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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Jueves 19/04
Viernes 20/04
Sábado 21/04
Domingo 22/04
Lunes 23/04
Martes 24/04
Jueves 19 de Abril de 2018

De la feria

Blanco.


Antífona de entrada          Cf. Éx 15, 1-2

Cantaré al Señor que se ha cubierto de gloria. El Señor es mi fuerza y mi protección, él me salvó. Aleluya.

Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, concédenos en este tiempo pascual recibir con mayor abundancia la gracia que hemos conocido, para que, liberados de las tinieblas del error, nos adhiramos con mayor firmeza a tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 8, 26-40

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

El Ángel del Señor dijo a Felipe: “Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto”. Él se levantó y partió. Un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, había ido en peregrinación a Jerusalén y se volvía, sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías. El Espíritu dijo a Felipe: “Acércate y camina junto a su carro”. Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: “¿Comprendes lo que estás leyendo?”. Él respondió: “¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?”. Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente: “Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, así él no abrió la boca. En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra?”. El etíope preguntó a Felipe: “Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?”. Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús. Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: “Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?”. Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino. Felipe se encontró en Azoto, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia, hasta que llegó a Cesarea.

Palabra de Dios.

Comentario

“‘Como oveja [fue llevado] al matadero’. Sin descendencia. El eunuco, también él llevado como oveja al matadero, no tenía más pregunta existencial que la suya, la propia. La que no había tenido remedio ni siquiera haciendo la peregrinación a Jerusalén. El Espíritu Santo, que hizo correr a Felipe, lo hizo también capaz de escuchar la pregunta del eunuco. Para Felipe ese día, en el desierto, evangelizar fue empezar escuchando un dolor. Y entonces el eunuco quiso adherirse a ese Varón de dolores del que hablaba el profeta, quiso ser del grupo de estos ‘del camino’ que entrela­zan el andar y las palabras. Por este único eunuco, que se vuelve feliz a su palacio, bajó Felipe hasta Gaza. Y conver­tido también Felipe remonta el camino a casa” (Gloria Ladislao, Carros y carretas, blog Palabras con miel). 


Sal 65, 8-9. 16-17. 20

R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!

Bendigan, pueblos, a nuestro Dios, hagan oír bien alto su alabanza: Él nos concedió la vida y no dejó que vacilaran nuestros pies. R.

Los que temen al Señor, vengan a escuchar, yo les contaré lo que hizo por mí: apenas mi boca clamó hacia él, mi lengua comenzó a alabarlo. R.

Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración ni apartó de mí su misericordia. ¡Bendigan, pueblos, a nuestro Dios! R.

Aleluya        Jn 6, 51

Aleluya. “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan, vivirá eternamente”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 6, 44-51

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a la gente: Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: “Todos serán instruidos por Dios”. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre. Les aseguro que el que cree tiene Vida eterna. Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero este es el pan que desciende del cielo para que aquel que lo coma no muera. Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo.

Palabra del Señor.

Comentario

Todo este discurso del Pan de Vida tiene una propuesta mística; es decir, nos presenta la forma de vivir ahora, en esta tierra, los bienes y gozos que tendremos en la Vida Eterna. Por eso, afirma: “el que cree, tiene ya vida eterna”. Es el anticipo de la comunión de amor que un día se nos revelará plenamente.

Oración sobre las ofrendas        

Dios nuestro, que por este santo sacrificio nos concedes participar de tu vida divina: te pedimos que así como hemos conocido tu verdad, vivamos de acuerdo con ella. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona      2Cor 5, 15

Cristo murió por todos, a fin de que los que viven, no vivan más para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. Aleluya.

Oración después de la comunión

Padre, ayuda con bondad a tu pueblo, que has alimentado con los sacramentos celestiales; concédele apartarse del pecado y comenzar una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 20 de Abril de 2018

De la feria

Blanco.


Antífona de entrada          Apoc 5, 12

El Cordero que ha sido inmolado es digno de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza. Aleluya.

