Facebook Twitter Instagram YouTube  Argentina   Argentina 
Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Viernes 15/11
Sábado 16/11
Domingo 17/11
Lunes 18/11
Martes 19/11
Miércoles 20/11
Viernes 15 de Noviembre de 2019

De la feria. Verde.
San Alberto Magno, obispo y doctor de la Iglesia. Blanco.

En el Paraguay:
San Roque González Santa Cruz y compañeros mártires.
Fiesta. Rojo.

Alberto fue un sacerdote dominico que se dedicó a la enseñanza de la teología en diversas universidades de Europa. Tuvo como discípulo a santo Tomás de Aquino, con quien mantuvo amistad y colaboró durante toda la vida. Alberto supo apreciar la ciencia y la filosofía, y se dedicó a las ciencias naturales, por lo que dejó obras escritas sobre botánica, zoología y biología. Murió en el año 1280. Es el patrono de los estudiantes de ciencias naturales.


Agenda:

- Día del aire puro.


Antífona de entrada Cf. Sal 87, 3

Que mi plegaria llegue a tu presencia, Señor; inclina tu oído a mi clamor.


Oración colecta

Dios todopoderoso y rico en misericordia, aleja de nosotros todos los males, para que, sin impedimentos en el alma y en el cuerpo, cumplamos tu voluntad con libertad de espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien: de san Alberto Magno

Dios nuestro, que hiciste grande al obispo san Alberto por conciliar el saber humano con la fe divina; concédenos que, siguiendo sus enseñanzas, por el progreso de las ciencias lleguemos a conocerte y amarte más profundamente. Por nuestro Señor Jesucristo…


Lectura Sab 13, 1-9


Lectura del libro de la Sabiduría.

Vanos por naturaleza son todos los hombres que han ignorado a Dios, los que, a partir de las cosas visibles, no fueron capaces de conocer a “Aquel que es”, y al considerar sus obras, no reconocieron al Artífice. En cambio, tomaron por dioses rectores del universo al fuego, al viento, al aire sutil, a la bóveda estrellada, al agua impetuosa o a los astros luminosos del cielo. Ahora bien, si fascinados por la hermosura de estas cosas, ellos las consideraron como dioses, piensen cuánto más excelente es el Señor de todas ellas, ya que el mismo Autor de la belleza es el que las creó. Y si quedaron impresionados por su poder y energía, comprendan, a partir de ellas, cuánto más poderoso es el que las formó. Porque, a partir de la grandeza y hermosura de las cosas, se llega, por analogía, a contemplar a su Autor. Sin embargo, estos hombres no merecen una grave reprensión, porque tal vez se extravían buscando a Dios y queriendo encontrarlo; como viven ocupándose de sus obras, las investigan y se dejan seducir por lo que ven: ¡tan bello es el espectáculo del mundo! Pero ni aun así son excusables: si han sido capaces de adquirir tanta ciencia para escrutar el curso del mundo entero, ¿cómo no encontraron más rápidamente al Señor de todo?

Palabra de Dios.


Comentario

El autor “discute” con los filósofos de su tiempo, que otorgan a sus divinidades lo que él considera que debe otorgarse al Dios verdadero. Y nos ayuda a ver que la inteligencia del hombre es siempre limitada, puesto que, aun creciendo en la comprensión de los misterios de la naturaleza y el cosmos y de toda ciencia humana, es posible que no llegue a encontrarse con Dios, origen y causa de todo lo existente.


Salmo Sal 18, 2-5b


R. ¡El cielo proclama la gloria de Dios!

El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos; un día transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia. R.

Sin hablar, sin pronunciar palabras, sin que se escuche su voz, resuena su eco por toda la tierra y su lenguaje, hasta los confines del mundo. R.


Aleluya Lc 21, 28

Aleluya. Tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación. Aleluya.


Evangelio Lc 17, 26-37


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a sus discípulos: “En los días del Hijo del hombre sucederá como en tiempos de Noé. La gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio, que los hizo morir a todos. Sucederá como en tiempos de Lot: se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se construía. Pero el día en que Lot salió de Sodoma, cayó del cielo una lluvia de fuego y de azufre que los hizo morir a todos. Lo mismo sucederá el Día en que se manifieste el Hijo del hombre. En ese Día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa no baje a buscarlas. Igualmente, el que esté en el campo no vuelva atrás. Acuérdense de la mujer de Lot. El que trate de sal­var su vida la perderá; y el que la pierda la conservará. Les aseguro que en esa noche, de dos hombres que estén comiendo juntos, uno será llevado y el otro dejado; de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada”. Entonces le preguntaron: “¿Dónde sucederá esto, Señor?”. Jesús les respondió: “Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres”.

