La liturgia cotidiana

La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.



De la feria

Blanco.


Antífona de entrada          Cf. Sal 67, 8-9. 20

Señor, cuando saliste al frente de tu pueblo, abriéndole camino y conviviendo con él, tembló la tierra y el cielo dejó caer su lluvia. Aleluya.

Oración colecta     

Dios nuestro, que restauras la naturaleza humana elevándola por encima de su condición original, mira el ine-fable designio de tu amor y conserva los dones de tu gracia en aquellos que renovaste por medio del bautismo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 13, 13-25

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

Desde Pafos, donde se embarcaron, Pablo y sus compañeros llegaron a Perge de Panfilia. Juan Marcos se separó y volvió a Jerusalén, pero ellos continuaron su viaje, y de Perge fueron a Antioquía de Pisidia. El sábado entraron en la sinagoga y se sentaron. Después de la lectura de la Ley y de los Profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir: “Hermanos, si tienen que dirigir al pueblo alguna exhortación, pueden hablar”. Entonces Pablo se levantó y, pidiendo silencio con un gesto, dijo: “Escúchenme, israelitas y todos los que temen a Dios. El Dios de este Pueblo, el Dios de Israel, eligió a nuestros padres y los convirtió en un gran Pueblo, cuando todavía vivían como extranjeros en Egipto. Luego, con el poder de su brazo, los hizo salir de allí y los cuidó durante cuarenta años en el desierto. Después, en el país de Canaán, destruyó a siete naciones y les dio en posesión sus tierras, al cabo de unos cuatrocientos cincuenta años. A continuación, les dio Jueces hasta el profeta Samuel. Pero ellos pidieron un rey y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, por espacio de cuarenta años. Y cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, de quien dio este testimonio: ‘He encontrado en David, el hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad’. De la descendencia de David, como lo había prometido, Dios hizo surgir para Israel un Salvador, que es Jesús. Como preparación a su venida, Juan Bautista había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Y al final de su carrera, Juan decía: ‘Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene Aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias’”.

Palabra de Dios.

Comentario

Los misioneros salieron desde Antioquía para evangelizar. Al llegar a una ciudad, como judíos que eran, el sábado participaban en la reunión de la sinagoga. Allí se daban las condiciones para anunciar a Jesús entre quienes conocían el Antiguo Testamento. Y así Jesús era anunciado como el Enviado de Dios, el Mesías que llega para realizar las promesas.


Sal 88, 2-3. 21-22. 25. 27

R. ¡Cantaré eternamente tu amor, Señor!

Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque tú has dicho: “Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo”. R.

“Encontré a David, mi servidor, y lo ungí con el óleo sagrado, para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga poderoso”. R.

Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán, su poder crecerá a causa de mi Nombre: Él me dirá: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi roca salvadora”. R.

Aleluya        Cf. Apoc 1, 5ab

Aleluya. Jesucristo, eres el Testigo fiel, el primero que resucitó de entre los muertos; nos amaste y nos purificaste de nuestros pecados, por medio de tu sangre. Aleluya.

Evangelio     Jn 13, 16-20

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Antes de la fiesta de Pascua, Jesús lavó los pies a sus discípulos, y les dijo: “Les aseguro que el servidor no es más grande que su señor, ni el enviado más grande que el que lo envía. Ustedes serán felices si, sabiendo estas cosas, las practican. No lo digo por todos ustedes; yo conozco a los que he elegido. Pero es necesario que se cumpla la Escritura que dice: ‘El que comparte mi pan se volvió contra mí’. Les digo esto desde ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean que yo soy. Les aseguro que el que reciba al que yo envíe me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me envió”.

Palabra del Señor.

Comentario

Lo que Jesús proclama es una bienaventuranza: ¡Felices los que sabiendo esto lo practican! Allí está nuestra felicidad: en seguir los pasos del Maestro. Él es el Enviado de Dios, y reconociéndolo como tal, tenemos el camino seguro para llegar al encuentro con Dios.

Oración sobre las ofrendas        

Lleguen hasta ti, Señor, nuestras oraciones junto con estas ofrendas, para que, purificados por tu gracia, recibamos el sacramento de tu inmensa bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Mt 28, 20

Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo. Aleluya.

