar los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lunes 22 de Octubre de 2018

De la feria. Verde.
San Juan Pablo II, papa. Blanco.

Carlos José Wojtyla nació en Wadowic, Polonia, en el año 1920. Realizó sus estudios de teología en Roma y, al volver a su patria tuvo diversas tareas pastorales. Como arzobispo de Cracovia participó del Concilio Vaticano II. Fue elegido Papa en el año 1978. Tuvo una gran actividad apostólica, realizando numerosos viajes por todo el mundo. Durante su Pontificado se reformó el Código de Derecho Canónico y se promulgó el Catecismo. Instituyó la fiesta de la Divina Misericordia el segundo domingo de Pascua. Murió en el año 2005.

Antífona de entrada          Sal 16, 6. 8

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras. Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas.


Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, concédenos permanecer fieles a tu santa voluntad y servirte con un corazón sincero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:           del san Juan Pablo II

Oh Dios, rico en misericordia, que has querido que san Juan Pablo II, papa, guiara toda tu Iglesia, te pedimos que, instruidos por sus enseñanzas, nos concedas abrir confiadamente nuestros corazones a la gracia salvadora de Cristo, único redentor del hombre. Por nuestro Señor Jesucristo…

Lectura         Ef 2, 1-10


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Ustedes estaban muertos a causa de las faltas y pecados que cometían, cuando vivían conforme al criterio de este mundo, según el Príncipe que domina en el espacio, el mismo Espíritu que sigue actuando en aquellos que se rebelan. Todos nosotros también nos comportábamos así en otro tiempo, viviendo conforme a nuestros deseos carnales y satisfaciendo nuestra concupiscencia y nuestras malas inclinaciones, de manera que por nuestra condición estábamos condenados a la ira, igual que los demás. Pero Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, precisamente cuando estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos hizo revivir con Cristo –¡ustedes han sido salvados gratuitamente!– y con Cristo Jesús nos resucitó y nos hizo reinar con él en el cielo. Así, Dios ha querido demostrar a los tiempos futuros la inmensa riqueza de su gracia por el amor que nos tiene en Cristo Jesús. Porque ustedes han sido salvados por su gracia, mediante la fe. Esto no proviene de ustedes, sino que es un don de Dios; y no es el resultado de las obras, para que nadie se gloríe. Nosotros somos creación suya: fuimos creados en Cristo Jesús, a fin de realizar aquellas buenas obras, que Dios preparó de antemano para que las practicáramos.

Palabra de Dios.


Comentario

“Esto no proviene de ustedes, sino que es un don de Dios”, porque Dios es así de generoso, su don no depende de nuestro mérito. Él nos ama más allá de las limitaciones con las que nosotros respondemos a su amor. La salvación es una iniciativa de su gran misericordia. ¿Cómo no confiar en este amor que se nos ofrece gratuitamente?


Salmo Sal 99, 1-5


R. El Señor nos hizo, a él pertenecemos.

Aclame al Señor toda la tierra, sirvan al Señor con alegría, lleguen hasta él con cantos jubilosos. R.

Reconozcan que el Señor es Dios: Él nos hizo y a él pertenecemos; somos su pueblo y ovejas de su rebaño. R.

Entren por sus puertas dando gracias, entren en sus atrios con himnos de alabanza, alaben al Señor y bendigan su Nombre. R.

¡Qué bueno es el Señor! Su misericordia permanece para siempre, y su fidelidad por todas las generaciones. R.


Aleluya         Mt 5, 3

Aleluya. Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Aleluya.


Evangelio     Lc 12, 13-21


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Uno de la multitud dijo a Jesús: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia”. Jesús le respondió: “Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?”. Después les dijo: “Cuídense de toda avaricia, porque aun en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas”. Les dijo entonces una parábola: “Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho, y se preguntaba a sí mismo: ‘¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha’. Después pensó: ‘Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida’. Pero Dios le dijo: ‘Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?’. Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios”.

Palabra del Señor.


Comentario

La ambición de acumular puede aparecer de diversas maneras: riquezas, privilegios, seguridades, etc. El problema de esa actitud es cuando nos hace perder la dimensión trascendente de la vida, y ya no tenemos en cuenta ni a Dios ni a los demás. Jesús nos deja esta parábola para que no caigamos en el engaño de creer que tenemos “la vida asegurada” por los bienes terrenales.

Oración sobre las ofrendas        

Te ofrecemos, Señor, estos dones, con un corazón libre y generoso, para que tu gracia nos purifique por estos misterios que ahora celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Sal 32, 18-19

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia.


Oración después de la comunión

Concédenos, Padre, que la participación en la eucaristía nos ayude para aprovechar los bienes temporales y alcanzar los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia


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