Facebook Twitter Instagram YouTube  Argentina   Argentina 
Editorial SAN PABLO
 
Ediciones

Publicado en: Ecumenismo

Las iglesias presbiterianas en Argentina: orígenes y presencia actual

La Iglesia Presbiteriana San Andrés

El autor nos narra los comienzos del presbiterianismo en el siglo XVI y su presencia en Argentina, limitándose en esta nota a las iglesias con origen en Escocia.

Por Jorge A. Scampini
Religioso. (Fraile dominico.)

El origen de las iglesias presbiterianas en Argentina se encuentra en dos momentos históricos diferentes y se debe a la llegada de tres grupos étnicos distintos. La primera presencia data de la primera mitad del siglo XIX, y se produjo por la llegada de inmigrantes escoceses. Un templo presbiteriano fue el segundo lugar de culto no católico construido en el Río de la Plata. La segunda presencia, relativamente reciente, se remite a la llegada de inmigrantes asiáticos. En primer lugar aquellos de origen coreano que, en gran parte, eran protestantes y establecieron sus propias iglesias, la mayoría de ellas de tradición presbiteriana. Un poco más tarde, la presencia más reducida de inmigrantes de origen taiwanés.

Dedicaremos dos entregas de la revista a la presentación de los orígenes históricos y la presencia actual del presbiterianismo en Argentina, respetando la secuencia que acabamos de señalar. En esta primera nota nos detendremos en el presbiterianismo de origen escocés. En la próxima, en las iglesias de los coreanos y taiwaneses.

Los orígenes del presbiterianismo

El origen del presbiterianismo se encuentra en el establecimiento de la reforma protestante en Escocia. El cristianismo se había establecido en esa región del norte de las Islas Británicas por la acción evangelizadora de los monjes celtas, especialmente san Ninian (siglo IV) y san Columbano (siglo VI). Roma reconoció la existencia de la Ecclesia Scoticana, como una provincia eclesiástica distinta, a inicios del siglo XIII. En el siglo XVI, la irradiación de las ideas de la reforma significó un quiebre en esa tradición ya milenaria. Después de algunos intentos fallidos, que procuraron establecer una reforma de tipo luterano, en el primer caso, o una iglesia semejante a la anglicana, en otro, el gran propulsor y consolidador de la reforma fue John Knox (1513-1572). Sin embargo, el camino hacia el definitivo establecimiento de la iglesia presbiteriana estuvo marcado por los avatares políticos sufridos en el reino de Escocia.

La acción de John Knox

John Knox había estudiado teología y derecho en la Universidad de Glasgow, y fue ordenado sacerdote en 1536. Después de haber trabajado como notario y maestro, adhirió a las ideas de la reforma por influjo del predicador George Wishart. Mantuvo una relación estrecha con Wishart, hasta que éste, en 1546, fue quemado a causa de sus ideas reformadoras por orden del Cardenal David Beaton, arzobispo de St. Andrew, legado papal y uno de los regentes del reino. Como reacción a ese sangriento hecho, el grupo de nobles que adherían a las ideas protestantes se sublevó y pidió a Knox que asumiera como ministro del castillo de St. Andrew –es el primer servicio eclesial "protestante" de Knox–. Este castillo era la residencia del Cardenal Beaton que acababa de ser asesinado y mutilado por los nobles, por considerarlo responsable de la muerte de Wishart. Sin embargo, las tropas francesas lograron controlar la sublevación y Knox fue enviado como prisionero a Francia por un año.

