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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Jueves 14/12
Viernes 15/12
Sábado 16/12
Domingo 17/12
Lunes 18/12
Martes 19/12
Jueves 14 de Diciembre de 2017

San Juan de la Cruz, presbítero y doctor de la Iglesia

(MO). Blanco.


Juan nació en Fontiveros (Ávila, España) en 1542 e ingresó a la orden de los Carmelitas a los 21 años. Desilusionado por el abandono de la vida monástica en que se encontraban los conventos carmelitas, decidió hacerse cartujo. A los 25 años, cambió su nombre por el de Juan de la Cruz y emprendió la tarea de la reforma. Por ello, padeció la incomprensión de los mismos carmelitas, que hasta llegaron a encarcelarlo. Son famosas sus obras poéticas, de profundo contenido místico: Subida del Monte Carmelo, Noche oscura del alma, Llama de amor viva y otras. Murió el 14 de diciembre de 1549. Fue canonizado en el año 1726 y, dos siglos después, el papa Pío XI lo nombró “Doctor de la Iglesia”.

Antífona de entrada         Cf. Gál 6, 14

Sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo.

Oración colecta    

Dios nuestro, tú hiciste de san Juan de la Cruz, presbítero, un modelo perfecto de negación de sí mismo y de amor a la cruz; concédenos que, imitándolo siempre, lleguemos a contemplar tu gloria en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Is 41, 13-20

Lectura del libro de Isaías.

Yo, el Señor, soy tu Dios, el que te sostengo de la mano derecha y te digo: “No temas, yo vengo en tu ayuda”. Tú eres un gusano, Jacob, eres una lombriz, Israel, pero no temas, yo vengo en tu ayuda –oráculo del Señor– y tu redentor es el Santo de Israel. Yo te convertiré en una trilladora, afilada, nueva, de doble filo: trillarás las montañas y las pulverizarás, y dejarás las colinas como rastrojo. Las aventarás y el viento se las llevará, y las dispersará la tormenta; y tú te alegrarás en el Señor, te gloriarás en el Santo de Israel. Los pobres y los indigentes buscan agua en vano, su lengua está reseca por la sed. Pero yo, el Señor, les responderé, yo, el Dios de Israel, no los abandonaré. Haré brotar ríos en las cumbres desiertas y manantiales en medio de los valles; convertiré el desierto en estanques, la tierra árida en vertientes de agua. Pondré en el desierto cedros, acacias, mirtos y olivos silvestres; plantaré en la estepa cipreses, junto con olmos y pinos, para que ellos vean y reconozcan, para que reflexionen y comprendan de una vez que la mano del Señor ha hecho esto, que el Santo de Israel lo ha creado.

Palabra de Dios.

Comentario

¡Cuántas veces ponemos nuestras vidas en aquello que en definitiva nunca podría salvarnos! ¡Cuánta esperanza ponemos en seguridades que podrán caerse en cualquier momento! Y sin embargo, no vemos la mano del Señor que se acerca a nosotros, que nos busca para sacarnos de nuestro propio lodo y así poder seguir caminando.


Sal 144, 1. 9-13ab

R. El Señor es compasivo y misericordioso.

Te alabaré, Dios mío, a ti, el único Rey, y bendeciré tu Nombre eternamente; el Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tus fieles te bendigan; que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder. R.

Así manifestarán a los hombres tu fuerza y el glorioso esplendor de tu reino: tu reino es un reino eterno, y tu dominio permanece para siempre. R.

Aleluya        Cf. Is 45, 8

Aleluya. ¡Destilen, cielos, desde lo alto, y que las nubes derramen al Justo! ¡Que se abra la tierra y produzca al Salvador! Aleluya.

Evangelio     Mt 11, 11-15

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a la multitud: Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él. Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo. Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan. Y si ustedes quieren creerme, él es aquel Elías que debe volver. ¡El que tenga oídos, que oiga!

Palabra del Señor.