Palabra del Señor.


Comentario

Las imágenes utilizadas por Jesús son “apocalípticas”, es decir, corresponden a un género literario de un estilo propio de aquel tiempo y que muchos utilizaban para hablar de la intervención de Dios sobre el mundo para establecer la justicia y la verdad definitivas. Lo cierto es que, más allá de este modo de expresar algo, Jesús nos habla de la necesidad de estar siempre alerta para recibir la manifestación final.

Oración sobre las ofrendas

Mira con bondad este sacrificio, Señor, y concédenos alcanzar los frutos de la pasión de tu Hijo, que ahora celebramos sacramentalmente. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.


Antífona de comunión Cf. Sal 22, 1-2

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas y me conduce a las aguas tranquilas.


Oración después de la comunión

Te damos gracias, Padre, por la eucaristía que nos ha alimentado; imploramos tu misericordia para que, por el Espíritu Santo, quienes recibimos la fuerza de lo alto perseveremos fielmente. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Sábado 16 de Noviembre de 2019
De la feria. Verde.
Santa Gertrudis, religiosa.
Blanco. Santa María en sábado. Blanco.
Gertrudis, desde pequeña vivió en la abadía benedictina de Helfta (Alema-nia). Fue una gran mística, y se dedicó con devoción al estudio de las Sagra-das Escrituras y de los tratados de los Padres de la Iglesia. Escribió varias obras de espiritualidad, entre ellas, el Legado de la divina piedad y el Libro de la gracia especial. Murió en 1302.

Antífona de entrada          Cf. Sal 87, 3

Que mi plegaria llegue a tu presencia, Señor; inclina tu oído a mi clamor.


Oración colecta     

Dios todopoderoso y rico en misericordia, aleja de nosotros todos los males, para que, sin impedimentos en el alma y en el cuerpo, cumplamos tu voluntad con libertad de espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:           de santa Gertrudis

Dios nuestro, que habitaste con agrado en el corazón de santa Gertrudis, virgen, disipa, por sus ruegos, las tinieblas de nuestro corazón, para que podamos experimentar con alegría tu presencia y tu acción en nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo…


O bien:           de santa María en sábado

Te suplicamos, Dios nuestro, que nos ayude la gloriosa intercesión de la santísima virgen María, y librándonos de todo peligro, nos concedas vivir en tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura         Sab 18, 14-16; 19, 6-9


Lectura del libro de la Sabiduría.

Cuando un silencio apacible envolvía todas las cosas, y la noche había llegado a la mitad de su rápida carrera, tu Palabra omnipotente se lanzó desde el cielo, desde el trono real, como un guerrero implacable, en medio del país condenado al exterminio. Empuñando como una espada afilada tu decreto irrevocable, se detuvo y sembró la muerte por todas partes: a la vez que tocaba el cielo, avanzaba sobre la tierra. Porque la creación entera, obedeciendo a tus órdenes, adquiría nuevas formas en su propia naturaleza, para que tus hijos fueran preservados incólumes. Se vio a la nube cubrir el campamento con su sombra y emerger la tierra seca de lo que antes era agua; apareció en el Mar Rojo un camino despejado y una verde llanura, entre las olas impetuosas: por allí pasó todo un pueblo, protegido por tu mano, contemplando prodigios admirables. Eran como caballos en un pastizal y retozaban como corderos, alabándote a ti, Señor, su liberador.

Palabra de Dios.


Comentario

Con lenguaje poético, el sabio reflexiona sobre la obra de Dios en la historia. Su palabra poderosa realiza prodigios en la tierra y dispone el bien para su pueblo.


Salmo Sal 104, 2-3. 36-37. 42-43


R. ¡Recuerden las maravillas que hizo el Señor!

¡Canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas! ¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor! R.

Hirió de muerte a los primogénitos de aquel país, a las primicias de todo ser viviente; sacó a su pueblo cargado de oro y plata, y nadie desfalleció entre sus tribus. R.

Él se acordó de la palabra sagrada, que había dado a Abraham, su servidor, e hizo salir a su pueblo con alegría, a sus elegidos, entre cantos de triunfo. R.


Aleluya          Cf. 2Tes 2, 14

Aleluya. Dios nos llamó, por medio del Evangelio, para que poseamos la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Aleluya.