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, que nos haces renacer a la vida eterna por la resurrección de Cristo, concédenos que los sacramentos pascuales den fruto abundante en nosotros, e infunde en nuestros corazones la fuerza de este alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Santo Toribio de Mogrovejo, obispo
Patrono del Episcopado Latinoamericano

(F). Blanco.


(Día del Obispo).

Toribio, nacido en España, fue obispo de la arquidiócesis de Lima, desde el año 1589 hasta su muerte, en 1606. La arquidiócesis de Lima abarcaba en aquellos años gran parte del actual territorio peruano y presidía a las diócesis de América hispana, desde Panamá hasta el Río de la Plata. Fue un pastor infatigable, recorrió a pie y a caballo su diócesis y aprendió los idiomas indígenas para llevar la Buena Noticia. Convocó numerosos sínodos y concilios para organizar la tarea evangelizadora, publicó catecismos, sermonarios y directivas para la confesión y fundó el primer seminario de formación para sacerdotes de América Latina. Por estos motivos, es, con toda justicia, el patrono de los obispos de América Latina.

Antífona      Cf. Ez 34, 11. 23-24

Cuidaré de mis ovejas, dice el Señor, y suscitaré un pastor que las apaciente: Yo, el Señor, seré su Dios. Aleluya.

Oración colecta     

Dios nuestro, que has hecho crecer a tu Iglesia en América con la dedicación pastoral y el celo por la verdad del obispo santo Toribio, concede al pueblo a ti consagrado crecer constantemente en la fe y en la santidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        2Tim 1, 13-14; 2, 1-3

Lectura de la segunda carta de san Pablo a Timoteo.

Toma como norma las saludables lecciones de fe y de amor a Cristo Jesús que has escuchado de mí. Conserva lo que se te ha confiado, con la ayuda del Espíritu Santo, que habita en nosotros. Tú, que eres mi hijo, fortalécete con la gracia de Cristo Jesús. Lo que oíste de mí y está corroborado por numerosos testigos, confíalo a hombres responsables que sean capaces de enseñar a otros. Comparte mis fatigas, como buen soldado de Jesucristo.

Palabra de Dios.

Comentario

¿Cómo se conserva el depósito de la fe? No encerrándolo, sino comunicándolo. El Evangelio es una buena noticia para ser anunciada y no para poner bajo la mesa de luz. Todos los bautizados tenemos una función en la tarea evangelizadora.


Sal 95, 1-3. 7-8. 10

R. ¡Anuncien las maravillas del Señor!

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; canten al Señor, bendigan su nombre. R.

Día tras día, proclamen su victoria. Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.

Aclamen al Señor, familias de los pueblos; aclamen la gloria y el poder del Señor. R.

Aclamen la gloria del nombre del Señor. Entren en sus atrios trayendo una ofrenda. R.

Digan entre las naciones: “¡El Señor reina! El mundo está firme y no vacilará. El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”. R.

Aleluya        Lc 4, 18

Aleluya. El Señor me envió a evangelizar a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos. Aleluya.

Evangelio     Mt 9, 35-38

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para su cosecha”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús vivió con corazón de pastor, conociendo las necesidades y los sufrimientos de cada uno de los que se acercaban a él y guiándolos con su palabra. Y esto fue así porque su corazón era capaz de compadecerse ante el otro y de dejarse conmover. Pidamos para que todos aquellos que tienen alguna función de pastoreo la realicen con un corazón sensible.

Oración sobre las ofrendas        

Señor, mira con bondad las ofrendas que traemos a tu altar en la fiesta de santo Toribio, de manera que, alcanzándonos el perdón, glorifiquen tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Cf. Jn 15, 16

Dice el Señor: “No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto y ese fruto sea duradero”. Aleluya.

Oración después de la comunión

Renovados por tus sagrados misterios, te suplicamos humildemente, Señor, que, a ejemplo de santo Toribio, nos esforcemos en proclamar lo que él creyó y practicar lo que enseñó. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Misa a elección:

Feria. Blanco.
San Pedro Chanel, presbítero y mártir. (ML). Rojo.
San Luis María Grignion de Montfort, presbítero.
(ML). Blanco.


