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Editorial SAN PABLO
 
Noticias

Archivo del 13 julio, 2012

FALLECIMIENTO DEL PADRE BENITO SPOLETINI

A la 01:00 (hora local) del 8 julio 2012, el Divino Maestro

ha llamado al premio eterno a nuestro hermano sacerdote

DON DOMENICO BENEDETTO SPOLETINI

91 años de edad, 78 de vida paulina,

71 de profesión religiosa, 64 de sacerdocio


Don Benedetto – “Benito”, como de costumbre, todos le llamaban en lengua española – había nacido en Bellegra (Roma), el 23 mayo 1921. Deseaba entrar en el seminario, pero los cupos estaban llenos: providencialmente, y gracias al contacto con las Hijas de San Pablo, que iban para la difusión a su pueblo, y el conocimiento de dos paulinos de paso por la parroquia, don Benito ingresó a la Congregación el 30 enero 1934, en la casa de Roma.

La primera impresión de la “casa” recuerda, en una entrevista publicada en El Cooperador Paulino (noviembre 2007): «Una gran pobreza, mucha cordialidad y de inmediato – menos de una hora después del ingreso – al trabajo, a doblar Il Giornalino en el apostolado». En Roma tuvo también la ocasión de encontrarse por primera vez con el beato Timoteo Giaccardo, que de inmediato le dejo «la sensación de conocer un “santo”». De aquellos años recordaba aun la presencia de los maestros y hermanos que influyeron, como “ejemplos vivientes”, sobre su formación de paulino: «En ellos», afirma, «mirábamos el ideal encarnado del paulino. Los principios paulinos, tanto espirituales como misioneros, los recibíamos del ejemplo de los mayores y menos de las “predicaciones”».

Al terminar el noviciado, trascurrido en Alba, emitió allí la primera profesión religiosa el 18 septiembre de 1940. Después de una profunda crisis interior, de la cual salió fortalecido de su vocación, gracias a la guía sabia y comprensiva del Fundador y a un libro prestado de un amigo, que lo “salvó”, como diría más tarde, emite la profesión perpetua, en Roma, el 8 septiembre de 1945, para ser después ordenado sacerdote, en Alba, el 3 agosto de1947.

Al poco tiempo, en 1948, el Fundador lo envió a Santiago de Chile, junto con don Giuseppe Spuria. En esta Ciudad, donde desde hacía poco se había iniciado la casa (1947) y en la cual permanece hasta 1961, poco a poco se hizo cargo de la librería, de la cual fue director (1948-1958), de la formación de los jóvenes, de la economía e de los Cooperadores paulinos. En 1961 parte para Venezuela, donde permanece hasta 1969, desempeñándose como director del CEPLA (Centro Ediciones Latinoamericanas, después convertido en CIDEP, 1961-1967) y de los servicios de superior y ecónomo (1967-1969).

En 1969 fue llamado a Italia para participar al Capítulo especial de la Congregación (1969-1971), en cual hizo contribuciones significativas. Luego retomó los estudios en la Pontificia Universidad Lateranense (1971-1973), logrando la licenciatura, consciente de la necesidad de prepararse de la mejor manera para la misión paulina. Después de un año en Ariccia, en ese entonces sede del Centro de Espiritualidad Paulina, con el cual colaboro, fue trasladado a Albano Laziale, donde asume la dirección de Vita pastorale (1972-1976).

En 1976 es enviado nuevamente en América, esta vez a Colombia: allí asume la dirección del las ediciones y al mismo tiempo fue consultor del CELAM (Conferencia Episcopal Latinoamericana) para el sector de comunicación. Finalmente en 1982 retorna a la Provincia Argentina – Chile – Perú, en Santiago de Chile, como director de ediciones (1984-1987).

Desde 1987 se trasladó a Florida (Buenos Aires), desempeñándose como superior local y en la redacción; en 1991 retorno una vez más a Santiago del Chile, por diez años, prestando su servicio come maestro de los novicios, en la redacción y en el Centro de espiritualidad. En el 2001 es trasladado a Córdoba, donde se desempeñara una vez más en la redacción y continúa la obra de animación espiritual de la Familia Paulina; donde también presta sus servicios como superior (2005-2007).

Don Benito, pluma paulina incansable, deja numeroso libros, artículos y opúsculos, publicados en muchos países y en diversas lenguas. Pero jamás descuido la animación espiritual, en la Familia Paulina e en los movimientos juveniles paulinos.