Evangelio      Lc 18, 1-8


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús enseñó con una parábola que era necesario orar siem­pre sin desanimarse: “En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le im­portaban los hombres; y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: ‘Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario’. Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: ‘Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continua­mente a fastidiarme’”. Y el Señor dijo: “Oigan lo que dijo este juez injusto. Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar? Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?”.

Palabra del Señor.


Comentario

Jesús, observando la realidad, toma el material para construir las parábolas. Él puede ver cómo actúan las personas sin defensa y privadas de sus derechos, como esta viuda que no cae en la resignación o la pasividad, y está convencida de lo que desea obtener. Jesús nos pone este modelo para que no nos cansemos de orar y trabajar por la justicia.

Oración sobre las ofrendas       

Mira con bondad este sacrificio, Señor, y concédenos alcanzar los frutos de la pasión de tu Hijo, que ahora celebramos sacramentalmente. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.


Antífona de comunión        Cf. Sal 22, 1-2

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas y me conduce a las aguas tranquilas.


Oración después de la comunión

Te damos gracias, Padre, por la eucaristía que nos ha alimentado; imploramos tu misericordia para que, por el Espíritu Santo, quienes recibimos la fuerza de lo alto perseveremos fielmente. Por Jesucristo, nuestro Señor.

123
Domingo 17 de Noviembre de 2019

Domingo XXXIII durante el año.
Verde.

III Jornada Mundial de los Pobres.

Antífona de entrada          Cf. Jer 29, 11. 12. 14

Dice el Señor: “Yo tengo designios de paz y no de aflicción. Invóquenme y los escucharé y pondré fin a su cautiverio”.


Oración colecta     

Señor y Dios nuestro, concédenos vivir siempre con alegría bajo tu mirada, ya que la felicidad plena y duradera consiste en servirte a ti, fuente y origen de todo bien. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Mal 3, 19-20a


Lectura de la profecía de Malaquías.

Llega el Día, abrasador como un horno. Todos los arrogantes y los que hacen el mal serán como paja; el Día que llega los consumirá, dice el Señor de los ejércitos, hasta no dejarles raíz ni rama. Pero para ustedes, los que temen mi Nombre, brillará el sol de justicia que trae la salud en sus rayos.

Palabra de Dios.


Comentario

El “día de Yahvé” será un día de juicio. Para quien persevere en Dios, será un día de luz y regocijo, un día de encuentro y comunión. Junto a Dios, el mal ya no tendrá lugar.


Salmo Sal 97, 5-9


R. El Señor viene a gobernar los pueblos.

Canten al Señor con el arpa y al son de instrumentos musicales; con clarines y sonidos de trompeta aclamen al Señor, que es Rey. R.

Resuene el mar y todo lo que hay en él, el mundo y todos sus habitantes; aplaudan las corrientes del océano, griten de gozo las montañas al unísono. R.

Griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra; él gobernará el mundo con justicia, y los pueblos con rectitud. R.


2ª Lectura    2Tes 3, 6-12


Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica.

Hermanos: Les ordenamos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que se aparten de todo hermano que lleve una vida ociosa, contra­riamente a la enseñanza que recibieron de nosotros. Porque ustedes ya saben cómo deben seguir nuestro ejemplo. Cuando estábamos entre ustedes, no vivíamos como holgazanes, y na­die nos regalaba el pan que comíamos. Al contrario, trabajábamos duramente, día y noche, hasta cansarnos, con tal de no ser una carga para ninguno de ustedes. Aunque teníamos el derecho de proceder de otra manera, queríamos darles un ejemplo para imitar. En aquella ocasión les impusimos esta regla: el que no quiera trabajar, que no coma. Ahora, sin embargo, nos enteramos de que algunos de ustedes viven ociosamente, no haciendo nada y entrometiéndose en todo. A estos les mandamos y les exhortamos en el Señor Jesucristo que trabajen en paz para ganarse su pan.

Palabra de Dios.


Comentario

Muchos miembros de las primeras comunidades cristianas pensaban que el regreso de Jesucristo era inminente. Y ponían este argumento como excusa para no trabajar, seguramente con expresiones tales como: “Si ya viene el Reino definitivo, ¿para qué ocuparse en las cosas de este mundo?”. La carta condena esta actitud y nos manda a hacer una vigilancia activa. Mientras aguardamos el día del Señor, nos ocupamos de nuestra tarea para el bien de toda la comunidad.


Aleluya          Lc 21, 28

Aleluya. Tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación. Aleluya.