Pedro nació en Cuet (Francia) el 12 de julio de 1803. Recibió el Orden Sagrado en 1827. Fue a misionar a una pequeña isla del Océano Pacífico, Futuna, en donde su labor evangelizadora estaba centrada en la unidad de dos tribus que convivían hostilmente. Murió mártir el 28 de abril de 1841.

Luis María Grignion nació en Monfort, Francia, en 1673. Era el mayor de una familia de ocho hijos. Desde muy joven, fue un gran devoto de la Santísima Virgen. Fundó la Compañía de María (los Padres montfortianos y las Hermanas de la Sabiduría). Murió en Saint-Laurent-sur-Sèvre el 28 de abril de 1716, a la edad de 43 años.

Antífona de entrada          1Ped 2, 9

Ustedes son un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz. Aleluya.

Oración colecta     

Dios nuestro, que en la solemnidad pascual renuevas al mundo con tu gracia, acompaña a tu Iglesia en la tierra, para que la fiel observancia del Evangelio nos sirva para la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Pedro Chanel

Dios nuestro, que para extender tu Iglesia coronaste a san Pedro Chanel con la gloria del martirio, concédenos que, en esta alegría pascual, la celebración de los misterios de la muerte y resurrección de Cristo nos haga testigos fieles de la vida nueva. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Luis María

Señor Dios, que te dignaste conducir a san Luis María, presbítero, por el camino de la salvación y del amor de Cristo en compañía de María Santísima, concédenos, por su ejemplo, que meditando los misterios del amor divino, nos consagremos incansablemente a la edificación de tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 13, 44-52

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

Cuando Pablo llegó a Antioquía de Pisidia, casi toda la ciudad se reunió el sábado siguiente para escuchar la Palabra del Señor. Al ver esa multitud, los judíos se llenaron de envidia y con injurias contradecían las palabras de Pablo. Entonces Pablo y Bernabé, con gran firmeza, dijeron: “A ustedes debíamos anunciar en primer lugar la Palabra del Señor, pero ya que la rechazan y no se consideran dignos de la Vida eterna, nos dirigimos ahora a los paganos. Así nos ha ordenado el Señor: ‘Yo te he establecido para ser la luz de las naciones, para llevar la salvación hasta los confines de la tierra’”. Al oír esto, los paganos, llenos de alegría, alabaron la Palabra del Señor, y todos los que estaban destinados a la Vida eterna abrazaron la fe. Así la Palabra del Señor se iba extendiendo por toda la región. Pero los judíos instigaron a unas mujeres piadosas que pertenecían a la aristocracia y a los principales de la ciudad, provocando una persecución contra Pablo y Bernabé, y los echaron de su territorio. Estos, sacudiendo el polvo de sus pies en señal de protesta contra ellos, se dirigieron a Iconio. Los discípulos, por su parte, quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo.

Palabra de Dios.

Comentario

La oposición no inmoviliza a los misioneros, al contrario, los impulsa a ir más allá. Como luz de las naciones, los evangelizadores comprenden que no pueden limitarse a lo conocido. Hay que salir y traspasar los límites culturales y territoriales para llegar a impregnar todo con el Evangelio.


Sal 97, 1-4

R. ¡Contemplen el triunfo de nuestro Dios!

Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: Su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R.

El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: Se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.

Aleluya        Jn 8, 31b-32

Aleluya. “Si ustedes permanecen fieles a mi palabra, serán verdaderamente mis discípulos y conocerán la verdad”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 14, 7-14

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: “Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”. Felipe le dijo: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”. Jesús le respondió: “Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: El Padre que habita en mí es el que hace las obras. Créanme: Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras. Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré”.

Palabra del Señor.

Comentario

“‘Y todo lo que pidan al Padre en mi nombre yo lo haré’. Dice ‘en mi nombre’ porque los mismos Apóstoles se expresaban así: ‘En el nombre de Jesucristo, levántate y anda’. En efecto, todo lo que hacían, lo hacía Jesús, y el poder del Señor estaba con ellos” (San Juan Crisóstomo, Homilía sobre san Juan, nro. 73).

Oración sobre las ofrendas        

Santifica los dones que te presentamos, Señor, y, al aceptar este sacrificio espiritual, conviértenos en ofrenda eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Jn 17, 24

Padre, quiero que los que tú me diste estén conmigo donde yo esté, para que contemplen la gloria que me has dado. Aleluya.