Comentario

La tradición judía esperaba el retorno del profeta Elías. Esto marcaba el comienzo de un tiempo nuevo: el de la redención. Jesús revela que ese tiempo ya ha llegado, y que Juan el bautista hace presente la expectativa que se tenía sobre Elías.

Oración sobre las ofrendas       

Dios todopoderoso, acepta nuestra ofrenda en la conmemoración de san Juan de la Cruz, y concédenos expresar en la vida el misterio de la pasión de tu Hijo, que ahora celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Cf. Mt 16, 24

Dice el Señor: “El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga”.

Oración después de la comunión

Dios nuestro, que en san Juan de la Cruz manifestaste admirablemente el misterio de la cruz, concédenos, por tu bondad, que, fortalecidos por este sacrificio, permanezcamos fielmente unidos a Cristo y trabajemos en la Iglesia por la salvación de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 15 de Diciembre de 2017

De la feria

Morado.


Antífona de entrada        

El Señor vendrá con gloria para visitar a su pueblo y traerle paz, y le dará como herencia la vida eterna.

Oración colecta    

Concede a tu pueblo, Dios todopoderoso, la gracia de esperar fervorosamente la venida de tu Hijo unigénito para que podamos salir a su encuentro con las lámparas encendidas, como él nos enseñó. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos.

Lectura        Is 48, 17-19

Lectura del libro de Isaías.

Así habla el Señor, tu redentor, el Santo de Israel: Yo soy el Señor, tu Dios, el que te instruye para tu provecho, el que te guía por el camino que debes seguir. ¡Si tú hubieras atendido a mis mandamientos, tu prosperidad sería como un río, y tu justicia, como las olas del mar! Como la arena sería tu descendencia, como los granos de arena, el fruto de tus entrañas; tu nombre no habría sido extirpado ni borrado de mi presencia.

Palabra de Dios.

Comentario

Isaías presenta la posibilidad de un mundo pacífico, armonioso, con recursos para todos, pleno de vida. Todo eso podría ser posible si la humanidad se encontrara con Dios y con sus consejos.


Sal 1, 1-4. 6

R. ¡EL que te sigue, Señor, tendrá la luz de la Vida!

¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos, sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche! R.

Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien. R.

No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento. Porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal. R.

Aleluya       

Aleluya. El Señor vendrá, salgan a su encuentro; él es el príncipe de la paz. Aleluya.

Evangelio     Mt 11, 16-19

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a la multitud: ¿Con quién puedo comparar a esta generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros: “¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!”. Porque llegó Juan el Bautista, que no come ni bebe, y ustedes dicen: “¡Está endemoniado!”. Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores”. Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obras.

Palabra del Señor.

Comentario

“Aquella gente no estaba abierta a la Palabra de Dios. Su rechazo no es al mensaje, sino al mensajero. Rechazan a Juan el Bautista, que no come y no bebe pero dicen que ¡es un endemoniado! Rechazan a Jesús, porque dicen que es un glotón, un borracho, amigo de publicanos y pecadores. Siempre tienen un motivo para criticar al predicador” (Papa Francisco, misa en la casa de Santa Marta, 13 de diciembre de 2013).

Oración sobre las ofrendas       

Te pedimos, Dios nuestro, que te agraden nuestras humildes oraciones y ofrendas, y ya que carecemos de méritos propios socórrenos con tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Cf. Flp 3, 20-21

Esperamos ardientemente que venga como salvador el Señor Jesucristo. Él transformará nuestro pobre cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso.

Oración después de la comunión

Saciados con el alimento espiritual, te rogamos, Padre, que por la participación en este santo misterio, nos enseñes a valorar sabiamente las realidades terrenas con el corazón puesto en las celestiales. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Sábado 16 de Diciembre de 2017

De la feria

Morado.


Antífona de entrada         Cf. Sal 79, 4. 2

Ven, Señor, que brille tu rostro sobre nosotros y seremos salvados, tú que tienes el trono sobre los querubines.