Evangelio      Lc 21, 5-19


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Como algunos, hablando del Templo, decían que estaba ador­nado con hermosas piedras y ofrendas votivas, Jesús dijo: “De todo lo que ustedes contemplan, un día no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido”. Ellos le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo tendrá lugar esto, y cuál será la señal de que va a suceder?”. Jesús respondió: “Tengan cuidado, no se dejen engañar, por­que muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: ‘Soy yo’, y también: ‘El tiempo está cerca’. No los sigan. Cuando oigan hablar de guerras y revoluciones no se alarmen; es necesario que esto ocurra antes, pero no llegará tan pronto el fin”. Después les dijo: “Se levantará nación contra nación y reino contra reino. Habrá grandes terremotos; peste y hambre en mu­chas partes; se verán también fenómenos aterradores y grandes señales en el cielo. Pero antes de todo eso, los detendrán, los perseguirán, los en­tregarán a las sinagogas y serán encarcelados; los llevarán ante reyes y gobernadores a causa de mi Nombre, y esto les sucederá para que puedan dar testimonio de mí. Tengan bien presente que no deberán preparar su defensa, porque yo mismo les daré una elocuencia y una sabiduría que ninguno de sus adversarios podrá resistir ni contradecir. Serán entregados hasta por sus propios padres y hermanos, por sus parientes y amigos; y a muchos de ustedes los matarán. Serán odiados por todos a causa de mi Nombre. Pero ni siquiera un cabello se les caerá de la cabeza. Gracias a la constancia salvarán sus vidas”.

Palabra del Señor.


Comentario

Guerras, falsos profetas y persecuciones contra los cristianos son situaciones que siempre han ocurrido en algún lugar del planeta. Algunos aprovechan esas situaciones para infundir miedo con discursos apocalípticos. Jesús no minimiza nada de esto, porque él sabe que estas cosas sucederán. Y nos alienta a transitarlas unidos a él, confiando en la salvación que se está gestando a pesar de todo y en medio de todo.

Oración sobre las ofrendas       

Concédenos, Señor, que esta ofrenda sea agradable a tus ojos, nos otorgue la gracia de servirte con amor, y nos obtenga los gozos eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Sal 72, 28

Mi dicha es estar cerca de Dios, y poner mi refugio en el Señor.


Oración después de la comunión

Después de haber recibido los dones pascuales te pedimos humildemente, Señor, que la Eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar en su memoria aumente la caridad en todos nosotros. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Lunes 18 de Noviembre de 2019

De la feria. Verde.
Dedicación de las basílicas de San Pedro y San Pablo. Blanco.

La Dedicación de las basílicas de los santos Pedro y Pablo, apóstoles, de las cuales, la primera fue edificada por el emperador Constantino en la colina Vaticana sobre el sepulcro de san Pedro, consumida por el tiempo y reconstruida de modo más amplio, en este día fue nuevamente consagrada. La otra, sobre la Via Ostiense, fue construida por el emperador Teodosio; más tarde fue destruida por un gran incendio y completamente reconstruida, fue dedicada el 10 de diciembre. Al conmemorarlas juntas se quiso honrar la memoria de quienes en vida fueran los grandes testigos del evangelio de la primera generación cristiana y que entregaron su vida por predicar la Palabra de Dios.

Antífona de entrada           Cf.  Jer 29, 11. 12. 14

Dice el Señor: “Yo tengo designios de paz y no de aflicción. Invóquenme y los escucharé y pondré fin a su cautiverio”.


Oración colecta     

Señor y Dios nuestro, concédenos vivir siempre con alegría bajo tu mirada, ya que la felicidad plena y duradera consiste en servirte a ti, fuente y origen de todo bien. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:           de la Dedic. de las Basílicas de san Pedro y san Pablo

Defiende a tu Iglesia, Señor Dios, con la protección de los apóstoles Pedro y Pablo, de quienes recibió el primer anuncio del Evangelio, y concédele crecer en tu gracia hasta el fin de los tiempos. Por nuestro Señor Jesucristo…

Lectura      1Mac 1, 10-15. 41-43. 54-57. 62-64


Lectura del primer libro de los Macabeos.

