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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Jueves 30/03
Viernes 31/03
Sábado 01/04
Domingo 02/04
Lunes 03/04
Martes 04/04
Jueves 30 de Marzo de 2017

Jueves IV de Cuaresma

Morado.


Antífona de entrada          cf. Sal 104, 3-4

Que la alegría llene el corazón de los que buscan al Señor. Busquen al Señor y serán fuertes, busquen siempre su rostro.

Oración colecta     

Imploramos tu misericordia, Señor, y te pedimos que, purificados por la penitencia y por la práctica de las buenas obras, nos mantengamos fieles a tus mandamientos, para llegar bien dispuestos a las fiestas de Pascua. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Éx 32, 7-14

Lectura del libro del Éxodo.

El Señor dijo a Moisés: “Baja en seguida, porque tu pueblo, ése que hiciste salir de Egipto, se ha pervertido. Ellos se han apartado rápidamente del camino que yo les había señalado, y se han fabricado un ternero de metal fundido. Después se postraron delante de él, le ofrecieron sacrificios y exclamaron: ‘Éste es tu dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto’”. Luego le siguió diciendo: “Ya veo que éste es un pueblo obstinado. Por eso, déjame obrar: mi ira arderá contra ellos y los exterminaré. De ti, en cambio, suscitaré una gran nación”. Pero Moisés trató de aplacar al Señor con estas palabras: “¿Por qué, Señor, arderá tu ira contra tu pueblo, ese pueblo que tú mismo hiciste salir de Egipto con gran firmeza y mano poderosa? ¿Por qué tendrán que decir los egipcios: ‘Él los sacó con la perversa intención de hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra’? Deja de lado tu indignación y arrepiéntete del mal que quieres infligir a tu pueblo. Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Jacob, tus servidores, a quienes juraste por ti mismo diciendo: ‘Yo multiplicaré su descendencia como las estrellas del cielo, y les daré toda esta tierra de la que hablé, para que la tengan siempre como herencia’”. Y el Señor se arrepintió del mal con que había amenazado a su pueblo.

Palabra de Dios.

Comentario

Moisés es un gran intercesor del pueblo. En esta oración le pide a Dios que demuestre ante todos que él ha elegido a este pueblo. Y si lo ha elegido ¿lo abandonará en su pecado? Seguramente que no. Moisés apela a la primera decisión de Dios. Y Dios no puede contradecirse ni volverse atrás.


Sal 105, 19-23

R. ¡Acuérdate de tus promesas, Señor!

En Horeb se fabricaron un ternero, adoraron una estatua de metal fundido: así cambiaron su Gloria por la imagen de un toro que come pasto. R.

Olvidaron a Dios, que los había salvado y había hecho prodigios en Egipto, maravillas en la tierra de Cam y portentos junto al Mar Rojo. R.

El Señor amenazó con destruirlos, pero Moisés, su elegido, se mantuvo firme en la brecha para aplacar su enojo destructor. R.

Versículo     Jn 3, 16

Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único; para que todo el que crea en él tenga Vida eterna.

Evangelio     Jn 5, 31-47

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a los judíos: “Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no valdría. Pero hay otro que da testimonio de mí, y yo sé que ese testimonio es verdadero. Ustedes mismos mandaron preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para la salvación de ustedes. Juan era la lámpara que arde y resplandece, y ustedes han querido gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: son las obras que el Padre me encargó llevar a cabo. Estas obras que yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su voz ni han visto su rostro, y su palabra no permanece en ustedes, porque no creen al que él envió. Ustedes examinan las Escrituras, porque en ellas piensan encontrar Vida eterna: ellas dan testimonio de mí, y sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener Vida. Mi gloria no viene de los hombres. Además, yo los conozco: el amor de Dios no está en ustedes. He venido en nombre de mi Padre´, y ustedes no me reciben, pero si otro viene en su propio nombre, a ese sí lo van a recibir. ¿Cómo es posible que crean, ustedes que se glorifican unos a otros y no se preocupan por la gloria que viene del único Dios? No piensen que soy yo el que los acusaré ante el Padre; el que los acusará será Moisés, en el que ustedes han puesto su esperanza. Si creyeran en Moisés, también creerían en mí, porque él ha escrito acerca de mí. Pero si no creen lo que él ha escrito, ¿cómo creerán lo que yo les digo?”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús acusa a estos hombres de que, a pesar de estudiar y conocer las Escrituras, no son capaces de encontrar en ellas las Palabras de Dios. Una acusación que nos llega a cada uno de nosotros, que leemos, meditamos o estudiamos los textos sagrados.