Oración colecta    

Dios todopoderoso, brille en nuestros corazones el esplendor de tu gloria, para que la venida de tu Hijo único disipe las tinieblas del pecado y nos ayude a vivir como hijos de la luz. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Ecli 48, 1-4. 9-11

Lectura del libro del Eclesiástico.

Surgió como un fuego el profeta Elías, su palabra quemaba como una antorcha. Él atrajo el hambre sobre ellos y con su celo los diezmó. Por la palabra del Señor, cerró el cielo, y también hizo caer tres veces fuego de lo alto. ¡Qué glorioso te hiciste, Elías, con tus prodigios! ¿Quién puede jactarse de ser igual a ti? Tú fuiste arrebatado en un torbellino de fuego en un carro con caballos de fuego. De ti está escrito que en los castigos futuros aplacarás la ira antes que estalle, para hacer volver el corazón de los padres hacia los hijos y restablecer las tribus de Jacob. ¡Felices los que te verán y los que se durmieron en el amor, porque también nosotros poseeremos la vida!

Palabra de Dios.

Comentario

El pueblo espera a Elías, que inaugurará el tiempo del restablecimiento de las relaciones humanas y sociales. Pero no es él quien se encargará de esto, sino el mismo Dios. Su misericordia hará que el profeta inicie el tiempo de la reconciliación.


Sal 79, 2-3. 15-16. 18-19

R. ¡Restáuranos, Señor, y seremos salvados!

Escucha, Pastor de Israel, tú que tienes el trono sobre los querubines, resplandece, reafirma tu poder y ven a salvarnos. R.

Vuélvete, Señor de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso. R.

Que tu mano sostenga al que está a tu derecha, al hombre que tú fortaleciste, y nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre. R.

Aleluya        Lc 3, 4. 6

Aleluya. Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos. Todos los hombres verán la Salvación de Dios. Aleluya.

Evangelio     Mt 17, 10-13

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Los discípulos preguntaron a Jesús: “¿Por qué dicen los escribas que primero debe venir Elías?”. Él respondió: “Sí, Elías debe venir a poner en orden todas las cosas; pero les aseguro que Elías ya ha venido, y no lo han reconocido, sino que hicieron con él lo que quisieron. Así también harán padecer al Hijo del hombre”. Los discípulos comprendieron entonces que Jesús se refería a Juan el Bautista.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús interpreta que la esperanza de Elías se concretó en Juan el Bautista. Sin embargo, el pueblo no respondió como se esperaba. Prueba de ello es que Juan fue ejecutado. Lo mismo pasará con el Mesías, cuya intención será redimir a toda la humanidad, y también será víctima de quienes no lo acepten.

Oración sobre las ofrendas       

Ayúdanos, Padre, a ofrecerte este sacrificio como expresión de nuestra propia entrega, para que así cumplamos debidamente lo que tú mismo nos mandaste celebrar y obtengamos la plenitud de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Cf. Apoc 22, 12

Dice el Señor: “Pronto regresaré trayendo mi recompensa, para dar a cada uno según sus obras”.

Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, imploramos tu clemencia para que la fuerza de este alimento divino, liberándonos de todo pecado, nos prepare para la celebración del nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Domingo 17 de Diciembre de 2017

3° de Adviento

Morado o rosado.

(Semana III para el Salterio).


Antífona de entrada         Cf. Flp 4, 4-5

Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense, pues el Señor está cerca.

Oración colecta    

Dios y Padre nuestro, que acompañas bondadosamente a tu pueblo en la fiel espera del nacimiento de tu Hijo, concédenos festejar con alegría su venida y alcanzar el gozo que nos da su salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Is 61, 1-2. 10-11

Lectura del libro de Isaías.

El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. Él me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor. Yo desbordo de alegría en el Señor, mi alma se regocija en mi Dios. Porque él me vistió con las vestiduras de la salvación y me envolvió con el manto de la justicia, como un esposo que se ajusta la diadema y como una esposa que se adorna con sus joyas. Porque así como la tierra da sus brotes y un jardín hace germinar lo sembrado, así el Señor hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones.

