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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Viernes 24/01
Sábado 25/01
Domingo 26/01
Lunes 27/01
Martes 28/01
Miércoles 29/01
Viernes 24 de Enero de 2020

De la feria. Verde.
María, Reina de la Paz. Blanco.
San Francisco de Sales, obispo y Doctor de la Iglesia. Blanco.

La advocación de María, Reina de la Paz, se originó en la ciudad española de Toledo a fines del siglo XI. De allí, se extendió por toda España y, más tarde, pasó a América. San Juan Pablo II, al rezar la oración mariana del Ángelus un 1 de enero, dijo lo siguiente: “Que María, Reina de la Paz, nos ayude a todos a construir juntos este bien fundamental de la convivencia humana. Sólo de este modo se podrá avanzar por los caminos de la justicia y de la fraterna solidaridad”.


Luego de recibirse de abogado, Francisco de Sales decidió seguir el camino del sacerdocio. Comprendió la necesidad de predicar la Palabra de Dios a través de nuevos medios. Así difundió las ideas católicas, repartiendo de casa en casa un periódico que él mismo escribía y editaba. Sus obras más conocidas son El Tratado sobre el Amor de Dios y la Introducción a la vida devota. Murió el 28 de diciembre de 1622 en Lyon, y fue canonizado en 1655.

Antífona de entrada          Cf. Sal 65, 4

Toda la tierra se postra ante ti, Señor, y canta en tu honor, en honor de tu nombre.


Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas el cielo y la tierra, escucha las súplicas de tu pueblo y concede tu paz a nuestro tiempo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:            de María, Reina de la Paz

Padre santo, que por medio de tu Hijo único otorgas la verdadera paz a los hombres del mundo entero, concédenos; por la intercesión de la Virgen María, que todos gocemos de tranquilidad y permanezcamos unidos en el amor fraterno. Por nuestro Señor Jesucristo…


O bien:            de san Francisco de Sales

Señor y Dios nuestro, que para la salvación de los hombres quisiste que el obispo san Francisco de Sales se hiciera todo para todos, concédenos que, a ejemplo suyo, manifestemos siempre la mansedumbre de tu amor en el servicio a los hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo…

Lectura         1Sam 24, 3-21


Lectura del primer libro de Samuel.

Saúl reunió a tres mil hombres seleccionados entre todo Israel y partió en busca de David y sus hombres, hacia las Peñas de las Cabras salvajes. Al llegar a los corrales de ovejas que están junto al camino, donde había una cueva, Saúl entró a hacer sus necesidades. En el fondo de la cueva, estaban sentados David y sus hombres. Ellos le dijeron: “Este es el día en que el Señor te dice: ‘Yo pongo a tu enemigo en tus manos; tú lo tratarás como mejor te parezca’”. Entonces David se levantó y cortó sigilosamente el borde del manto de Saúl. Pero después le remordió la conciencia, por haber cortado el borde del manto de Saúl, y dijo a sus hombres: “¡Dios me libre de hacer semejante cosa a mi señor, el ungido del Señor! ¡No extenderé mi mano contra él, porque es el ungido del Señor!”. Con estas palabras, David retuvo a sus hombres y no dejó que se abalanzaran sobre Saúl. Así Saúl abandonó la cueva y siguió su camino. Después de esto, David se levantó, salió de la cueva y gritó detrás de Saúl: “¡Mi señor, el rey!”. Saúl miró hacia atrás, y David, inclinándose con el rostro en tierra, se postró y le dijo: “¿Por qué haces caso a los rumores de la gente, cuando dicen que David busca tu ruina? Hoy has visto con tus propios ojos que el Señor te puso en mis manos dentro de la cueva. Aquí se habló de matarte, pero yo tuve compasión de ti y dije: “No extenderé mi mano contra mi señor, porque es el ungido del Señor”. ¡Mira, padre mío, sí, mira en mi mano el borde de tu manto! Si yo corté el borde de tu manto y no te maté, tienes que comprender que no hay en mí ni perfidia ni rebeldía, y que no he pecado contra ti. ¡Eres tú el que me acechas para quitarme la vida! Que el Señor juzgue entre tú y yo, y que él me vengue de ti. Pero mi mano no se alzará contra ti. “La maldad engendra maldad”, dice el viejo refrán. Pero yo no alzaré mi mano contra ti. ¿Detrás de quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién estás persiguiendo? ¡A un perro muerto! ¡A una pulga! ¡Que el Señor sea el árbitro y juzgue entre tú y yo; que él examine y defienda mi causa, y me haga justicia, librándome de tu mano!”. Cuando David terminó de dirigir estas palabras a Saúl, este exclamó: “¿No es esa tu voz, hijo mío, David?”, y prorrumpió en sollozos. Luego dijo a David: “La justicia está de tu parte, no de la mía. Porque tú me has tratado bien y yo te he tratado mal. Hoy sí que has demostrado tu bondad para conmigo, porque el Señor me puso en tus manos y tú no me mataste. Cuando alguien encuentra a su enemigo, ¿lo deja seguir su camino tranquilamente? ¡Que el Señor te recompense por el bien que me has hecho hoy! Ahora sé muy bien que tú serás rey y que la realeza sobre Israel se mantendrá firme en tus manos”.