Oración colecta     

Dios todopoderoso, concede a quienes hemos conocido la gracia de la resurrección del Señor que, por el amor del Espíritu Santo, podamos resurgir a una vida nueva. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 9, 1-20

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

Saulo, que respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los seguidores del Camino del Señor que encontrara, hombres o mujeres. Y mientras iba caminando, al acercarse a Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su resplandor. Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. Él preguntó: “¿Quién eres tú, Señor?”. “Yo soy Jesús, a quien tú persigues”, le respondió la voz. “Ahora levántate, y entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer”. Los que lo acompañaban quedaron sin palabra, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber. Vivía entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en una visión: “¡Ananías!”. Él respondió: “Aquí estoy, Señor”. El Señor le dijo: “Ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a un tal Saulo de Tarso. Él está orando, y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para devolverle la vista”. Ananías respondió: “Señor, oí decir a muchos que este hombre hizo un gran daño a tus santos en Jerusalén. Y ahora está aquí con plenos poderes de los jefes de los sacerdotes para llevar presos a todos los que invocan tu Nombre”. El Señor le respondió: “Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por mí para llevar mi Nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de Israel. Yo le haré ver cuánto tendrá que padecer por mi Nombre”. Ananías fue a la casa, le impuso las manos y le dijo: “Saulo, hermano mío, el Señor Jesús –el mismo que se te apareció en el camino– me envió a ti para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo”. En ese momento, cayeron de sus ojos una especie de escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Después comió algo y recobró sus fuerzas. Saulo permaneció algunos días con los discípulos que vivían en Damasco, y luego comenzó a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.

Palabra de Dios.

Comentario

Saulo tiene un encuentro fulminante con Jesús, y eso le cambia la vida y reorienta su camino. Encontrarse con Jesús será también encontrarse con la comunidad. Cuando Ananías le habla, Saulo recupera la vista. Porque vivir la fe en comunidad nos aclara la mirada.


Sal 116, 1. 2

R. ¡Vayan por el mundo y anuncien el Evangelio!

¡Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

Es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. R.

Aleluya        Jn 6, 56

Aleluya. “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 6, 51-59

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”. Los judíos discutían entre sí, diciendo: “¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?”. Jesús les respondió: “Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente”. Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm.

Palabra del Señor.

Comentario

En esta parte del discurso sobre el Pan de Vida, se acentúa la contraposición vivir-morir. La vida se nutre con el Cuerpo y la Sangre de Cristo, que nos hacen permanecer en él, o sea, estar unidos a él. Sin él, quedamos varados en el desierto y nos sobreviene la muerte.

Oración sobre las ofrendas        

Santifica los dones que te presentamos, Señor, y, al aceptar este sacrificio espiritual, conviértenos en ofrenda eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       

El Crucificado resucitó de entre los muertos, y nos redimió. Aleluya.

Oración después de la comunión

Después de haber recibido los dones pascuales te pedimos humildemente, Señor, que la Eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar en su memoria aumente la caridad en todos nosotros. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

123
Sábado 21 de Abril de 2018

Misa a elección:
Feria
. Blanco.
San Anselmo, obispo y doctor de la Iglesia.
 (ML). Blanco.

Anselmo fue un monje benedictino que ejerció como arzobispo de Canterbury, durante el periodo de 1093 a 1109. Se destacó en teología y como filósofo escolástico. Como teólogo, fue un gran defensor de la Inmaculada Concepción de María. Como filósofo, se lo recuerda por su célebre argumento ontológico, que buscó demostrar la existencia de Dios. Fue canonizado en 1494, y fue proclamado Doctor de la Iglesia en 1720.

Antífona de entrada          Col 2, 12

Con Cristo fueron sepultados en el bautismo, y con él resucitaron, por la fe en el poder de Dios, que lo resucitó de entre los muertos. Aleluya.

Oración colecta     

Dios nuestro, que en la fuente bautismal renovaste a los que creen en ti; protege a los renacidos en Cristo para que, liberados del error, conserven fielmente la gracia de tu bendición. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Anselmo

Dios nuestro, que concediste al obispo san Anselmo buscar y enseñar los misterios de tu sabiduría, ven en ayuda de nuestra inteligencia con la luz de la fe, para que también el corazón goce con las verdades que nos has revelado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