Palabra de Dios.

Comentario

El Mesías –”Ungido por Dios”– llega con una buena noticia para los pobres y cautivos. Sí, Dios está de su lado y quiere cambiar la tristeza en alegría. Dios quiere celebrar la fiesta de bodas con su pueblo. Por eso, llega el tiempo del regocijo y la celebración.


(Sal) Cf. Lc 1, 46-50. 53-54

R. Mi alma se regocija en mi Dios.

Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz. R.

Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. R.

Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia. R.

2ª Lectura    1Tes 5, 16-24

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica.

Hermanos: Estén siempre alegres. Oren sin cesar. Den gracias a Dios en toda ocasión: esto es lo que Dios quiere de todos ustedes, en Cristo Jesús. No extingan la acción del Espíritu; no desprecien las profecías; examínenlo todo y quédense con lo bueno. Cuídense del mal en todas sus formas. Que el Dios de la paz los santifique plenamente, para que ustedes se conserven irreprochables en todo su ser –espíritu, alma y cuerpo– hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo. El que los llama es fiel, y así lo hará.

Palabra de Dios.

Comentario

Cada una de estas exhortaciones nos señala alguna condición para vivir estos últimos días del Adviento: en alegría y oración, con discernimiento, bajo el soplo del Espíritu y en santa expectativa porque confiamos en que Jesucristo viene.


Aleluya        Is 61, 1

Aleluya. El Espíritu del Señor está sobre mí; él me envió a llevar la buena noticia a los pobres. Aleluya.

Evangelio     Jn 1, 6-8. 19-28

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino el testigo de la luz. Éste es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: “¿Quién eres tú?”. Él confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: “Yo no soy el Mesías”. “¿Quién eres, entonces?”, le preguntaron: “¿Eres Elías?”. Juan dijo: “No”. “¿Eres el Profeta?”. “Tampoco”, respondió. Ellos insistieron: “¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?”. Y él les dijo: “Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías”. Algunos de los enviados eran fariseos, y volvieron a preguntarle: “¿Por qué bautizas, entonces, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?”. Juan respondió: “Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: Él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia”. Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.

Palabra del Señor.

Comentario

“Voz del que clama en el desierto”. Y esta imagen nos hace mirar a todas las realidades secas y yermas que nos rodean. ¡Falta agua! ¡Falta vida! ¡Falta corriente de sanación y dinamismo! Como Juan Bautista, seamos profetas de este tiempo nuevo que se acerca: el Mesías viene a rociarnos y renovarnos con el agua viva y el fuego de su Espíritu.

Oración sobre las ofrendas       

Ayúdanos, Padre, a ofrecerte este sacrificio como expresión de nuestra propia entrega, para que así cumplamos debidamente lo que tú mismo nos mandaste celebrar y obtengamos la plenitud de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Cf. Is 35, 4

Digan a los que están desalentados: “Sean fuertes, no teman, nuestro Dios viene y nos salvará”.

Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, imploramos tu clemencia para que la fuerza de este alimento divino, liberándonos de todo pecado, nos prepare para la celebración del nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Lunes 18 de Diciembre de 2017

De la feria

Misa propia del día 18. Morado.

Antífona de entrada        

Vendrá Cristo, nuestro Rey, a quien Juan anunció como el Cordero de Dios.

Oración colecta    

Te pedimos, Dios todopoderoso, que el nacimiento de tu Hijo nos libre de la antigua esclavitud del pecado y nos ayude a vivir como hombres nuevos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Jer 23, 5-8

Lectura del libro de Jeremías.