Palabra de Dios.


Comentario

David no aprovecha vilmente la ocasión de vengarse de su enemigo. Se comporta como un grande. Y su magnanimidad encontró eco en Saúl, quien se emocionó hasta lo más profundo de su ser. Todas estas acciones encaminan a David hacia el trono real, desde el cual gobernará a su pueblo.


Salmo Sal 56, 2-4. 6. 11


R. ¡Ten piedad de mí, Dios mío, ten piedad!


Ten piedad de mí, Dios mío, ten piedad, porque mi alma se refugia en ti; yo me refugio a la sombra de tus alas hasta que pase la desgracia. R.

Invocaré a Dios, el Altísimo, al Dios que lo hace todo por mí: Él me enviará la salvación desde el cielo y humillará a los que me atacan. ¡Que Dios envíe su amor y su fidelidad! R.

¡Levántate, Dios, por encima del cielo, y que tu gloria cubra toda la tierra! Porque tu misericordia se eleva hasta el cielo, y tu fidelidad hasta las nubes. R.


Aleluya          2Cor 5, 19

Aleluya. Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, confiándonos la palabra de la reconciliación. Aleluya.


Evangelio      Mc 3, 13-19


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él, y Jesús instituyó a doce, a los que les dio el nombre de Apóstoles, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con el poder de expulsar a los demonios. Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro; Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

Palabra del Señor.


Comentario

El evangelista narra esta escena con muchos verbos de movimiento: subir, ir y enviar. Hay un dinamismo que impregna toda la vida de los Apóstoles. Estos tendrán que estar siempre dispuestos a estar en movimiento para llevar el Reino de Dios con acciones y palabras. Así el mal será expulsado y la salvación llegará a todos los rincones.

Oración sobre las ofrendas         

Concédenos, Señor, participar dignamente de estos misterios, pues cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo, se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Sal 22, 5

Tú preparas ante mí una mesa, y mi copa rebosa.


Oración después de la comunión

Infunde en nosotros, Padre, tu espíritu de amor, para que, saciados con el único Pan de vida, permanezcamos unidos en la misma fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 25 de Enero de 2020

La conversión de san Pablo.
Fiesta. Blanco.

Pablo, el judío fariseo y perseguidor de un nuevo movimiento religioso, los Cristianos, se encuentra de manera misteriosa e íntima con Jesucristo. Él, un apasionado creyente en Dios, descubre el llamado para servirlo siendo seguidor del Maestro. Por esto mismo, algunos estudiosos consideran que, en lugar de hablar de conversión, podríamos llamar a este momento “vocación”.

Antífona de entrada           2Tim 1, 12; 4, 8

Sé en quién he puesto mi confianza, y estoy convencido de que el Señor, como justo juez, es capaz de conservar hasta aquel día el bien que me ha encomendado.


