La liturgia cotidiana

La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.



De la feria

Morado.


Antífona de entrada         Cf. Sal 25, 11-12

Líbrame, Señor, y concédeme tu gracia. Mis pies están firmes sobre el camino llano y, en la asamblea, bendeciré al Señor.

Oración colecta    

Dios nuestro, que, para remedio del alma, nos mandaste mortificar el cuerpo, concédenos la gracia de abstenernos de todo pecado y de cumplir los mandamientos de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Dan 9, 4-10

Lectura de la profecía de Daniel.

¡Ah, Señor, Dios, el Grande, el Temible, el que mantiene la alianza y la fidelidad con aquellos que lo aman y observan sus mandamientos! Nosotros hemos pecado, hemos faltado, hemos hecho el mal, nos hemos rebelado y nos hemos apartado de tus mandamientos y tus preceptos. No hemos escuchado a tus servidores los profetas, que hablaron en tu Nombre a nuestros reyes, a nuestros jefes, a nuestros padres y a todo el pueblo del país. ¡A ti, Señor, la justicia! A nosotros, en cambio, la vergüenza reflejada en el rostro, como les sucede en este día a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a todo Israel, a los que están cerca y a los que están lejos, en todos los países adonde tú los expulsaste, a causa de la infidelidad que cometieron contra ti. ¡A nosotros, Señor, la vergüenza reflejada en el rostro, y también a nuestros reyes, a nuestros jefes y a nuestros padres, porque hemos pecado contra ti! ¡Al Señor, nuestro Dios, la misericordia y el perdón, porque nos hemos rebelado contra él! Nosotros no hemos escuchado la voz del Señor, nuestro Dios, para seguir sus leyes, que él puso delante de nosotros por medio de sus servidores los profetas.

Palabra de Dios.

Comentario

El profeta hace una confesión en nombre de todo el pueblo. No busca excusas externas ni explicaciones enredadas sobre la conducta que han tenido, sino que, con sencillez y veracidad, reconoce la responsabilidad de toda la comunidad. Al admitir el propio pecado y pedir perdón, surge para el pueblo la posibilidad de un nuevo comienzo.


Sal 78, 8-9. 11. 13

R. ¡No nos trates según nuestros pecados, Señor!

No recuerdes para nuestro mal las culpas de otros tiempos; compadécete pronto de nosotros, porque estamos totalmente abatidos. R.

Ayúdanos, Dios salvador nuestro, por el honor de tu Nombre; líbranos y perdona nuestros pecados, a causa de tu Nombre. R.

Llegue hasta tu presencia el lamento de los cautivos, preserva con tu brazo poderoso a los que están condenados a muerte. R.

Y nosotros, que somos tu pueblo y las ovejas de tu rebaño, te daremos gracias para siempre, y cantaremos tus alabanzas por todas las generaciones. R.

Versículo     Cf. Jn 6, 63. 68

Tus palabras, Señor, son Espíritu y Vida; tú tienes palabras de Vida eterna.

Evangelio     Lc 6, 36-38

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a sus discípulos: “Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes”.

Palabra del Señor.

Comentario

Dios es siempre misericordioso con cada uno de nosotros, y considera con benevolencia nuestras faltas y debilidades. ¿Cuántas veces tenemos esta misma actitud con los demás? Ocurre que juzgamos con severidad hasta el más pequeño defecto. Jesús nos exhorta a ser misericordiosos. El juicio le corresponde a Dios.

Oración sobre las ofrendas       

Escucha con bondad nuestros ruegos, Señor, y libra de las seducciones del mundo a quienes concedes celebrar estos santos misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Cf. Lc 6, 36

Dice el Señor: “Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso”.

Oración después de la comunión

Padre, que esta comunión nos purifique del pecado y nos haga partícipes de la alegría del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo    (Facultativa)

Padre, fortalece los corazones de tus fieles con el poder de tu gracia, para que vivan más entregados a la oración y sean sinceros en el amor mutuo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


De la feria

Morado.


Antífona de entrada         Sal 12, 4-5

Ilumina mis ojos, para que no caiga en el sueño de la muerte, para que mi enemigo no pueda decir: “Lo he vencido”.

Oración colecta    

Señor, guarda con amor constante a tu Iglesia, y ya que la naturaleza humana es frágil sin ti, presérvanos siempre del mal y llévanos por las sendas de la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Is 1, 10. 16-20

Lectura del libro de Isaías.