Oración después de la comunión

Después de haber recibido los dones pascuales, te pedimos humildemente, Señor, que la Eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar en su memoria aumente la caridad en todos nosotros. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.


V domingo de Pascua

Blanco. 

Semana I para el Salterio.


(Santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia).


Antífona de entrada          Cf. Sal 97, 1-2

Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas; reveló su victoria a los ojos de las naciones. Aleluya.

Oración colecta     

Dios omnipotente y eterno, realiza plenamente en nosotros el misterio pascual para que, renacidos por el santo bautismo, con tu ayuda demos fruto abundante y alcancemos la alegría de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Hech 9, 26-31

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

En aquellos días: Cuando Saulo llegó a Jerusalén, trató de unirse a los discípulos, pero todos le tenían desconfianza porque no creían que también él fuera un verdadero discípulo. Entonces Bernabé, haciéndose cargo de él, lo llevó hasta donde se encontraban los Apóstoles, y les contó en qué forma Saulo había visto al Señor en el camino, cómo le había hablado, y con cuánta valentía había predicado en Damasco en el nombre de Jesús. Desde ese momento, empezó a convivir con los discípulos en Jerusalén y predicaba decididamente en el nombre del Señor. Hablaba también con los judíos de lengua griega y discutía con ellos, pero estos tramaban su muerte. Sus hermanos, al enterarse, lo condujeron a Cesarea y de allí lo enviaron a Tarso. La Iglesia, entre tanto, gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba consolidando, vivía en el temor del Señor y crecía en número, asistida por el Espíritu Santo.

Palabra de Dios.

Comentario

Saulo ?quien luego tomaría el nombre de Pablo? había sido perseguidor de los cristianos. Por eso costó mucho que la comunidad lo recibiera. Bernabé, que era un hombre lleno del Espíritu Santo, tuvo el discernimiento y el buen trato necesarios como para hacer que la comunidad aceptara a Saulo. Así, la Iglesia fue creciendo con nuevos integrantes, y el nombre de Jesús fue proclamado en nuevos ámbitos.


Sal 21, 26-28 30-32

R. Te alabaré, Señor, en la gran asamblea.

Cumpliré mis votos delante de los fieles: los pobres comerán hasta saciarse y los que buscan al Señor lo alabarán. ¡Que sus corazones vivan para siempre! R.

Todos los confines de la tierra se acordarán y volverán al Señor; todas las familias de los pueblos se postrarán en su presencia. R.

Todos los que duermen en el sepulcro se postrarán en su presencia; todos los que bajaron a la tierra doblarán la rodilla ante él. R.

Mi alma vivirá para el Señor, y mis descendientes lo servirán. Hablarán del Señor a la generación futura, anunciarán su justicia a los que nacerán después, porque esta es la obra del Señor. R.

2ª Lectura    1Jn 3, 18-24

Lectura de la primera carta de san Juan.

Hijitos míos, no amemos con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad, y estaremos tranquilos delante de Dios aunque nuestra conciencia nos reproche algo, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas. Queridos míos, si nuestro corazón no nos hace ningún reproche, podemos acercarnos a Dios con plena confianza, y él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó. El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.

Palabra de Dios.

Comentario

Dios nos ha dado su mismo Espíritu, el Espíritu Santo, que vive en nosotros. El Espíritu nos permite vivir como hijos e hijas porque nos mueve al amor. El Espíritu Santo se manifiesta en las obras concretas de amor, esas que comunican vida al hermano.


Aleluya       

Aleluya. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. El que permanece en mí, da mucho fruto. Aleluya.

Evangelio     Jn 15, 1-8

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Durante la última Cena, Jesús dijo a sus discípulos: Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Él corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde. Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.

Palabra del Señor.

Comentario

¿Quién no ha experimentado lo bello y rozagante que es un buen racimo de uvas? Así, llenos de vida, alimento y dulzura, nos quiere Jesús. El secreto para esto es, simplemente, permanecer unidos a él, quien como savia nutriente impregna todo nuestro ser. Permanecer es no poner freno a la corriente de amor que él ha establecido. Como consecuencia, daremos los mejores frutos, los que comunican vida al prójimo.