Oración sobre las ofrendas        

Dios todopoderoso, concédenos que la ofrenda de este sacrificio fortalezca nuestra debilidad y nos defienda de todos los males. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Jer 31, 33

Dice el Señor: “Infundiré el amor de mi ley y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo”.

Oración después de la comunión

Que esta comunión, Padre, nos purifique de todas nuestras culpas, y así nos alegremos con tu ayuda quienes estamos agobiados por el peso de nuestra conciencia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo   (Facultativa)

Dios nuestro, protector de los que esperan en ti, bendice, salva y custodia a tu pueblo; guíalo, para que, libre del pecado y de toda tentación, persevere siempre en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 31 de Marzo de 2017

Viernes IV de Cuaresma

Morado.

(Día penitencial, abstinencia).


(Día del comportamiento humano).


Antífona de entrada          Sal 53, 3-4

Dios mío, sálvame por tu nombre, defiéndeme con tu poder. Dios mío, escucha mi súplica, presta atención a las palabras de mi boca.

Oración colecta     

Señor Dios nuestro, que has preparado remedios abundantes para nuestra fragilidad, concédenos experimentar tu salvación con alegría y manifestarla con una vida santa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Sab 2, 1a. 12-22

Lectura del libro de la Sabiduría.

Los impíos dicen entre sí, razonando equivocadamente: “Tendamos trampas al justo, porque nos molesta y se opone a nuestra manera de obrar; nos echa en cara las transgresiones a la Ley y nos reprocha las faltas contra la enseñanza recibida. Él se gloría de poseer el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo hijo del Señor. Es un vivo reproche contra nuestra manera de pensar y su sola presencia nos resulta insoportable, porque lleva una vida distinta de los demás y va por caminos muy diferentes. Nos considera como algo viciado y se aparta de nuestros caminos como de las inmundicias. Él proclama dichosa la suerte final de los justos y se jacta de tener por padre a Dios. Veamos si sus palabras son verdaderas y comprobemos lo que le pasará al final. Porque si el justo es hijo de Dios, él lo protegerá y lo librará de las manos de sus enemigos. Pongámoslo a prueba con ultrajes y tormentos, para conocer su temple y probar su paciencia. Condenémoslo a una muerte infame, ya que él asegura que Dios lo visitará”. Así razonan ellos, pero se equivocan, porque su malicia los ha enceguecido. No conocen los secretos de Dios, no esperan retribución por la santidad ni valoran la recompensa de las almas puras.

Palabra de Dios.

Comentario

El sabio nos transmite una situación corriente, que vemos a diario: la difamación y persecución del justo, porque su vida pone en evidencia la maldad de ellos. Cuando nos enfrentamos a situaciones similares debemos recordar este texto, que termina diciendo que estos malos no esperan el premio de Dios, algo que sí le ha de llegar a quienes tienen una vida recta.


Sal 33, 17-21. 23

R. El Señor está cerca del que sufre.

El Señor rechaza a los que hacen el mal para borrar su recuerdo de la tierra. Cuando ellos claman, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. R.

El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos. El justo padece muchos males, pero el Señor lo libra de ellos. R.

Él cuida todos sus huesos, no se quebrará ni uno solo. Pero el Señor rescata a sus servidores, y los que se refugian en él no serán castigados. R.