¡Escuchen la palabra del Señor, jefes de Sodoma! ¡Presten atención a la instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra! ¡Lávense, purifíquense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones! ¡Cesen de hacer el mal, aprendan a hacer el bien! ¡Busquen el derecho, socorran al oprimido, hagan justicia al huérfano, defiendan a la viuda! Vengan, y discutamos –dice el Señor–. Aunque sus pecados sean como la escarlata, se volverán blancos como la nieve; aunque sean rojos como la púrpura, serán como la lana. Si están dispuestos a escuchar, comerán los bienes del país; pero si rehúsan hacerlo y se rebelan, serán devorados por la espada, porque ha hablado la boca del Señor.

Palabra de Dios.

Comentario

Esta profecía es un llamado a la conversión dirigido a los jefes y a todo el pueblo. Es tiempo de implantar la justicia de Dios y realizar su voluntad. Formula su mandato mirando al prójimo más desamparado: viudas, huérfanos y oprimidos. Por eso, solo las acciones concretas y efectivas de amor al prójimo sostienen la alianza con Dios. Hay una relación directa entre el trato que tenemos con los más necesitados y el modo en que vivimos nuestra relación con Dios.


Sal 49, 8-9. 16-17. 21. 23

R. El que sigue buen camino gustará la salvación de Dios.

No te acuso por tus sacrificios: ¡Tus holocaustos están siempre en mi presencia! Pero yo no necesito los novillos de tu casa ni los cabritos de tus corrales. R.

¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos y a mencionar mi alianza con tu boca, tú, que aborreces toda enseñanza y te despreocupas de mis palabras? R.

Haces esto, ¿y yo me voy a callar? ¿Piensas acaso que soy como tú? Te acusaré y te argüiré cara a cara. El que ofrece sacrificios de alabanza, me honra de verdad. R.

Versículo     Ez 18, 31

“Arrojen lejos de ustedes todas las rebeldías y háganse un corazón nuevo y un espíritu nuevo”, dice el Señor.

Evangelio     Mt 23, 1-12

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos: Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar “mi maestro” por la gente. En cuanto a ustedes, no se hagan llamar “maestro”, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen “padre”, porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco “doctores”, porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. El mayor entre ustedes será el que los sirve, porque el que se eleva será humillado, y el que se humilla será elevado.

Palabra del Señor.

Comentario

Las actitudes denunciadas por Jesús las vemos cotidianamente a nuestro alrededor. “Decir y no hacer” es un estilo que se encuentra en las comunidades y en la sociedad de hoy. Jesús nos advierte para que no nos dejemos engañar por estas apariencias y busquemos y hagamos lo que realmente tiene valor a los ojos de Dios: tratarnos unos a otros como hermanos y hermanas, amados por el Padre de todos.

Oración sobre las ofrendas       

Por estos misterios obra, Señor, en nosotros tu salvación; que nos purifiquen de los vicios terrenos y nos conduzcan a los bienes del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Sal 9, 2-3

Proclamaré todas tus maravillas; quiero alegrarme y regocijarme en ti, y cantar himnos a tu nombre, Altísimo.

Oración después de la comunión

Te rogamos, Padre, que este sagrado alimento nos ayude a vivir más santamente y nos obtenga tu auxilio constante. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo   (Facultativa)

Escucha, Padre, las súplicas de tus fieles y cura las enfermedades de sus almas, para que, experimentando el perdón, se regocijen siempre con tu bendición. Por Jesucristo, nuestro Señor.


De la feria

Morado.


Antífona de entrada         Cf. Sal 37, 22-23

Señor, no me abandones; Dios mío, no te quedes lejos de mí. Apresúrate a venir en mi ayuda, mi Señor, mi Salvador.

Oración colecta    

Conserva siempre a tu familia en la práctica de las buenas obras, Señor, y confórtala de tal modo en sus necesidades temporales que pueda llegar felizmente a los bienes del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Jer 18, 18-20

Lectura del libro de Jeremías.

Los hombres de Judá y los habitantes de Jerusalén dijeron: “¡Vengan, tramemos un plan contra Jeremías, porque no le faltará la instrucción al sacerdote, ni el consejo al sabio, ni la palabra al profeta! Vengan, inventemos algún cargo contra él, y no prestemos atención a sus palabras”. ¡Prestame atención, Señor, y oye la voz de los que me acusan! ¿Acaso se devuelve mal por bien para que me hayan cavado una fosa? Recuerda que yo me presenté delante de ti para hablar en favor de ellos, para apartar de ellos tu furor.

Palabra de Dios.

Comentario

El profeta conoce la oposición y el repudio. Él no ha hecho más que buscar el bien y la voluntad de Dios, y eso le ha traído el odio de sus contemporáneos. Sin embargo, la situación no doblega al profeta, quien sigue confiando en Dios.