En aquellos días: Surgió un vástago perverso, Antíoco Epífanes, hijo del rey Antíoco, que había estado en Roma como rehén y subió al trono el año ciento treinta y siete del Imperio griego. Fue entonces cuando apareció en Israel un grupo de renegados que sedujeron a muchos, diciendo: “Hagamos una alianza con las naciones veci­nas, porque desde que nos separamos de ellas, nos han sobreve­nido muchos males”. Esta propuesta fue bien recibida, y algunos del pueblo fueron en seguida a ver al rey y este les dio autorización para seguir las costumbres de los paganos. Ellos construyeron un gimnasio en Jerusalén al estilo de los paganos, disimularon la marca de la cir­cuncisión y, renegando de la santa alianza, se unieron a los paga­nos y se entregaron a toda clase de maldades. El rey promulgó un decreto en todo su reino, ordenando que todos formaran un solo pueblo y renunciaran a sus propias costumbres. Todas las naciones se sometieron a la orden del rey y muchos israelitas aceptaron el culto oficial, ofrecieron sacrificios a los ídolos y profanaron el sábado. El día quince del mes de Quisleu, en el año ciento cuarenta y cinco, el rey hizo erigir sobre el altar de los holocaustos la Abo­minación de la desolación. También construyeron altares en todas las ciudades de Judá. En las puertas de las casas y en las plazas se quemaba incienso. Se destruían y arrojaban al fuego los libros de la Ley que se encontraban, y al que se descubría con un libro de la Alianza en su poder, o al que observaba los preceptos de la Ley, se lo condenaba a muerte en virtud del decreto real. Sin embargo, muchos israelitas se mantuvieron firmes y tu­vieron el valor de no comer alimentos impuros; prefirieron la muerte antes que mancharse con esos alimentos y quebrantar la santa alianza, y por eso murieron. Y una gran ira se descargó sobre Israel.

Palabra de Dios.


Comentario

La acción nos ubica en el año 167 a.C. Judea se encuentra bajo el dominio griego, y el gobernador prohíbe la práctica de la religión judía. Los creyentes sufren persecución y muerte. Es un momento doloroso, en el que se juega la fidelidad a la Alianza.


Salmo Sal 118, 53. 61. 134. 150. 155. 158


R. ¡Dame vida, Señor, y guardaré tus mandamientos!

Me lleno de indignación ante los pecadores, ante los que abandonan tu ley. Los lazos de los malvados me rodean, pero yo no me olvido de tu ley. R.

Líbrame de la opresión de los hombres, y cumpliré tus mandamientos. Se acercan a mí los que me persiguen con perfidia, los que están alejados de tu ley. R.

La salvación está lejos de los impíos, porque no buscan tus preceptos. Veo a los pecadores y siento indignación, porque no cumplen tu palabra. R.


Aleluya          Jn 8, 12

Aleluya. “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue tendrá la luz de la Vida”, dice el Señor. Aleluya.


Evangelio      Lc 18, 35-43


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Cuando Jesús se acercaba a Jericó, un ciego estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que pasaba mucha gente, preguntó qué sucedía. Le respondieron que pasaba Jesús de Nazaret. El ciego se puso a gritar: “¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!”. Los que iban delante lo reprendían para que se callara, pero él gritaba más fuerte: “¡Hijo de David, ten com­pasión de mí!”. Jesús se detuvo y mandó que se lo trajeran. Cuando lo tuvo a su lado, le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?”. “Señor, que yo vea otra vez”. Y Jesús le dijo: “Recupera la vista, tu fe te ha salvado”. En el mismo momento, el ciego recuperó la vista y siguió a Jesús, glo­rificando a Dios. Al ver esto, todo el pueblo alababa a Dios.

Palabra del Señor.


Comentario

A pesar de la ceguera de sus ojos, había algo que este ciego ya veía: que podía confiar en Jesús. Basado en esa confianza, su oración es sencilla y directa, y pide exactamente lo que necesita. Que nuestra oración llegue a ser así de concreta y precisa, y que esa fe nos convierta en auténticos seguidores de Jesús.

Oración sobre las ofrendas       

Concédenos, Señor, que esta ofrenda sea agradable a tus ojos, nos otorgue la gracia de servirte con amor, y nos obtenga los gozos eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Sal 72, 28

Mi dicha es estar cerca de Dios, y poner mi refugio en el Señor.


Oración después de la comunión

Después de haber recibido los dones pascuales te pedimos humildemente, Señor, que la Eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar en su memoria aumente la caridad en todos nosotros. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Martes 19 de Noviembre de 2019

Santa Isabel de Hungría, madre de familia.
Memoria. Blanco.

Isabel estuvo casada con Luis de Turingia, y su matrimonio fue un ejemplo de piedad y virtud cristiana. Aun perteneciendo a la nobleza, ya que Isabel era hija del rey, vivían en la humildad. Enviudó a los 20 años, cuando su esposo viajó como cruzado. Luego de esto, se dedicó a los pobres, por lo cual ingresó en la Tercera Orden franciscana para vivir en plena pobreza. Llegó a fundar un hospital que ella misma atendía. Murió a los 24 años, el 17 de noviembre de 1231.