Oración colecta     

Dios nuestro, que instruiste a los pueblos mediante la predicación del apóstol san Pablo, concede a quienes hoy celebramos su conversión que, imitando sus ejemplos, nos acerquemos a ti y seamos en el mundo testigos de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Hech 22, 3-16


Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Pablo dijo al pueblo: “Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero me he criado en esta ciudad de Jerusalén y he sido iniciado a los pies de Gamaliel en la estricta observancia de la Ley de nuestros padres. Estaba lleno de celo por Dios, como ustedes lo están ahora. Perseguí a muerte a los que seguían este Camino, llevando encadenados a la prisión a hombres y mujeres; el sumo sacerdote y el Consejo de los ancianos son testigos de esto. Ellos mismos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y yo me dirigí allá con el propósito de traer encadenados a Jerusalén a los que encontrara en esa ciudad, para que fueran castigados. En el camino, y al acercarme a Damasco, hacia el mediodía, una intensa luz que venía del cielo brilló de pronto a mi alrededor. Caí en tierra y oí una voz que me decía: ‘Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?’. Le respondí: ‘¿Quién eres, Señor?’. Y la voz me dijo: ‘Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues’. Los que me acompañaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba. Yo le pregunté: ‘¿Qué debo hacer, Señor?’. El Señor me dijo: ‘Levántate y ve a Damasco, donde se te dirá lo que debes hacer’. Pero como yo no podía ver, a causa del resplandor de esa luz, los que me acompañaban me llevaron de la mano hasta Damasco. Un hombre llamado Ananías, fiel cumplidor de la Ley, que gozaba de gran prestigio entre los judíos del lugar, vino a verme, y acercándose a mí, me dijo: ‘Hermano Saulo, recobra la vista’. Y en ese mismo instante, pude verlo. Él siguió diciendo: ‘El Dios de nuestros padres te ha destinado para conocer su voluntad, para ver al Justo y escuchar su palabra, porque tú darás testimonio ante todos los hombres de lo que has visto y oído. Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y purifícate de tus pecados, invocando su nombre’”.

Palabra de Dios.


Comentario

“Yo soy Jesús, a quien tú persigues”. Jesús se identifica con cada uno de sus seguidores perseguidos por la fe. Él está presente, sosteniendo a los que profesan su nombre. Esta declaración causó tal impresión en Saulo que, al dejar de ser perseguidor, se convirtió en Apóstol, por lo cual también fue repudiado y perseguido.


O bien:           Hech 9, 1-22


Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

Saulo, que todavía respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los adeptos que encontrara, hombres o mujeres. Pero en el camino, cuando estaba cerca de Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su resplandor y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. Él preguntó: “¿Quién eres tú, Señor?”. “Yo soy Jesús, a quien tú persigues –le respondió la voz–. Ahora levántate, y entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer”. Los que lo acompañaban quedaron sin palabra, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo, y aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber. Vivía entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en una visión: “¡Ananías!”. Él respondió: “Aquí estoy, Señor”. El Señor le dijo: “Ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a un tal Saulo de Tarso. Él está orando, y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para devolverle la vista”. Ananías respondió: “Señor, oí decir a muchos que este hombre hizo un gran daño a tus santos en Jerusalén. Y ahora está aquí con plenos poderes de los jefes de los sacerdotes para llevar presos a todos los que invocan tu nombre”. El Señor le respondió: “Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por mí para llevar mi nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de Israel. Yo le haré ver cuánto tendrá que padecer por mi nombre”. Ananías fue a la casa, le impuso las manos y le dijo: “Saulo, hermano mío, el Señor Jesús –el mismo que se te apareció en el camino– me envió a ti para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo”. En ese momento, cayeron de sus ojos una especie de escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Después comió algo y recobró sus fuerzas. Saulo permaneció algunos días con los discípulos que vivían en Damasco, y luego comenzó a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios. Todos los que lo oían quedaban sorprendidos y decían: “¿No es este aquel mismo que perseguía en Jerusalén a los que invocan este nombre, y que vino aquí para llevarlos presos ante los jefes de los sacerdotes?”. Pero Saulo, cada vez con más vigor, confundía a los judíos que vivían en Damasco, demostrándoles que Jesús es realmente el Mesías.

Palabra de Dios.


Comentario

Todos hemos pasado por situaciones en las que reconocemos, después de cierto tiempo, la acción de Dios. Pablo, un fariseo, perseguidor de los cristianos, cuando más se estaba entregando al cumplimiento de su misión, fue sorprendido por Cristo resucitado y, desde aquel momento anunció el evangelio a los judíos y a los gentiles. Él mismo, en su Carta a los Gálatas (Cf. 1, 11-24), nos relata este suceso. Más allá de las notas que agrega Lucas en su libro (Hechos de los Apóstoles), lo que resalta aquí es la conciencia de haber sido alcanzado por Cristo, tomado por su Gracia y enviado a dar testimonio ante el mundo.