Llegarán los días ?oráculo del Señor? en que suscitaré para David un germen justo; él reinará como rey y será prudente, practicará la justicia y el derecho en el país. En sus días, Judá estará a salvo e Israel habitará seguro. Y se lo llamará con este nombre: “El Señor es nuestra justicia”. Por eso, llegarán los días ?oráculo del Señor? en que ya no se dirá: “Por la vida del Señor que hizo subir a los israelitas del país de Egipto”, sino más bien: “Por la vida del Señor que hizo subir a los descendientes de la casa de Israel, y los hizo llegar del país del Norte y de todos los países adonde los había expulsado, para que habiten en su propio suelo”.

Palabra de Dios.

Comentario

El Mesías es llamado “germen”, brote nuevo que trae la vida de parte de Dios. Esa vida se presenta como un reinado donde imperan la justicia y el derecho. Con el anhelo de todos los hombres y mujeres de buen corazón, esperamos la realización de ese reinado mesiánico.


Sal 71, 1-2. 12-13. 18-19

R. ¡Que en sus días florezca la justicia!

Concede, Señor, tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes, para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud. R.

Porque él librará al pobre que suplica y al humilde que está desamparado. Tendrá compasión del débil y del pobre, y salvará la vida de los indigentes. R.

Bendito sea el Señor, Dios de Israel; el único que hace maravillas. Sea bendito eternamente su Nombre glorioso y que su gloria llene toda la tierra. R.

Aleluya       

Aleluya. ¡Pastor de la casa de Israel, que diste la Ley a Moisés en el Sinaí, ven a librarnos con el poder de tu brazo! Aleluya.

Evangelio      Mt 1, 18-24

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Es­píritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, por­que él salvará a su Pueblo de todos sus pecados”. Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: “La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel”, que traducido significa: “Dios con nosotros”. Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa.

Palabra del Señor.

Comentario

San José le pone el nombre a Jesús. Su acción equivale a lo que sería hoy darle el apellido. San José le da a Jesús la pertenencia a una familia y a un pueblo, por tanto, le da una identidad y un lugar en la sociedad. Dios entra de lleno en la existencia humana y terrenal, y lo hace con la colaboración del varón justo, que obra en todo “para que se cumpla la Escritura”.

Oración sobre las ofrendas       

Te suplicamos, Padre, que nuestra ofrenda sacramental nos haga agrada­bles a ti, para que podamos participar de la eternidad de tu Hijo quien con su muerte venció nuestra muerte. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona de comunión      Cf. Mt 1, 23

Le pondrán el nombre de Emmanuel, que significa Dios con nosotros.

Oración después de la comunión

Ayúdanos, Señor, a recibir en la Iglesia el don de tu misericordia y a prepararnos debidamente para cele­brar la llegada de nuestro Salvador. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Martes 19 de Diciembre de 2017

De la feria

Misa propia del día 19. Morado.


Antífona de entrada         Cf. Heb 10, 37

El que ha de venir, vendrá sin tardar y ya no habrá temor en nuestra tierra, porque él es nuestro Salvador.

Oración colecta    

Dios y Padre nuestro, que a través de la maternidad de la Virgen María quisiste revelar al mundo el esplendor de tu gloria, concédenos poder celebrar con fe íntegra y generosa entrega el admirable misterio de la Encarnación de tu Hijo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Jc 13, 2-7. 24-25a

Lectura del libro de los Jueces.

Había un hombre de Sorá, del clan de Dan, que se llamaba Manóaj. Su mujer era estéril y no tenía hijos. El Ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo: “Tú eres estéril y no has tenido hijos, pero vas a concebir y a dar a luz un hijo. Ahora, deja de beber vino o cualquier bebida fermentada, y no comas nada impuro. Porque concebirás y darás a luz un hijo. La navaja nunca pasará por su cabeza, porque el niño estará con­sagrado a Dios desde el seno materno. Él comenzará a salvar a Israel del poder de los filisteos”. La mujer fue a decir a su marido: “Un hombre de Dios ha venido a verme. Su aspecto era tan imponente, que parecía un ángel de Dios. Yo no le pregunté de dónde era, ni él me dio a conocer su nombre. Pero me dijo: ‘Concebirás y darás a luz un hijo. En adelante, no bebas vino ni bebida fermentada, ni comas nada impuro, porque el niño estará consagrado a Dios desde el seno de su madre hasta el día de su muerte’”. La mujer dio a luz un hijo y lo llamó Sansón. El niño creció y el Señor lo bendijo. Y el espíritu del Señor comenzó a actuar sobre él.