Antífona de entrada           Cf. Mt 25, 34. 36. 40

Vengan, benditos de mi Padre, dice el Señor. Estuve enfermo y me visitaron. Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo.


Oración colecta     

Dios nuestro, que diste a santa Isabel el don de reconocer y venerar a Cristo en los pobres; concédenos, por su intercesión, servir a los necesitados y afligidos con incansable caridad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         2Mac 6, 18-31


Lectura del segundo libro de los Macabeos.

Eleazar, uno de los principales maestros de la Ley, de edad muy avanzada y de noble aspecto, fue forzado a abrir la boca para comer carne de cerdo. Pero él, prefiriendo una muerte honrosa a una vida infame, marchó voluntariamente al suplicio, des­pués de haber escupido la carne, como deben hacerlo los que tienen el valor de rechazar lo que no está permitido comer, ni siquiera por amor a la vida. Los que presidían este banquete ritual contrario a la Ley, como lo conocían desde hacía mucho tiempo, lo llevaron aparte y le rogaron que hiciera traer carne preparada expresamente para él y que le estuviera permitido comer. Asimismo le dijeron que fingie­ra comer la carne del sacrificio, conforme a la orden del rey. Obran­do de esa manera, se libraría de la muerte y sería tratado humanitariamente por su antigua amistad con ellos. Pero él, to­mando una noble resolución, digna de su edad, del prestigio de su vejez, de sus venerables canas, de la vida ejemplar que había llevado desde su infancia y, sobre todo, de la santa legislación establecida por Dios, se mostró consecuente consigo mismo, pi­diendo que lo enviaran de inmediato a la morada de los muertos. “A nuestra edad, decía, no está bien fingir. De lo contrario, muchos jóvenes creerán que Eleazar, a los noventa años, se ha pasado a las costumbres paganas. Entonces también ellos, a causa de mi simulación y de mi apego a lo poco que me resta de vida, se desviarán por culpa mía, y yo atraeré sobre mi vejez la infamia y el deshonor. Porque, aunque ahora me librara del castigo de los hombres, no podría escapar, ni vivo ni muerto, de las manos del Todopoderoso. Por eso, me mostraré digno de mi vejez entregando mi vida valiente­mente. Así dejaré a los jóvenes un noble ejemplo, al morir con entusiasmo y generosidad por las venerables y santas leyes”. Dicho esto, se encaminó resueltamente al suplicio. Al oír es­tas palabras, que consideraban una verdadera locura, los que lo conducían cambiaron en crueldad la benevolencia que antes le habían demostrado. Pero él, a punto ya de morir bajo los golpes, dijo entre gemi­dos: “El Señor, que posee el santo conocimiento, sabe muy bien que, pudiendo librarme de la muerte, soporto crueles dolores en mi cuerpo azotado; pero mi alma los padece gustosamente por temor a él”. De este modo, Eleazar dejó al morir, no sólo a los jóvenes, sino a la nación entera, su propia muerte como ejemplo de gene­rosidad y como recuerdo de virtud.

Palabra de Dios.


Comentario

Las palabras de Eleazar hacen reflexionar a todos sobre las propias creencias y valores. Este anciano no piensa sólo en él, sino en todo su pueblo, especialmente los jóvenes. Y persevera unido a Dios, aunque eso le traiga el martirio.


Salmo Sal 3, 2-8b


R. ¡Levántate, Señor, y sálvame!

Señor, ¡qué numerosos son mis adversarios, cuántos los que se levantan contra mí! ¡Cuántos son los que dicen de mí: “Dios ya no quiere salvarlo”! R.

Pero tú eres mi escudo protector y mi gloria, tú mantienes erguida mi cabeza. Invoco al Señor en alta voz, y él me responde desde su santa Montaña. R.

Yo me acuesto y me duermo, y me despierto tranquilo porque el Señor me sostiene. No temo a la multitud innumerable, apostada contra mí por todas partes. R.


Aleluya          1Jn 4, 10

Aleluya. Dios nos amó primero y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados. Aleluya.


