La liturgia cotidiana

La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.



Domingo 16º durante el año. Verde.

Antífona de entrada          Sal 53, 6. 8

Dios es mi ayuda, el Señor es mi verdadero sostén. Te ofreceré un sacrificio voluntario, daré gracias a tu nombre porque es bueno.


Oración colecta     

Señor nuestro, mira con bondad a tus servidores y multiplica en nosotros los dones de tu gracia, para que, fervorosos en la fe, la esperanza y la caridad, perseveremos con asidua vigilancia en el cumplimiento de tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Jer 23, 1-6


Lectura del libro de Jeremías.

¡Ay de los pastores que pierden y dispersan el rebaño de mi pastizal! –oráculo del Señor–. Por eso, así habla el Señor, Dios de Israel, contra los pastores que apacientan a mi pueblo: Ustedes han dispersado mis ovejas, las han expulsado y no se han ocupado de ellas. Yo, en cambio, voy a ocuparme de ustedes, para castigar sus malas acciones –oráculo del Señor–. Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas, de todos los países adonde las había expulsado, y las haré volver a sus praderas, donde serán fecundas y se multiplicarán. Yo suscitaré para ellas pastores que las apacentarán; y ya no temerán ni se espantarán, y no se echará de menos a ninguna –oráculo del Señor–. Llegarán los días –oráculo del Señor– en que suscitaré para David un germen justo; él reinará como rey y será prudente, practicará la justicia y el derecho en el país. En sus días, Judá estará a salvo e Israel habitará seguro. Y se lo llamará con este nombre: “El Señor es nuestra justicia”.

Palabra de Dios.


Comentario

Jeremías se refiere específicamente a las autoridades del pueblo, que, en lugar de reunir, convocar, sostener y cuidar, dividen y oprimen. Estas autoridades deberán responder ante Dios porque generaron muerte, pobreza, dolor y espanto.


Salmo             Sal 22, 1-6

R. El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.


2ª Lectura    Ef 2, 13-18


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Ahora, en Cristo Jesús, ustedes, los que antes estaban lejos, han sido acercados por la sangre de Cristo. Porque Cristo es nuestra paz: Él ha unido a los dos pueblos en uno solo, derribando el muro de enemistad que los separaba, y aboliendo en su propia carne la Ley con sus mandamientos y prescripciones. Así creó con los dos pueblos un solo Hombre nuevo en su propia persona, restableciendo la paz, y los reconcilió con Dios en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, destruyendo la enemistad en su persona. Y él vino a proclamar la Buena Noticia de la paz, paz para ustedes, que estaban lejos, paz también para aquellos que estaban cerca. Porque por medio de Cristo, todos sin distinción tenemos acceso al Padre, en un mismo Espíritu.

Palabra de Dios.


Comentario

La carta se refiere a la unidad alcanzada entre dos tradiciones: judíos y paganos. Ya no hay distancias entre ellos porque es Cristo quien los acercó. Del mismo modo, hoy Cristo sigue llamando y deseando la unidad de todos sus hermanos, para que, entre todos, podamos construir la paz y un mundo más habitable.


Aleluya         Jn 10, 27

Aleluya. “Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen”, dice el Señor. Aleluya.


Evangelio     Mc 6, 30-34


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Al regresar de su misión, los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Él les dijo: “Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco”. Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer. Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto. Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos. Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.

Palabra del Señor.


Comentario

“Estos dos verbos: ‘ver’ y ‘tener compasión’, configuran a Jesús como el buen Pastor. También su compasión no es solo un sentimiento humano, pero es la conmoción del Mesías en la que se hizo carne la ternura de Dios. Y de esta compasión nace el deseo de Jesús de nutrir a la multitud con el pan de su palabra. O sea, enseñar la palabra de Dios a la gente. Jesús ve; Jesús tiene compasión; Jesús enseña. ¡Qué bello es esto!” (Francisco, Angelus, 19 de julio de 2015).

Oración sobre las ofrendas        

Padre Santo, por el sacrificio único de tu Hijo llevaste a la perfección las ofrendas de la antigua ley; te pedimos que recibas la oblación de tus fieles y la santifiques como lo hiciste con la ofrenda de Abel, para que los dones presentados en honor de tu nombre sirvan para la salvación de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Sal 110, 4-5

El Señor hizo portentos memorables, es bondadoso y compasivo; dio alimento a sus fieles.


Oración después de la comunión

Padre, ayuda con bondad a tu pueblo, que has alimentado con los sacramentos celestiales; concédele apartarse del pecado y comenzar una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.