Palabra de Dios.

Comentario

En el Antiguo Israel, existió un modo particular de consagración a Dios, por el cual algunos varones decidían llevar determinados preceptos de vida, como no beber vino y no cortarse el cabello. En el caso de Sansón, este modo especial de consagración queda unido a la misión que se le anuncia: “salvar a Israel del poder de los enemigos”. Sansón llegó a ser un gran juez que procuró la paz para su pueblo.


Sal 70, 3-4a. 5-6b. 16-17

R. ¡Mi boca proclama tu alabanza, Señor!

Sé para mí una roca protectora, Señor, tú que decidiste venir siempre en mi ayuda, porque tú eres mi Roca y mi fortaleza. Líbrame, Dios mío, de las manos del impío. R.

Porque tú, Señor, eres mi esperanza y mi seguridad desde mi juventud. En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre; desde el seno materno fuiste mi protector. R.

Vendré a celebrar las proezas del Señor, evocaré tu justicia, que es sólo tuya. Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud, y hasta hoy he narrado tus maravillas. R.

Aleluya       

Aleluya. Renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ven a librarnos, no tardes más. Aleluya.

Evangelio     Lc 1, 5-25

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase sacerdotal de Abías. Su mujer, lla­mada Isabel, era descendiente de Aarón. Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los manda­mientos y preceptos del Señor. Pero no tenían hijos, porque Isa­bel era estéril; y los dos eran de edad avanzada. Un día en que su clase estaba de turno y Zacarías ejercía la función sacerdotal delante de Dios, le tocó en suerte, según la costumbre litúrgica, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso. Entonces se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la dere­cha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo. Pero el Ángel le dijo: “No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan. Él será para ti un motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento, porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni licor; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre, y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios. Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto”. Pero Zacarías dijo al Ángel: “¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque yo soy anciano y mi esposa es de edad avanzada”. El Ángel le respondió: “Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena noticia. Te quedarás mudo, sin poder hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, por no haber creído en mis palabras, que se cumplirán a su debido tiempo”. Mientras tanto, el pueblo estaba esperando a Zacarías, extra­ñado de que permaneciera tanto tiempo en el Santuario. Cuando salió, no podía hablarles, y todos comprendieron que había tenido alguna visión en el Santuario. Él se expresaba por señas, por­que se había quedado mudo. Al cumplirse el tiempo de su servicio en el Templo, regresó a su casa. Poco después, su esposa Isabel concibió un hijo y per­maneció oculta durante cinco meses. Ella pensaba: “Esto es lo que el Señor ha hecho por mí, cuando decidió librarme de lo que me avergonzaba ante los hombres”.

Palabra del Señor.

Comentario

En el anuncio del nacimiento de Juan aparecen signos de su consagración: no beberá vino y estará lleno del Espíritu. Pero su misión no estará ligada al gobierno ni a las luchas, como en el caso de Sansón, sino a la profecía. Por esa razón, este anuncio evoca el poder del profeta Elías: preceder, reconciliar, atraer y preparar. La alegría de la presencia del niño-profeta se expresa por labios de su madre Isabel, que reconoce gozosa el plan de Dios.

Oración sobre las ofrendas

Dios nuestro, mira con bondad las ofrendas que presentamos ante tu altar y consagra con tu poder los dones de nuestra pobreza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Cf. Lc 1, 78-79

Nos visitará el Sol naciente para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, al darte gracias por los dones recibidos, te pedimos que despiertes en nosotros el deseo de la salvación prometida, para poder celebrar el nacimiento del Salvador con un corazón renovado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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