Salmo Sal 116, 1-2


R. Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio.


Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos. R.

Es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. R.


Aleluya          Cf. Jn 15, 16

Aleluya. “Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero”, dice el Señor. Aleluya.


Evangelio      Mc 16, 15-18


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús resucitado se apareció a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice se salvará. El que no crea se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán”.

Palabra del Señor.


Comentario

Todo apóstol, ayer y hoy, es llamado para una obra de anuncio y transformación de la realidad. Este anuncio conlleva peligros y conflictos –venenos y serpientes–, que el apóstol enfrenta no con sus propias fuerzas, sino con el Espíritu Santo, que lo anima.

Oración sobre las ofrendas       

Al celebrar estos divinos misterios te pedimos, Señor, que el Espíritu infunda en nosotros aquella luz de la fe que iluminó al apóstol san Pablo y lo impulsó a la propagación de tu gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Gál 2, 20

Vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.


Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, te pedimos que estos sacramentos recibidos acrecienten en nosotros el ardor de ese amor que encendió al apóstol san Pablo y lo impulsó a tomar sobre sí el cuidado de todas las Iglesias. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Bendición solemne 


Dios todopoderoso, que los estableció sobre el fundamento apostólico los bendiga por la intercesión del apóstol san Pablo. R. Amén.


Él, que quiso instruirlos con la doctrina y los ejemplos de los apóstoles, los ayude a ser ante todos los hombres testigos de la verdad. R. Amén.


Que la intercesión de los santos apóstoles, que los instruyeron en la sólida doctrina de la fe, les permita a todos ustedes, alcanzar la herencia eterna. R. Amén.


Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo @ y del Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. R. Amén.


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Domingo 26 de Enero de 2020

Domingo III durante el año.
Domingo de la Palabra de Dios.
Verde.

El papa Francisco instituyó el “Domingo de la Palabra de Dios” a través de la carta apostólica en forma de motu proprio, titulada Aperuit illis. En esta, estableció que el III domingo del Tiempo ordinario esté dedicado a la celebración, reflexión y divulgación de la Sagrada Escritura. La Oficina de Prensa del Vaticano ha dado a conocer el nuevo documento en la mañana del lunes 30 de septiembre de 2019.


Francisco propuso  que se instaurara un domingo “completamente dedicado” a la Palabra de Dios, “para comprender la riqueza inagotable que proviene de ese diálogo constante de Dios con su pueblo”. Expuso esto en las primeras líneas de la carta, que está compuesta por 15 puntos.

Antífona de entrada          Sal 95, 1. 6

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra. En su presencia hay esplendor y majestad, en su santuario, poder y hermosura.


Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, ordena nuestra vida según tu voluntad para que, en el nombre de tu Hijo amado, podamos dar con abundancia frutos de buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Is 8, 23b—9, 3


Lectura del libro de Isaías.

En un primer tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí, pero en el futuro llenará de gloria la ruta del mar, el otro lado del Jordán, el distrito de los paganos. El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín. Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián.

Palabra de Dios.


Comentario

La profecía se dirige, específicamente, a los habitantes de territorios paganos, allí donde aún no había llegado el anuncio del Dios de Israel. Quienes no han escuchado hablar de Dios, se regocijarán al escuchar su nombre. Será el fin de la opresión y la esclavitud que causan las idolatrías y los falsos dioses. Es hora de llegar a esos territorios.


Salmo Sal 26, 1. 4. 13-14


R. El Señor es mi luz y mi salvación.


El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? R.

Una sola cosa he pedido al Señor, y esto es lo que quiero: vivir en la Casa del Señor todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo. R.

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera en el Señor y sé fuerte; ten valor y espera en el Señor. R.