Después de su liberación, Knox pasó a territorio inglés. Era el tiempo del breve reinado de Eduardo VI, momento en que se imponían en Inglaterra las ideas de la reforma. A Knox se le encomendó un ministerio de predicación en Berwick upon Tweed, cercano a la frontera con Escocia, y más tarde en Newcastle. Finalmente, se le propuso ser obispo de Rochester, pero rechazó la propuesta por oponerse a la constitución episcopal que había conservado la Iglesia de Inglaterra. En ese período de su ministerio, Knox dio a conocer algunas de sus doctrinas relativas a la Cena, especialmente su desconocimiento de la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

La asunción al trono de María Tudor, con su intento de restauración católica, significó la salida de Knox de Inglaterra. En 1554, el futuro reformador de Escocia se dirigió a Ginebra, donde se convirtió en discípulo de Calvino. Poco más tarde, sirvió como pastor de los refugiados ingleses y franceses en Frankfurt. A fines de 1555, regresó a Escocia por un breve tiempo; el país estaba bajo la regencia de la reina consorte María de Guisa, madre de María Estuardo. Como las circunstancias no eran favorables para las ideas de la reforma, Knox regresó a Ginebra, donde permaneció hasta 1559.

En su segunda estadía ginebrina, Knox trabajó como pastor de los refugiados ingleses y colaboró en la traducción de la Biblia al inglés. Al mismo tiempo, ejercía su influjo ante la nobleza escocesa, para que ésta instaurara la reforma en Escocia. Finalmente, en 1557, los nobles protestantes se unieron por un "pacto" en el que se comprometieron a poner todos los medios para hacer "triunfar el Evangelio".

Con el regreso de Knox y la decidida acción de la nobleza, las ideas de la reforma se fueron afianzando rápidamente, si bien no faltaron los medios violentos: los monasterios fueron saqueados y las imágenes de los santos destruidas. Al mismo tiempo, Knox negoció una alianza entre la corona británica y los nobles escoceses, a fin de expulsar al enemigo común: los franceses y, más concretamente, a Francisco II de Francia y a su esposa María Estuardo. La derrota de las tropas francesas coincidió, prácticamente, con la muerte de María de Guisa (11 de junio de 1560).

En agosto de 1560, la Asamblea General de la Iglesia Escocesa aprobó la nueva confesión de fe –Confessio Scotica–, y otro tanto hizo el Parlamento. Knox fue uno de los más activos sostenedores de la nueva confesión. Fue abolido todo tipo de obediencia al Papa y los ritos católicos suprimidos. A pesar de esto, el Parlamento escocés nunca aprobó el "Primer Libro de Disciplina", que tenía como propósito establecer la reforma en las costumbres de la vida cotidiana. Knox, nombrado ministro de Edimburgo, hizo todo lo que estaba a su alcance para convencer a la reina para que la misa católica fuera abolida en la corte. Sin embargo, María Estuardo, que no se dejó seducir por Knox, nunca reconoció la reforma y se opuso abiertamente a sus planes. Éste, a pesar de esa oposición, no se amilanaba en sus intentos conducentes a establecer una iglesia presbiteriana, es decir, una iglesia que tuviera al frente de cada congregación un sínodo de presbíteros –ancianos–.

A causa de la muerte del secretario italiano de la reina, Knox tuvo que huir de Edimburgo, pudiendo regresar allí solamente después de que la reina fuera encarcelada, bajo acusación de haber asesinado a su esposo. María Estuardo partió para Inglaterra en 1568, desde donde ya no regresó.

El influjo de Knox sobre el gobierno de Jaime VI de Escocia (Jaime I de Inglaterra), hijo y heredero de María, fue considerable. Sin embargo, en 1570, por su oposición al partido de la reina, debió abandonar Edimburgo una vez más. Volvió unos meses antes de su muerte, en 1572.

La actitud de Knox fue siempre de una gran intransigencia cuando se trataba de defender sus ideas, lo que le granjeó muchos enemigos. Lo que contribuyó quizá a que elaborara una clara doctrina de la resistencia a los soberanos cuando éstos ejercen su autoridad inicuamente. Representó un papel tan decisivo en el establecimiento de la reforma en Escocia, no tanto por sus aportes teológicos cuanto por sus capacidades prácticas.