Oración sobre las ofrendas        

Dios nuestro, que por este santo sacrificio nos concedes participar de tu vida divina, te pedimos que así como hemos conocido tu verdad, vivamos de acuerdo con ella. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona      Cf. Jn 15, 5

Dice el Señor: “Yo soy la vid, ustedes los sarmientos, el que permanece en mí y yo en él, da mucho fruto”. Aleluya.

Oración después de la comunión

Padre, ayuda con bondad a tu pueblo, que has alimentado con los sacramentos celestiales; concédele apartarse del pecado y comenzar una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Misa a elección:
Feria.
Blanco.
San Pío V, papa. (ML). Blanco.

Este sacerdote dominico, san Pío V, se desempeñó como profesor de Filosofía y Teología y formador de novicios hasta que fue designado primero obispo de Nepi y luego Papa, en el año 1565. Se ocupó de poner en práctica las resoluciones del Concilio de Trento, sobre todo en cuestiones de reforma interna de la Iglesia y vida del clero. Hizo publicar el Catecismo para enseñar a los fieles la doctrina de la Iglesia y llevó adelante la revisión de la Liturgia.

Antífona de entrada         

Resucitó el buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y se entregó a la muerte por su rebaño. Aleluya.

Oración colecta     

Te suplicamos, Señor, que protejas siempre a tu familia, y por la resurrección de tu Hijo único defiéndela de todo mal y cólmala con los dones celestiales. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:          de san Pío V

Dios nuestro, que en tu providencia confiaste al papa san Pío V la defensa de la fe y la solicitud por el culto divino, te pedimos, por su intercesión, que podamos participar siempre en tus santos misterios con una fe viva y una caridad operante. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        Hech 14, 5-18

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

Los paganos y los judíos de Iconio, dirigidos por sus jefes, intentaron maltratar y apedrear a Pablo y Bernabé. Estos, al enterarse, huyeron a Listra y a Derbe, ciudades de Licaonia, y a sus alrededores; y allí anunciaron la Buena Noticia. Había en Listra un hombre que tenía las piernas paralizadas. Como era tullido de nacimiento, nunca había podido caminar, y sentado, escuchaba hablar a Pablo. Este, mirándolo fijamente, vio que tenía la fe necesaria para ser sanado, y le dijo en voz alta: “Levántate, y permanece erguido sobre tus pies”. Él se levantó de un salto y comenzó a caminar. Al ver lo que Pablo acababa de hacer, la multitud comenzó a gritar en dialecto licaonio: “Los dioses han descendido hasta nosotros en forma humana”, y daban a Bernabé el nombre de Júpiter, y a Pablo el de Mercurio porque era el que llevaba la palabra. El sacerdote del templo de Júpiter, que estaba a la entrada de la ciudad, trajo al atrio unos toros adornados de guirnaldas y, junto con la multitud, se disponía a sacrificarlos. Cuando los apóstoles Pablo y Bernabé se enteraron de esto, rasgaron sus vestiduras y se precipitaron en medio de la muchedumbre, gritando: “Amigos, ¿qué están haciendo? Nosotros somos seres humanos como ustedes, y hemos venido a anunciarles que deben abandonar esos ídolos para convertirse al Dios viviente que hizo el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. En los tiempos pasados, él permitió que las naciones siguieran sus propios caminos. Sin embargo, nunca dejó de dar testimonio de sí mismo, prodigando sus beneficios, enviando desde el cielo lluvias y estaciones fecundas, dando el alimento y llenando de alegría los corazones”. Pero a pesar de todo lo que dijeron, les costó mucho impedir que la multitud les ofreciera un sacrificio.

Palabra de Dios.

Comentario

“La Iglesia en salida es la comunidad de discípulos misioneros que primerean, que se involucran, que acompañan, que fructifican y festejan. (...) La Iglesia sabe involucrarse. La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo” (Francisco, Evangelii Gaudium, 24).


Sal 113B, 1-4. 15-16

R. ¡Glorifica tu Nombre, Señor!

No nos glorifiques a nosotros, Señor: glorifica solamente a tu Nombre, por tu amor y tu fidelidad. ¿Por qué han de decir las naciones: “¿Dónde está su Dios?”. R.

Nuestro Dios está en el cielo y en la tierra, él hace todo lo que quiere. Los ídolos, en cambio, son plata y oro, obra de las manos de los hombres. R.