Lectura        Hech 9, 31-42

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

La Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba consolidando, vivía en el temor del Señor y crecía en número, asistida por el Espíritu Santo. Pedro, en una gira por todas las ciudades, visitó también a los santos que vivían en Lida. Allí encontró a un paralítico llamado Eneas, que estaba postrado en cama desde hacía ocho años. Pedro le dijo: “Eneas, Jesucristo te devuelve la salud: levántate, y arregla tú mismo la cama”. Él se levantó en seguida, y al verlo, todos los habitantes de Lida y de la llanura de Sarón se convirtieron al Señor. Entre los discípulos de Jope había una mujer llamada Tabitá, que quiere decir “Gacela”. Pasaba su vida haciendo el bien y repartía abundantes limosnas. Pero en esos días se enfermó y murió. Después de haberla lavado, la colocaron en la habitación de arriba. Como Lida está cerca de Jope, los discípulos, enterados de que Pedro estaba allí, enviaron a dos hombres para pedirle: “No tardes en venir a nosotros”. Pedro salió enseguida con ellos. Apenas llegó, lo llevaron a la habitación de arriba. Todas las viudas lo rodearon y, llorando, le mostraban las túnicas y los abrigos que les había hecho Tabitá cuando vivía con ellas. Pedro hizo salir a todos afuera, se puso de rodillas y comenzó a orar. Volviéndose luego hacia el cadáver, dijo: “Tabitá, levántate”. Ella abrió los ojos y, al ver a Pedro, se incorporó. Él la tomó de la mano y la hizo levantar. Llamó entonces a los hermanos y a las viudas, y se la devolvió con vida. La noticia se extendió por toda la ciudad de Jope, y muchos creyeron en el Señor.

Palabra de Dios.

Comentario

La comunidad es un tejido de relaciones, y el Espíritu Santo da cohesión a la trama. Personas con nombre propio aparecen en este pasaje: Pedro, Eneas, Tabitá y Simón el curtidor. Algunos son necesitados, y otros ofrecen sus bienes y sus casas. Así se difunde el Evangelio: creando vínculos y afianzando encuentros.


Sal 115, 12-17

R. ¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo?

¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? Alzaré la copa de la salvación e invocaré el Nombre del Señor. R.

Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo. ¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos! R.

Yo, Señor, soy tu servidor, tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el Nombre del Señor. R.

Aleluya        Cf. Jn 6, 63c. 68c

Aleluya. Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida: Tú tienes palabras de Vida eterna. Aleluya.

Evangelio     Jn 6, 60-69

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Después de escuchar la enseñanza de Jesús, muchos de sus discípulos decían: “¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?”. Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: “¿Esto los escandaliza? ¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes? El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida. Pero hay entre ustedes algunos que no creen”. En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y agregó: “Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede”. Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. Jesús preguntó entonces a los Doce: “¿También ustedes quieren irse?”. Simón Pedro le respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios”.

Palabra del Señor.

Comentario

Ante Jesús, tenemos que hacer una elección, no podemos quedarnos indiferentes. Si comemos su Cuerpo y bebemos su Sangre, si permanecemos unidos a él y con él transitamos nuestro desierto, diremos como Simón Pedro, desde lo más profundo del corazón: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna”.

Oración sobre las ofrendas        

Señor Dios, recibe con misericordia la ofrenda de tu familia, para que bajo tu protección, no pierda los dones recibidos y alcance los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Jn 17, 20-21

Dice el Señor: “Padre, ruego por ellos, para que sean uno; para que el mundo crea que tú me enviaste”. Aleluya.

Oración después de la comunión

Señor, protege siempre con amor de Padre al pueblo que has salvado por la pasión de tu Hijo, y se alegra con su resurrección. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Domingo 22 de Abril de 2018


IV domingo de Pascua

Blanco.

Semana IV para el salterio.

(Jornada Mundial de oración por las vocaciones).


Antífona de entrada          Cf. Sal 32, 5-6

Toda la tierra está llena del amor del Señor, y su Palabra hizo el cielo. Aleluya.

Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, condúcenos hacia los gozos celestiales, para que tu rebaño, a pesar de su debilidad, llegue a la gloria que le alcanzó la fortaleza de Jesucristo, su pastor. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Hech 4, 8-12

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

En aquellos días: Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: “Jefes del pueblo y ancianos, ya que hoy se nos pide cuenta del bien que hicimos a un enfermo y de cómo fue sanado, sepan ustedes y todo el pueblo de Israel: este hombre está aquí sano delante de ustedes por el Nombre de nuestro Señor Jesucristo de Nazaret, al que ustedes crucificaron y Dios resucitó de entre los muertos. Él es la piedra que ustedes, los constructores, han rechazado, y ha llegado a ser la piedra angular. Porque, en ningún otro existe la salvación, ni hay bajo el cielo otro Nombre dado a los hombres, por el cual podamos salvarnos”.

Palabra de Dios.

Comentario

Los apóstoles no dispensan su discurso con palabras edulcoradas ni retóricas inútiles. Van al punto esencial: anunciar a Jesucristo y proclamarlo como quien trae la salvación. Así el nombre de Jesús llega hasta los confines de la tierra.