De la feria. Verde.
San San Charbel Makhlüf, pbro. Blanco.
Santa Brígida de Suecia, religiosa. Blanco.

Charbel nació en el pueblo de Beqakafra, a 140 km de la capital del Líbano, en el año 1828. Siendo muy joven, se retiró para hacer una vida de ermitaño, y a los 31 años fue ordenado sacerdote. Hasta su muerte (ocurrida en la ermita de los Santos Pedro y Pablo en la víspera de Navidad), se dedicó a la oración (rezaba 7 veces al día la Liturgia de las Horas), la ascesis, la penitencia y el trabajo manual.


Brígida nació en Suecia en 1303 en una familia noble. Se casó y tuvo ocho hijos. Luego de la muerte de su marido, entró en el monasterio cisterciense de Alvastra. Desde allí, emprendió la fundación de más monasterios y viajó en peregrinación por Europa. En una época en que la voz de las mujeres no tenía casi lugar, con su don de profecía, Brígida proclamó un fuerte mensaje sobre la reforma de la Iglesia. Escribió ocho libros donde expresó su experiencia mística y sus consejos para la realidad política y eclesial de su época.

Antífona de entrada          Sal 53, 6. 8

Dios es mi ayuda, el Señor es mi verdadero sostén. Te ofreceré un sacrificio voluntario, daré gracias a tu nombre porque es bueno.


Oración colecta     

Señor nuestro, mira con bondad a tus servidores y multiplica en nosotros los dones de tu gracia, para que, fervorosos en la fe, la esperanza y la caridad, perseveremos con asidua vigilancia en el cumplimiento de tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:           de san Charbel

Dios nuestro, que llamaste al presbítero san Charbel, al combate espiritual en la soledad del desierto y lo enriqueciste con un amor generoso y compasivo, concédenos imitar la pasión del Señor y alcanzar su reino. Por nuestro Señor Jesucristo...


O bien:           de santa Brígida

Dios nuestro, que condujiste a santa Brígida por diferentes caminos en su vida terrena, y le enseñaste admirablemente la sabiduría de la Cruz por la contemplación de la Pasión de tu Hijo, concédenos que, siguiendo tu voz, te busquemos siempre en todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura         Miq 6, 1-4. 6-8


Lectura de la profecía de Miqueas.

Escuchen lo que dice el Señor: “¡Levántate, convoca a juicio a las montañas y que las colinas oigan tu voz! ¡Escuchen, montañas, el pleito del Señor, atiendan, fundamentos de la tierra! Porque el Señor tiene un pleito con su pueblo, entabla un proceso contra Israel: ‘¿Qué te hice, pueblo mío, o en qué te molesté? Respóndeme. ¿Será porque te hice subir de Egipto, porque te rescaté de un lugar de esclavitud y envié delante de ti a Moisés, Aarón y Miriam?’”. ¿Con qué me presentaré al Señor y me postraré ante el Dios de las alturas? ¿Me presentaré a él con holocaustos, con terneros de un año? ¿Aceptará el Señor miles de carneros, millares de torrentes de aceite? ¿Ofreceré a mi primogénito por mi rebeldía, al fruto de mis entrañas por mi propio pecado? Se te ha indicado, hombre, qué es lo bueno y qué exige de ti el Señor: nada más que practicar la justicia, amar la fidelidad y caminar humildemente con tu Dios.

Palabra de Dios.


Comentario

El pasaje nos enfrenta a una pregunta hipotética sobre qué deberíamos hacer para estar más cerca de Dios. Y probablemente nosotros respondamos, casi sin dudarlo: “cumplir con ‘el culto’”. Sin embargo, la respuesta verdadera es superadora: “cumplir el derecho, obrar con misericordia y caminar humildemente con Dios”. El profeta nos enfrenta a nuestra realidad humana y nos exhorta a ser justos, misericordiosos y religiosos en la vida cotidiana. El culto será expresión y alimento para esa cotidianidad.

Salmo Sal 49, 1. 5-6. 8-9. 16b-17. 21. 23


R. El Señor es el único juez.

El Dios de los dioses, el Señor, habla para convocar a la tierra: “Reúnanme a mis amigos, a los que sellaron mi Alianza con un sacrificio”. R.

“No te acuso por tus sacrificios: ¡Tus holocaustos están siempre en mi presencia! Pero yo no necesito los novillos de tu casa ni los cabritos de tus corrales”. R.

“¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos y a mencionar mi Alianza con tu boca, tú, que aborreces toda enseñanza y te despreocupas de mis palabras?”. R.

“Haces esto, ¿y yo me voy a callar? ¿Piensas acaso que soy como tú? Te acusaré y te argüiré cara a cara. El que ofrece sacrificios de alabanza me honra de verdad”. R.


Aleluya         Cf. Sal 94, 8a.7d

Aleluya. No endurezcan su corazón, sino escuchen la voz del Señor. Aleluya.


Evangelio     Mt 12, 38-42


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Algunos escribas y fariseos dijeron a Jesús: “Maestro, queremos que nos hagas ver un signo”. Él les respondió: “Esta generación malvada y adúltera reclama un signo, pero no se le dará otro que el del profeta Jonás. Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del pez, así estará el Hijo del hombre en el seno de la tierra tres días y tres noches. El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay Alguien que es más que Jonás. El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra esta generación y la condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay Alguien que es más que Salomón”.

Palabra del Señor.


Comentario

Ellos quieren ver “un signo”, y Jesús les dice que lo verán. No verán ahora, pero sí lo harán después. Y como todo signo es ambiguo, deberán esperar ver aquello que no es evidente para todos. Así, tendrán lo que piden: deberán creer sin evidencias.

Oración sobre las ofrendas        

Padre Santo, por el sacrificio único de tu Hijo llevaste a la perfección las ofrendas de la antigua ley; te pedimos que recibas la oblación de tus fieles y la santifiques como lo hiciste con la ofrenda de Abel, para que los dones presentados en honor de tu nombre sirvan para la salvación de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión           Cf. Apoc 3, 20

Dice el Señor: “Yo estoy junto a la puerta y llamo; si alguien oye mi voz y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos”.


Oración después de la comunión

Padre, ayuda con bondad a tu pueblo, que has alimentado con los sacramentos celestiales; concédele apartarse del pecado y comenzar una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.


San Francisco Solano, pbro. 
(MO). Blanco.

Francisco era un fraile franciscano español que desarrolló una intensa labor apostólica en América del Sur, donde llegó en el año 1591. Predicó la conversión de los pecados, con lo cual muchos fieles se acercaron al sacramento de la Penitencia. Utilizó la música como instrumento de evangelización (se lo representa con un violín), y es venerado en los pueblos por donde ha dejado semilla del Evangelio: Santiago del Estero, La Rioja y Córdoba. Sus últimos años transcurrieron en el Perú, donde murió en 1610.

Antífona de entrada          Sal 17, 50; 21, 23

Te alabaré entre las naciones, Señor, y anunciaré tu Nombre a mis hermanos.


Oración colecta     

Señor Dios, que por medio del presbítero san Francisco Solano llevaste a muchos pueblos de América al seno de la Iglesia, por sus méritos e intercesión, míranos con bondad y atrae hacia ti a los pueblos que todavía no te conocen. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Miq 7, 14-15. 18-20


Lectura de la profecía de Miqueas.

¡Señor, apacienta con tu cayado a tu pueblo, al rebaño de tu herencia, al que vive solitario en un bosque, en medio de un vergel! ¡Que sean apacentados en Basán y en Galaad, como en los tiempos antiguos! Como en los días en que salías de Egipto, muéstranos tus maravillas. ¿Qué dios es como tú, que perdonas la falta y pasas por alto la rebeldía del resto de tu herencia? Él no mantiene su ira para siempre, porque ama la fidelidad. Él volverá a compadecerse de nosotros y pisoteará nuestras faltas. Tú arrojarás en lo más profundo del mar todos nuestros pecados. Manifestarás tu lealtad a Jacob y tu fidelidad a Abraham, como lo juraste a nuestros padres desde los tiempos remotos.

Palabra de Dios.


Comentario

Sin dudas, Dios perdona nuestras culpas. Sin dudas, también arroja a lo hondo del mar nuestros delitos. Pero, ¿podremos hacerlo nosotros? ¿Podremos reconocer el infinito amor de Dios que perdona? ¿Seremos capaces de arrojar nuestros pecados, deshacernos de ellos y salir purificados para comenzar de nuevo?


Salmo             Sal 84, 2-8


R. ¡Manifiéstanos tu misericordia, Señor!

Fuiste propicio, Señor, con tu tierra, cambiaste la suerte de Jacob; perdonaste la culpa de tu pueblo, lo absolviste de todos sus pecados. R.