2ª Lectura     1Cor 1, 10-14. 16-17


Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: En el Nombre de nuestro Señor Jesucristo, yo los exhorto a que se pongan de acuerdo: que no haya divisiones entre uste­des y vivan en perfecta armonía, teniendo la misma manera de pensar y de sentir. Porque los de la familia de Cloe me han contado que hay discordias entre ustedes. Me refiero a que cada uno afirma: “Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Cefas, yo de Cristo”. ¿Acaso Cristo está dividido? ¿O es que Pablo fue crucifica­do por ustedes? ¿O será que ustedes fueron bautizados en el nombre de Pablo? Felizmente yo no he bautizado a ninguno de ustedes, excepto a Crispo y a Gayo. Sí, también he bautizado a la familia de Estéfanas, pero no recuerdo haber bautizado a nadie más. Porque Cristo no me envió a bautizar, sino a anunciar la Buena Noticia, y esto sin recurrir a la elocuencia humana, para que la cruz de Cristo no pierda su eficacia.

Palabra de Dios.


Comentario

En la comunidad, había rivalidad y división porque los grupos trataban de manera diferente a los evangelizadores que habían misionado en el lugar. Este es un pecado en que podemos caer con frecuencia cuando endiosamos a una persona y nos olvidamos de que todos estamos bautizados en el nombre de Jesucristo.


Aleluya          Cf. Mt 4, 23

Aleluya. Jesús proclamaba la Buena Noticia del Reino y sanaba todas las dolencias de la gente. Aleluya.


Evangelio      Mt 4, 12-23


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Cuando Jesús se enteró de que Juan Bautista había sido arres­tado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: “¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz”. A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: “Con­viértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”. Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: “Síganme, y yo los haré pescadores de hombres”. Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron. Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó. Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo si­guieron. Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando todas las enfermedades y dolencias de la gente.

Palabra del Señor.


Comentario

Jesús comenzó su actividad itinerante en la periferia del país, allí donde convivían compatriotas y paganos. El evangelista ve en esta estrategia de Jesús el cumplimiento de la promesa: Dios va a salir de las estructuras donde los hombres quieren encerrarlo y va a recorrer la tierra de aquellos que esperan una buena noticia en sus vidas. Y así empieza a ser realidad el Reino de los Cielos en medio de nosotros.

Oración sobre las ofrendas       

Recibe con bondad nuestros dones, Señor; y al santificarlos, haz que se conviertan en causa de salvación para nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Sal 33, 6

Miren hacia el Señor, y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán.


Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, concédenos, a los que somos vivificados por tu gracia, alegrarnos siempre con el don recibido. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Bendición solemne 


El Señor todopoderoso los bendiga con su misericordia e infunda en sus corazones la sabiduría eterna. R. Amén.


Él aumente en ustedes la fe y les dé la perseverancia en el bien obrar. R. Amén.


Él dirija hacia sí los pasos de ustedes y les muestre el camino de la paz y del amor. R. Amén.


Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. R. Amén.

Lunes 27 de Enero de 2020

De la feria. Verde.
Santa Ángela de Merici, virgen. Blanco.

Ángela provenía de una familia campesina, y fue terciaria franciscana. Como laica, quiso dedicarse a la educación de las jóvenes huérfanas y pobres. Así fundó en el año 1535 la Compañía de Santa Úrsula, formada por mujeres seglares que vivían en sus casas y se dedicaban a su trabajo. En el año 1565, la compañía tomó la forma de congregación religiosa, presente hoy en muchos países del mundo, en colegios y obras asistenciales. La santa dejó testimonio de su vida interior en su escrito Testamento Espiritual.

Antífona de entrada          Sal 95, 1. 6

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra. En su presencia hay esplendor y majestad, en su santuario, poder y hermosura.


Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, ordena nuestra vida según tu voluntad para que, en el nombre de tu Hijo amado, podamos dar con abundancia frutos de buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:            de santa Ángela

Señor Dios nuestro, te pedimos que santa Ángela de Merici, virgen, no deje de encomendarnos a tu misericordia, para que, siguiendo sus ejemplos de caridad y prudencia, podamos conservar tus enseñanzas y proclamarlas con nuestra vida. Por nuestro Señor Jesucristo…

Lectura         2Sam 5, 1-7. 10


Lectura del segundo libro de Samuel.