Versículo     Mt 4, 4b

El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Evangelio     Jn 7, 1-2. 10. 14. 25-30

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Chozas. Cuando sus hermanos subieron para la fiesta, también él subió, pero en secreto, sin hacerse ver. Promediaba ya la celebración de la fiesta, cuando Jesús subió al Templo y comenzó a enseñar. Algunos de Jerusalén decían: “¿No es éste Aquel a quien querían matar? ¡Y miren cómo habla abiertamente y nadie le dice nada! ¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías? Pero nosotros sabemos de dónde es éste; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es”. Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó: “¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy? Sin embargo, yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad, y ustedes no lo conocen. Yo sí lo conozco, porque vengo de él y es él el que me envió”. Entonces quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él, porque todavía no había llegado su hora.

Palabra del Señor.

Comentario

“Una vez más, la gente ‘sabe’; creen saber quién es Jesús. Conocen muy bien su caso. No hay en él ningún misterio. No lo ha habido nunca. La respuesta de Jesús es irónica. Su origen real es distinto: es el Padre el que lo ha enviado de verdad. Pero tampoco conocen al Padre. Sólo Jesús tiene el conocimiento de aquel que lo ha enviado” (Annie Jaubert, El evangelio según san Juan, Ed. Verbo Divino).

Oración sobre las ofrendas        

Dios todopoderoso, te pedimos que, purificados por tu inmenso poder, este sacrificio que celebramos nos haga llegar hasta ti interiormente limpios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Ef 1, 7

En Cristo hemos sido redimidos por su Sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia.

Oración después de la comunión

Concédenos, Padre, que así como pasamos de lo antiguo a lo nuevo, renunciando al pecado, recibamos en nuestro corazón la vida de tu gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo   (Facultativa)

Dirige tu mirada sobre tus servidores, Señor, y protege bondadosamente con tu auxilio celestial a quienes confían en tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Sábado 01 de Abril de 2017

Sábado IV de Cuaresma
Morado.

Antífona de entrada          cf. Sal 17, 5-7

Las olas de la Muerte me envolvieron y me cercaron los lazos del Abismo; en mi angustia invoqué al Señor, y él escuchó mi voz desde su Templo.

Oración colecta     

Te rogamos, Señor, que tu amor misericordioso dirija nuestros corazones porque sin tu ayuda no podemos agradarte. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Jer 11, 18-20

Lectura del libro de Jeremías.

Señor, tú me has hecho ver las intrigas de este pueblo. Y yo era como un manso cordero, llevado al matadero, sin saber que ellos urdían contra mí sus maquinaciones: “¡Destruyamos el árbol mientras tiene savia, arranquémoslo de la tierra de los vivientes, y que nadie se acuerde más de su nombre!”. Señor de los ejércitos, que juzgas con justicia, que sondeas las entrañas y los corazones, ¡que yo vea tu venganza contra ellos, porque a ti he confiado mi causa!

Palabra de Dios.

Comentario

Jeremías no es iluso: sabe lo que le ocurrirá porque el Señor se lo ha dicho. ¿Por qué sigue predicando entonces si sabe que su destino es ser víctima de la violencia? Porque el Señor lo ha llamado, porque confió su vida al Señor y porque ha sido inundado por el amor de Dios.


Sal 7, 2-3. 9bc-12

R. ¡Señor, Dios mío, en ti me refugio!

Señor, Dios mío, en ti me refugio: sálvame de todos los que me persiguen; líbrame, para que nadie pueda atraparme como un león, que destroza sin remedio. R.

Júzgame, Señor, conforme a mi justicia y de acuerdo con mi integridad. ¡Que se acabe la maldad de los impíos! Tú que sondeas las mentes y los corazones, tú que eres un Dios justo, apoya al inocente. R.

Mi escudo es el Dios Altísimo, que salva a los rectos de corazón. Dios es un Juez justo y puede irritarse en cualquier momento. R.

Versículo     cf. Lc 8, 15

Felices los que retienen la Palabra de Dios con un corazón bien dispuesto y dan fruto gracias a su constancia.