Evangelio      Lc 19, 1-10


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad. Allí vivía un hombre muy rico llamado Zaqueo, que era el jefe de los publicanos. Él quería ver quién era Jesús, pero no podía a causa de la multitud, porque era de baja estatura. Entonces se adelantó y subió a un sicómoro para poder verlo, porque iba a pasar por allí. Al llegar a ese lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: “Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que alojarme en tu casa”. Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: “Se ha ido a alojar en casa de un pecador”. Pero Zaqueo dijo resueltamente al Se­ñor: “Señor, yo doy la mitad de mis bienes a los pobres, y si he perjudicado a alguien, le daré cuatro veces más”. Y Jesús le dijo: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa, ya que también este hombre es un hijo de Abraham, porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que estaba perdido”.

Palabra del Señor.


Comentario

Ayer el Evangelio nos presentó al ciego que pudo por fin ver a Jesús y confiar en él. Hoy nos presenta a Zaqueo, “que quería ver quién era Jesús”. Este llegó a reconocer a Jesús como Señor, lo cual hizo que también pudiera descubrirse a sí mismo como hijo de Abraham, integrante del pueblo y, por último, abierto a la solidaridad y la justicia.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, los dones de tu pueblo y concede, que quienes celebramos el misterio de la inmensa caridad de tu Hijo, a ejemplo de santa Isabel, seamos confirmados en el amor a ti y a los hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Jn 15, 13

No hay amor más grande que dar la vida por los amigos.


Oración después de la comunión

Alimentados con los sagrados misterios, te pedimos, Padre misericordioso, la gracia de imitar los ejemplos de santa Isabel, que te sirvió con incansable piedad y se entregó a tu pueblo con inmenso amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Miércoles 20 de Noviembre de 2019

De la feria. Verde.

Agenda: Día internacional de los Derechos del Niño. Día de la soberanía nacional.

Antífona de entrada   Cf. Jer 29, 11. 12. 14

Dice el Señor: “Yo tengo designios de paz y no de aflicción. Invóquenme y los escucharé y pondré fin a su cautiverio”.


Oración colecta     

Señor y Dios nuestro, concédenos vivir siempre con alegría bajo tu mirada, ya que la felicidad plena y duradera consiste en servirte a ti, fuente y origen de todo bien. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         2Mac 7, 1. 20-31


Lectura del segundo libro de los Macabeos.

Fueron detenidos siete hermanos, junto con su madre. El rey Antíoco, flagelándolos con azotes y tendones de buey, trató de obligarlos a comer carne de cerdo, prohibida por la Ley. Incomparablemente admirable y digna del más glorioso re­cuerdo fue aquella madre que, viendo morir a sus siete hijos en un solo día, soportó todo valerosamente, gracias a la esperanza que tenía puesta en el Señor. Llena de nobles sentimientos, exhortaba a cada uno de ellos, hablándoles en su lengua materna. Y animan­do con un ardor varonil sus reflexiones de mujer, les decía: “Yo no sé cómo ustedes aparecieron en mis entrañas; no fui yo la que les dio el espíritu y la vida ni la que ordenó armoniosamente los miembros de su cuerpo. Pero sé que el Creador del universo, el que plasmó al hombre en su nacimiento y determinó el origen de todas las cosas, les devolverá misericordiosamente el espíritu y la vida, ya que ustedes se olvidan ahora de sí mismos por amor de sus leyes”. Antíoco pensó que se estaba burlando de él y sospechó que esas palabras eran un insulto. Como aún vivía el más joven, no sólo trataba de convencerlo con palabras, sino que le prometía con juramentos que lo haría rico y feliz, si abandonaba las tradi­ciones de sus antepasados. Le aseguraba asimismo que lo haría su amigo y le confiaría altos cargos. Pero como el joven no le hacía ningún caso, el rey hizo lla­mar a la madre y le pidió que aconsejara a su hijo, a fin de salvar­le la vida. Después de mucho insistir, ella accedió a persuadir a su hijo. Entonces, acercándose a él y burlándose del cruel tirano, le dijo en su lengua materna: “Hijo mío, ten compasión de mí, que te llevé nueve meses en mis entrañas, te amamanté durante tres años y te crié y eduqué, dándote el alimento, hasta la edad que ahora tienes. Yo te suplico, hijo mío, que mires al cielo y a la tierra, y al ver todo lo que hay en ellos, reconozcas que Dios lo hizo todo de la nada, y que también el género humano fue hecho de la misma manera. No temas a este verdugo: muéstrate más bien digno de tus hermanos y acepta la muerte, para que yo vuel­va a encontrarte con ellos en el tiempo de la misericordia”. Apenas ella terminó de hablar, el joven dijo: “¿Qué esperan? Yo no obedezco el decreto del rey, sino las prescripciones de la Ley que fue dada a nuestros padres por medio de Moisés. Y tú, que eres el causante de todas las desgracias de los hebreos, no escaparás de las manos de Dios”.