El mismo año de la muerte de Knox fueron aprobadas por el rey Jaime VI las actas de 1560, pero el Concordato de Leith también autorizó a la corona a nombrar obispos con la aprobación de la Iglesia. Como reacción al nuevo Concordato se formó un partido presbiteriano liderado por Andrew Melville.

La historia posterior de la Iglesia Presbiteriana

Después de la muerte de Knox, Melville se convirtió en el personaje más influyente en la Iglesia de Escocia. Fue quien compuso el "Segundo Libro de Disciplina" (1578), cuyo propósito era establecer una iglesia independiente del Estado; relación –Iglesia/Estado– que llevará más de cien años clarificar. En 1592, el partido que propugnaba la independencia de la Iglesia logró la victoria, no sin algunas concesiones: la Asamblea general se podría reunir sólo si el rey o un representante oficial era invitado. En 1638, una Asamblea General depuso a los obispos. Esa asamblea, que había sido aceptada inicialmente por el rey Carlos I, continuó sesionando a pesar de su posterior disolución decretada por el rey. Este Sínodo, por su actitud y decisión, se conoce como la "Segunda Reforma Escocesa".

Entretanto, Escocia experimentaba profundas transformaciones políticas: en 1603 se unieron, en la persona del rey, las coronas inglesa y escocesa. La debilidad que experimentaba el gobierno inglés, fue ocasión para que las tropas escocesas invadieran Inglaterra en 1644. En ese contexto, el Parlamento inglés tomó decisiones relativas a la reforma eclesial, siendo aprobada la Confesión de Westminster, válida para todos los británicos, independientemente de cual fuera su confesión (anglicanos, presbiterianos, bautistas, libres). El influjo de los reformadores escoceses en la elaboración de los contenidos de ese texto fue decisivo. La Confesión de Westminster es la confesión de fe más importante del calvinismo anglo-sajón y llegó a reemplazar a la Confessio Scotica.

En 1662, bajo la presión del rey Carlos II, se reintrodujo en Escocia el sistema episcopal, un sistema semejante al inglés a cuya cabeza se encontraba el rey. Esta modificación en la organización eclesiástica se introdujo sin cambiar la confesión de fe, ni la liturgia. Las resistencias de los pastores y del pueblo fueron enormes. Más de 300 pastores desconocieron la medida y fueron depuestos. El pueblo se levantó. La situación sólo encontró una salida, seis años más tarde, cuando Guillermo de Orange invadió Inglaterra y Jaime II, el sucesor de Carlos II, fue destronado. Sólo en 1690 se estableció de manera definitiva la estructura presbiteriana de la Iglesia de Escocia, reemplazando así, de manera definitiva, el sistema episcopal.La superación de esta crisis no significó la unidad de la Iglesia. Era posible reconocer una división teológica que, en última instancia, tenía consecuencias estructurales. Los moderados adoptaron una visión racionalista bajo el influjo del Iluminismo, del deísmo e incluso del unitarismo. Para ellos, la identidad cristiana se resolvía en una conducta ética y, como resultado, se oponían a la ortodoxia calvinista. Los evangélicos, por su parte, podían considerarse como los herederos de la ortodoxia reformada.

En 1707, los Parlamentos de Ingla-terra y de Escocia sellaron el Acta de Unión que ponía fin a la separación política de ambos reinos. A pesar de la unidad, la Iglesia escocesa mantendría su identidad doctrinal (calvinista) y política (estructura presbiteriana). Sin embargo, esto no significó un período de calma para los cristianos de Escocia, ya que, después de serios conflictos, se suscitaron divisiones que tenían a la base el diverso modo de comprender las relaciones entre Iglesia y Estado. A causa de ello se formaron dos iglesias separadas de la iglesia oficial: primero la llamada "Secession Church" (1732) y luego, la "Relief Church" (1761). Estas dos iglesias se unieron entre sí en el siglo siguiente (1847), dando vida a la Iglesia Presbiteriana Unida. Para hacer más complejo el panorama, pocos años antes (1843), los evangélicos habían abandonado la Asamblea General y –un tercio aproximadamente del total de miembros de la Iglesia escocesa– se auto-constituyó la "Iglesia libre". En los dos primeros años de existencia de esta iglesia, se establecieron unas 500 congregaciones y numerosos colegios.