Evangelio     Jn 7, 40-53

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Algunos de la multitud, que habían oído a Jesús, opinaban: “Este es verdaderamente el Profeta”. Otros decían: “Este es el Mesías”. Pero otros preguntaban: “¿Acaso el Mesías vendrá de Galilea? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David y de Belén, el pueblo de donde era David?”. Y por causa de él, se produjo una división entre la gente. Algunos querían detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él. Los guardias fueron a ver a los sumos sacerdotes y a los fariseos, y estos les preguntaron: “¿Por qué no lo trajeron?”. Ellos respondieron: “Nadie habló jamás como este hombre”. Los fariseos respondieron: “¿También ustedes se dejaron engañar? ¿Acaso alguno de los jefes o de los fariseos ha creído en él? En cambio, esa gente que no conoce la Ley está maldita”. Nicodemo, uno de ellos, que había ido antes a ver a Jesús, les dijo: “¿Acaso nuestra Ley permite juzgar a un hombre sin escucharlo antes para saber lo que hizo?”. Le respondieron: “¿Tú también eres galileo? Examina las Escrituras y verás que de Galilea no surge ningún profeta”. Y cada uno regresó a su casa.

Palabra del Señor.

Comentario

Las preguntas de la gente expresan el clima religioso de la época de Jesús. Había varios que esperaban al profeta del fin de los tiempos que señalaría al Mesías; otros esperaban directamente al Mesías o el fin de los tiempos, y así la llegada de la justicia. Pero esta gente parece que pone condiciones a Dios en esta espera: “el esperado no debía venir de Galilea, una ciudad alejada de la pureza ritual judía”. Al poner condiciones a Dios, nos cerramos a su acción, y no dejamos que él nos sorprenda y muestre su grandeza.

Oración sobre la ofrendas

Recibe con agrado estas ofrendas, Señor, y atrae misericordiosamente aun a los que se han alejado de ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. 1Ped 1, 18-19

Fuimos rescatados con la sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha y sin defecto.

Oración después de la comunión

Que tus santos misterios nos purifiquen, Padre, y por su acción eficaz nos hagan agradables a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo    (Facultativa)

Protege a tu pueblo, Señor, que camina presuroso hacia la Pascua, y acompáñalo con la abundancia de la gracia celestial, para que, ayudado por los consuelos sensibles, busque con prontitud los bienes invisibles. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 02 de Abril de 2017

Domingo V de Cuaresma

Morado.


(San Francisco de Paula, Ermitaño).

(Día internacional del libro infantil. Día de la afirmación de los derechos argentinos sobre las Islas Malvinas).


Antífona de entrada          cf. Sal 42, 1-2

Hazme justicia, Señor, y defiende mi causa contra la gente sin piedad: Líbrame del hombre falso y perverso, Señor, porque tú eres mi Dios, mi fortaleza.

Oración colecta     

Señor y Dios nuestro, te rogamos que tu gracia nos conceda participar generosamente de aquel amor que llevó a tu Hijo a entregarse a la muerte por la salvación del mundo. Por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Ez 37, 12-14

Lectura de la profecía de Ezequiel.

Así habla el Señor: Yo voy a abrir las tumbas de ustedes, los haré salir de ellas, y los haré volver, pueblo mío, a la tierra de Israel. Y cuando abra sus tumbas y los haga salir de ellas, ustedes, mi pueblo, sabrán que yo soy el Señor. Yo pondré mi espíritu en ustedes, y vivirán; los estableceré de nuevo en su propio suelo, y así sabrán que yo, el Señor, lo he dicho y lo haré.

Palabra de Dios.

Comentario

Dios habla a través del profeta, e interpela al pueblo para que no se encierre en la muerte, para que no se quede en el sepulcro, para que se abra a la vida. Porque, estando Dios, la muerte no tendrá nunca la última palabra.


Sal 129, 1-5. 6c-8

R. En el Señor se encuentra la misericordia.

Desde lo más profundo te invoco, Señor. ¡Señor, oye mi voz! Estén tus oídos atentos al clamor de mi plegaria. R.