¡Restáuranos, Dios, salvador nuestro; olvida tu aversión hacia nosotros! ¿Vas a estar enojado para siempre? ¿Mantendrás tu ira eternamente? R.

¿No volverás a darnos la vida, para que tu pueblo se alegre en ti? ¡Manifiéstanos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación! R.


Aleluya         Jn 14, 23

Aleluya. “El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará e iremos a él”, dice el Señor. Aleluya.


Evangelio     Mt 12, 46-50


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él. Alguien le dijo: “Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte”. Jesús le respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?”. Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: “Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

Palabra del Señor.


Comentario

Jesús nos incluye en una nueva familia. Hoy él nos llama hermanos y hermanas. Y así nos impulsa a que nosotros también llamemos del mismo modo a quienes están con nosotros. Y, al verlos sufrir, estar en soledad o ser excluidos, también podamos abrazarlos y decir con el Señor: “Estos son mis hermanos y hermanas”.

Oración sobre las ofrendas        

Dios todopoderoso, acepta nuestra ofrenda en la fiesta de san Francisco Solano, y concédenos expresar en la vida el misterio de la pasión de tu Hijo que ahora celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Ez 34, 15

“Apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar”, dice el Señor.


Oración después de la comunión

Señor y Padre nuestro, por el misterio que celebramos confirma a tus servidores en aquella fe verdadera que san Francisco Solano difundió incansablemente hasta el fin de su vida, y concédenos profesarla siempre de palabra y de obra. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Santiago, apóstol
(Fiesta). Rojo.

Santiago es presentado en los evangelios como el hermano de Juan. Perteneció al grupo más íntimo de los apóstoles que acompañaron a Jesús en la Transfiguración (cf. Lc 9, 28) y en su agonía (cf. Mc 14, 33). El libro de los Hechos de los Apóstoles relata que murió mártir por orden de Herodes (cf. Hech 12, 2).

Antífona de entrada          Cf. Mt 4, 18. 21

Caminando Jesús a orillas del mar de Galilea, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que reparaban sus redes, y los llamó.


Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, que consagraste las primicias de la predicación apostólica con el martirio del apóstol Santiago, fortalece a tu Iglesia con el testimonio de su sangre y protégela siempre con su intercesión. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         2Cor 4, 7-15


Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Llevamos un tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios. Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados. Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Y así, aunque vivimos, estamos siempre enfrentando a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De esa manera, la muerte hace su obra en nosotros, y en ustedes la vida. Pero, teniendo ese mismo espíritu de fe, del que dice la Escritura: “Creí y por eso hablé”, también nosotros creemos, y por lo tanto, hablamos. Y nosotros sabemos que aquel que resucitó al Señor Jesús nos resucitará con él y nos reunirá a su lado junto con ustedes. Todo esto es por ustedes: para que al abundar la gracia, abunde también el número de los que participan en la acción de gracias para gloria de Dios.

Palabra de Dios.


Comentario

La carta refleja la condición de todo apóstol. Dios hace valioso el tesoro que llevamos, a pesar de nuestra fragilidad. Y ese tesoro llega como Buena Noticia para todos aquellos a quienes proclamamos el nombre de Jesús.


Salmo Sal 125, 1-6


R. Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía que soñábamos: nuestra boca se llenó de risas, y nuestros labios, de canciones. R.

Hasta los mismos paganos decían: “¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!”. ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros y estamos rebosantes de alegría! R.

¡Cambia, Señor, nuestra suerte como los torrentes del Négueb! Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones. R.

El sembrador va llorando cuando esparce la semilla, pero vuelve cantando cuando trae las gavillas. R.


Aleluya         Cf. Jn 15, 16

Aleluya. “Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero”, dice el Señor. Aleluya.


Evangelio     Mt 20, 20-28


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

La madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo. “¿Qué quieres?”, le preguntó Jesús. Ella le dijo: “Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”. “No saben lo que piden”, respondió Jesús. “¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?”. “Podemos”, le respondieron. “Está bien”, les dijo Jesús, “ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre”. Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”.

Palabra del Señor.


Comentario

Jesús les “saca” una confesión trascendental a quienes quieren estar siempre con él: deberán beber de su misma copa para llevar su discipulado hasta el máximo nivel. La cercanía y comunión plena con el Señor exigen seguir su camino hacia la cruz.

Oración sobre las ofrendas        

Purifícanos, Señor, por el bautismo salvador de la Pasión de tu Hijo, para que te sean agradables nuestras ofrendas en la fiesta de Santiago, el primero de los apóstoles que compartió el cáliz de Jesús. Que vive y reina por los siglos de los siglos.