En el transcurso de la segunda mitad del siglo XIX, el papel de la Confesión de Westminster comenzó a declinar en las congregaciones que se consideraban ortodoxas. En 1879, la Iglesia Presbiteriana Unida resolvió, interpretando una cláusula de la Confesión de Westminster, que había libertad de opinión en aquellos casos en que no se comprometía la sustancia de la confesión de fe. Más tarde, la Iglesia libre hizo una declaración semejante. En 1900, ambas iglesias no oficiales se unieron. Por último, esta iglesia, resultado de la unificación, se unió a su vez con la que se consideraba iglesia oficial, quedando así reconstituida la Iglesia de Escocia. Sin embargo, quedaron aún una serie de pequeñas iglesias presbiterianas libres contestatarias de la unificación.

Expansión del presbiterianismo

En distintos momentos de su historia, y por diversas razones, el presbiterianismo se expandió más allá de las fronteras escocesas. En primer lugar, ya a partir del siglo XVII, por la emigración de escoceses que se establecieron en Nueva Jersey, Virginia y Pensilvania, donde se fundó el primer "presbiterio" en el territorio de lo que hoy son los Estados Unidos (Filadelfia, 1706); o por el establecimiento de escoceses en otros continentes, donde había una presencia política o comercial del Imperio Británico. En segundo lugar, y ante todo desde los Estados Unidos, esa expansión se produjo por el trabajo misionero. Las dos corrientes de expansión –inmigración y misión– explican el doble origen del presbiterianismo en América Latina.

En nuestro país el presbiterianismo se hace presente con la llegada de inmigrantes; los proyectos misioneros presbiterianos americanos fueron contados y sus resultados magros. En el resto de América Latina, en cambio, esa presencia fue resultado del trabajo misionero de iglesias americanas que se llevó a cabo a partir del siglo XIX. Actualmente, la más numerosa de las iglesias presbiterianas latinoamericanas es la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, cuya membresía se calcula en unos 2.500.000. También es numerosa la Iglesia Presbiteriana de Brasil (casi 800.000 miembros). En este último país, además, hay un grupo de iglesias presbiterianas independientes, que alcanzarían un total de 350.000 miembros. Se calcula que el número total de presbiterianos en América Latina asciende a unos 4.000.000.

La Iglesia Presbiteriana en Argentina

La presencia de los primeros escoceses en el Río de la Plata e inicios de la Iglesia

El primer dato relativo a la llegada de escoceses al Río de la Plata data de 1806, y es resultado de la primera Invasión Inglesa. En los años sucesivos ese número fue creciendo lentamente. El panorama cambió con la llegada del primer grupo de inmigrantes: 220 en total. Este grupo, el primero de inmigración europea organizado, llegó a Buenos Aires el 8 de agosto de 1825, y se radicó en lo que hoy es Monte Grande, en la colonia Santa Catalina. Fue la primera colonia agrícola de nuestro país. Era un proyecto alentado por los hermanos John y William Parish Robertson, escoceses de nacimiento, quienes habían propuesto la creación de la colonia a la Comisión Nacional de Inmigración de Buenos Aires (1824). La idea original era que los colonos ocuparan tierras fiscales, que habían sido prometidas por el gobierno de Buenos Aires, pero éstas no fueron entregadas. Los hermanos Parish Robertson sortearon la dificultad comprando ellos mismos 6457 hectáreas de campo al sur de Buenos Aires, que dieron a los colonos para que las trabajaran.