Sal 30, 5-6. 14. 16

R. ¡Sálvame, Señor, por tu misericordia!

Sácame de la red que me han tendido, porque tú eres mi refugio. Yo pongo mi vida en tus manos: Tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. R.

Oigo los rumores de la gente y amenazas por todas partes, mientras se confabulan contra mí y traman quitarme la vida. R.

Pero yo confío en ti, Señor, y te digo: “Tú eres mi Dios, mi destino está en tus manos”. Líbrame del poder de mis enemigos y de aquellos que me persiguen. R.

Versículo     Jn 8, 12

“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue tendrá la luz de la Vida”, dice el Señor.

Evangelio     Mt 20, 17-28

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Mientras Jesús subía a Jerusalén, llevó consigo a los Doce, y en el camino les dijo: “Ahora subimos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen, pero al tercer día resucitará”. Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo. “¿Qué quieres?”, le preguntó Jesús. Ella le dijo: “Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”. “No saben lo que piden”, respondió Jesús. “¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?”. “Podemos”, le respondieron. “Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre”. Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús conoce la historia. Sabe lo que pasó con los antiguos profetas y con aquellos que han buscado que el pueblo se encamine con la voluntad de Dios. Jesús profeta sabe que no lo esperan aplausos ni reconocimientos mundanos. Y sus discípulos –nosotros– también deben comprender esto. Seguir a Jesús implica estar dispuestos a servir de corazón aún cuando no obtengamos ningún éxito humano por ello.

Oración sobre las ofrendas

Mira con bondad, Señor, los dones que te presentamos y, por este sagrado intercambio, líbranos de las ataduras de nuestros pecados. Por Jesucristo nuestro Señor.

Antífona de comunión      Mt 20, 28

El Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud.

Oración después de la comunión

Señor, Dios nuestro, te pedimos que este sacramento, anticipo de la inmortalidad, nos ayude para la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo  (Facultativa)

Padre, concede a tus fieles la protección de tu gracia, dales salud de alma y cuerpo, infúndeles la plenitud de la caridad fraterna y haz que te sirven con fervor. Por Jesucristo, nuestro Señor.


De la feria

Morado.

Semana II para el Salterio.


(Día del transporte).


Antífona de entrada         Cf. Sal 138, 23-24

Sondéame, Dios mío, y penetra mi interior; observa si estoy en un camino falso y llévame por el camino eterno.

Oración colecta    

Dios nuestro, que amas la inocencia y la devuelves a quienes la perdieron, atrae hacia ti los corazones de tus servidores para que, inflamados por el fuego de tu Espíritu, permanezcamos firmes en la fe y diligentes en el buen obrar. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Jer 17, 5-10

Lectura del libro de Jeremías.

Así habla el Señor: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre y busca su apoyo en la carne, mientras su corazón se aparta del Señor! Él es como un matorral en la estepa que no ve llegar la felicidad; habita en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhóspita. ¡Bendito el hombre que confía en el Señor y en él tiene puesta su confianza! Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme cuando llega el calor y su follaje se mantiene frondoso; no se inquieta en un año de sequía y nunca deja de dar fruto. Nada más tortuoso que el corazón humano y no tiene arreglo: ¿quién puede penetrarlo? Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino las entrañas, para dar a cada uno según su conducta, según el fruto de sus acciones.

Palabra de Dios.

Comentario

El pasaje es una fuerte exhortación para poner la confianza en Dios y no en la falsa seguridad que nos podrían dar las cosas efímeras. Confiar nuestra vida a Dios es apoyarnos enteramente en él. Él nos sostiene con firmeza y nuestras raíces estarán sólidas unidas a él.


Sal 1, 1-4. 6

R. ¡Feliz el que pone su confianza en el Señor!

¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos, sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche! R.

Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien. R.

No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento. Porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal. R.

Versículo     Cf. Lc 8, 15

Felices los que retienen la Palabra de Dios con un corazón bien dispuesto y dan fruto gracias a su constancia.

Evangelio     Lc 16, 19-31

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a los fariseos: Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas. El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado. En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. Entonces exclamó: “Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan”. “Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento. Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí”. El rico contestó: “Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento”. Abraham respondió: “Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen”. “No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán”. Pero Abraham respondió: “Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán”.

Palabra del Señor.

Comentario

El pecado del rico fue que no vio más allá de sus propias narices. La seguridad y la comodidad de sus riquezas le impidieron apoyar su vida en otra cosa que no fuera él mismo. La parábola nos amonesta para abrir los ojos y el corazón. ¿En qué estamos fundando nuestra vida? ¿Somos capaces de traspasar la superficialidad y encontrarnos con los otros con amor sincero?