Palabra de Dios.


Comentario

El relato deja al descubierto las motivaciones de cada persona. El rey piensa que lo más grande que puede ofrecer es riqueza, privilegio e influencias. La madre, reconociendo la grandeza de Dios creador, confía en una riqueza mayor. En medio del dolor y la muerte, deja su existencia y la de sus hijos en manos del Dios de la Vida. Estos pasajes del Antiguo Testamento ya nos muestran los indicios de la fe en la resurrección y la vida eterna junto a Dios.


Salmo Sal 16, 1. 5-6. 8b. 15


R. ¡Me saciaré de tu presencia, Señor!

Escucha, Señor, mi justa demanda, atiende a mi clamor; presta oído a mi plegaria, porque en mis labios no hay falsedad. R.

Mis pies se mantuvieron firmes en los caminos señalados: ¡Mis pasos nunca se apartaron de tus huellas! Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras. R.

Escóndeme a la sombra de tus alas. Por tu justicia, contemplaré tu rostro, y al despertar, me saciaré de tu presencia. R.


Aleluya          Cf. Jn 15, 16

Aleluya. “Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero”, dice el Señor. Aleluya.


Evangelio      Lc 19, 11-28


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo una parábola, porque estaba cerca de Jerusalén y la gente pensaba que el Reino de Dios iba a aparecer de un mo­mento a otro. Les dijo: “Un hombre de familia noble fue a un país lejano para recibir la investidura real y regresar en seguida. Llamó a diez de sus servidores y les entregó cien monedas de plata a cada uno, diciéndoles: ‘Háganlas producir hasta que yo vuelva’. Pero sus conciudadanos lo odiaban y enviaron detrás de él una emba­jada encargada de decir: ‘No queremos que este sea nuestro rey’. Al regresar, investido de la dignidad real, hizo llamar a los servidores a quienes había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno. El primero se presentó y le dijo: ‘Señor, tus cien monedas de plata han producido diez veces más’. ‘Está bien, buen servidor, le respondió, ya que has sido fiel en tan poca cosa, recibe el gobierno de diez ciudades’. Llegó el segundo y le dijo: ‘Señor, tus cien monedas de plata han producido cinco veces más’. A él también le dijo: ‘Tú esta­rás al frente de cinco ciudades’. Llegó el otro y le dijo: ‘Señor, aquí tienes tus cien monedas de plata, que guardé envueltas en un pañuelo. Porque tuve miedo de ti, que eres un hombre exigente, que quieres percibir lo que no has depositado y cosechar lo que no has sembrado’. Él le respon­dió: ‘Yo te juzgo por tus propias palabras, mal servidor. Si sabías que soy un hombre exigente, que quiero percibir lo que no depo­sité y cosechar lo que no sembré, ¿por qué no entregaste mi dine­ro en préstamo? A mi regreso yo lo hubiera recuperado con inte­reses’. Y dijo a los que estaban allí: ‘Quítenle las cien monedas y dénselas al que tiene diez veces más’. ‘¡Pero, señor, le respondieron, ya tiene mil!’. Les aseguro que al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. En cuanto a mis enemigos, que no me han querido por rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia”. Después de haber dicho esto, Jesús siguió adelante, subiendo a Jerusalén.

Palabra del Señor.


Comentario

El trasfondo de la parábola nos presenta la cuestión de la investidura real: un hombre debe ser instituido como rey, pero algunos se oponen. El cumplimiento o no cumplimiento del encargo recibido –hacer rendir el dinero– responde a esta misma cuestión: quien reconoce la autoridad del Rey, cumple sus órdenes. Esta parábola, ubicada en el evangelio de Lucas, justo antes de que Jesús entre en Jerusalén, funciona como una alegoría sobre la respuesta ante la realeza de Jesús, el Rey que será elevado en la cruz.

Oración sobre las ofrendas       

Concédenos, Señor, que esta ofrenda sea agradable a tus ojos, nos otorgue la gracia de servirte con amor, y nos obtenga los gozos eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Sal 72, 28

Mi dicha es estar cerca de Dios, y poner mi refugio en el Señor.


Oración después de la comunión

Después de haber recibido los dones pascuales te pedimos humildemente, Señor, que la Eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar en su memoria aumente la caridad en todos nosotros. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Liturgia


Aplicaciones móviles