Si tienes en cuenta las culpas, Señor, ¿quién podrá subsistir? Pero en ti se encuentra el perdón, para que seas temido. R.

Mi alma espera en el Señor, y yo confío en su palabra. Como el centinela espera la aurora, espere Israel al Señor. R.

Porque en él se encuentra la misericordia y la redención en abundancia: Él redimirá a Israel de todos sus pecados. R.

2ª Lectura    Rom 8, 8-11

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: Los que viven de acuerdo con la carne no pueden agradar a Dios. Pero ustedes no están animados por la carne sino por el espíritu, dado que el Espíritu de Dios habita en ustedes. El que no tiene el Espíritu de Cristo no puede ser de Cristo. Pero si Cristo vive en ustedes, aunque el cuerpo esté sometido a la muerte a causa del pecado, el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de Aquél que resucitó a Jesús habita en ustedes, el que resucitó a Cristo Jesús también dará vida a sus cuerpos mortales, por medio del mismo Espíritu que habita en ustedes.

Palabra de Dios.

Comentario

Nuestras opciones no están motivadas por una serie de enunciados éticos o una lista de mandatos morales. El Espíritu de Dios vive en nosotros y él nos impulsa a vivir como hijos de Dios.


Aclamación   Jn 11, 25a. 26

“Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí no morirá jamás”, dice el Señor.

Evangelio     Jn 11, 1-45

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Había un hombre enfermo, Lázaro de Betania, del pueblo de María y de su hermana Marta. María era la misma que derramó perfume sobre el Señor y le secó los pies con sus cabellos. Su hermano Lázaro era el que estaba enfermo. Las hermanas enviaron a decir a Jesús: “Señor, el que tú amas, está enfermo”. Al oír esto, Jesús dijo: “Esta enfermedad no es mortal; es para gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella”. Jesús quería mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo, cuando oyó que éste se encontraba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. Después dijo a sus discípulos: “Volvamos a Judea”. Los discípulos le dijeron: “Maestro, hace poco los judíos querían apedrearte, ¿y quieres volver allá?”. Jesús les respondió: “¿Acaso no son doce las horas del día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza, porque la luz no está en él”. Después agregó: “Nuestro amigo Lázaro duerme, pero yo voy a despertarlo”. Sus discípulos le dijeron: “Señor, si duerme, se sanará”. Ellos pensaban que hablaba del sueño, pero Jesús se refería a la muerte. Entonces les dijo abiertamente: “Lázaro ha muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado allí, a fin de que crean. Vayamos a verlo”. Tomás, llamado el Mellizo, dijo a los otros discípulos: “Vayamos también nosotros a morir con él”. Cuando Jesús llegó, se encontró con que Lázaro estaba sepultado desde hacía cuatro días. Betania distaba de Jerusalén sólo unos tres kilómetros. Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano. Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa. Marta dijo a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas”. Jesús le dijo: “Tu hermano resucitará”. Marta le respondió: “Sé que resucitará en la resurrección del último día”. Jesús le dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?”. Ella le respondió: “Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo”. Después fue a llamar a María, su hermana, y le dijo en voz baja: “El Maestro está aquí y te llama”. Al oír esto, ella se levantó rápidamente y fue a su encuentro. Jesús no había llegado todavía al pueblo, sino que estaba en el mismo sitio donde Marta lo había encontrado. Los judíos que estaban en la casa consolando a María, al ver que ésta se levantaba de repente y salía, la siguieron, pensando que iba al sepulcro para llorar allí. María llegó adonde estaba Jesús y, al verlo, se postró a sus pies y le dijo: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”. Jesús, al verla llorar a ella, y también a los judíos que la acompañaban, conmovido y turbado, preguntó: “¿Dónde lo pusieron?”. Le respondieron: “Ven, Señor, y lo verás”. Y Jesús lloró. Los judíos dijeron: “¡Cómo lo amaba!”. Pero algunos decían: “Éste que abrió los ojos del ciego de nacimiento, ¿no podía impedir que Lázaro muriera?”. Jesús, conmoviéndose nuevamente, llegó al sepulcro, que era una cueva con una piedra encima, y dijo: “Quiten la piedra”. Marta, la hermana del difunto, le respondió: “Señor, huele mal; ya hace cuatro días que está muerto”. Jesús le dijo: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?”. Entonces quitaron la piedra, y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: “Padre, te doy gracias porque me oíste. Yo sé que siempre me oyes, pero lo he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado”. Después de decir esto, gritó con voz fuerte: “¡Lázaro, ven afuera!”. El muerto salió con los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: “Desátenlo para que pueda caminar”. Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él.