Los colonos, como súbditos de la corona británica, gozaban de todos los derechos contemplados en el Tratado de amistad y libre comercio firmado entre el gobierno de Buenos Aires y la corona británica, en febrero de 1825. Entre ellos, el derecho de profesar su propia religión. En 1826, los colonos trajeron al pastor James Brown, estableciéndose en la colonia el primer lugar de culto presbiteriano. En ese entonces, los escoceses que residían en la ciudad de Buenos Aires se trasladaban a la colonia para participar del culto o lo hacían en el templo británico que, en esos primeros tiempos, ofrecía sus instalaciones, en momentos diferentes, a todos los súbditos de su Majestad Británica, fueran éstos anglicanos o presbiterianos.El primer dato relativo a la llegada de escoceses al Río de la Plata data de 1806, y es resultado de la primera Invasión Inglesa.En 1828, la colonia Santa Catalina, además de la residencia principal de los hermanos Parish Robertson, contaba con treinta edificios de ladrillos, unos cuarenta y siete ranchos de adobe y un templo. Todo hacía pensar que la colonia, a pesar de las adversidades y de las promesas no cumplidas, prosperaría. Pero muy pronto la situación reinante en el país la afectaría poderosamente. En efecto, en diciembre de 1828, el general Lavalle derrocó al gobierno de Buenos Aires y, un año más tarde, se inició la guerra civil. En mayo de 1829, la colonia quedó en un lugar "poco seguro": a mitad de camino entre los campamentos enemigos de Lavalle y de Rosas. El temor y la inseguridad, en una tierra que aún no les pertenecía, hicieron que los colonos se dispersaran. La mayoría de ellos se trasladó a Buenos Aires y, más tarde, hacia otras localidades de la poco poblada provincia de Buenos Aires. La propiedad donde se había establecido la colonia fue incautada, las instalaciones prácticamente arrasadas y la capilla usada como cuartel de las tropas de Rosas. En 1832, en lo que había sido la colonia, quedaban sólo tres escoceses.

El aumento de escoceses residentes en la ciudad de Buenos Aires generó ciertas fricciones en el seno de la comunidad británica ya que, por tener menos recursos económicos, se consideraban discriminados por los ingleses. Esto contribuyó a que los escoceses maduraran el deseo de contar con un ministro propio y, como consecuencia, con un templo. El solo planteo del tema en la asamblea de la comunidad de habla inglesa produjo tensiones, más aún cuando se reclamó que los presbiterianos pudieran gozar, al igual que los ingleses anglicanos, del derecho de capellanía consular –esto significaba que la corona británica solventaría la casi totalidad de los gastos-. La sola idea de pensar en una división de la comunidad disgustó a muchos miembros que rechazaron la propuesta. Sin embargo, la comunidad escocesa siguió adelante con su proyecto.

En 1829, se establece oficialmente la Capilla Presbiteriana Escocesa, tomando distancia de la comunidad inglesa cuyo templo, de ahora en más, se definió como "episcopal". La nueva capilla funcionó provisoriamente en la casa del pastor Brown hasta que, el 25 de abril de 1835, fue inaugurado el primer templo, situado en la calle Piedras 55. La construcción del templo y su posterior mantenimiento fueron solventados con el aporte de suscriptores. En 1838, finalmente, la Iglesia Presbiteriana fue incluida entre las capellanías consulares, con los mismos derechos de los que gozaba ya la Iglesia anglicana de Buenos Aires.

El aumento de escoceses residentes en la ciudad de Buenos Aires generó ciertas fricciones en el seno de la comunidad británica ya que, por tener menos recursos económicos, se consideraban discriminados por los ingleses. El templo de la calle Piedras fue lugar de culto durante casi sesenta años, hasta que, decretada su expropiación para abrir paso a la proyectada avenida de Mayo (1886), fue demolido en 1893. Con la compensación recibida se construyó un nuevo templo –el actual–, en Belgrano 575. La obra fue concluida el 10 de abril de 1896. Se trata de un magnífico edificio de estilo gótico, cuya fachada original consistía en un torreón central, con dos accesos laterales, a través de dos porches avanzados bajos y amplios. Esa fachada fue demolida en 1949 por el ensanche de la avenida Belgrano. A esta época corresponde la actual fachada cuya construcción se terminó en 1962.