Sal 117, 1. 8-9. 21-23. 26. 28-29

R. Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor.

¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! Es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres; es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los poderosos. R.

Yo te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos. R.

¡Bendito el que viene en nombre del Señor! Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor: Tú eres mi Dios, y yo te doy gracias; Dios mío, yo te glorifico. ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! R.

2ª Lectura    1Jn 3, 1-2

Lectura de la primera carta de san Juan.

Queridos hermanos: ¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él. Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

Palabra de Dios.

Comentario

¿Puede el ser humano ser semejante a Dios? Así lo dice la primera página del Génesis: nos hizo a su imagen y semejanza. Con la confianza puesta en el inmenso amor que Dios nos tiene, la carta afirma claramente: “seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es”. Dios quiere hacernos partícipes de su misma vida. Ya hoy nos adelanta esta condición porque somos sus hijos e hijas muy amados. Esto nos llena de gozo el corazón y nos lleva a la alabanza.


Aleluya        Jn 10, 14

Aleluya. “Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 10,11-18

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo: “Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas. El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa. Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas. Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí –como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre– y doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo rebaño y un solo Pastor. El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla. Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre”.

Palabra del Señor.

Comentario

Entre Jesús y el Padre hay un flujo poderoso y firme de conocimiento y de amor. Jesús quiere establecer esa misma corriente entre él y nosotros, sus ovejas. ¡Qué vínculo tan vivificante y sólido! Un amor que fluye y sostiene la vida, un amor que entreteje el lazo fuerte con el buen Pastor. Así está Jesús, dándonos Vida permanentemente.

Oración sobre las ofrendas        

Señor Dios, por estos misterios pascuales concédenos ser constantes en la acción de gracias, para que la continua eficacia de tu obra redentora sea fuente de inagotable alegría. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       

Resucitó el buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y se entregó a la muerte por su rebaño. Aleluya.

Oración después de la comunión

Te pedimos, Pastor bueno, que cuides con solicitud a tu rebaño, y conduzcas hacia las praderas eternas a las ovejas que redimiste con la preciosa sangre de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Lunes 23 de Abril de 2018


Misa a elección:

Feria. Blanco.
San Jorge, mártir. (ML). Rojo.
San Adalberto, obispo y mártir. (ML). Rojo.


San Jorge es el nombre dado por la tradición cristiana a un soldado romano nacido en Capadocia (actual Turquía) y que sufrió el martirio en Lida (Palestina) en el año 303. Se opuso a los emperadores Diocleciano y Maximino, y por eso fue decapitado. Se atestigua su culto desde el siglo IV, y se popularizó durante la Edad Media.

San Adalberto, obispo de Praga y mártir, que aguantó dificultades en bien de aquella Iglesia y que por “Cristo llevó a cabo muchos viajes, trabajando para extirpar costumbres paganas, aunque ante el poco fruto obtenido, se dirigió a Roma, donde se hizo monje”. Vuelto al fin a Polonia, “e intentando atraer a la fe a los prusianos”, fue asesinado por unos paganos “en la aldea de Tenkitten, junto al golfo de Gdansk”  (Adalberto de Praga, Santo, artículo de es.catholic.net).

Antífona de entrada          Rom 6, 9

Cristo, después de resucitar, no muere más, porque la muerte ya no tiene poder sobre él. Aleluya.

Oración colecta     

Dios nuestro, luz admirable de los santos, que nos concediste celebrar el misterio pascual en la tierra, te pedimos que nos hagas gozar de la plenitud de tu gracia en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Jorge

Padre, proclamamos tu poder y humildemente te pedimos que, así como san Jorge imitó a tu Hijo en su pasión, nos ayude generosamente en nuestra debilidad. Por nuestro Señor Jesucristo…

O bien de san Adalberto

Dios nuestro, tú otorgaste la corona del martirio al obispo san Adalberto que supo guiar a su pueblo con fervoroso celo pastoral; concédenos, por su intercesión, que a los pastores no les falte la obediencia del rebaño ni al rebaño la solicitud de los pastores. Por nuestro Señor Jesucristo…