Todas las tribus de Israel se presentaron a David en Hebrón y le dijeron: “¡Nosotros somos de tu misma sangre! Hace ya mucho tiempo, cuando aún teníamos como rey a Saúl, eras tú el que conducía a Israel. Y el Señor te ha dicho: ‘Tú apacentarás a mi pueblo Israel y tú serás el jefe de Israel’”. Todos los ancianos de Israel se presentaron ante el rey en Hebrón. El rey estableció con ellos un pacto en Hebrón, delante del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel. David tenía treinta años cuando comenzó a reinar y reinó cuarenta años. En Hebrón reinó siete años y seis meses sobre Judá, y en Jerusalén, treinta y tres años sobre todo Israel y Judá. El rey avanzó con sus hombres sobre Jerusalén, contra los Jebuseos que habitaban en el país. Pero estos dijeron a David: “Tú no entrarás aquí. Los ciegos y los inválidos bastarán para impedírtelo”. Con esto querían decir: “David nunca podrá entrar aquí”. Sin embargo, David conquistó la fortaleza de Sión, la Ciudad de David. Así David se iba engrandeciendo cada vez más, y el Señor, el Dios de los ejércitos, estaba con él.

Palabra de Dios.


Comentario

David es un rey reconocido por todas las tribus. El paso siguiente a su entronización, fue erigir una capital. El lugar elegido fue Jerusalén, conquistada en el año 1000 a.C. Así, esta antigua ciudad comenzó a ser el corazón de la vida de la nación. Su lugar central es la colina Sión, y una posible etimología del nombre es Ieru-shalaim, “Ciudad de paz”.


Salmo Sal 88, 20-22. 25-26


R. Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán.


Tú hablaste una vez en una visión y dijiste a tus amigos: “Impuse la corona a un valiente, exalté a un guerrero del pueblo”. R.

Encontré a David, mi servidor, y lo ungí con el óleo sagrado, para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga poderoso. R.

Mi fidelidad y mi amor lo acompañarán, su poder crecerá a causa de mi Nombre: extenderé su mano sobre el mar y su derecha sobre los ríos. R.


Aleluya          Cf. 2Tim 1, 10

Aleluya. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte e hizo brillar la vida, mediante la Buena Noticia. Aleluya.


Evangelio      Mc 3, 22-30


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Los escribas que habían venido de Jerusalén decían acerca de Jesús: “Está poseído por Belzebul y expulsa a los demonios por el poder del Príncipe de los demonios”. Jesús los llamó y por medio de comparaciones les explicó: “¿Cómo Satanás va a expulsar a Satanás? Un reino donde hay luchas internas no puede subsistir. Y una familia dividida tampoco puede subsistir. Por lo tanto, si Satanás se dividió, levantándose contra sí mismo, ya no puede subsistir, sino que ha llegado a su fin. Pero nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa. Les aseguro que todo será perdonado a los hombres: todos los pecados y cualquier blasfemia que profieran. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás: es culpable de pecado para siempre”. Jesús dijo esto porque ellos decían: “Está poseído por un espíritu impuro”.

Palabra del Señor.


Comentario

“Si el Dios proclamado y venerado no libera sino que oprime, ese Dios no es el Dios de la Biblia. A Dios se lo honra allí donde se libera a los hombres de cualquier pecado. El pecado contra el Espíritu consiste, precisamente, en confundir el acto liberador de Dios con el acto esclavizante de Satanás” (José Luis Caravias, Idolatría y Biblia, Ed. Guadalupe).

Oración sobre las ofrendas       

Recibe con bondad nuestros dones, Señor; y al santificarlos, haz que se conviertan en causa de salvación para nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Sal 33, 6

Miren hacia el Señor, y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán.


Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, concédenos, a los que somos vivificados por tu gracia, alegrarnos siempre con el don recibido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 28 de Enero de 2020

Santo Tomás de Aquino, presbítero y Doctor de la Iglesia.
Memoria. Blanco.

Tomás estudió con los benedictinos y, más tarde, en la Universidad de Nápoles. Decidido a ser sacerdote, tuvo la oposición de su familia, pero, a pesar de esto, ingresó en la orden de los Dominicos. Comenzó a enseñar en la Sorbona, y fue resistido y cuestionado por su pensamiento. Finalmente, obtuvo la cátedra de Teología y se dedicó a enseñar y escribir. Entre sus obras, se encuentran la Suma Teológica y la Suma contra los gentiles, además de comentarios a los Evangelios y varios sermones. Su interés fue encontrar la síntesis entre la fe y la razón, entre la filosofía y la teología. Murió en el año 1274.