En el 2007, en la entrevista antes citada, a la pregunta sobre qué recomendaciones daría a los jóvenes, respondió sin vacilación: «Ante todo enamorarse de la “Casa”, de la Congregación, de la Familia Paulina; sentirla como propia. No instalarse, pero vivir en plena disponibilidad a la misión. Siempre listos para cubrir los puestos que nos asignan, sin esperar ser muy preparados y sin ambicionar reconocimientos ». También estaba convencido de la necesidad de una preparación cultural: «Observo con dolor y preocupación el desinterés general por el estudio, la lectura, el actualizarse… y me pregunto ¿qué contenidos trasmitirán, atreves de los medios de comunicación social, con tal deficiencia? Los medios se convertirán en juguetes y continuaremos a “imprimir” e difundir lo que producen los otros, con frecuencia sin el correcto discernimiento de si se trata de cosas más o menos validas» (carta a don Eliseo Sgarbossa, 25 enero 1983).

Los valores que creía fundamentales para una vida paulina los resumía así: «La profunda y viva convicción que el nuestro es un carisma del Espíritu dado a la Iglesia para evangelizar hoy; y que, los llamados a este servicio debemos asumirlo, con seriedad y sin esperar premios. El premio ya está en el servicio. Dios hará lo demás. Y después la oración, mucha oración, y un sincero amor a la Iglesia, “santa y necesitada de continua conversión”. Nada ayuda tanto como el amor a ella».

Figura paulina de primera línea, activo sobre muchos frentes, firmemente convencido de la «superación de la “parroquia particular” con la “parroquia mundo”» y el hecho que «hoy es posible evangelizar de manera eficaz con los medios de comunicación », no dejó de seguir el ritmo del desarrollo de nuevos medios de comunicación: En primer lugar la radio y la televisión, donde participó en programas de televisión, y, no obstante la avanzada edad, se interesó en internet, redactando meditaciones cortas, como es requerido por este medio, y que llamó “Vitaminas de evangelización digital”.

Como paulino ha contribuido a tener viva la memoria carismática y histórica de la Congregación, con la investigación y incluso sus recuerdos, que presentaba no como nostálgicos recuerdos del pasado sino como memoria para “lanzarse hacia adelante”: «Celebraciones, y no conmemoraciones. Si se conmemora el pasado se corre el riesgo de quedarse atrapado en el. Por el contrario, celebrar la vida, es celebrar el Dios que ama la vida (Sap 11,26), el Dios presente en medio de su pueblo para guiarlo a través de horizontes siempre más altos y lejanos» (homilía en ocasión de los 50 años de presencia paulina en Chile, en 1997). Siempre atento a la problemática eclesial, vistos en su contexto histórico, social y el contexto político de las naciones latinoamericanas; asiduo lector de los documentos de la Congregación, que valorizaba en su trabajo de divulgación inteligente, en el que ofrecía claves de lectura y actualización permanente inculturadas. Con frecuencia en dialogo con los Superiores generales, daba su contribución de ideas, de críticas constructivas, de preguntas.

Preocupado por la necesidad de actualizar el carisma paulino, mirando los retrasos en la congregación, escribía a don Renato Perino, en ese entonces Superior general: «¿No crees que la hermenéutica vale también para nosotros y nuestras cosas?… ¡Creo que el tiempo del solo repetir inexorablemente ha pasado y tu bien lo sabes! Debemos lanzarnos hacia adelante, también con fines vocaciones con el más genuino espíritu eclesial» (carta del 15 junio 1987). Otra de sus preocupaciones era la de no perder el “alma”, ideales o creencias que sustentan la vida paulina: «Ninguna técnica puede suplir la mística», escribía a don Perino en 1985, refiriéndose a la remodelación de los locales y estructuras hasta hora terminadas.

Encomendamos este hermano, que se agrega a la «multitud de los testigos» (Eb 12,1) de la Familia Paulina en el cielo, a la misericordia de Dios Padre y al rostro benigno del Maestro, Camino, Verdad y Vida, que ha prometido a los suyos: « me voy a preparar un lugar para ustedes, y cuando lo haya preparado, vendré otra vez y los tomaré conmigo; para que donde yo este, allí estén también ustedes» (Gv 14,3). Y con gratitud, en su partida, le aseguramos nuestro sufragio, y pedimos a don Benito que interceda por las tantas necesidades de la Congregación que se acerca con velocidad a su Centenario de fundación, para que pueda “reavivar el don recibido”.

 

Roma, 9 julio 2012 Don Vincenzo Vitale

Los Superiores de Circunscripción informen a sus comunidades

para los sufragios prescritos (Const. 65 y 65.1).