Palabra del Señor.

Comentario

De una u otra manera, cada uno de los participantes de este relato expresa lo que cree o piensa acerca de Jesús. Pero nos podemos detener en una mujer: Marta, que llega a confesar que Jesús es el Mesías, a pesar de que aún no ha visto el signo de Lázaro. Nuestra fe es así, atraviesa procesos, recorre caminos, y en algún momento nos encontramos cara a cara con el Señor y le confesamos con sinceridad lo que creemos de él.

Oración sobre la ofrendas

Escúchanos, Dios todopoderoso, y por este sacrificio purifica a estos hijos tuyos que has iniciado en la fe cristiana. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Jn 11-26

Dice el Señor: “Todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás”.

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, concédenos que podamos contarnos siempre entre los miembros de Cristo, cuyo Cuerpo y Sangre hemos recibido. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre el pueblo    

Padre, bendice a tu pueblo que espera en tu misericordia y concédele que obtenga lo que desea por tu inspiración. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lunes 03 de Abril de 2017

Lunes V de Cuaresma

Morado.


(Día mundial de la salud. Día del personal doméstico).


Antífona de entrada          cf. Sal 55, 2-3

Ten piedad de mí, Señor, porque mis enemigos me asedian y combaten contra mí.

Oración colecta     

Señor Dios nuestro, cuya gracia inefable nos enriquece con toda clase de bendiciones; concédenos pasar de la antigua servidumbre del pecado a una vida nueva y así prepararnos para la gloria del Reino celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        (Breve) Dn 13, 41c-62

Lectura de la profecía de Daniel.

Susana fue condenada a muerte. Pero ella clamó en alta voz: “Dios eterno, tú que conoces los secretos, tú que conoces todas las cosas antes que sucedan, tú sabes que ellos han levantado contra mí un falso testimonio. Yo voy a morir sin haber hecho nada de todo lo que su malicia ha tramado contra mí”. El Señor escuchó su voz: cuando la llevaban a la muerte, suscitó el santo espíritu de un joven llamado Daniel, que se puso a gritar: “¡Yo soy inocente de la sangre de esta mujer!”. Todos se volvieron hacia él y le preguntaron: “¿Qué has querido decir con esto?”. De pie, en medio de la asamblea, él respondió: “¿Son ustedes tan necios, israelitas? ¡Sin averiguar y sin tener evidencia ustedes han condenado a una hija de Israel! Vuelvan al lugar del juicio, porque estos hombres han levantado un falso testimonio contra ella”. Todo el pueblo se apresuró a volver, y los ancianos dijeron a Daniel: “Ven a sentarte en medio de nosotros y dinos qué piensas, ya que Dios te ha dado la madurez de un anciano”. Daniel les dijo: “Sepárenlos bien a uno del otro y yo los interrogaré”. Cuando estuvieron separados, Daniel llamó a uno de ellos y le dijo: “¡Hombre envejecido en el mal! Ahora han llegado al colmo los pecados que cometías anteriormente cuando dictabas sentencias injustas, condenabas a los inocentes y absolvías a los culpables, a pesar de que el Señor ha dicho: ‘No harás morir al inocente y al justo’. Si es verdad que tú la viste, dinos bajo qué árbol los has visto juntos”. Él respondió: “Bajo una acacia”. Daniel le dijo entonces: “Has mentido a costa de tu cabeza: el Ángel de Dios ya ha recibido de él tu sentencia y viene a partirte por el medio”. Después que lo hizo salir, mandó venir al otro y le dijo: “¡Raza de Canaán y no de Judá, la belleza te ha descarriado, el deseo ha pervertido tu corazón! Así obraban ustedes con las hijas de Israel, y el miedo hacía que ellas se les entregaran. ¡Pero una hija de Judá no ha podido soportar la iniquidad de ustedes! Dime ahora, ¿bajo qué árbol los sorprendiste juntos?”. Él respondió: “Bajo un ciprés”. Daniel le dijo entonces: “Tú también has mentido a costa de tu cabeza: el Ángel de Dios te espera con la espada en la mano, para partirte por el medio. Así acabará con ustedes”. Entonces toda la asamblea clamó en alta voz, bendiciendo a Dios que salva a los que esperan en él. Luego, todos se levantaron contra los dos ancianos, a los que Daniel por su propia boca había convencido de falso testimonio, y se les aplicó la misma pena que ellos habían querido infligir a su prójimo. Para cumplir la Ley de Moisés, se los condenó a muerte, y ese día se salvó la vida de una inocente.