Lectura        Hech 11, 1-18

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

Los Apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los paganos habían recibido la Palabra de Dios. Y cuando Pedro regresó a Jerusalén, los creyentes de origen judío lo interpelaron, diciéndole: “¿Cómo entraste en la casa de gente no judía y comiste con ellos?”. Pedro comenzó a contarles detalladamente lo que había sucedido: “Yo estaba orando en la ciudad de Jope, cuando caí en éxtasis y tuve una visión. Vi que bajaba del cielo algo parecido a un gran mantel, sostenido de sus cuatro puntas, que vino hasta mí. Lo miré atentamente y vi que había en él cuadrúpedos, animales salvajes, reptiles y aves. Y oí una voz que me dijo: ‘Vamos, Pedro, mata y come’. ‘De ninguna manera, Señor, respondí, yo nunca he comido nada manchado ni impuro’. Por segunda vez, oí la voz del cielo que me dijo: ‘No consideres manchado lo que Dios purificó’. Esto se repitió tres veces, y luego, todo fue llevado otra vez al cielo. En ese momento, se presentaron en la casa donde estábamos tres hombres que habían sido enviados desde Cesarea para buscarme. El Espíritu Santo me ordenó que fuera con ellos sin dudar. Me acompañaron también los seis hermanos aquí presentes y llegamos a la casa de aquel hombre. Este nos contó en qué forma se le había aparecido un ángel, diciéndole: ‘Envía a alguien a Jope, a buscar a Simón, llamado Pedro. Él te anunciará un mensaje de salvación para ti y para toda tu familia’. Apenas comencé a hablar, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, como lo hizo al principio sobre nosotros. Me acordé entonces de la Palabra del Señor: ‘Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo’. Por lo tanto, si Dios les dio a ellos la misma gracia que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿cómo podía yo oponerme a Dios?”. Después de escuchar estas palabras, se tranquilizaron y alabaron a Dios, diciendo: “También a los paganos ha concedido Dios el don de la conversión que conduce a la Vida”.

Palabra de Dios.

Comentario

A veintiún siglos de distancia, nos puede llamar la atención esta división entre circuncisos e incircuncisos. Pero para aquella primera comunidad cristiana, formada por personas judías, los incircuncisos eran lo nuevo y diferente, gente que no había conocido a Jesús ni sabían nada sobre la espera de un Mesías. Pero la realidad estaba mostrando en forma patente que “esos incircuncisos” creían en Jesucristo. Todo este proceso que vivió la Iglesia primitiva nos ilumina hoy para que nos animemos a vivir una Iglesia de puertas abiertas, donde todo aquel que reconozca a Jesús como Mesías tenga su lugar, sin importar de qué cultura o grupo provenga.


Sal 41, 2-3; 42, 3-4

R. ¡Mi alma tiene sed de ti, Dios viviente!

Como la cierva sedienta busca las corrientes de agua, así mi alma suspira por ti, mi Dios. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente: ¿Cuándo iré a contemplar el rostro de Dios? R.

Envíame tu luz y tu verdad: que ellas me encaminen y me guíen a tu santa montaña, hasta el lugar donde habitas. R.

Y llegaré al altar de Dios, el Dios que es la alegría de mi vida; y te daré gracias con la cítara, Señor, Dios mío. R.

Aleluya        Jn 10, 14

Aleluya. “Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 10,1-10

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a los fariseos: “Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino trepando por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. Él llama a cada una por nombre y las hace salir. Cuando ha sacado a todas las suyas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz”. Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir. Entonces Jesús prosiguió: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado. Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan vida, y la tengan en abundancia.

Palabra del Señor.

Comentario

Entre tantas voces y palabras que nos circundan, se destaca la voz del Pastor. Conocemos su tono y su modo de hablar. Es la voz que nos levanta para la Vida. Es la voz que nos llama a cada uno por nuestro propio nombre, porque nos conoce y quiere entablar una relación personal. Y nosotros le respondemos desde lo más profundo de nuestro ser.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, las ofrendas de tu Iglesia desbordante de alegría, y después de haberle concedido el motivo de un gozo tan grande, concédele participar de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Jn 20, 19

Jesús, poniéndose en medio de sus discípulos, les dijo: “La paz esté con ustedes”. Aleluya.

Oración después de la comunión

Padre, mira con bondad a tu pueblo y, ya que lo has renovado con los sacramentos de la vida eterna, concédele alcanzar la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 24 de Abril de 2018

Misa a elección:

Feria. Blanco.
San Fidel de Sigmaringen, presbítero y mártir.
(ML). Rojo.


Fidel de Sigmaringen nació en Alemania. Fue doctor en Derecho y Filosofía cuando ingresó en los Capuchinos de Friburgo. Una vez ordenado sacerdote, se dedicó de lleno a la evangelización. Eran los tiempos de las luchas de religión y las disputas entre católicos y calvinistas. Le tocó vivir un tiempo de fanatismos. Víctima de este conflicto fue asesinado en 1622, mientras realizaba una misión. Murió perdonando a sus enemigos.