En 1838, se inauguró la St. Andrew’s Scots School de Buenos Aires, la misma que continúa hasta hoy en sus instalaciones de Olivos y San Isidro, y que no sólo ha conservado el nivel primario y secundario, sino que también ha dado vida a la Universidad que lleva el mismo nombre.

La expansión de la Iglesia Presbiteriana San Andrés

A partir de 1855, a medida que la comunidad escocesa crecía y se expandía, se fueron estableciendo otros lugares de culto en zonas rurales –los "Rancho-Kirk"–. Ya en 1851, el pastor James Smith, residente en Buenos Aires, atendía periódicamente a los escoceses que se habían establecido en Quilmes –más exactamente en lo que hoy es Florencio Varela-. Este pastor hizo construir la iglesia de St. John´s, en donde comenzó a oficiar el 18 de febrero de 1855. Dos años más tarde, le sucedió el Rev. Francis Gebbie, que había sido ordenado en Glasgow, quien permaneció en servicio pastoral hasta 1883. Le sucedió el Rev. Lachlan Mc Neill, quien permaneció allí durante 27 años. Desafectado de su uso para el culto, debido a la desaparición de la comunidad escocesa que vivía en las inmediaciones, el edificio del templo siguió en pie durante muchos años, en el paraje que se conoce como "La Capilla". Lamentablemente, no hace muchos años, un incendio lo deterioró de forma considerable.

Desde esa congregación, siguiendo los desplazamientos hacia el sur de los inmigrantes escoceses, que adquirían nuevas tierras, se alentó la construcción de otras capillas, gracias a las suscripciones pagadas por los escoceses, proporcionadas a la cantidad de ovejas que poseían: Adela (1857), Jeppener (1868) y, finalmente, Chascomús (1872), terminal del ferrocarril del Sur. Allí mismo se había abierto, en 1867, un cementerio para los presbiterianos –el segundo para no católicos en el interior del país–. Se calcula que hacia 1885 había unos dos mil escoceses en nuestro país.

En el siglo XX, se inauguraron nuevos templos: el Dr. Smith Memorial, en el barrio de Belgrano, Buenos Aires (1908); en Bahía Blanca (1911; se cerró en 1964); la iglesia de San Andrés en Temperley, y la capilla de los talleres de Remedios de Escalada (1913) –esta última se cerró en 1952 y se reabrió en un nuevo local en 2008–; la iglesia de San Andrés en Quilmes (1914); la iglesia de San Andrés de Olivos (1921). En 1989, se incorporó la Iglesia Presbiteriana de San Antonio de Padua. Y en 1997, por último, se fundó la Iglesia Presbiteriana "La Misión", en el barrio de Flores, en Buenos Aires.

La organización de la Iglesia Presbiteriana San Andrés

En 1886 la Iglesia Presbiteriana San Andrés recibió su personería jurídica y se aprobaron sus estatutos, cumpliendo con los requisitos de la legislación argentina. En el período que se abre a partir de ese reconocimiento hay dos temas que es conveniente recordar: 1) la extensión de la misión de la Iglesia; 2) su organización.