Palabra de Dios.

Comentario

Hay que estar atentos. No siempre los que aparecen como hombres sabios y calificados de las instituciones o de los gobiernos son motivados por el bien común o son honestos. El joven Daniel desenmascaró las intenciones sucias de aquellos hombres, y se ha transformado para todos nosotros en un modelo. No callemos, y denunciemos a quienes atropellan la inocencia desde cualquier lugar de poder.


Sal 22, 1-6

R. El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.

Versículo      Ez 33, 11

Yo no deseo la muerte del malvado, sino que se convierta y viva.

Evangelio     Jn 8, 1-11

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús fue al monte de los Olivos. Al amanecer volvió al Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles. Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos, dijeron a Jesús: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?”. Decían esto para ponerlo a prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían, se enderezó y les dijo: “Aquel de ustedes que no tenga pecado, que arroje la primera piedra”. E inclinándose nuevamente, siguió escribiendo en el suelo. Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro, comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí, e incorporándose, le preguntó: “Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Nadie te ha condenado?”. Ella le respondió: “Nadie, Señor”. “Yo tampoco te condeno –le dijo Jesús–. Vete, no peques más en adelante”.

Palabra del Señor.

Comentario

“Como en el caso de la moneda, Jesús responde haciendo a su vez una pregunta a sus interlocutores. Como no pueden declararse libres de pecado, los fariseos se van en silencio, dejando solos a la pecadora y al Sin-pecado. Aunque Jesús tiene derecho a ello, no condena ni juzga a nadie” (Raymond Brown, El Evangelio y las cartas de Juan, DDB).

Oración sobre la ofrendas

Te pedimos, Señor, que quienes nos disponemos a celebrar los santos misterios te ofrezcamos la feliz pureza del alma como fruto de la penitencia corporal. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Jn 8, 12

Mujer, ¿nadie te ha condenado? Nadie, Señor. Yo tampoco te condeno; vete, no peques más en adelante.

Oración después de la comunión

Fortalecidos por la celebración de tus sacramentos te pedimos, Padre, que seamos purificados de nuestros vicios y lleguemos a ti por el diligente seguimiento de Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre el pueblo    (Facultativa)

Perdona, Señor, los pecados del pueblo que te suplica, para que perseverando en una vida santa, no sea vencido por las adversidades. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 04 de Abril de 2017

Martes V de Cuaresma

Morado.

(San Isidro, obispo y doctor de la Iglesia). 


(Día de la novia).


Antífona de entrada          Sal 26, 14

Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor.

Oración colecta     

Concédenos, Padre, perseverar en el cumplimiento de tu voluntad para que, en este tiempo en que vivimos, el pueblo consagrado a tu servicio crezca en número y en santidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Núm 21, 4-9

Lectura del libro de los Números.