Antífona de entrada          Cf. Ecli 15, 5

El Señor lo colmó del espíritu de sabiduría y de inteligencia, y lo revistió de su gloria, para que anunciara su palabra en medio de la Iglesia.


Oración colecta     

Dios nuestro, que hiciste de santo Tomás de Aquino un modelo de santidad y de doctrina, concédenos la gracia de comprender sus enseñanzas e imitar sus ejemplos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         2Sam 6, 11-15. 17-19


Lectura del segundo libro de Samuel.

El Arca del Señor permaneció tres meses en la casa de Obededóm de Gat. Cuando informaron a David: “El Señor ha bendecido a la familia de Obededóm y todos sus bienes a causa del Arca de Dios”, David partió e hizo subir el Arca de Dios desde la casa de Obededóm a la ciudad de David, con gran alegría. Los que transportaban el Arca del Señor avanzaron seis pasos, y él sacrificó un buey y un ternero cebado. David, que sólo llevaba ceñido un corto manto de lino, iba danzando con todas sus fuerzas delante del Señor. Así, David y toda la casa de Israel subieron el Arca del Señor en medio de aclamaciones y al sonido de trompetas. Luego introdujeron el Arca del Señor y la instalaron en su sitio, en medio de la carpa que David había levantado para ella, y David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión delante del Señor. Cuando David terminó de ofrecer el holocausto y los sacrificios de comunión, bendijo al pueblo en nombre del Señor de los ejércitos. Después repartió a todo el pueblo, a toda la multitud de Israel, hombres y mujeres, una hogaza de pan, un pastel de dátiles y uno de pasas de uva por persona. Luego todo el pueblo se fue, cada uno a su casa.

Palabra de Dios.


Comentario

El Arca de la Alianza simboliza la presencia de Dios en medio de su pueblo. Por eso, su traslado se realiza con fiestas, música, baile y alegría. David no tiene en cuenta formalismos ni protocolos. Su dicha es tal en ese momento que baila y celebra libremente. Es el festejo del hombre de fe, que reconoce que todo en su vida es un regalo de Dios.


Salmo Sal 23, 7-10


R. El Señor es el Rey de la gloria.

¡Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria! R.

¿Y quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor, el fuerte, el poderoso, el Señor poderoso en los combates. R.

¡Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria! R.

¿Y quién es ese Rey de la gloria? El Rey de la gloria es el Señor de los ejércitos. R.


Aleluya          Cf. Mt 11, 25

Aleluya. Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya.


Evangelio      Mc 3, 31-35


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Llegaron la madre y los hermanos de Jesús y, quedándose afuera, lo mandaron llamar. La multitud estaba sentada alrededor de él, y le dijeron: “Tu madre y tus hermanos te buscan ahí afuera”. Él les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?”. Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: “Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

Palabra del Señor.


Comentario

El Reino de Dios inaugura nuevos lazos. Los biológicos ya no tienen primacía, sino que la fe común la tiene. Este es el vínculo que une a cada uno con Jesús y que nos une entre nosotros. Así es como podemos llamarnos “hermano” y “hermana” y podemos sentarnos en rueda alrededor de Jesús y disfrutar, porque él nos ha hecho parte de su familia.

Oración sobre las ofrendas       

Dios todopoderoso, recibe con agrado este sacrificio que te ofrecemos en la fiesta de santo Tomás de Aquino; que sus enseñanzas nos impulsen a alabarte con todo nuestro ser. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Lc 12, 42

Este es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su casa para distribuir la ración de trigo en el momento oportuno.


Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que a tus hijos alimentados con Cristo, Pan de vida, también los instruyas por Cristo, verdadero Maestro, para que, en la fiesta de santo Tomás de Aquino, reciban tu verdad y la realicen en el amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 29 de Enero de 2020

De la feria. Verde.

Antífona de entrada           Sal 95, 1. 6

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra. En su presencia hay esplendor y majestad, en su santuario, poder y hermosura.


Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, ordena nuestra vida según tu voluntad para que, en el nombre de tu Hijo amado, podamos dar con abundancia frutos de buenas obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         2Sam 7, 4-17


Lectura del segundo libro de Samuel.

La palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: “Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite? Desde el día en que hice subir de Egipto a los israelitas hasta el día de hoy, nunca habité en una casa, sino que iba de un lado a otro, en una carpa que me servía de morada. Y mientras caminaba entre los israelitas, ¿acaso le dije a uno solo de los jefes de Israel, a los que mandé apacentar a mi Pueblo: ‘¿Por qué no me han edificado una casa de cedro?’. Y ahora, esto es lo que le dirás a mi servidor David: Así habla el Señor de los ejércitos: Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra. Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa. Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. Él edificará una casa para mi Nombre, y yo afianzaré para siempre su trono real. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Si comete una falta, lo corregiré con varas y golpes, como lo hacen los hombres. Pero mi fidelidad no se retirará de él, como se la retiré a Saúl, al que aparté de tu presencia. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre”. Natán comunicó a David toda esta visión y todas estas palabras.

Palabra de Dios.


Comentario

“La promesa de Dios señala primeramente a Salomón, hijo y sucesor de David, pero también a los que vendrán después. Jesús, uno de sus descendientes, siglos más tarde realizará plenamente lo anunciado por Natán. Jesús también será rey, aunque no a la manera de los gobernantes de este mundo. Realizará lo que se esbozó en la persona de David, porque será el pastor que reúne a las ovejas dispersas” (Comentario de la Biblia Latinoamericana, 3ra. ed.).


Salmo Sal 88, 4-5. 27-30


R. Le aseguraré mi amor eternamente.


Yo sellé una Alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: “Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones”. R.

Él me dirá: “Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora”. Yo lo constituiré mi primogénito, el más alto de los reyes de la tierra. R.

Le aseguraré mi amor eternamente, y mi Alianza será estable para él; le daré una descendencia eterna y un trono duradero como el cielo. R.


Aleluya         

Aleluya. La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; el que lo encuentra permanece para siempre. Aleluya.


Evangelio      Mc 4, 1-20


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús comenzó a enseñar a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca dentro del mar, y sentarse en ella. Mientras tanto, la multitud estaba en la orilla. Él les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas, y esto era lo que les enseñaba: “¡Escuchen! El sembrador salió a sembrar. Mientras sembraba, parte de la semilla cayó al borde del camino, y vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno rocoso, donde no había mucha tierra, y brotó en seguida porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemó y, por falta de raíz, se secó. Otra cayó entre las espinas; estas crecieron, la sofocaron, y no dio fruto. Otros granos cayeron en buena tierra y dieron fruto: fueron creciendo y desarrollándose, y rindieron ya el treinta, ya el sesenta, ya el ciento por uno”. Y decía: “¡El que tenga oídos para oír, que oiga!”. Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor de él junto con los Doce le preguntaban por el sentido de las parábolas. Y Jesús les decía: “A ustedes se les ha confiado el misterio del Reino de Dios; en cambio, para los de afuera, todo es parábola, a fin de que miren y no vean, oigan y no entiendan, no sea que se conviertan y alcancen el perdón”. Jesús les dijo: “¿No entienden esta parábola? ¿Cómo comprenderán entonces todas las demás? El sembrador siembra la Palabra. Los que están al borde del camino son aquellos en quienes se siembra la Palabra; pero, apenas la escuchan, viene Satanás y se lleva la semilla sembrada en ellos. Igualmente, los que reciben la semilla en terreno rocoso son los que, al escuchar la Palabra, la acogen en seguida con alegría; pero no tienen raíces, sino que son inconstantes y, en cuanto sobreviene la tribulación o la persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumben. Hay otros que reciben la semilla entre espinas: son los que han escuchado la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y los demás deseos penetran en ellos y ahogan la Palabra, y esta resulta infructuosa. Y los que reciben la semilla en tierra buena son los que escuchan la Palabra, la aceptan y dan fruto al treinta, al sesenta y al ciento por uno”.

Palabra del Señor.


Comentario

Nosotros recibimos la Palabra cada día. Y ciertamente también nos rodean las piedras y las espinas. Pidámosle al Espíritu Santo que no decaiga nuestro fervor, y que haga de nuestro corazón una tierra siempre fértil.

Oración sobre las ofrendas         

Recibe con bondad nuestros dones, Señor; y al santificarlos, haz que se conv-iertan en causa de salvación para nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Sal 33, 6

Miren hacia el Señor, y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán.


Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, concédenos, a los que somos vivificados por tu gracia, alegrarnos siempre con el don recibido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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