Antífona de comunión       

Bebieron el cáliz del Señor, y llegaron a ser amigos de Dios.


Oración después de la comunión

Ayúdanos, Padre, por la intercesión del apóstol Santiago, en cuya fiesta hemos recibido con alegría tus sacramentos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María
(MO). Blanco.

Los nombres de los abuelos de Jesús han llegado hasta nosotros a través del escrito apócrifo Protoevangelio de Santiago, del siglo II, donde se relata el nacimiento milagroso de María. La fiesta en honor a ellos comenzó muy temprano en Oriente, y luego pasó a Occidente, aproximadamente en el año 1500.

Antífona de entrada          Cf. Ecli 44, 1. 25

Alabemos a san Joaquín y santa Ana, porque en su descendencia, el Señor Dios les concedió la bendición para todos los pueblos.


Oración colecta     

Señor, Dios de nuestros padres, tú concediste a san Joaquín y santa Ana la gracia que de ellos naciera María, la madre de tu Hijo encarnado; otórganos, por sus ruegos, alcanzar la salvación prometida a tu pueblo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Jer 2, 1-3. 7-8. 12-13


Lectura del libro de Jeremías.

La palabra del Señor llegó a mí en estos términos: “Ve a gritar a los oídos de Jerusalén: Así habla el Señor: Recuerdo muy bien la fidelidad de tu juventud, el amor de tus desposorios, cuando me seguías por el desierto, por una tierra sin cultivar. Israel era algo sagrado para el Señor, las primicias de su cosecha: todos los que comían de él se hacían culpables, les sobrevenía una desgracia –oráculo del Señor–. Yo los hice entrar en un país de vergeles, para que comieran de sus frutos y sus bienes; pero ustedes entraron y contaminaron mi país e hicieron de mi herencia una abominación. Los sacerdotes no preguntaron: ‘¿Dónde está el Señor?’, los depositarios de la Ley no me conocieron, los pastores se rebelaron contra mí, los profetas profetizaron en nombre de Baal y fueron detrás de los que no sirven de nada. ¡Espántense de esto, cielos, horrorícense y queden paralizados! –oráculo del Señor–. Porque mi pueblo ha cometido dos maldades: me abandonaron a mí, la fuente de agua viva, para cavarse cisternas, cisternas agrietadas, que no retienen el agua”.

Palabra de Dios.


Comentario

El profeta recibe una orden de Dios: “ve a gritar a los oídos”. No tengamos miedo de gritar, de presentar la Palabra de Dios con fuerza, con convicción y seguridad.


Salmo             Sal 35, 6-7b. 8-11


R. ¡En ti está la fuente de la vida, Señor!

Tu misericordia, Señor, llega hasta el cielo, tu fidelidad hasta las nubes. Tu justicia es como las altas montañas, tus juicios, como un océano inmenso. R.

¡Qué inapreciable es tu misericordia, Señor! Por eso los hombres se refugian a la sombra de tus alas. Se sacian con la abundancia de tu casa, les das de beber del torrente de tus delicias. R.

En ti está la fuente de la vida, y por tu luz vemos la luz. Extiende tu gracia sobre los que te reconocen, y tu justicia sobre los rectos de corazón. R.


Aleluya         Cf. Mt 11, 25

Aleluya. Bendito eres, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya.


Evangelio     Mt 13, 10-17


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: “¿Por qué le hablas a la multitud por medio de parábolas?”. Él les respondió: “A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene, se le dará más todavía y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Por eso les hablo por medio de parábolas: porque miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden. Y así se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dice: ‘Por más que oigan, no comprenderán, por más que vean, no conocerán. Porque el corazón de este pueblo se ha endurecido, tienen tapados sus oídos y han cerrado sus ojos, para que sus ojos no vean, y sus oídos no oigan, y su corazón no comprenda, y no se conviertan, y yo no los sane’. Felices, en cambio, los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven, y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen, y no lo oyeron”.

Palabra del Señor.


Comentario

En ningún momento Jesús responde a la pregunta de los discípulos sobre el por qué de las parábolas, solo dice que “así entienden un lenguaje sencillo”. Por el contrario, parece que justamente la predicación en parábolas llevaría a “no entender”. Es que se trata de un lenguaje cargado de simbolismos y, sobre todo, de desafíos y contradicciones. Hay que tener el espíritu abierto para querer entenderlas, pero no todos están dispuestos a abrirse y dejarse impactar por las palabras de Jesús.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, los dones que te presentamos y concédenos participar de la bendición prometida a Abraham y a su descendencia. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Sal 23, 5

Recibieron la bendición del Señor, y la misericordia de Dios, su salvador.