Los israelitas partieron del monte Hor por el camino del Mar Rojo, para bordear el territorio de Edóm. Pero en el camino, el pueblo perdió la paciencia y comenzó a hablar contra Dios y contra Moisés: “¿Por qué nos hicieron salir de Egipto para hacernos morir en el desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua, y ya estamos hartos de esta comida miserable!”. Entonces el Señor envió contra el pueblo unas serpientes abrasadoras, que mordieron a la gente, y así murieron muchos israelitas. El pueblo acudió a Moisés y le dijo: “Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti. Intercede delante del Señor, para que aleje de nosotros esas serpientes”. Moisés intercedió por el pueblo, y el Señor le dijo: “Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un mástil. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará sanado”. Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un mástil. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba sano.

Palabra de Dios.

Comentario

“Israel ha aprendido que solo con la ayuda de Dios puede conservar su identidad, avanzar por el desierto y vencer a los enemigos que lo amenazan” (comentario de la Biblia de nuestro pueblo, Ed Mensajero).


Sal 101, 2-3. 16-21

R. ¡Señor, escucha mi oración!

Señor, escucha mi oración y llegue a ti mi clamor; no me ocultes tu rostro en el momento del peligro; inclina hacia mí tu oído, respóndeme pronto, cuando te invoco. R.

Las naciones temerán tu Nombre, Señor, y los reyes de la tierra se rendirán ante tu gloria: cuando el Señor reedifique a Sión y aparezca glorioso en medio de ella; cuando acepte la oración del desvalido y no desprecie su plegaria. R.

Quede esto escrito para el tiempo futuro y un pueblo renovado alabe al Señor: porque él se inclinó desde su alto Santuario y miró a la tierra desde el cielo, para escuchar el lamento de los cautivos y librar a los condenados a muerte. R.

Versículo    

La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; el que lo encuentra permanece para siempre.

Evangelio     Jn 8, 21-30

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a los fariseos: “Yo me voy, y ustedes me buscarán y morirán en su pecado. Adonde yo voy, ustedes no pueden ir”. Los judíos se preguntaban: “¿Pensará matarse para decir: ‘Adonde yo voy, ustedes no pueden ir?’”. Jesús continuó: “Ustedes son de aquí abajo, yo soy de lo alto. Ustedes son de este mundo, yo no soy de este mundo. Por eso les he dicho: ‘Ustedes morirán en sus pecados’. Porque si no creen que yo soy, morirán en sus pecados”. Los judíos le preguntaron: “¿Quién eres tú?”. Jesús les respondió: “Esto es precisamente lo que les estoy diciendo desde el comienzo. De ustedes, tengo mucho que decir, mucho que juzgar. Pero aquel que me envió es veraz, y lo que aprendí de él es lo que digo al mundo”. Ellos no comprendieron que Jesús se refería al Padre. Después les dijo: “Cuando ustedes hayan levantado en alto al Hijo del hombre, entonces sabrán que yo soy y que no hago nada por mí mismo, sino que digo lo que el Padre me enseñó. El que me envió está conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada”. Mientras hablaba así, muchos creyeron en él.

Palabra del Señor.

Comentario

El diálogo entre Jesús y esta gente no llega a nada. Mientras Jesús intenta explicarles que el Padre lo ha enviado, y que él es la salvación, ellos se cierran en sus propios conceptos y prejuicios. Es fundamental estar preparados para la novedad que pueda presentarnos Jesús, aunque eso signifique ruptura con ciertos conceptos y prejuicios.

Oración sobre las ofrendas        

Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de reconciliación, para que mediante tu misericordia perdones nuestras faltas y dirijas nuestros corazones vacilantes. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Jn 12, 32

Dice el Señor: “Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí”.

Oración después de la comunión

Concédenos, Dios todopoderoso, que anhelando tus divinos misterios merezcamos alcanzar los dones del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo    (Facultativa)

Dios nuestro, que no rechazas con ira sino que prefieres mostrar misericordia a quienes esperan en ti, concédenos arrepentirnos de nuestros pecados, para recibir el consuelo de tu gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia


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