Oración sobre las ofrendas       

Te pedimos, Señor, que con este sacrificio santifiques nuestras prácticas cuaresmales, para que las penitencias exteriores nos lleven a la conversión del corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Sal 118, 1

Felices los que van por un camino intachable, los que siguen la ley del Señor.

Oración después de la comunión

Dios y Padre, te pedimos que los frutos de esta eucaristía permanezcan en nosotros y nos acompañen siempre en nuestras obras. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo    (Facultativa)

Asiste a tus fieles, Señor, que imploran el auxilio de tu gracia, para que reciban tu defensa y protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.


De la feria
Morado.

Antífona de entrada         Cf. Sal 30, 2. 5

Yo me refugio en ti, Señor; que nunca me vea defraudado. Sácame de la red que me han tendido porque tú eres mi refugio.

Oración colecta    

Dios todopoderoso, concédenos que, purificados por la penitencia cuaresmal, lleguemos a las próximas fiestas pascuales con el corazón libre de pecado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Gn 37, 3-4. 12-13. 17-28

Lectura del libro del Génesis.

Israel amaba a José más que a ningún otro de sus hijos, porque era el hijo de su vejez, y le mandó hacer una túnica de mangas largas. Pero sus hermanos, al ver que lo amaba más que a ellos, le tomaron tal odio que ni siquiera podían dirigirle el saludo. Un día, sus hermanos habían ido hasta Siquém para apacentar el rebaño de su padre. Entonces Israel dijo a José: “Tus hermanos están con el rebaño en Siquém. Quiero que vayas a verlos”. José fue entonces en busca de sus hermanos, y los encontró en Dotán. Ellos lo divisaron desde lejos, y antes que se acercara, ya se habían confabulado para darle muerte. “Ahí viene ese soñador”, se dijeron unos a otros. “¿Por qué no lo matamos y lo arrojamos en una de esas cisternas? Después diremos que lo devoró una fiera. ¡Veremos entonces en qué terminan sus sueños!”. Pero Rubén, al oír esto, trató de salvarlo diciendo: “No atentemos contra su vida”. Y agregó: “No derramen sangre. Arrójenlo en esa cisterna que está allá afuera, en el desierto, pero no pongan sus manos sobre él”. En realidad, su intención era librarlo de sus manos y devolverlo a su padre sano y salvo. Apenas José llegó al lugar donde estaban sus hermanos, estos lo despojaron de su túnica –la túnica de mangas largas que llevaba puesta–, lo tomaron y lo arrojaron a la cisterna, que estaba completamente vacía. Luego se sentaron a comer. De pronto, alzaron la vista y divisaron una caravana de ismaelitas que venían de Galaad, transportando en sus camellos una carga de goma tragacanto, bálsamo y mirra, que llevaban a Egipto. Entonces Judá dijo a sus hermanos: “¿Qué ganamos asesinando a nuestro hermano y ocultando su sangre? En lugar de atentar contra su vida, vendámoslo a los ismaelitas, porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne”. Y sus hermanos estuvieron de acuerdo. Pero mientras tanto, unos negociantes madianitas pasaron por allí y retiraron a José de la cisterna. Luego lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas de plata, y José fue llevado a Egipto.

Palabra de Dios.

Comentario

Muchas veces, en la historia de salvación, “la piedra que desecharon los constructores se convirtió en la piedra angular”. Los hermanos buscaron cómo sacarse de encima a José sin saber que, un tiempo más tarde, él salvaría a todos del hambre desde su puesto de ministro en Egipto. La mirada humana puede ser muy miope y corta para descubrir por dónde pasa el plan de Dios. Y quien hoy es rechazado por los hombres puede ser instrumento de salvación para realizar la voluntad de Dios.


Sal 104, 16-21

R. ¡Recuerden las maravillas que hizo el Señor!

Él provocó una gran sequía en el país y agotó todas las provisiones. Pero antes envió a un hombre, a José, que fue vendido como esclavo. R.

Le ataron los pies con grillos y el hierro oprimió su garganta, hasta que se cumplió lo que él predijo, y la palabra del Señor lo acreditó. R.

El rey ordenó que lo soltaran, el soberano de pueblos lo puso en libertad; lo nombró señor de su palacio y administrador de todos sus bienes. R.

Versículo     Jn 3, 16

Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único; para que todo el que crea en él tenga Vida eterna.