Antífona de entrada          Apoc 19, 7. 6

Alegrémonos, regocijémonos y demos gloria a Dios, porque el Señor, nuestro Dios, el Todopoderoso, ha establecido su reino. Aleluya.

Oración colecta     

Dios todopoderoso, concédenos que al celebrar el misterio de la resurrección del Señor, merezcamos recibir la alegría de nuestra redención. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Fidel

Dios nuestro, que otorgaste a san Fidel el premio del martirio por su ardiente dedicación a la propagación de la fe, concédenos que, fundados en la caridad y unidos a él, merezcamos conocer la fuerza de la resurrección de Cristo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 11, 19-26

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

Los que se habían dispersado durante la persecución que se desató a causa de Esteban, llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, y anunciaban la Palabra únicamente a los judíos. Sin embargo, había entre ellos algunos hombres originarios de Chipre y de Cirene que, al llegar a Antioquía, también anunciaron a los paganos la Buena Noticia del Señor Jesús. La mano del Señor los acompañaba y muchos creyeron y se convirtieron. Al enterarse de esto, la Iglesia de Jerusalén envió a Bernabé a Antioquía. Cuando llegó y vio la gracia que Dios les había concedido, él se alegró mucho y exhortaba a todos a permanecer fieles al Señor con un corazón firme. Bernabé era un hombre bondadoso, lleno del Espíritu Santo y de mucha fe. Y una gran multitud adhirió al Señor. Entonces partió hacia Tarso en busca de Saulo, y cuando lo encontró, lo llevó a Antioquía. Ambos vivieron todo un año en esa Iglesia y enseñaron a mucha gente. Y fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de “cristianos”.

Palabra de Dios.

Comentario

Antioquía recibe la novedad del Evangelio, y comienza a formarse allí una comunidad donde conviven judíos y griegos, “viejos” y “nuevos”. Bernabé es un hombre del Espíritu, por eso puede reconocer aquí la vitalidad de la fe. La inclusión de los “nuevos”, los paganos, no es una amenaza para el Evangelio, sino todo lo contrario, es señal de que la Buena Noticia transforma la vida de todas las personas que la reciben con corazón abierto.


Sal 86, 1-7

R. ¡Alaben al Señor, todas las naciones!

¡Esta es la ciudad que fundó el Señor sobre las santas Montañas! Él ama las puertas de Sión más que a todas las moradas de Jacob. Cosas admirables se dicen de ti, Ciudad de Dios. R.

“Contaré a Egipto y a Babilonia entre aquellos que me conocen; filisteos, tirios y etíopes han nacido en ella”. Así se hablará de Sión: “Este, y también aquel, han nacido en ella, y el Altísimo en persona la ha fundado”. R.

Al registrar a los pueblos, el Señor escribirá: “Este ha nacido en ella”. Y todos cantarán, mientras danzan: “Todas mis fuentes de vida están en ti”. R.

Aleluya        Jn 10, 27

Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 10, 22-30

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación. Era invierno, y Jesús se paseaba por el Templo, en el Pórtico de Salomón. Los judíos lo rodearon y le preguntaron: “¿Hasta cuándo nos tendrás en suspenso? Si eres el Mesías, dilo abiertamente”. Jesús les respondió: “Ya se lo dije, pero ustedes no lo creen. Las obras que hago en nombre de mi Padre dan testimonio de mí, pero ustedes no creen, porque no son de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y yo somos una sola cosa”.

Palabra del Señor.

Comentario

Tan estrecha es la relación con el buen Pastor que él mismo nos tiene en la palma de su mano. No hay lugar más confiable para estar. Cuando otras voces quieran alejarnos de nuestro buen Pastor, recordemos que él nos tiene junto a sí. Que nada ni nadie nos arrebate esta intimidad.

Oración sobre las ofrendas        

Señor Dios, por estos misterios pascuales concédenos ser constantes en la acción de gracias, para que la continua eficacia de tu obra redentora sea fuente de inagotable alegría. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Cf. Lc 24, 46. 26

El Mesías debía sufrir y resucitar para entrar en su gloria. Aleluya.

Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, escucha nuestras oraciones, para que la participación en los sacramentos de nuestra redención nos ayude en la vida presente y nos alcance las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia


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