Oración después de la comunión

Dios y Padre, tú has querido que tu Hijo unigénito se hiciera hombre en la tierra para que, por este admirable misterio, los hombres renacieran de ti; te pedimos que seamos santificados con el espíritu de adopción quienes fuimos alimentados con el pan de los hijos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


De la feria. Verde.

Antífona de entrada          Sal 53, 6. 8

Dios es mi ayuda, el Señor es mi verdadero sostén. Te ofreceré un sacrificio voluntario, daré gracias a tu nombre porque es bueno.


Oración colecta     

Señor nuestro, mira con bondad a tus servidores y multiplica en nosotros los dones de tu gracia, para que, fervorosos en la fe, la esperanza y la caridad, perseveremos con asidua vigilancia en el cumplimiento de tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Jer 3, 14-17


Lectura del libro de Jeremías.

¡Vuelvan, hijos apóstatas –oráculo del Señor– porque yo soy el dueño de ustedes! Yo los tomaré, a uno de una ciudad y a dos de una familia, y los conduciré a Sión. Después les daré pastores según mi corazón, que los apacentarán con ciencia y prudencia. Y cuando ustedes se hayan multiplicado y fructificado en el país, en aquellos días –oráculo del Señor– ya no se hablará más del Arca de la Alianza del Señor, ni se pensará más en ella; no se la recordará, ni se la echará de menos, ni se la volverá a fabricar. En aquel tiempo, se llamará a Jerusalén “Trono del Señor”; todas las naciones se reunirán en ella, y ya no seguirán más los impulsos de su corazón obstinado y perverso.

Palabra de Dios.


Comentario

“El arca, que se guardaba en la celda del Templo y contenía las tablas de la alianza con Dios, se perdió más tarde con la caída de Jerusalén, en el año 587 a.C. Pero el arca no era el trono del Señor. En su lugar, Dios otorga mucho más: ahora es Jerusalén entera –y no sólo el Templo o una pequeña parte de él– la que se convierte, como ciudad y como comunidad, en trono de Dios, es decir, en el lugar de su morada y de su presencia. En cuanto tal, pasa a ser punto de reunión de todas las naciones (como en Is 2, 2), a las que insta a una conversión interior que las distancie de los deseos y de las acciones malvadas” (G. Fischer, El libro de Jeremías, Ed. Herder).


Salmo             Jer 31, 10-12b. 13


R. El Señor nos cuidará como un pastor.

¡Escuchen, naciones, la palabra del Señor, anúncienla en las costas más lejanas! Digan: “El que dispersó a Israel lo reunirá, y lo cuidará como un pastor a su rebaño”. R.

Porque el Señor ha rescatado a Jacob, lo redimió de una mano más fuerte que él. Llegarán gritando de alegría a la altura de Sión, afluirán hacia los bienes del Señor. R.

Entonces la joven danzará alegremente, los jóvenes y los viejos se regocijarán; yo cambiaré su duelo en alegría, los alegraré y los consolaré de su aflicción. R.


Aleluya         Cf. Lc 8, 15

Aleluya. Felices los que retienen la Palabra de Dios con un corazón bien dispuesto y dan fruto gracias a su constancia. Aleluya.


Evangelio     Mt 13, 18-23


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: “Escuchen lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino. El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe. El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno”.

Palabra del Señor.


Comentario

La Palabra es sembrada indiscriminadamente, casi sin cuidado, de acuerdo con nuestro criterio de siembra. Y es así porque, al sembrar la Palabra de Dios, no hay lugares, personas o grupos excluidos, y tampoco privilegiados. Así, cada persona es responsable de su respuesta.

Oración sobre las ofrendas        

Padre Santo, por el sacrificio único de tu Hijo llevaste a la perfección las ofrendas de la antigua ley; te pedimos que recibas la oblación de tus fieles y la santifiques como lo hiciste con la ofrenda de Abel, para que los dones presentados en honor de tu nombre sirvan para la salvación de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Sal 110, 4-5

El Señor hizo portentos memorables, es bondadoso y compasivo; dio alimento a sus fieles.


Oración después de la comunión

Padre, ayuda con bondad a tu pueblo, que has alimentado con los sacramentos celestiales; concédele apartarse del pecado y comenzar una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.