Sean bendecidos por el Señor, que hizo el cielo y la tierra. El cielo pertenece al Señor, y la tierra la entregó a los hombres. R.

Aleluya        Jn 14, 26

Aleluya. El Espíritu Santo les enseñará todo; les recordará todo lo que yo les he dicho. Aleluya.

Evangelio     Jn 14, 21-26

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: “El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él”. Judas –no el Iscariote– le dijo: “Señor, ¿por qué te vas a manifestar a nosotros y no al mundo?”. Jesús le respondió: “El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él. El que no me ama no es fiel a mis palabras. La palabra que ustedes oyeron no es mía, sino del Padre que me envió. Yo les digo estas cosas mientras permanezco con ustedes. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi Nombre, les enseñará todo y les recordará lo que les he dicho”.

Palabra del Señor.

Comentario

Nosotros nos dedicamos día a día a conocer la Palabra de Dios. La Biblia usa muchas veces la expresión que retoma aquí Jesús: “guardar” (ser fiel) la Palabra. Esto significa que no le damos un trato superficial, sino que la hacemos llegar hasta lo más íntimo de nuestro ser, allí donde se juegan nuestro discernimiento y nuestra voluntad. Cuando la guardamos de esa manera, el Espíritu Santo nos da la luz para comprenderla y el ánimo para ponerla en práctica.

Oración sobre las ofrendas        

Lleguen hasta ti, Señor, nuestras oraciones junto con estas ofrendas, para que, purificados por tu gracia, recibamos el sacramento de tu inmensa bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Jn 14, 27

Dice el Señor: “Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo”. Aleluya.

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, que nos haces renacer a la vida eterna por la resurrección de Cristo, concédenos que los sacramentos pascuales den fruto abundante en nosotros, e infunde en nuestros corazones la fuerza de este alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Misa a elección:

Feria. Blanco.
San José Obrero. (ML). Blanco.


(Día de los trabajadores).

San José es el modelo del hombre trabajador que, desde la realidad diaria, se compromete con la atención de su familia, su sustento y su crecimiento digno. Su fiesta nos alienta para considerar el trabajo como un lugar desde el cual se vive la dignidad humana. Esta celebración fue instituida por el papa Pío XII el 1 de mayo de 1955.

MISA DE LA FERIA

Antífona de entrada          Apoc 19, 5; 12, 10

Alaben a nuestro Dios, todos los que lo temen, pequeños y grandes; porque llegó la salvación, el poder y el reino. Aleluya.

Oración colecta     

Dios nuestro, que en la resurrección de Cristo nos renuevas para la vida eterna, concede a tu pueblo perseverar en la fe y en la esperanza, y nunca dudar del cumplimiento de tus promesas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.



MISA DE SAN JOSÉ OBRERO

Antífona de entrada          Sal 127, 1-2

Feliz el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás feliz y todo te irá bien. Aleluya.

Oración colecta     

Dios nuestro, creador de todas las cosas, que llamas al género humano a colaborar en tu obra creadora, concédenos, por la protección y el ejemplo de san José, realizar plenamente las tareas que nos confías y alcanzar la recompensa prometida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.


MISA DE LA FERIA

Lectura         Hech 14, 19-28

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

Algunos judíos de Antioquía y de Iconio vinieron a Listra y lograron convencer a la multitud. Entonces apedrearon a Pablo y, creyéndolo muerto, lo arrastraron fuera de la ciudad. Pero él se levantó y, rodeado de sus discípulos, regresó a la ciudad. Al día siguiente, partió con Bernabé rumbo a Derbe. Después de haber evangelizado esta ciudad y haber hecho numerosos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía de Pisidia. Confortaron a sus discípulos y los exhortaron a perseverar en la fe, recordándoles que es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios. En cada comunidad establecieron presbíteros y, con oración y ayuno, los encomendaron al Señor en el que habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Luego anunciaron la Palabra en Perge y descendieron a Atalía. Allí se embarcaron para Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para realizar la misión que acababan de cumplir. A su llegada, convocaron a los miembros de la Iglesia y les contaron todo lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto la puerta de la fe a los paganos. Después permanecieron largo tiempo con los discípulos.

Palabra de Dios.