1) La progresiva adaptación al contexto cultural argentino, sobre todo a medida que los hijos de los inmigrantes iban naciendo en el nuevo suelo, planteó el problema relativo al idioma. En 1912 comienza la obra en castellano, gracias al servicio pastoral de José Felices, español de nacimiento, y que había sido ordenado pastor para Buenos Aires en Andalucía. El ministerio de Felices no se limitó a la congregación de Buenos Aires, sino también a la de Temperley –donde ya funcionaba una escuela dominical en castellano– y desde allí su ministerio se extendió a Barracas, Burzaco, Bernal, Talleres de Remedios de Escalada, Belgrano y otros puntos del área metropolitana. Del culto no participaban sólo los escoceses y sus descendientes, sino también argentinos e inmigrantes de diversas procedencias. Esta obra quedó trunca con la muerte de Felices (1941), y varias de las congregaciones por él fundadas pasaron a otras denominaciones.

Con la muerte de Felices, el pastor Douglas Bruce y el consistorio central de la Iglesia decidieron dar por terminado el ministerio en castellano. Esta decisión reflejaba una visión de fondo: la razón de ser de la Iglesia Presbiteriana en Argentina no era misionar, sino atender pastoralmente a la comunidad escocesa. Es cierto que en esa opción podía estar subyacente el temor de que el grupo escocés perdiera el control de la Iglesia.

Más tarde hubo algunos intentos de retomar la obra en castellano, especialmente en 1954 y en 1967. Pero éstos fueron fallidos, por no tener los ministros necesarios, o por no contar éstos con el debido apoyo. Mientras tanto, la comunidad de habla inglesa decrecía paulatinamente en número. El peso de la realidad, finalmente, se fue imponiendo, y el castellano fue progresivamente asumido en todas las congregaciones. En 1981, se eliminó la palabra "escocesa" del nombre de la Iglesia, pasando a llamarse Iglesia Presbiteriana San Andrés.

2) En lo que respecta a la organización, es necesario recordar que hasta 1958 el pastor oficialmente reconocido era el que residía en el templo de la avenida Belgrano, los demás pastores funcionaban como sus asistentes. A partir de 1958, se constituye un ministerio colegiado y, de manera alternativa, uno de los pastores ejercía las funciones de moderador. En 1987, se produce el desprendimiento de la Iglesia de Escocia y se constituye el Presbiterio San Andrés, afiliado a la Evangelical Presbyterian Church de los Estados Unidos. Esta relación permanece hasta 2005, en que el Presbiterio San Andrés se convierte en independiente.

Las estructuras de gobierno y administración de la Iglesia son: a) el consistorio a nivel de la congregación local, integrado por el pastor, que ejerce la moderación, y los presbíteros (ancianos); b) el presbiterio para varias congregaciones, compuesto de un pastor y dos ancianos por cada una de las congregaciones locales. Es la instancia que, a propuesta de las congregaciones, designa a los pastores; c) la asamblea general, que es la autoridad suprema de la Iglesia, de la que participan representantes de todas las congregaciones.

Las comunidades locales que integran el Presbiterio San Andrés, entre congregaciones y misiones, son:

Iglesia del Centro: Belgrano 579, • Buenos Aires.

Iglesia Dr. Smith Memorial (Belgrano): • Conesa 2216, Buenos Aires.

Iglesia de Olivos: Acasusso 1131, • Olivos.

Iglesia de Temperley: Gral. Paz 191, • Temperley.

Iglesia de Quilmes: Brown 831, • Quilmes.

Misión Remedios de Escalada: Villegas • 852, Remedios de Escalada.

Iglesia La Misión: Varela 1420, Buenos • Aires.

Iglesia Misión San Antonio de Padua: • Godoy Cruz 99, San Antonio de Padua.

El total de miembros de la Iglesia Presbiteriana San Andrés se calcula cercano al millar. Además del culto y la educación –sobre todo en el Colegio San Andrés–, la Iglesia posee un hogar de niños en Temperley.

Las Iglesia Presbiteriana San Andrés es miembro de la Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE), de la Comisión Ecuménica de Iglesias Cristianas en Argentina (CEICA) y de la Alianza de Iglesias Presbiterianas y Reformadas de América Latina (AIPRAL).

 

COMENTARIOS

Vida Pastoral


Ediciones anteriores