Evangelio     Mt 21, 33-46

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: “Respetarán a mi hijo”. Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: “Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia”. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?”. Le respondieron: “Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo”. Jesús agregó: “¿No han leído nunca en las Escrituras: ‘La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?’. El que caiga sobre esta piedra quedará destrozado, y aquel sobre quien ella caiga será aplastado. Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”. Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús conoce muy bien la historia de su pueblo. Sabe que en numerosas ocasiones los jefes religiosos han actuado con violencia para apropiarse de la viña del Señor y tratar al pueblo según su antojo. La parábola denuncia en forma clara y convincente esa manera de obrar. Los jefes entienden que se refiere a ellos y a su relación con Jesús, por lo cual buscan sacárselo de encima, como los hermanos de José. Una vez más, la piedra rechazada se convertirá en piedra angular.

Oración sobre las ofrendas       

Dios nuestro, que tu misericordia nos disponga a celebrar dignamente estos misterios y nos conduzca a una vida santa. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      1Jn 4, 10

Dios nos amó y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.

Oración después de la comunión

Padre, después de recibir el anticipo de la salvación eterna, haz que nos encaminemos a ella de tal manera que un día logremos alcanzarla. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo    (Facultativa)

Concede a tu pueblo, Padre, la salud del alma y del cuerpo para que, practicando las buenas obras, merezca gozar siempre de tu protección. Por Jesucristo, nuestro Señor.


De la feria

Morado.


Antífona de entrada         Sal 144, 8-9

El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; el Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas.

Oración colecta    

Dios nuestro, que por medio de admirables sacramentos nos concedes participar ya en este mundo de los bienes celestiales; guíanos por el camino de la vida y condúcenos a la luz donde tú habitas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Miq 7, 14-15. 18-20

Lectura de la profecía de Miqueas.

Apacienta con tu cayado a tu pueblo, al rebaño de tu herencia, al que vive solitario en un bosque, en medio de un vergel. ¡Que sean apacentados en Basán y en Galaad, como en los tiempos antiguos! Como en los días en que salías de Egipto, muéstranos tus maravillas. ¿Qué dios es como tú, que perdonas la falta y pasas por alto la rebeldía del resto de tu herencia? Él no mantiene su ira para siempre, porque ama la fidelidad. Él volverá a compadecerse de nosotros y pisoteará nuestras faltas. Tú arrojarás en lo más profundo del mar todos nuestros pecados. Manifestarás tu lealtad a Jacob y tu fidelidad a Abraham, como lo juraste a nuestros padres desde los tiempos remotos.

Palabra de Dios.

Comentario

¿Qué más necesitamos para convencernos de que Dios nos ama? Él arroja nuestros pecados al fondo del mar y no los ve más. Nos perdona definitivamente, su perdón es una realidad, debemos creer y aceptar ese abrazo misericordioso sobre nuestra existencia. Dejemos el pecado atrás, porque él nos da la oportunidad de vivir en su amor.


Sal 102, 1-4. 9-12

R. El Señor es bondadoso y compasivo.

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas y sana todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura. R.

No acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente; no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. R.

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que le temen; cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados. R.

Versículo     Lc 15, 18

Iré a la casa de mi padre y le diré: “Padre, pequé contra el Cielo y contra ti”.

Evangelio     Lc 15, 1-3. 11-32

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Pero los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”. Jesús les dijo entonces esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de herencia que me corresponde’. Y el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros’. Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: ‘Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo’. Pero el padre dijo a sus servidores: ‘Traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado’. Y comenzó la fiesta. El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó qué significaba eso. Él le respondió: ‘Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo’. Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: ‘Hace tantos años que te sirvo, sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!’. Pero el padre le dijo: ‘Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado’”.

Palabra del Señor.

Comentario

El hijo menor pensó en cómo presentarse y en las palabras de arrepentimiento que diría. Pero el padre no quiere escuchar nada de eso, es tal la alegría de tenerlo de vuelta que el pecado queda atrás. El padre sólo quiere disfrutar de esa presencia y celebrar la fiesta. Así se alegra Dios cada vez que volvemos a él.

Oración sobre las ofrendas       

Por medio de este sacramento, Señor, danos los frutos de la redención para que nos aparte siempre de los excesos y nos conduzca a la salvación eterna Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Lc 15, 32

Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado.

Oración después de la comunión

Después de recibir este sacramento, te pedimos, Padre, que tu gracia llegue hasta lo más íntimo de nuestro corazón y nos haga partícipes de su fuerza divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo    (Facultativa)

Padre, ábranse los oídos de tu misericordia a los ruegos de los que te suplican, y, para que reciban lo que desean, concédeles pedir lo que es de tu agrado. Por Jesucristo, nuestro Señor.