Comentario

Con estos sucesos, concluye el primer viaje misionero de Pablo y Bernabé. Han salido de la comunidad de Antioquía y a ella vuelven, porque el evangelizador “no se corta solo”, sino que actúa en nombre de la Iglesia. Para su comunidad, es una alegría muy grande verificar que la Buena Noticia llega a más lugares y a más personas.


Sal 144, 10-13ab. 21

R. ¡Que tus fieles manifiesten tu gloria, Señor!

Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tus fieles te bendigan; que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder. R.

Así manifestarán a los hombres tu fuerza y el glorioso esplendor de tu reino: tu reino es un reino eterno, y tu dominio permanece para siempre. R.

Mi boca proclamará la alabanza del Señor: que todos los vivientes bendigan su santo Nombre. Que tus amigos manifiesten la gloria de tu reino, desde ahora y para siempre. R.

Aleluya        cf. Lc 24, 46. 26

Aleluya. El Mesías debía sufrir, y resucitar de entre los muertos para entrar en su gloria. Aleluya.

Evangelio     Jn 14, 27-31a

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

A la Hora de pasar de este mundo al Padre, Jesús dijo a sus discípulos: Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman! Me han oído decir: “Me voy y volveré a ustedes”. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Les he dicho esto antes que suceda, para que cuando se cumpla, ustedes crean. Ya no hablaré mucho más con ustedes, porque está por llegar el Príncipe de este mundo: él nada puede hacer contra mí, pero es necesario que el mundo sepa que yo amo al Padre y obro como él me ha ordenado.

Palabra del Señor.

Comentario

Paz –shalom, en hebreo– es el vocablo que constituye el saludo israelita que alude a estar com­pleto, íntegro, sin daño. También designa el bienestar de la existencia cotidiana, es decir, el estado del ser humano en armonía y en plenitud. No con la fragilidad del mundo, sino con la firmeza de su presencia, Jesús nos da la paz.


MISA DE SAN JOSÉ OBRERO


Lectura        Col 3, 14-15. 17. 23-24

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas.

Hermanos: Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección. Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias. Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre. Cualquiera que sea su trabajo, háganlo de todo corazón, teniendo en cuenta que es para el Señor y no para los hombres. Sepan que el Señor los recompensará, haciéndolos sus herederos. Ustedes sirven a Cristo, el Señor.

Palabra de Dios.


Sal 89, 2-4. 12-14. 16

R. El Señor haga prosperar la obra de nuestras manos.

Antes que fueran engendradas las montañas, antes que nacieran la tierra y el mundo, desde siempre y para siempre, tú eres Dios. R.

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, con sólo decirles: “Vuelvan, seres humanos”. Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche. R.

Enséñanos a calcular nuestros años para que nuestro corazón alcance la sabiduría. ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo…? Ten compasión de tus servidores. R.

Sácianos enseguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida. Que tu obra se manifieste a tus servidores, y que tu esplendor esté sobre tus hijos. R.

Aleluya        Sal 67, 20

Aleluya. ¡Bendito sea el Señor, el Dios de nuestra salvación! Él carga con nosotros día tras día. Aleluya.

Evangelio     Mt 13, 54-58

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera, que todos estaban maravillados. “¿De dónde le vienen –decían– esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son parientes suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus parientas? ¿De dónde le vendrá todo esto?”. Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia”. Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

Palabra del Señor.

MISA DE LA FERIA

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, las ofrendas de tu Iglesia desbordante de alegría, y después de haberle concedido el motivo de un gozo tan grande, concédele participar de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Rom 6, 8

Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con él. Aleluya.

Oración después de la comunión

Padre, mira con bondad a tu pueblo y, ya que lo has renovado con los sacramentos de la vida eterna, concédele alcanzar la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.



MISA DE SAN JOSÉ OBRERO

Oración sobre las ofrendas        

Señor, fuente de misericordia, mira las ofrendas que te presentamos en la conmemoración de san José, y concédenos, por tu bondad, que sirvan de protección para los que te invocan. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Col 3, 17

Todo lo que puedan decir o hacer, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre. Aleluya.

Oración después de la comunión

Saciados con el pan del cielo, te suplicamos, Padre, que, a ejemplo de san José, podamos gozar siempre de tu paz, dando testimonio del amor que infundes en nuestros corazones. Por Jesucristo, nuestro Señor.